—Chicas. ¿Aprovechamos el descanso para ir a ver la presentación del 2º A? ¡Me informaron que Derek Wright se presentaría! —Eva propuso entusiasmada, pero se veía que no quería ir sola.
—¿Derek? ¿No sería otro chico? —preguntó Amelia con sorpresa.
—No, creo que los abandono o algo así, como sea estoy segura de que es Derek, ¿vamos? Ya debe estar comenzando.
—¿Quién es Derek Wright? —Ciara preguntó distraída. No entendía de qué hablaban, pero el nombre se le hacía familiar por alguna razón.
Todos voltearon a mirarla como si fuera un bicho raro.
—¿Cómo no vas a saber quién es Derek Wright? —Jessica cuestiono escéptica de su ignorancia—. Es el chico más popular, rico y guapo de la preparatoria.
—Sí, Ciara, o sea. ¿En qué mundo vives? ¿Debajo de una roca? —Amelia secundo con burla.
Todos rieron ante ese comentario, pero a Ciara no le importó.
Grupos de moda, series populares, artículos novedosos, chicos populares no tenía que ver con ella. Solo vivía su vida y hacía lo que le gustaba fuese una moda o no, en cuanto a los chicos ninguno había llamado su atención hasta ahora... aunque tampoco había prestado atención a esas cosas. Por lo que solo se encogió de hombros y negó con calma mientras tomaba de su botella de agua mineral.
—Ven, te mostraremos de lo que te pierdes. —Eva tomo su brazo impaciente haciendo que derramara un poco de su agua, pero ignoró sus quejas y la arrastro al auditorio seguida de más chicos que se querían unir a la diversión. La cantidad de gente era exagerada, casi parecía el concierto de un ídolo o algo así.
Cuando llegaron donde se realizaba la presentación estaba aún más lleno y era difícil distinguir el escenario, hubo muchas quejas a su alrededor por no poder ver o por ser empujados, pero todo se calmó cuando del escenario una dulce melodía se empezó a escuchar cautivando inevitablemente a todos.
Ciara quedó perpleja al reconocer aquella melodía como la que escucho hace unos días en el salón de música y pensaba no volver a escuchar, pero ahí estaba tan poderosa y melancólica como recordaba y en el centro del escenario rodeado de gráciles bailarines reconoció al chico de cabello castaño claro que vio salir aquel día tocando un violín blanco puro.
—¡Kya! ¡Derek está tan guapo! Qué mal que no podamos estar más cerca. —se quejó Eva entre suspiros.
«Derek Wright», nombró Ciara en su mente sintiendo como su corazón se comenzaba a acelerar y cerró los ojos mientras reproducía el recuerdo del chico de ojos avellanas que vio ese día. —Sabía que tenía que ser él.
—¿Eh? ¿Ciara dijiste algo? —preguntó Jessica que estaba a su lado intentando buscar una posición para ver mejor entre tanta gente.
—Ah... no, nada —negó avergonzada de haber hablado en voz alta.
Jessica y las demás ignoraron su desliz y siguieron viendo el escenario, algunas incluso sacaron sus celulares y comenzaron a grabar o simplemente para acercar la escena que no lograban ver con claridad.
Al terminar la presentación era seguro decir quién ganaría el premio al puesto más popular, por lo que no hubo mucha sorpresa en ello, pero de igual forma todos disfrutaron el día y se divirtieron entre las alocadas y novedosas ideas de sus compañeros.
A la salida de la escuela Ciara se encontró a Derek hablando con una chica que estaba sonrojada, deducir lo que hacía no era difícil. Después de un tiempo Derek negó y se fue dejando a la chica sola.
—¿No me digas que Laura Doyle intento confesarse a Derek? —exclamó a un lado Amelia, que también había sido testigo de a escena.
—¿Qué tiene? No se supone que Derek, popular, debería ser normal, que se le confiesen, ¿no?
—Obvio que es popular solo míralo —Amelia rodó ojos con un gesto de obviedad—, pero debes saber tus límites antes de hacerlo y Laura no parece entender que solo estudia aquí por su beca, que pueda estar en la misma sala que Derek es más cerca que puede aspirar a estar con su situación económica.
—¿Eso es importante? —cuestionó frunciendo el ceño ante su argumento.
—¡Por supuesto! —exclamó segura—. Si no por qué Derek la rechazaría cuando ha aceptado a todas las demás sin problemas, incluso a Erica Marqués y hay que admitir que lo único bueno que tiene es la billetera. Como sea adiós. —Amelia dijo antes de alejarse con un gesto de su mano.
Ciara se quedó atónita ante eso. «¡¿Incluso Erica?! —En su mente apareció el rostro pecoso y regordete de Erica y comparándolo con el de la chica de recién que era mucho más guapa—. ¿Realmente es por eso que la rechazó?»
