—¡Ciara no creerás lo que paso hoy en la Universidad! ¡Cuánto lamento que no estuvieras ahí! Me tuve que pellizcar tres veces para confirmar que era real. ¡Tres veces!
Ciara parpadeo aturdida por la efusividad de su amiga, casi podía verla a través del teléfono saltando y corriendo por su habitación en estos momentos, al igual que una niña pequeña que comió demasiada azúcar.
—¿Sacaste una calificación perfecta en tu examen? —Ciara se inclinó en su silla dejando de lado el proyecto en el que estaba trabajando para escucharla.
—Estoy hablando de algo alegre. ¿Por qué tienes que mencionar cosas deprimentes? —Casandra se quejó lastimeramente haciendo notar que no le había ido nada bien.
—¿Tan mal te fue? —Frunció el ceño ante esa respuesta, ya que esperaba que esta vez sus calificaciones mejoraran después de pasar tantas horas estudiando con ella.
—Mejor no hablemos de eso...
—De acuerdo —Ciara accedió derrotada. Después de casi un año de conocer a Casandra ya estaba acostumbrada a esa respuesta—. ¿Entonces que te tiene tan entusiasmada que no puedes creerlo?
—Bueno, prepárate porque no lo creerás. ¡Ni yo lo creo aún! Me siento en un sueño. —Suspiró ensoñadoramente por el teléfono olvidando rápidamente su depresión anterior.
—Vale estoy preparada —anunció divertida por su exageración—. Cuéntame, a ver, qué sucedió tan impresionante para que estés así.
—Estoy saliendo con Derek Wright.
La sonrisa de Ciara se perdió al escucharla. Era como si de pronto le hubieran volcado un balde de agua fría encima sin preparación alguna.
—¿Qué dices? ¿Te sorprendí? —Casandra inquirió alegre al no escuchar una respuesta.
—Cass... ¿... Qué... qué acabas de decir hace un momento? —balbuceó atónita e inconscientemente apretó más su teléfono en busca de un soporte para el repentino temblor de sus manos.
—¡Salgo con Derek Wright! —repitió marcando claramente cada palabra como si temiera que no escucha bien nuevamente.—. ¡Es mi novio, mi cariñito! ¡Mi bebi...!
—Está bien, entendí, no digas más —le detuvo Ciara horrorizada de que terminará aquella frase, suficiente horror sentía con qué saber era novia del que era su amor primer desde la preparatoria—. ¿Y cómo... cómo sucedió? Hasta ayer no se conocían.
—Bueno, estaba en el almuerzo y él tomó la iniciativa de sentarse en mi mesa —comenzó a narrar feliz Casandra—. Hablamos un poco, me dijo que era muy guapa y yo tome el valor y le pregunte si saldría conmigo, entonces para mi sorpresa me dijo que sí. ¡Casi me desmayo ahí mismo! Siento que estoy soñando... ¿No estoy soñando verdad? Soy tan feliz. ¿Esto es lo que dicen sobre que el amor te puede hacer sentir como si vuelas?
—Aún puedes pellizcarte de nuevo para estar segura —sugirió, pesando en lo bueno que sería para ella si solo fuera un sueño, aunque en su caso sería más parecido a una pesadilla.
—No te burles, sé que esto no te importa, pero para mí es como un sueño hecho realidad —reprochó a la ligera, de lejos se podía sentir que nada podría estallar la burbuja de felicidad en la que estaba—. Siento que mi corazón va a explotar de felicidad. ¡Es Derek Wright, la estrella del equipo de básquet! Y a partir de mañana todos sabrán que es mi novio.
—Muchas chicas te odiarán por eso también. —«Yo quisiera hacerlo», añadió en su mente con amargura.
—No me importa, aun si quisieran matarme con la mirada. ¿Qué más pueden hacer? Igual al final del día yo seré la que esté con Derek, no ellas. —alardeó desdeñosamente Casandra.
«Para ti es tan fácil», pensó Ciara, recordando el infructuoso enamoramiento que tenía por Derek desde hace ya tres años, algo que, por supuesto, Casandra no sabía ni pensaba contarle, mucho menos ahora.
—¿Ciara me estás escuchando?
—Sí, solo pensaba que ojalá fueras igual de entusiasta con tus estudios, seguro obtendrías el primer lugar —contestó desviando el tema.
—¿Para qué gastaría energía en eso? Solo debo aprobar para hacer feliz a mi padre, el resto del tiempo pienso dedicarlo a divertirme y estar con Derek —replicó sin ninguna vergüenza de admitir que tenía su vida asegurada.
—No sé qué hago juntándome con alguien como tú —protestó Ciara sin poder evitar sentir celos—. Si no fueras mi amiga juro que te odiaría.
—Tarde~ —canturreó Casandra de buen humor—. Desde que me salvaste somos amigas hasta la muerte.
