—¿Sucede algo? —preguntó Alexander cuando noto que su estado de ánimo no era correcto.
—... No, es solo que... no sé de esas cosas —dijo con una sonrisa, pero su voz aún era un poco más ronca de lo usual.
Alexander la miro intuyendo que había algo más en esa declaración, pero no pudo preguntar, ya que en ese momento se anunció la llegada del bus que esperaban.
—Ahí está mi bus. Gracias por venirme a dejar, yo me iré ahora. —Tomó sus cosas para irse, pero Alexander le detuvo sujetando su brazo.
—Te llevaré hasta ahí, no necesitas correr. —Le arrebato la maleta y la mochila, por lo que a Ciara no le quedó más que seguir con él hasta el bus.
Cuando entregaron el equipaje para que lo guardaran en el maletero. Ciara se volvió a Alexander para despedirse, pero entonces esté se inclinó y le dio un suave y corto beso en su mejilla que por su movimiento cayó cerca de la comisura de su boca y, aunque fue casi como una brisa, la abraso como si le hubiera tocado un carbón ardiendo.
—Nos vemos, recuerda comentar mi estado. —Le guiño un ojo con complicidad ante su desliz.
—S-sí... ya me voy —balbuceo antes de entrar apresuradamente al bus intentando olvidar el calor qué aún sentía en su rostro y los ensordecedores latidos de su corazón.
Distraídamente, busco su asiento, el cual estaba para el pasillo al lado de una señora de mediana edad. Saludo cortésmente y se sentó soltando un suspiro.
—¿Triste por dejar a tu novio? —pregunto la señora llamando su atención.
—… ¿Qué? —Ciara miro a la señora insegura de que hablara con ella. Aún estaba avergonzada por lo que había ocurrido antes y la palabra novio la tomo desprevenida.
—Te entiendo con lo guapo que es, debes estar muy insegura de dejarlo. Mira, hace nada que se separaron y ya lo están acechando. —se lamentó con empatía la señora a su lado.
—¿Q-qué novio?
—El guapo y atento de ahí afuera, ¿acaso no es tu novio?
Ciara se inclinó para mirar afuera y vio que Alexander hablando con una chica, pero por su cara no se veía a gusto con eso, al sentir su mirada se volteó clavando en ella sus fríos y distantes dorados que la hicieron estremecer, era la primera vez que se enfrentaba a una mirada así por parte de Alexander y era aterrador, pero a la vez se sentía familiar como si la hubiera sentido antes.
Alexander le sonrió brevemente antes de volver a mirar a la chica que aún intentaba llamar su atención y señaló al bus haciéndole una seña que Ciara correspondió inconscientemente para luego irse tranquilamente sin mirar atrás. Aturdida volvió a sentarse en su asiento sin saber qué había pasado.
—¡Qué envidia! —exclamó la señora observando como Alexander se marchaba para luego volver a mirar a Ciara—. Niña tienes que cuidarlo bien, mira si logran quitártelo, dónde encontrarás otro chico tan confiable y lindo después.
—... —Ciara no tenía palabras y solo pudo asentir, ya que no quería explicar que no tenían esa relación, pero no podía creer que los confundieran con una pareja. «¿Las chicas que me miraban con odio habían pensado lo mismo?», Ciara se sintió agraviada. ¡Ella era inocente!
...***...
«Realmente le debo un favor a Ciara, cuando la vea de nuevo le invitaré una comida», pensó Alexander al recordar lo que había pasado hace unos momentos...
《—¿Disculpa, me das tu número? —Una linda chica se acercó con timidez a Alexander, que estaba a punto de irse.
Alexander la miró fríamente de arriba abajo, era linda, pero su mirada no dejaba de reparar en su ropa y accesorios con codicia, por lo que no quería perder su tiempo con ella. —No, ya me tengo que ir.
—Solo tu número, por favor. —pidió con coquetería bloqueando su camino.
Alexander estaba impaciente, pero tampoco podía apartarla a la fuerza, mientras reflexionaba que hacer sintió que lo miraban. Se volteó encontrándose con la mirada aturdida de Ciara y no pudo evitar sonreír ante lo oportuno que fue.
—No puedo, tengo novia. —Señaló a Ciara con una seña que ella cooperativamente correspondió—. ¿Lo ves? Ahora disculpa me tengo que ir.》
Alexander sonrió sacando el celular y abrió la foto que se habían sacado antes. —Puede ser muy útil en ocasiones —murmuro para sí mismo revisando si le había respondido al estado que coloco para molestarla, pero entonces entro una llamada. Hizo una mueca de desagrado al ver quien era en el identificador de llamada.
—¿Qué? —contestó con voz cortante luego de poner el altavoz.
—Yo también estoy feliz de escucharte, primo. —Una voz zalamera le respondió al otro lado de la línea.
