—¿Ellos son quienes tanto quieres presentarnos, Cassie? —preguntó una chica de tez morena, ojos oscuros y pelo decolorado, que Ciara recordó era Mia, la dueña del bolso en discordia. Se veía molesta y podía adivinar por qué viendo quien estaba a su lado como si esperara un buen espectáculo.
—¡Así es! —afirmó feliz Casandra, sin poder notar el ambiente como siempre...
Ciara tenía ganas de palmearse la cara o por último abrir la cabeza de Casandra para ver cómo funcionaba.
—¿Entonces la chica guapa quién es? Me gustaría conocerla. —preguntó otro chico de aspecto animado que padecía del mismo mal que Casandra al parecer...
Derek le dio un codazo que le hizo quejarse de dolor, incluso se le humedecieron los ojos. —Es la misma de la que te reías hasta ayer.
—¿Eres Ciara Campbell, del departamento de ingeniería biomédica? —señaló el chico que tenía su cabello atado en una coleta, con evidente asombro, lo que hizo que hubiera varios murmullos de sorpresa entre los recién llegados.
Ciara asintió en silencio sin querer hablar, estaba demasiado irritada e incómoda con sus miradas, algo que se acrecentara con el hecho de que ellos estaban de pie y ella sentada, pero temía pararse y hacer el ridículo si se caía.
Alexander que estaba sentado a su lado en silencio pareció haberlo notado, porque se levantó grácilmente y le ofreció la mano para ayudarle a levantarse, en un acto que más parecía una cordialidad que ocultaba perfectamente su incapacidad para levantarse con seguridad por sí misma, lo que también produjo distintas expresiones en sus observadores creando un cuadro muy divertido de ver que la puso de mejor humor, por lo que le dio un me gusta a Alexander en su corazón.
—¿Y tú eres? —Mia frunció el ceño al ver que Alexander aún sujetaba a Ciara de la cintura.
—Alexander Wright, primo de Derek. —respondió dándole una fría mirada que la detuvo de decir algo más.
—Ok, chicos no los traje para que se miraran las caras los unos a los otros. —Casandra interrumpió la tensión aplaudiendo—. Vamos preséntense o lo haré yo.
—Ok~ iré primero. —El chico rubio de aspecto lindo y algo más bajo que los demás dijo levantando la mano como en la escuela—. Noah Owen, 20 años, sagitario, escolta del equipo de básquet y soltero.
—Steven Paxton, 20 años, libra, ala-pivot del equipo, soltero también por si te interesa. —El chico que antes reconoció a Ciara se presentó también guiñándole un ojo a esta.
—No tenían que ser tan explícito, no están en una cita a ciegas. —les regaño Derek arrastrando a ambos hacia atrás.
—Michael Roberts, un gusto. —se presentó con un leve asentimiento el chico de oscuro cabello corto y aspecto serio.
—Bueno, gracias, chicos. —agradeció Casandra alegremente—. ¿Chicas?
—Isabella Hughes. —Una chica de corto cabello rubio y claros ojos celestes se presentó primero con indiferencia como si nada tuviera que ver con ella.
Hubo un silencio incómodo donde nadie más dijo nada hasta que Casandra tomo a Mia y Ashley. —Bueno y finalmente Mia Taylor y Ashley Turner que ya conocieron. —Terminó de presentar sosteniendo a ambas chicas que luchaban por separarse.
—Un gusto. —Alexander asintió a todos, un poco sorprendido al reconocer las familias a las que representaban. Fácilmente, podía concentrarse las celebridades financieras, políticas y deportivas del país en esa sala.
—¿Y hace cuánto se conocen ustedes? Se ven muy cercanos. —inquirió Ashley mirando a Ciara con resentimiento.
Ciara no le temía, pero decir que se conocían desde hace unos minutos no le parecía una buena idea, así que miro a Alexander en busca de ayuda, después de todo ambos estaban en el mismo barco.
Alexander noto su expresión desesperada que no sabía que decir sin saber si sentirse divertido o alagado por su confianza; sin embargo, aquello estaba a su favor, por lo que no le pondría las cosas difíciles.