Ciara suspiro ante esas palabras, ya que, ahora, realmente se arrepentía de haber sido tan entrometida. «Si solo hubiera sabido que ahora estaría en este dilema, me hubiera golpeado ahí mismo», se lamentó y no pudo evitar decir en voz alta: —¿Sabes que si hubiera sabido quién eras nunca te hubiera ayudado, verdad?
—Y por eso precisamente eres mi persona favorita... aunque ahora debes compartir espacio con Derek. ¡Oh, ya sé! —exclamó Casandra de repente entusiasmada—. Mañana haré que fabuloso novio conozca a mi querida heroína. ¿No suena genial?
—Yuju... —mascullo queriendo golpear su cabeza contra la pared al empeorar más la situación con su descuidado comentario. Entonces miró su olvidado proyecto y se le ocurrió una idea—. ¡Pero mira la hora que es! Debo termina mi proyecto, así que tendré que dejarte sola en tu burbuja de felicidad, por ahora.
—¿Eh? ¿Pero no dijiste que era para la próxima semana?
—Y mañana ya es viernes y durante la semana no tendré tiempo por el trabajo en la biblioteca, lo sabes —le recordó ansiosa por cortar.
—Trabajo, siempre es el trabajo —resopló Casandra con molestia—. Nunca puedo pasar tiempo contigo, porque siempre estás ocupada, así nunca tendrás más amigos ni menos un novio. Te estás perdiendo la mejor etapa de tu vida.
—No es cierto —contradijo agraviada—. También me junto con Sara y Gabriel.
—Ah, sí, cómo olvidarles. Sara con quien normalmente haces los proyectos grupales y Gabriel quién a veces trabaja contigo en la biblioteca. Podría apostar todo mi dinero a que si no fuera por eso ni siquiera les hablarías.
—Yo... —Ciara abrió y cerró la boca varías veces intentando replicar, pero al final no pudo hacerlo—. ¿Por qué hablamos de eso? ¿Qué tiene de malo que me preocupe por mis estudios y quiera ahorrar dinero?
—Porque temo que te encontraras a los treinta años sola con diez gatos y te preguntarás qué hiciste con tu vida.
—No seas exagerada —desestimo rodando los ojos—, a lo más tendré uno.
—¡Ese no es el punto! Ciara dime la verdad ¿Tienes algún problema? Si necesitas algo puedo ayudarte, de verdad que me angustia verte correr de un lado a otro y despreciar tu vida así.
—La vida no se trata solo de diversión y amor Cass, quizá algún día lo entiendas. Ahora cortaré, realmente necesito terminar mi proyecto —su voz fue extremadamente fría y cortante, pero no pudo evitarlo, Casandra no la entendía y aunque sus intenciones eran buenas solo la herían.
—Ciara, solo me preocupo por ti.
Ciara exhaló pesadamente y froto una mano en su rostro abrumada. —Lo sé, pero no lo necesito, estoy bien. Tú solo piensa en Derek, de mis cosas puedo encargarme yo misma.
—De acuerdo —accedió con desgana Casandra al otro lado de la línea—, no te molestaré
más. Te veo mañana, cuídate.
—Igual, hasta mañana.
Ciara colgó el celular, apoyo su frente en sus manos y miro de reojo su notebook sin ánimos de continuar su proyecto. Sentía como si después de tanto tiempo le hubieran arrebatado algo y aún no estaba preparada para eso.
«¿Cómo enfrentaré a Casandra mañana?», pensó mordiéndose el labio con inquietud. Olvidar tres años de enamoramiento no sucedería tan rápido, ya lo había intentado antes y no funciono, fue incluso peor. Se levantó y cerro su notebook con frustración. Camino de un lado al otro como un animal enjaulado.
Tenía que buscar una manera de olvidar a Derek o alejarse de Casandra, estar cerca de ellos no era una opción, ni siquiera quería imaginar que sucedería si Derek o Casandra descubriera sus sentimientos.
—¡Es tan injusto! —gruño, apretando los puños.
Ella se esforzó por ser fuerte e hizo todo lo que pudo. Estuvo al lado de sus padres cuando su madre enfermó, se esforzó por ayudarlos lo más que pudo con Liam, la casa y la escuela, renuncio a sus privilegios, se acostumbró a quedarse sola, renuncio al único amor que tuvo y se resignó a solo admirarlo de lejos sabiendo que nunca estarían juntos, aun así perdió a su madre y ahora tendría que acostumbrarse a ver a la única amiga que había logrado hacer después de quedarse sola al lado de su primer amor por quién sabe cuánto tiempo. Sus ojos se sentían calientes y cuando se tiró a la cama mojo la almohada, pero no le importo.
«¿Qué había hecho mal? ¿O es que acaso no se había esforzado lo suficiente?»
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Comments
signora_art
no, no quiero llegar así a esa edad xd
2023-06-22
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