—¿Ciara, hoy iras a la cafetería a comer?
Ciara levanto la vista de los libros que estaba acomodando, para mirar a Gabriel, que desde hace días había estado haciéndole la misma pregunta. «Tal vez aún está preocupado por lo que paso antes», reflexionó. —No, terminaré esto primero —señaló los libros que tenía en la mano—, ve sin mí, yo comeré más tarde, no te preocupes.
Gabriel parecía que quería decir algo más, pero al final solo suspiro. —Está bien, nos vemos más tarde entonces —se despidió dándole una última mirada antes de irse.
Desde el incidente en la cafetería Ciara no había vuelto a ir ahí, prefería buscar un lugar tranquilo para comer en paz, lejos de Casandra y sus infructuosos intentos de unirla a su grupo, de lo único que no se podía librar era de las constantes llamadas que le hacía, que en su mayoría eran para contarle lo feliz que era y lo maravilloso que era Derek como novio.
Muchas veces quiso ignorarla, pero realmente no podía hacerlo. Quizás era masoquista o inconscientemente temía perder a la única amiga que tenía, de cualquier manera de lo único que estaba segura era que eso solo hacía que olvidarse de Derek fuera mucho más difícil.
—Al fin te encuentro. ¿Cómo es que encontrarte cada vez es más difícil últimamente?
Ciara gimió internamente antes de voltear a ver a Casandra que se veía algo agitada.
—... Hola Cassie. ¿Me buscabas?
—¿Qué crees? —resopló haciendo que el mechón pelirrojo de su frente se elevara—. He recorrido toda la universidad buscándote, por suerte me encontré con Gabriel que me dijo dónde estabas.
«¿De qué sirve que no vaya contigo a comer si traes el problema a mi puerta?», pensó con ironía. —¿Por qué? ¿Necesitas algo?
—Algo así... —dijo insegura de cómo hablar—. ¿Viste que dentro de poco serán los exámenes finales?
—Sí, ¿quieres que te ayude a estudiar?
—¿Qué? ¡No! Algo más importante que eso.
—¿Y qué puede ser más importante que apruebes el semestre? —cuestionó Ciara alzando una ceja.
—Ir a la fiesta que daré este fin de semana. ¿Qué dices? —Casandra juntó sus manos delante de su pecho en una pose de súplica mientras batía sus largas pestañas.
Ciara la ignoro y siguió ordenando los libros. —No iré.
—¿Cómo que no irás? No vas a dejarme plantada otra vez, ¿o sí? —Casandra le quito los libros de su mano y se plantó delante de ella para evitar que la ignorara.
—Ni siquiera terminan los exámenes aún y ya estás pensando en hacer una fiesta, debe ser por eso que tus calificaciones con suerte llegan a suficiente —respondió arrebatándole los libros de nuevo para dejarlos en su lugar.
—Será después de los finales, por eso lo mencioné —se quejó cruzándose de brazos y haciendo un mohín infantil que en ella lograba verse adorable—. Será para celebrar que terminamos el año. ¿Cómo no vas a ir?
—Cassie, también hiciste una fiesta a mitad de año y no estuve ahí, admítelo, no necesitas mi humilde compañía.
—Pero ahora es diferente, Derek y yo cumpliremos un mes y quiero compartir mi felicidad con todos mis amigos.
«¡Mayor razón para no ir!», gritó en su mente. —¿Cassie, no recuerdas lo que paso en la cafetería? Mírame, yo no encajo en tus amigos. ¿Qué haré ahí? ¿Ser la bombilla entre tú y Derek? ¿O tanto quieres demostrar a todos lo buena que eres?
—¿Realmente crees eso? —Casandra bajo los brazos y la miró con dolor en sus ojos verdes—. Ciara, yo nunca quise demostrar nada, solo quiero que mis amigos también conozcan a la chica genial que sé que eres y que, no sé por qué, te empeñas en esconder.
—Yo no... es que... Estoy ocupada y... Lo siento —se disculpó torpemente sin saber qué decir, no esperaba que Casandra le hablará así, ya que nunca confío realmente en ella, incluso había pensado que si se mantenía alejada, poco a poco se distanciarían y no tendría que preocuparse de sentirse culpable por sus sentimientos o insegura de que le mintiera sobre su amistad.
—Lo sé, siempre estás ocupada —reclamó exasperada—. Si no te llamo no sabría si sigues viva o no. El último mes no he visto ni un mechón de tu cabello. Ahora solamente quiero que me des un poco de tu tiempo y compartas conmigo la felicidad que siento. ¿Es mucho pedir?
—Pero me sentiré incómoda, no quiero repetir lo que paso en la cafetería —explicó débilmente sin poder oponerse a la idea del todo como en un principio.
—No te preocupes por eso, yo me ocuparé de todo —aseguró firmemente—. Únicamente necesito comprobar algo.
Ciara parpadeó aturdida. —... ¿Qué cosa?
—¿Ciara, realmente no hay alguien que te guste? —indagó Casandra mirándola atentamente.
Ciara se congeló ante la repentina pregunta. «No me digas que sospecha algo», tragó con nerviosismo. —La-claro que no. ¿Po-por qué pre-preguntas eso? —tartamudeó sin poder mirarla a la cara.
—¿Segura? ¿No me ocultas algo? —insistió Casandra. Ciara negó rápidamente con la cabeza por miedo que a decir más revelará que mentía—. Bien, entonces tengo la solución para tus dos problemas. —declaró feliz.
