Ciara sujeto con fuerza la toalla que cubría su cuerpo sin saber qué hacer, su cerebro parecía haberse congelado por la conmoción mientras veía a Alexander frente a ella.
—Casandra me pidió que te fuera a dejar a la terminal, porque a ella le surgió algo de último momento —explicó apoyándose contra la pared con los brazos cruzados mientras la miraba sin ningún recato.
—Al menos podrías voltearte, ¿no crees? —gruñó avergonzada arrojándole la toalla que pensaba usar para secarse el cabello.
Alexander atrapo fácilmente la toalla antes que le diera en la cara. —Oh... yo supuse que no te importaba, como abriste la puerta sin siquiera mirar quién era —acusó con una pisca de enfado en su voz que la hacía escucharse más severa de lo usual.
—Casandra había llamado hace 15 minutos para decir que venía en camino, pensé que era ella —se defendió mientras tomaba su ropa y se apuraba al baño para vestirse.
—Igual deberías comprobar antes, nunca sabes quién puede estar al otro lado.
—En eso tienes razón —aprobó con sarcasmo—. Además, ¿por qué Casandra no mencionó...?
De repente recordó la conversación que habían tenido antes.
《—¿Quieres que te ayude a conquistarlo?》
—¡¿Debes estar bromeando?! —gritó vistiéndose apresuradamente.
—¿Qué ocurre? ¿Necesitas ayuda? —pregunto Alexander tras la puerta.
—¡No! ¿Cómo se te ocurre? Supuse que eras un caballero.
—Lo soy, por eso pregunto.
Ciara resopló impotente ante su respuesta—Alexander...
—Dime Alex, Alexander suena muy frío —corrigió Alexander tranquilamente lo que contrastaba con en estado de ánimo alterado de Ciara.
—... Está bien Alex, sabes a qué me refiero.
—Realmente no, lo único que sé es que eres demasiado descuidada. Es un milagro que a estas alturas no te haya ocurrido nada... creo —añadió con desconfianza.
—Perdón, pero esperaba que viniera la persona que se supone llegaría, si no habría preguntado quién era. Además, ¿qué podría pasar de todos modos? Vivo en los dormitorios de la universidad, por si no lo notaste. —Ciara abrió la puerta del baño ya vestida con el rostro aún sonrojado después del baño y el pelo húmedo.
Alexander la barrió con la mirada deteniéndose en su cabello. —Eso no justifica nada, antes que llegara había otro chico de gafas a punto de tocar la puerta, nunca te debes confiar —le aconsejó mientras se acercaba a secar su cabello con la toalla que le había arrojado antes.
—Oh vamos, lo más seguro es que era alguien que se equivocó de puerta —desestimo su preocupación cerrando los ojos y dejándose llevar por sensación agradable en su cabeza que le hacía recordar a la época en que su madre aún vivía.
—¿En serio? —Alexander alzó una ceja mientras comprobaba que el pelo de Ciara estuviera lo suficientemente seco, entonces la dejo satisfecho—. ¿Y por qué me miró como si quisiera matarme cuando me vio tocar tu puerta?
—¿No estás exagerando? Quizás solo se sorprendió de ver a alguien extraño aquí —argumento tomando un cepillo para arreglar su cabello que había quedado como un nido de pájaro.
Alexander apretó su entrecejo frustrado. —Realmente debes aceptar mi sugerencia, quizá después de salir con Derek también puedas curarte la cegara tan severa que tienes y te des cuenta de que no todos los chicos son unos idiotas como él.
Ciara cerró su mochila una vez que verificó que no se le olvidaba nada y miró a Alexander confundida. —¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
—El que realmente no lo entiendas es lo preocupante.
—No sé de qué hablas, pero deberíamos movernos o perderé mi bus —le recordó tomando una maleta mediana y su mochila lista para irse.
—Dame eso. —Le detuvo quitándole la mochila y maleta de sus manos con facilidad—. Vamos, despistada —dijo casualmente encabezando la salida; sin embargo, nada más abrir la puerta se encontró nuevamente con el chico de gafas que lo miraba de forma asesina, al parecer lo estaba esperando o mejor dicho a quién estaba detrás de él.
