Cuando Ciara y su padre se quedaron solos, este último se acercó a ella que estaba lavando los platos y le ayudó a secarlos.
—¿No te cae bien Vivían? —pregunto de repente después de unos minutos de silencio.
Ciara se giró a verlo sorprendida. —¿Por qué lo dices?
—¿Por lo cortante que fuiste con ella, tal vez? —Terminó de secar el plato en su mano y apoyo en el mostrador cruzándose de brazos—. Y porque ella me lo preguntó antes de irse.
Ciara hizo una mueca de incomodidad. —No es que no me caiga bien, solo es que —Apretó la esponja en su mano—... me molesta que parezca que quiere reemplazar a mamá.
—¿Por qué piensas eso? —Erick abrió los ojos estupefacto—. Solo quiere ayudarnos y debido a que cuida regularmente a Liam está familiarizada con la casa, nada más.
—¿Solo es eso? —preguntó con dudas.
—¿Qué más puede haber?
—No lo sé, quizás... ¿Ella te guste?
—¿Qué? ¡No, solo somos amigos! Sabes que aún estoy enamorado de tu madre.
—Papá, sabes que si... si quieres rehacer tu vida en algún momento, eres libre de hacerlo, aún eres joven, tienes tu derecho, es solo que, no sé si pueda aceptar que ocupe el espacio de mamá. Tal vez solo necesite tiempo. Yo... aún no me acostumbro a que no esté.
—Yo tampoco, cariño, yo tampoco. —Erick acarició su cabeza para reconfortarle y quizás también a él mismo.
—Lo siento por cómo me porte con la Sra. Raymond, me disculparé con ella cuando la vea.
Erick le sonrió complacido. —Esa es mi niña, pero aparte de eso hay otra cosa que quiero hablarte aprovechando que Liam no está presente, ¿puede ser?
—Claro papá, ¿qué es?
—¿Te parece si vamos a la sala para hablar mejor? Es algo un poco complicado.
Ciara asintió y ambos fueron a la sala en silencio, cada uno con sus pensamientos.
—¿Y bien, qué sucede? Me está poniendo nerviosa tanto misterio. —preguntó Ciara, apenas se sentó.
—Es sobre tu madre. —comenzó Erick juntando sus manos entre sus piernas, se veía que no sabía cómo expresar bien lo que tenía que decir.
—¿Mamá? ¿Qué hay con ella?
—Hace un tiempo vinieron a decirme que te nombraron heredera en su nombre.
Ciara frunció el ceño desconcertada. —¿Heredera de qué? —Abrió los ojos con sorpresa—. ¡No me digas que mamá te fue infiel y ahora mi verdadero padre rico quiere comprarme para que me vaya con él!
Erick la miró divertido. —¿Estás segura de qué tu vocación no es novelista? Te inventas cada cosa.
—¿Si no es así, de dónde es la herencia?
—De tus abuelos maternos. —Erick dijo volviéndose serio—. Ellos investigaron y descubrieron que estudias en la universidad de la capital con una beca y que además... trabajas para suplir lo que te falta en la biblioteca a medio tiempo.
El corazón de Ciara dio un vuelco cuando vio que su mentira había salido a la luz y por la cara de su papá pudo imaginar la forma en la que se enteró. —Papá... lo siento, no quería ocultártelo, solo no quería que te preocuparas.
Erick suspiró y busco en la mesa de centro una carta que estaba entre varios papeles y se la entregó a Ciara. —Puedo entender por qué lo hiciste y aunque no creo que haya sido la manera, luego podemos hablar de eso, ahora tienes que decidir si aceptarás ser una heredera Hoffmann o no. Alguien vendrá dentro de unos días a saber tu respuesta.
Ciara tomó la carta con culpa y ya despreciaba su contenido aun sin leerlo, pero cuando la abrió y vio la exorbitante cifra solo pudo mirar a su padre desconcertada. —Papá, ¿qué es esto?
—Es lo que herederas si aceptas.
Ciara frunció el ceño. —¿Por qué es tanto dinero? ¿Quiénes son realmente mis abuelos?
—... —Erick apretó los labios—. Tu madre no quería que lo supieras, pero tus abuelos maternos son una de las familias más poderosas de nuestro país, también una de las más antiguas.
Ciara forzó una risa. —Qué divertido, papá, pero eso no puede ser cierto, ¿verdad?
Erick desvió la mirada. —No es una broma, pero su relación era complicada y no queríamos enredarte con eso. Creo que ninguno de los dos pensamos que llegaríamos a esto algún día.
—¿Complicado? ¿Es por eso que no supimos nada de ellos cuando mamá estaba enferma y necesitábamos el dinero? —Ciara cuestionó con dureza arrugando el papel en su mano.