Ciara ladeó la cabeza confundida. —Ah... Cassie. ¿Desde cuándo tengo dos problemas?
—Qué no te guste, nadie es un problema. Si sigues así terminarás emparejada con alguien como Gabriel.
*Gabriel que le dispararon estando acostado de repente estornudo de la nada mientras comía con Sara.*
—Eres injusta con Gabriel, también es lindo a su manera —defendió Ciara culpable de que fuera atacado injustamente.
—¿Te gusta él?
—No, pero...
—Bueno, entonces es un problema en que quedarás sola, así que me tome la libertad de hablarlo con Derek. ¿Y qué crees?
—Creo que no me va a gustar lo que dirás... —predijo teniendo un muy mal presentimiento.
—Tiene un primo que vendrá del extranjero justo este fin de semana y acordamos que será tu cita. ¿No soluciona eso tus dos problemas?
—... —Ciara se quedó sin palabras, ahora sí no sabía qué decir.
—¿Ciara? —Casandra movió su mano delante de su cara para que reaccionara.
—Cassie... No lo dices en serio, ¿verdad? Dime que realmente no cometiste la estupidez de hacerme una cita a ciegas con un chico que ni siquiera tú misma conoces —cuestiono severamente sin creer que algo así fuera cierto.
—... Sí, lo hice —admitió retrocediendo con algo de temor al ver que su idea no había sido tan bien recibida como esperaba—, pero cálmate, no te enojes. Escúchame primero. —Puso sus manos delante de ella para que no se acercara más—. Derek me aseguró que sería la mejor opción cuando le mencione que quería que vinieras a mi fiesta, dijo que su primo tampoco conocería a nadie cuando volviera al país y se transferiría a la misma universidad que nosotros. Así que me pareció una buena idea que se conocieran. Además, Derek aseguro que era guapo.
Ciara realmente no podía creer lo que escuchaba. No sabía que era peor si la lógica de Casandra o que la idea viniera de Derek.
—¿Cassie? —Ciara le sonrió a Casandra dulcemente provocándole escalofríos.
—¿S-sí? —preguntó con temor.
—¡Consideras que es importante como se ve! ¡Dios, Cassie, hiciste una cita a ciegas para mí sin mi consentimiento para obligarme a ir a una fiesta que no quiero en primer lugar! ¿En qué diablos pensabas? —explotó finalmente Ciara.
—Cálmate Ciara. Lo hice por ti. ¿Qué tal si este chico te gusta y comienzan algo? ¿No podríamos ser las dos igual de felices?
Ciara tomó su frente sintiendo dolor de cabeza. «¿Qué esperaba Casandra? ¿Qué se encontraran, se enamoraran y vivieran felices para siempre? ¡Está no era una estúpida comedia romántica, era el mundo real! Definitivamente, el cerebro de Cassie no era normal si realmente pensaba así».
—Casandra, ya te lo dije, el mundo no funciona así. No porque quieras nos enamoraremos y estaremos todos felices. La vida no es un cuento de hadas cómo crees.
—¿Y si sucede? No lo sabrás si no lo intentas. Vamos di que sí —insistió Casandra mirándola con ojos de cordero a medio morir—. Quiero que mi perfecto novio y la chica más genial que conozco estén ahí conmigo. ¿Sí?
Ciara, resoplo sin poder decir nada, era débil ante las cosas lindas. —De acuerdo iré, pero ¿puedes olvidarte de la cita?
—¿No puedes intentarlo al menos? —cuestiono juntando sus dedos mientras la miraba tímidamente—. Además, ya lo confirmamos con él...
Ciara sentía palpitar su frente del coraje. —Ok... ¿Algo más de lo que deba enterarme?
—Sí, el sábado ven a seis en mi casa me encargaré de lo que usaras. No tendrás que preocuparte por nada. ¡Será tan genial!
—... — «Como le digo que era sarcasmo», pensó Ciara mientras Casandra le abrazaba feliz.
Ciara suspiro queriendo apartar el repentino pulpo pelirrojo que se le había pegado. —Suéltame o de verdad me arrepentiré de aceptar esta tontería.
Casandra la soltó rápidamente temiendo que en verdad cambiara de opinión si no lo hacía. —Entonces te espero el sábado. ¡Prometo que no te arrepentirás!
Ciara observo como Casandra se iba felizmente de la biblioteca casi dando brincos. «Espero que tengas razón, porque yo ya me arrepiento».
...***...
Escena Extra:
—¡Achuuuus! —Gabriel se limpió la nariz después de estornudar—. Creo que me enfermaré.
—Lo dudo, dicen que los idiotas no se enferman. Seguro alguien estaba hablando de ti —dijo Sara indiferente mientras disfrutaba su almuerzo.
—¿Hablando de mí? ¿Crees que sea Ciara? —preguntó expectante Gabriel.
«No puedo creer que Ciara no se dé cuenta de que le gusta a este tonto... —Sara terminó su bebida mirando de reojo a Gabriel, que aún esperaba una respuesta—. Aunque en lo denso, ambos son iguales», suspiró.
—Quién sabe... —Se levantó y tomó su bandeja para irse.
—¿Eso es un sí o un no? ¿Eh? ¡Sara, espérame! —Gabriel trago rápidamente el último bocado de su comida y corrió tras Sara para alcanzarla.
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Comments
Eugenia Venegas Oyarzo
que débil de carácter es CIARA , su amiga la convence de sus tonteras con mucha facilidad 🤦🏼♀️
2022-10-20
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