Ciara llegó pensativa a su casa donde la recibió el grito de Alicia Hoffmann desde la cocina.
—¡Ciara, ¿eres tú?!
—¡Sí, mamá llegué! ¡Subiré a cambiarme! —anunció subiendo a su cuarto para dejar la mochila y cambiarse de ropa. Una vez lista bajó siendo recibida por el olor de los pastelitos recién horneados—. ¡Pastelitos! —exclamó dándole un beso a su madre.
—¿Cómo te fue en la escuela? —preguntó dándose la vuelta para apagar la cocina.
—Bhihehnm~ —balbuceó mientras masticaba uno de los tentadores pastelitos que estaban en la mesa.
—¡Ciara deja algo para cuando lleguen tu padre y tu hermano! —regaño quitándole la bandeja.
—Será nuestro secreto —bromeó sacándole la lengua mientras sacudía las migas de las manos—. ¿Liam tenía práctica de básquet hoy?
—Sí, pero no tarda en llegar —dijo al tiempo que escucharon el auto de su papá llegar—. Lo ves, pone la mesa.
—Ok. —Ciara inmediatamente hizo lo que le pidió. Aunque su familia era acomodada, no tenían casi sirvientes que los atendieran como el resto, solo una nana que hacía el aseo general una vez a la semana, el jardinero y un chofer, el resto lo manejaban a diario ellos mismos, ya que sus padres querían que fueran responsables y valoraran lo que tenían. Al pensar en eso recordó lo que le dijo Amelia esa tarde. —Mamá —llamó después de poner la mesa.
—¿Sí?
—¿Si te gusta alguien es importante su estatus económico?
Alicia detuvo lo que estaba haciendo para mirarla. —¿Dónde escuchaste eso?
—¿Dónde escucho qué? —Erick Campbell pregunto entrando a la cocina seguido de Liam.
—Hola, amor. —Alicia lo saludo con un beso y acarició la cabeza desordenada de Liam—. Liam ve a bañarte antes de comer, estás todo sucio. —Ordeno haciendo que Liam se retirara entre quejas.
—¿Qué sucede de qué hablaban? —pregunto Erick robando un pastelito que Alicia tenía en la bandeja.
Alicia le dio un manotazo haciendo que lo soltará. —¿A quién va a salir tu hija? Espera a que todos nos sentemos.
—Solo quería uno. —Erick se sobó su mano, agraviado.
—Sí y yo los conozco de ayer —criticó sin creer su débil excusa— y con respecto a lo que hablábamos. —Miró a Ciara con preocupación—. Ciara me preguntó si para que te guste alguien es importante su estatus económico.
—¿De dónde escuchaste eso? —repitió Erick volviéndose serio.
Ciara se sintió intimidada por su reacción. —Es solo que en la escuela un chico rechazo a una chica y Amelia me dijo que fue porque ella solo estaba en nuestra escuela gracias a una beca. ¿Dije algo malo?
Erick y Alicia suspiraron aliviados.
—No, olvídalo. No es importante, te puede gustar cualquiera independiente de tu estatus económico, eso son tonterías si estás enamorado. —aseguró Alicia con una cálida sonrisa.
—Pero si al chico que me gusta le importa. ¿No me rechazaría si cree que no estoy a su altura? —pregunto Ciara confundida.
—Sí, lo haría —dijo Erick honestamente—, pero eso significaría que simplemente no es para ti.
—¿Te gusta alguien Ciara? —preguntó Alicia con curiosidad.
—N-no, solo tenía curiosidad por lo que vi hoy en la escuela. —dijo avergonzada de confesar a sus padres que le gustaba un chico por únicamente una melodía que escucho por casualidad y no conocía de nada. «Lo observaré primero. Ya habrá tiempo, después de todo yo no tengo el problema de Laura Doyle», pensó decidida.
—Bueno, cuando haya alguien que te guste me lo cuentas, ¿de acuerdo? Yo te apoyaré —Alicia susurró lo último en su oído mientras cariñosamente acariciaba su pelo—. Ahora iré a buscar a tu hermano si no no comeremos más.
...***...
Ciara despertó a mitad de la noche con el recuerdo de su sueño fresco en su mente.
—Un sueño... —Susurro con una sonrisa melancólica sentándose en la cama—. Si te lo hubiese confesado en ese momento, ¿qué me hubieras dicho? —Miro el techo oscuro de su habitación sintiendo los ojos calientes al igual que sus mejillas, tardo un poco en reconocer que estaba llorando. Se limpió las lágrimas con amargura—. Como quisiera saber eso ahora... Mamá. Si solo aún estuvieras aquí.
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