El sábado a las seis en punto Ciara se encontraba cuestionándose su vida frente a una enorme y elegante casa de dos pisos donde varias personas corrían de arriba a abajo moviendo mesas y decorando.
—¡Ciara, espérame ahí! ¡No te muevas! —Casandra le hablo desde el balcón del segundo piso con el celular aún en su mano. Tenía una mascarilla facial en la cara y cosas extrañas en el pelo lo que hizo que Ciara la mirara estupefacta hasta que desapareció de la vista.
Al poco tiempo Casandra salió por la puerta principal para recibirla sin la mascarilla, pero aún con objetos no identificados en su cabello que la habían ver extraña.
—¿Qué tienes puesto? —preguntó sin dejar de ver su cabeza con curiosidad.
—Eso no importa. Ven, tenemos que arreglarte y cambiarte ese atuendo, no tenemos mucho tiempo. —Casandra tomo su mano y la arrastro dentro de la casa y escaleras arriba sin detenerse mientras esquivaban a las numerosas personas que pasaban ordenando el lugar.
—Cassie, no puedes salir así. ¿Qué haré si tu peinado se arruina? No tenemos tiempo para hacer otro. —Una mujer joven de rasgos andrógenos, cabello muy corto y extremadamente atractiva, a pesar de lo extravagante de su atuendo, se quejó al escucharla entrar mientras ponía distintas cosas en el tocador no fue hasta que se volteó que noto a la otra persona en la habitación—. Oh... Hola, tú debes ser a quien Cassie quiere que arregle.
—Así es. Rose esta es Ciara, la amiga de la que tanto te hable. —presentó Casandra empujando a Ciara delante de ella por los hombros—. Ciara, Rose mi estilista personal, aquí entre nos también trabaja con famosos.
—Solo unos pocos, nada más importante que Cassie. —Rose aseguró con un gesto de coquetería que hizo sonrojar a ambas.
—¡Deja de confundir mi sexualidad Rose! —se quejó Casandra haciendo un mohín—. Además seguro eso se lo dices a todos. ¡Hump! Ciara ten cuidado de caer en sus encantos.
Ciara asintió en reconocimiento. Casi cae...
—Para eso existo. —Rose sonrió provocadoramente.
—¡Ya! ¡Enfócate en trabajar, Rose! No tenemos mucho tiempo. —Casandra exigió sin poder soportar más sus provocaciones.
—De acuerdo. —Rose se encogió de hombros y se acercó a Ciara quien la miro confundida cuando tomo su rostro moviéndolo en distintos ángulos para estudiarlo—Bien, tienes buena piel —evaluó pensativamente—, con un maquillaje suave para resaltar tus rasgos será suficiente en cuanto al peinado... ¿Ya sabes que te pondrás?
—Usara el vestido que prepare para ella. —intervino Casandra apresurándose a sacar de su funda de ropa un vestido corto de color negro puro con cuello alto y sin mangas—. ¿Te gusta? Es de tu talla no te preocupes por eso, en secreto espié tus medidas.
—Primero... Rose. ¿Me puedes soltar? —pidió Ciara señalando las manos que aún estaban en su cara, a lo que Rose la soltó con un 'ups'—. Segundo, que espiaras mis medidas es algo espeluznante y tercero... —Miro el vestido que le mostro Casandra con horror— realmente no esperaras que me ponga eso, es demasiado corto.
—¡Ey! ¿Cómo que espeluznante? Solo quería darte un regalo sorpresa, así que miré las etiquetas de tu ropa, incluso me tome la molestia de quitarle dos tallas para que no te quedara como los sacos de papas que sueles usar encima. —se defendió resentida con su acusación.
—Agradezco el gesto, pero preferiría usar mi ropa, me gusta que sea cómoda, sin temor a que si me muevo pueda hacer una exhibición pública.
—Ciara, es una fiesta semi-formal. ¿Qué crees que pasará si usas eso? —cuestionó apuntando al conjunto casual de vaqueros, camiseta y camisa abierta que Ciara usaba—. Solo usa el vestido, lo compre pensando en ti, no me lo desprecies.
—... —Ciara no tenía palabras para replicar su argumento.
—Yo creo que deberías hacerle caso —acotó Rose mientras miraba desde un lado—, lo que llevas hará que destaques como un pulgar adolorido, ahora si no te importa, no diré nada.
Ciara miro el vestido con impotencia antes de suspirar y extender su mano para tomarlo. —Ok dámelo.
—Buena decisión. —celebró Casandra entregándole el vestido y llevándola al baño de la habitación—. Puedes cambiarte en aquí, para cuando salgas Rose se ocupará de ti.
—Realmente no es... —Antes de que pudiera terminar la frase Casandra cerró la puerta.