—En realidad fue algo sorpresivo. —hablo llevando la atención hacia él—. ¿Quién hubiera pensado que nos encontraríamos de nuevo después de dejar la preparatoria? Parece que es cierto que el mundo es un pañuelo, ¿no les parece?
Un silencio reino en el lugar por la sorpresa por unos minutos en los que varios intercambiaron miradas entre sí tratando de descifrar la situación, según sabían aquello debió ser una burla a una cita a ciegas desastrosa, ¿por qué parecía algo totalmente distinto a lo que esperaban?
—¿La preparatoria? —Derek repitió viéndose perdido, incluso la sonrisa que tenía desapareció sin dejar rastro.
Alexander sonrió tranquilamente. —¿No lo recuerdas? Ciara iba a la misma preparatoria que nosotros.
Ciara se tensó bajo su toque ante esas palabras.
—¿En serio? No lo recuerdo. —murmuró frunciendo el ceño intentando recordar.
—Oh... vaya. —exclamó Casandra mirando a Ciara con muchas preguntas que quería hacer, pero no podía, ya que en ese momento llegaron el resto de los invitados—. ¿Bueno les parece si ahora disfrutamos la fiesta? ¡Ya llegaron todos, es hora de animarse, vamos!
Hubo murmullos de acuerdo y empezaron a dispersarse mezclándose entre los recién llegados con los que tenían una relación, exceptuando por Steven que quería seguir hablando con Ciara, pero Noah y Derek lo sacaron a rastras a pesar de sus quejas.
—Bueno disfruten la fiesta, luego hablamos. —Casandra miró una última vez a Ciara antes de volverse a atender a sus demás invitados.
Cuando todos se alejaron Alexander se volvió a Ciara que parecía una estatua. —¿Quieres sentarse o tomar algo? Te ves algo pálida.
—¿Es verdad lo que dijiste? —preguntó intentando estabilizarse sobre sus pies, para poder distanciarse un poco de él.
Alexander la ayudo a sentarse nuevamente por miedo a que realmente se cayera en su intento de separarse. —¿No lo es?
—¿Eso... cómo... cómo?
—¿Cómo lo sé? ¿No lo imaginas? —inquirió con curiosidad por su vívida reacción.
—Quiero pensar que no es lo que imagino.
—Es una lástima, porque creo que lo es. —suspiro sentándose a su lado con tranquilidad como si estuviera en una reunión de negocios y no en una fiesta.
—¿Podrías mentir y fingir que no sabes nada? —pidió cubriéndose el rostro con las manos.
—¿Pero si hago eso como podré resolver mis dudas?
Ciara, mortificada, lo miró entre sus manos. —¿No puedes ser bueno y déjalo pasar?
—Lo haré si me respondes algo.
—¿Si lo hago no lo volverás a mencionar? —esperanzada levantó su rostro para mirarlo.
—No entiendo. ¿Es tan vergonzoso que en la preparatoria estuvieras enamorada de Der...?
Ciara rápidamente tapo su boca con las manos mirando asustada a ambos lados. —No lo digas.
Alexander estrecho los ojos y quitó su mano. —Así que aún lo estás, increíble. Y supongo que Casandra no lo sabe.
Ciara se crispó con culpa. —No es así, lo dejé cuando Cassie me dijo de su relación.
—Y eso fue hace apenas un mes. —señaló decepcionado—. Con razón me parecía extraño que hicieras tanta distancia con Derek, incluso al mencionar su relación. ¿Temes que noten tus sentimientos?
—Eso no es asunto tuyo, además ¿Cómo es que sabes tanto? —evadió malhumorada porque sabía que tenía razón.
Alexander negó condescendientemente. —Estar mirando tanto Derek te hace olvidar que hay personas que si usan su cabeza. Solo me bastó observar un poco para entenderlo, lo que siempre me pregunte es por qué nunca te confesaste.
Ciara gimió angustiada. —Derek nunca me notó. ¿Cómo es que tú sí?