Alexander frunció el ceño, nada bueno venía cuando Derek usaba esa voz, la última vez fue para arrastrarlo a una fiesta con una cita a ciegas, aunque... no resulto tan mal. —¿Qué quieres ahora?
—Bueno, el abuelo se pregunta por qué no has ido aún a la casa. Le he explicado que aún estás molesto con nosotros, así que si quieres puedo mudarme a un departamento para que vuelvas, pero deja que mis padres se queden, no les hagas las cosas difíciles. Solo fue un error, no puedes atacarnos por siempre por eso.
Alexander rodó los ojos ante su victimización, ese teatro ya se lo esperaba desde que tuvo que volver, sin embargo, seguía subestimando su nivel de actuación. —No tienes que mostrar tu acto de víctima frente al abuelo, iré a visitarlo en este momento —informó encendiendo el auto para que Derek escuchara.
—... —Derek se quedó en silencio unos segundos antes de responder—. Lo sé primo, entiendo que deberíamos estar agradecidos con el tío Damon, si no fuera porque regreso a sus obligaciones a tiempo, quién sabe qué hubiera pasado.
Alexander apretó los dientes mientras pisaba el acelerador y salía rápidamente de la terminal de buses en dirección a donde estaba el nuevo hogar familiar. Si dejaba a Derek solo más tiempo no sabía cuántas mentiras más podía inventar, si con unas cuantas frases ya lo había puesto como un rencoroso y despiadado y de paso tacho a su padre de irresponsable y egocéntrico.
—Dices una tontería más y de verdad haré que te destierren —bramó mientras sorteaba el tráfico.
—¿Alex?
—¿Abuelo? —Alexander casi choco al escuchar la voz sorprendida de su abuelo.
—¿Tanto odias a tu primo?
—No, abuelo. —Alexander se sintió frustrado al escuchar la decepción en la voz del mayor—. Solo me enfadé con él por lo que dijo, yo-
Desmond exhaló cansado. —Está bien, solo vuelve, aquí hablaremos.
—Sí, en un rato más estaré ahí.
—Bien, te espero —aprobó más satisfecho—. Y habla bien con tu primo, no quiero escucharte, amenazarlo otra vez.
—... —Alexander apretó los dientes tragando lo que en realidad quería decir—. Sí, abuelo.
—¿Qué dijiste para que el abuelo estuviera tan decepcionado, primito? —Derek cuestionó provocadoramente.
—Siempre fuiste una rata traidora igual que tu padre —escupió con odio en respuesta.
—Uy, ¿no acaba de decir el abuelo que me trates bien? ¿Qué diría si te escuchara decir eso?
—Si no hay más cortaré.
—Espera. Aún quiero preguntarte algo —Derek le detuvo al ver que en verdad pensaba cortar.
—¿No puedes esperar a que llegue? —cuestionó sin querer seguir hablando con él.
—Es algo rápido. Solo quiero saber si hay algo entre tú y esa chica que arregle como tu cita.
—¿Hablas de Ciara? —preguntó algo sorprendido de que lo mencionara tan rápido. «Supongo que poner esa foto en mi estado funciono mejor de lo que esperaba, ni siquiera tuve que esperar a que Ciara lo comentara», rodó los ojos con ironía.
—Mm sí, ella es la de la foto, ¿no? —preguntó algo inseguro.
—¿Has pensado en irte a revisar la cabeza? No recordar las cosas podría ser una enfermedad, ¿sabías?
—¡Piérdete! No recuerdo las cosas que no son importantes. ¿De acuerdo?
—No entiendo como las chicas pueden fijarse en ti con esa personalidad. —Negó al recordar a Ciara, tres años enamorada del mismo idiota, que solo la veía como algo sin importancia, lo que le hacía cuestionarse seriamente que le veía a semejante escoria.
—¿Quién sabe? Quizás les doy lo que ellas quieren —alardeó sugestivamente.
—No uses ese tono asqueroso conmigo —gruñó con disgusto, porque sabía lo que estaba insinuando y no le gustó nada, el sentimiento fue peor al recordar que estaba ayudando a Ciara a estar con ese cerdo, lo hacía sentir como si estuviera cometiendo alguna clase de crimen.
—¿Por qué tan molesto? ¿No digo la verdad? Creo que tus exnovias podrían confirmarlo, sobre todo Victoria. ¿La recuerdas?
Alexander respiró hondo tratando de controlar su respiración, si se enojaba solo conseguiría complacer a Derek.
—Si no necesitas nada más cortaré.
—¿Qué sucede? ¿No la recuerdas? Pero si te esforzaste tanto para que no la descubriera, pensé que significaría algo para ti.
Una luz fría brillo en los ojos ambarinos de Alexander que haría que cualquiera tuviera miedo de acercarse si lo viera. —Nada que haya caído en tus manos tiene algún significado para mí.
—Oh. ¿En serio? ¿Ni siquiera si fuera esa chica, Ciara?
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