Ciara miro la puerta y luego el vestido en su mano pensando en que nunca debió aceptar esa locura en primer lugar, pero lamentablemente ya lo había hecho...
Treinta minutos después salió usando el bendito vestido, no porque se demorara en vestirse sino porque le tomo más de quince minutos encontrar el valor de salir vestida así. Ni siquiera cuando era adolescente había usado algo tan atrevido.
—¡Oh my god! Ciara te ves hermosa. —alabó Casandra emocionada.
Rose silbo apreciativamente. —Cierto una belleza, si no tuviera pareja y fuera un poco más joven te pediría salir.
Casandra y Ciara la miraron con sorpresa.
—¿Qué? Es una forma de decir. —Rose rodó los ojos ante sus miradas—. Tampoco saldría con chicas héteros son muy complicadas. —Terminó de retocar el peinado de Casandra y se volteó a mirar a Ciara—. Casandra está lista, solo faltas tú, belleza.
Avergonzada Ciara tomo el lugar de Casandra mientras ésta se iba a cambiar.
—Tranquila, no muerdo. —dijo Rose al ver que estaba nerviosa.
—Lo siento, es que nunca he hecho esto antes. —confesó intentando relajarse mientras Rose le ponía una cinta en el pelo antes de aplicar los productos en su cara. Se notaba que era profesional, ya que era muy prolija y rápida en el procedimiento.
—¿No te maquillas? —preguntó con curiosidad Rose mientras trabajaba en sus ojos.
—Con suerte tengo tiempo de cepillarme el cabello. —admitió avergonzada.
—Pues tienes unos malditos buenos genes entonces. —exclamó con algo de admiración y envidia—. Listo, la verdad en ti no tuve que hacer mucho ya que no lo necesitas.
—Ciara. —llamó Casandra luego de salir ya completamente lista. Ciara se sintió cegada al mirarla tan deslumbrante—. Derek me acaba de llamar y ya vienen en camino, te dejare con Rose para que termine de arreglarte y nos encontramos en el salón. ¿De acuerdo?
Ciara asintió, pero por dentro tenía unas enormes ganas de huir. No quería tener que enfrentar a Derek de nuevo, suficientemente desastroso había sido su único encuentro como para tener más. Lo peor es que olvidarse de Derek o alejarse de Casandra era cada vez más difícil.
—Bueno, belleza. ¿Has pensado en algo en particular que quieras para tu cabello? —Rose pregunto después de organizar todos sus instrumentos.
—Eh... no, cualquier cosa esta bien.
—De acuerdo. Entonces veamos. —La observo pensativamente durante unos minutos antes de volver a hablar—. Tienes el cabello corto así que podríamos dejarlo suelto y plancharlo para darle forma. ¿Qué opinas?
—Está bien. —asintió sin pensar mucho de lo que dijo. Cuando tenía el cabello largo se hacía algunos peinados que le gustaban, pero desde que lo corto, para mayor comodidad, solo lo cepillaba cuando podía o usaba una gorra en su defecto.
—Entonces está hecho. Tu cita quedara embobada cuando te vea. —afirmó entusiasmada Rose antes de ponerse a trabajar.
«Ah cierto mi cita», recordó Ciara queriendo llorar, pero no tenía lágrimas.
...***...
Escena Extra:
—¿Cómo es eso que andabas coqueteando con la amiga de Casandra, amor? —Simone Ashton atacó a su novia, Rose Quinn, nada más entro por la puerta.
—¿De qué hablas cariño? —Rose pregunto alarmada de ver a su novia tan enojada. Simone podía verse dulce y linda, pero enojada era como un demonio.
—Del mensaje que me llego de Casandra. —señalo mostrando su celular—. ¿Me explicas que paso?
—No es lo que crees, solo dije un comentario casual, no era cierto. —se explicó rápidamente maldiciendo mentalmente a Casandra por ser tan vengativa—. Solo dije que si fuera más joven y no tuviera novia... —recalco— le pediría salir, pero ni aun así, ella obviamente es hétero, sabes que no hay posibilidad que me meta con alguien así.
—¿Y si no lo fuera? —Simone acorralo a Rose contra la puerta y a pesar de su baja estatura se veía intimidante—. ¿Qué harías en ese caso?
Rose sonrió tomando su rostro entre sus manos. —En ese caso tampoco, ya que tengo una hermosa chica en casa que me cortaría los ovarios si la engañara.
Simone puso mala cara y le mordió una mano. —Si no fuera así quién sabe con cuentas me engañarías.
Rose rio a pesar del dolor en su mano. —Aun así con nadie. —Le sonrió cariñosamente bajando su rostro a su altura—. Contigo tengo todo lo que necesito, no hay nadie más.
—¿Lo prometes? —insistió con sus alientos mezclándose por la cercanía.
—Lo prometo. —aseguró sellando su promesa con un ardiente beso.
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