—Cuando Alicia se casó conmigo fue repudiada por su familia, no quería su ayuda —explicó con amargura y culpa.
—¡Aun así era su hija! Pudieron investigar mi vida, ¿cómo no pudieron saber el estado en que estaba?
—Ciara, eso ya no está en discusión, era lo qué tu madre quería, ¿entiendes? —Erick replicó con algo de dureza en su voz.
—Discúlpame, pero no lo entiendo. —Ciara se levantó ofuscada—. Si mi madre te hubiera pedido que la matarás, ¿también dirías que era lo que quería?
Erick apretó los puños ante esas palabras, ya que algo de verdad tenía. —¿Si estuvieras en mi lugar no harías todo lo que quisiera, como ella siempre hizo con nosotros?
Ciara recordó aquella vez que se encaprichó con un grupo de música y quiso ir a verlos, fue su madre quien le ayudo a conseguir los boletos que estaban agotados en todas partes y esperar horas en una fila antes de poder entrar, así como muchas otras tantas ocasiones en donde hacía hasta lo imposible por complacerlos a todos en sus gustos y los ojos no pudieron evitar humedecerse por la tristeza de saber que ya no estaba. —¿Por qué no pudo querer otra cosa? ¿Por qué no acepto la ayuda? ¿No se dio cuenta de que la necesitábamos? ¡Ella prometió ir a mi graduación! ¡Dijo que me llevaría un ramo de rosas, pero al final fui yo quien tuvo que llevarlas a su funeral!
Erick se levantó y la abrazo para consolarla. —Ella hizo todo lo que pudo, cariño, créeme.
Ciara se apartó con rabia. —¡No lo hizo! Si no hubiera pedido ayuda a sus padres. ¡Eran ricos! Pudo haber tenido un mejor tratamiento, quizás se hubiera salvado o tener más tiempo. ¿Cómo pudo ser tan egoísta?
—Si hay algo que tu madre nunca fue es egoísta, eso deberías saberlo.
Ciara se detuvo su furia ante esas palabras que le recordó el carácter amable y bondadoso de su madre y olisqueó con tristeza. —Desde un principio no fue que ella no haya querido la ayuda, ¿verdad?
Erick suspiró. —No te lo puedo seguir ocultando, eres demasiado inteligente para tu propio bien. —La miró con seriedad, pero no podía ocultar del todo el dolor que sentía al recordar—. La condición que le dieron para ayudarla era que volviera con ellos y se olvidara de nosotros, ya puedes imaginar cuál fue su respuesta.
—¡¿Qué?! ¿Cómo pudieron ser tan crueles en una situación así? Tanto dinero les pudrió el corazón, ¿o qué? —exclamó asqueada porque existieran personas así y más que estuvieran relacionados por sangre.
—No seas tan dura, cuando vieron que Alicia no cedía ofrecieron su ayuda, pero ya fue demasiado tarde, no había nada que hacer. Es por eso que buscaron una forma de enmendar su error, de ahí la herencia que tienes en tu mano.
Ciara recordó el papel en su mano que de repente se sentía demasiado pesado y lo alzo frente a sus ojos. —Tienes razón, papá, llegan demasiado tarde. —Tomó la carta y la partió en pedazos, desquitando en ella todo su enojo y frustración—. Aquí está mi respuesta. —Puso los papeles destrozados en la mano de su padre—. A quien debieron ayudar es a mi madre, yo no necesito nada de ellos, menos que me usen para limpiar su podrida consciencia. Si me disculpas iré a descansar, necesito un tiempo a solas. Buenas noches.
—Buenas noches, hija... —Erick musito al espacio vacío mirando los pedazos de papel en que se había convertido la cuantiosa herencia por la que muchos matarían y camino hacía al altar donde estaba su difunta esposa—. Hice lo que pude, pero heredó tu carácter, querida. No nos puedes culpar —dijo con una sonrisa nostálgica. Extendió su mano tocando la hermosa cara en el retrato fúnebre y miró los vivaces y bondadosos ojos esmeraldas que muchas veces antes lo miraron en vida—. Quien sea su pareja tendrá mucha suerte, así como yo la tuve al conocerte.
...***...
Después de que Alexander viera a su mamá, se sentía más tranquilo, ya que fue mucho mejor de lo que esperaba y aunque solo pudo estar con ella por un corto tiempo debido a tu tratamiento, fue suficiente para comprobar que ya no lo odiaba, de hecho se arrepentía de lo que le dijo cuando apenas era un niño, así estaba de muy buen humor hasta que una molesta persona se atravesó en su camino.
—Alex, te he estado buscando por todas partes, necesito hablar contigo.
—... — «Qué mala suerte tengo».
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