—Oh Gabriel, hola —Ciara saludo asomándose detrás de Alexander—. ¿Qué haces por aquí? ¿No te ibas a tu casa por las vacaciones?
—Sí, por eso te iba a preguntar si necesitabas ayuda para ir a la terminal, así íbamos juntos —Gabriel explicó sin dejar de sondear a Alexander.
—Ah, en realidad ya habían quedado en llevarme antes, lo siento.
—Ya veo... Y él... ¿Es tu amigo? —preguntó con inseguridad Gabriel señalando a Alexander.
—... Eh... algo así, es Alexander Wright —presento Ciara antes de volver a Alexander y señalar a Gabriel. —Él es Gabriel Hunt, trabajamos juntos en la biblioteca.
—Oh, ya veo. Un gusto. —Asintió Alexander dándole espacio para que hablaran, pero Ciara cerró la puerta y se pensaba marchar sin más—. Esto... ¿Ciara, no olvidas algo? —preguntó mirando de reojo a Gabriel.
—¿Mm? —Ciara lo miro confundida antes de entender y mirar a Gabriel con dudas—. Esto ¿Gabriel?
—¿Sí? —Gabriel levantó la mirada expectante.
—Si no has llevado tu llave a administración aún, ¿podrías llevar la mía? —pidió algo avergonzada, pero realmente no quería hacer todo el camino hasta allá, si Alexander no se lo recuerda hubiera sido molesto.
—... Claro —accedió tomando las llaves con una expresión apagada.
—Gracias, nos vemos de vuelta de vacaciones —se despidió agradecida para volver a Alexander—. ¿Vamos?
—... Sí —accedió alcanzándole, pero no pudo evitar mirar atrás donde vio a Gabriel, en el mismo lugar luciendo como un perro abandonado bajo la lluvia, y luego a Ciara, que no parecía consciente del estado de ánimo en que dejo al pobre—. Pensé que le ofrecerías ir con nosotros.
—¿Cómo haría eso? El auto no es mío en todo caso serías tú quien tendría que ofrecerlo, ¿no crees? —señaló cargándole la culpa de la desconsideración a él sin problemas.
—¿Por qué lo haría yo? No lo conozco de nada, además de quién quería esa propuesta era de ti, no de mí —explicó dirigiéndose a donde había aparcado su auto.
—¿De mí? ¿De dónde sacas eso? —Frunció el ceño sin entender mientras lo seguía.
—¿De verdad no notaste que le gustas a ese chico? —Se detuvo frente a su auto mirando a Ciara con incredulidad.
Ciara lo miró estupefacta. —¿Gustarle a Gabriel? Claro que no, ¿qué te hace suponer eso?
—... Olvídalo, mejor súbete al auto —pidió sin querer lidiar con su inconsciencia o terminaría con dolor de cabeza.
—Ah... ¿Es este? —cuestiono insegura mientras miraba el lujoso automóvil negro que destacaba en el estacionamiento. De hecho varias personas miraban atentas para descubrir quién era su dueño.
—¿Si no cuál? —respondió colocando la maleta y mochila en el maletero sin importarle las miradas curiosas sobre él, pero al darse la vuelta encontró que Ciara seguía que no se había movido—. ¿Por qué no entras?
—... No sé cómo... —admitió con vergüenza. Era la primera vez que se enfrentaba a un auto así, lo máximo a lo que se había subido era el Mercedes Benz clásico de su papá cuando era adolescente.
—Oh, es así. —Alexander le abrió la puerta que se elevó y le hizo un gesto para que entrara.
—Wow como en las películas —exclamó sorprendida al ver las legendarias puertas de mariposa en acción.
Alexander sonrió divertido ante su expresión. —Sube, no sea que de verdad pierdas tu bus por quedarte admirando las puertas de mi auto.