—Es difícil ignorar como lo mirabas estando a su lado. —Alexander rodó los ojos con obviedad—. Solamente Derek podría no notarlo y por lo que vi ahora, puedo apostar que la situación no ha cambiado mucho desde entonces.
—No le dirás a Derek ¿verdad? —pregunto resignada al hecho de que lo sabía todo.
Alexander frunció el ceño desconcertado. —¿Qué ganaría yo con eso?
—¿Entonces ganas algo atormentándome? —acusó resentida.
—No te quiero atormentar, solo soy curioso. —se defendió algo divertido por cómo se veía. Era como un pequeño conejo queriendo lucir enojado.
—¿No te han dicho que la curiosidad mato al gato?
—Es una suerte que sea humano entonces. —le dio una brillante sonrisa de dientes blancos.
—Veo que se están llevando bien, debe ser cierto que se conocen desde la preparatoria.
—¡Cassie! —Ciara se volteó alarmada hacía a Casandra temiendo que hubiera escuchado algo—. ¿... Sucede algo?
—Quería ver si necesitaban algo, hay bar abierto y bocadillos. —menciono mientras se cruzaba de brazos, era obvio que estaba molesta.
—Gracias Cassie, ¿y Derek no te acompaña? —Alexander preguntó desviando su atención de Ciara.
—No, se quedó hablando con sus amigos y demás compañeros de equipo, pasará un buen rato antes de que se desocupe. —comentó decaída.
—Entiendo, desde siempre ha sido así y por lo que veo no ha cambiado nada. —dijo mirando de reojo a Ciara que se tensó ante sus palabras. Ahora era como un pequeño conejo asustado que podría salir corriendo en cualquier momento, tenía curiosidad por ver que expresiones más podía hacer.
—Ya veo —Casandra suspiro—, bueno, quisiera quedarme más, pero aún tengo que atender al resto de los invitados, diviértanse.
—Ve tranquila, estoy seguro de que lo haremos, ¿verdad? —Alexander miró a Ciara quien asintió rigidamente hasta que Casandra se fue—. ¿Por qué tan nerviosa?
—Porque temo que digas algo que no debas. —recrimino de mal humor.
—Pero es la verdad, ¿o no?
Ciara lo fulminó con la mirada. —Ya no eres agradable.
—Oh, ¿te parezco agradable? —preguntó con interés.
—¡Ya no! —gruñó desesperada, aunque no pudo negarlo—. En serio, ¿qué quieres de mí?
—¿Qué quieres decir?
—¿Qué tengo que hacer para que dejes pasar esto y lo olvides? —inquirió suplicante inclinándose hacía él.
Alexander estrecho los ojos ante la forma en la que hizo esa pregunta y esbozo una sonrisa tentadora en sus delgados labios. —¿No crees que esa frase es demasiado sugerente? ¿Qué harías si tuviera malas intenciones? —preguntó inclinándose también hacía ella acortando aún más la distancia.
...***...
Mini teatro:
—¿No crees que esa frase es demasiado sugerente? ¿Qué harías si tuviera malas intenciones? —Alexander cuestionó con una sonrisa sugerente en sus delgados labios.
Ciara lo mira y sonríe provocadoramente. —Depende de qué quisieras hacer.
—Oh. —Tomó su mentón con su mano acercando sus labios a los suyos sintiendo el dulce aroma a fruta dulce de Ciara—. Entonces diría que depende de hasta donde me dejarías llegar...
—¡CORTE! —Hanna grito parando a ambos que le miraron confundidos—. ¿Qué se supone que hacen? —Cuestionó separándolos y mirando severamente a Ciara—. Y a ti aún te gusta Derek, ¿recuerdas?
—Oh, perdón. Supongo que me deje llevar. —Toco la parte posterior de su cabeza sacando la lengua descuidadamente.
—Qué pena, casi lo logro. —suspiro Alexander decepcionado.
Hanna lo fulmino con la mirada. —No te pases de listo o traeré a Verónica.
Alexander sintió un sudor frío recorrer su espalda. —Lo siento, no volverá a pasar.
—Bien, así me gusta. ¡Ahora empiecen de nuevo y sin sorpresas esta vez!
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