—¡! No es mi culpa que trajeras un auto tan exagerado —se quejó sentándose en el lujoso asiento de cuero negro del interior.
—¿Exagerado? —Alzó una ceja ante su descripción—. Me pregunto qué dirías si hubiera traído el que se abre por el techo —comentó cerrando la puerta.
—¿Bromeas? —preguntó una vez que Alexander entró al auto.
—No —negó seriamente—. Si aceptas mi propuesta quizás te lo muestre —sugirió sugestivamente.
—¡!... Espero que te refieras al auto.
Alexander se rio entre dientes. —¿Por qué? ¿Hay algo más que quieres que te muestre?
—¡Claro que no! Es solo que... la forma en la que lo dijiste es fácil de malinterpretar... —musitó avergonzada—. De todas maneras, si aceptará tu oferta, ¿cómo se supone que funcionaria eso?
—Nada especial solamente parecer cercana a mí. —Alexander se inclinó cerca de Ciara, sorprendiéndola por su repentina cercanía, al ver esto sonrió con travesura y tomo el cinturón para ponerlo en su lugar—. Algo como esto, por ejemplo.
Ciara trago para humedecer su garganta seca y apartó su rostro sonrojado tratando de ignorar el dulce aroma a menta y cítrico de Alexander que parecía más intenso que antes. —¿Y eso cómo haría que Derek se fijara en mí?
—Lo verás cuando lo hagas —respondió enigmáticamente colocando su propio cinturón en su sitio.
—Esa respuesta no me parece muy confiable que digamos —le molesto para aligerar el ambiente extraño que se había formado entre los dos—. ¿Me darás una garantía si no funciona?
—Si es lo que quieres —dijo con indiferencia mientras encendía el motor para luego voltear a mirarla con una sonrisa de suficiencia—. La pregunta es; ¿qué me darás a mí si funciona?
—¿Las gracias?
—Eso no servirá, pequeña —rechazo mientras salía del estacionamiento para entrar en el tráfico—, piensa en algo mejor. ¿O quieres que yo te ayude? Porque se me ocurren varias ideas interesantes. —le provoco.
—Primero no soy pequeña, mido 1,69, tú eres demasiado alto —se quejó cruzándose de brazos, avergonzada por aquel apodo—, segundo, si es así mejor no pido nada.
Alexander se rio por su reacción. —No te ofendas, solo bromeo, no tienes que verte como si en verdad te fuera a comer o algo así. —Con una mano le dio unas palmaditas a su cabeza como si la estuviera consolando.
Ciara se sonrojó cubriendo su cabeza. —¿Por qué te gusta tanto molestarme? No he visto que actúes así con otros —acusó haciendo un mohín ofuscado mientras se apoyaba en la puerta del vehículo y miraba por la ventana.
Alexander la miro de reojo y sonrió divertido. —Otros no me parecen tan interesantes como tú.
...***...
Mini teatro:
—¿Por qué estás molesta Ciara?
—¿Cómo quieres que me concentre cuando Alex sale con esas pendejadas? —reclamó Ciara cruzándose de brazos.
—¿Y yo qué hice? Eso estaba en el guion. —Alexander mostró el guion agraviado.
—Mm... Quizá no debas ser tan... mm... ¿Apasionado?
—Autora... tú me creaste así, ¿lo recuerdas? —Alexander tomó su frente frustrado.
*Cof cof* —Bueno entonces Ciara...
—¡Olvídalo! ¡Renuncio! No puedo trabajar así. —Ciara se fue sin poder soportarlo más.
Hanna miró a Alexander suplicante. —¿Puedes traerla de vuelta, por favor?
—Dame un minuto —pidió antes de ir tras Ciara.
—¿Un minuto? ¿Quién te habrá hecho tan engreído?
Derek se asoma. —¿Me llamabas?
—Ah no... vete aún no es tu turno.
—¿Qué no era el protagonista? ¿Por qué tengo tan pocas escenas?
—Eh... sí, claro. Tú ve, te llamaré cuando te necesitemos. —dijo corriéndolo del set.
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