20 – Películas de Charles Chaplin, rollos por metraje
En los batelones que navegaban por los ríos benianos, también ingresaban fono violas y victrolas, gramófonos, discos y agujas para esos tocadiscos[1], máquinas fotográficas y «tomavistas» (las primeras con imagen en movimiento), que daría nacimiento al cine, vendidos por casas comerciales de comerciantes y barones de la goma bolivianos, por lujo y demostración de sus desprecios surgidos por la tenencia de tierras, disputas judiciales y posesión de siringales, entre ellos Antonio Vaca Díez y Nicanor Gonzalo Salvatierra, quien se dio la molestia de encargar centenas de bacines de hierro enlosados, adornados al cromo y sellando el rostro del primero en el fondo de cada adminículo para distribuirlos gratuitamente en las barracas como venganza por haberle ganado unas tierras.[2]
Antonio Vaca Díez hizo un encargo de quepis para un grupo militar, pero el encargo no fue pagado ni recogido, entonces, los utilizó en su propia gente, que demostraba la opulencia de su patrón, pues los remeros y marineros de sus batelones y vapores iban uniformados, pareciendo un ejército. Tal demostración casual atraería la atención de extranjeros que creían haber llegado a un nuevo país metido en plena Amazonia. Esto atraería la atención de los brasileños que ya estaban asentados en varios lugares del Acre y daría cuerpo a la imagen utilizada después por Luis Antonio Gálvez Rodríguez de Arias, el aventurero español, largo de nombre como corto de juicio[3], que llegado a Puerto Alonso, levantaría una bandera y en farsa teatral proclamaría la república independiente del Acre, y se auto proclamaría presidente, lo que provocó el inicio de la guerra del Acre.
Nicolás Suárez Callaú evitaba excesos y ha debido pensar en nutrir su cultura y la de su pueblo introduciendo artes universales. Es así que antes de estrenarse el edificio del «Teatro José Manuel Pando» (1933), compraba películas mudas y contrataba artistas, aunque no sabemos si contrataba a las Folies Bergère o bailarinas del Moulin Rouge, para divertir en exóticos y sensuales bailes a los gomeros del río Madera, Beni, Mamoré y Madre de Dios, que pagaban buen precio para asistir a funciones y sentarse en las mejores butacas del teatro de Cachuela Esperanza que antes fue al aire libre.
Por cierto, las primeras películas mudas, luego sonoras y después a color, por esos años llegaron a Cachuela Esperanza antes que a La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Trinidad.
Veamos esta carta que remonta ya al futuro cercano de ese tiempo:
«Films: olvidamos participarles que hemos comprado en Alemania unos 10.000 m de Filme de primera calidad, la mayor parte nuevas, al precio de Lstg. 112.- debiendo hacerse ahora los textos en español, así que solo podrán ser despachados con unos de los próximos Vapores. - Tenemos en manos una oferta de filmes ingleses de segunda mano, pero en buen estado a razón de LStg.4. - por rollo de más o menos 300 metros, debiendo pagar un aumento de 2 ½ hasta 3 libras por el texto en idioma español, siendo esto lo que viene a aumentar considerablemente los precios de los filmes. - Veremos de mandarles unos cuantos rollos con idioma inglés. Lo que a nuestro parecer no ha de ser muy perjudicial para las exhibiciones en esa[4]. (Firmado por René Brandt director de Suárez & Co. Ld. De Londres)»[5].
Otro informe de Almacén Mercaderías del mismo año:
«El 15 de octubre de 1923. / Señores Suárez Hermanos Suc. / Cachuela Esperanza. - Muy señores nuestros: … (Varios otros puntos)
Desde Hamburgo despachamos con trasbordo en Liverpool 8 cajas de mercaderías, varias escogidas por el Sr. Don Nicolás. - Entre esas mercaderías van cosa de 25.000 metros de películas para cinema con su texto en español que se compraron en Berlín por orden de n/citado Sr. Jefe.- Quedan todavía 15.000 metros de filme por entregar que serán despachados con una próxima ocasión.-
De Nueva York se embarcó en Vapor Albán: 1 caja con películas cinematográficas obras de Charlie Chaplin».
La esquina principal de Cachuela Esperanza. En la cual se cocinaban todas las avas.
VAPORES Y VIAJES TRANSATLÁNTICOS
El primer viaje de Nicolás a Europa, por lo menos comercial[6] se realizó luego de ubicarse en la Cachuela Esperanza:
Llega a Liverpool donde le espera su hermano Francisco que vive en Londres y le hace conocer en su carruaje de lujo jalado a caballos, como todo buen burgués. Ese hermano había pasado de simple extranjero a cónsul y aristócrata de la industria en plena Revolución Industrial puesta en marcha a todo vapor en Inglaterra, donde las chimeneas y humo de tantas fábricas dieron el tono moderno y materialista que agrada pero conmociona al mundo entero al producir el mayor impacto ambiental del planeta.
Por aquellos años, ver ese paisaje industrial era colosal y magnífico. Ver el transitado puerto y paso de Calais, aquel estrecho, entre las Islas Británicas del Reino Unido y Francia, atravesando por este paso que une el Canal de la Mancha con el Mar del Norte, de 31 kilómetros de ancho y 185 kilómetros de largo. Se habla por ese tiempo, que «un día, en el próximo futuro» poco más de un siglo (en 1994), se tendrá un «eurotúnel» debajo del mar para el paso de un tren.
En estas décadas del feliz viaje de Nicolás, ya se hablaba de tal proyecto. Del puerto de Havre a París, la capital luz, sus monumentos napoleónicos y el transporte de piezas y momias de Egipto, algo muy en boga por aquellos años; el rescate de las obras pictóricas y escultóricas del Renacimiento que ingresan a flamantes y vigiladas galerías del Museo del Louvre. Después se dirige a Hamburgo en Alemania, mayor puerto europeo de entonces, de intenso movimiento mundial y Franckfurt del Main también en Alemania, Verna y Zúrich en Suiza, Viena en Austria, Génova, Roma, Nápoles, Venecia en Italia; Barcelona, Madrid y Valladolid, en España, Lisboa y Porto en Portugal; mientras establece contactos con tiendas, casas comerciales y fábricas de productos variados, especialmente chocolates, dulces y galletas; whisky, coñac, licores finos, champañas, vinos, quesos, caviares, patés, embutidos, chorizos y carnes secas, mermeladas y turrones; aparte de telas y más telas, esto mirado por Constanza, bella admiradora de la riqueza, especialmente tules, brocados, tafetanes, organdíes, terciopelos y crochés; para los hombres linos, casimires, ternos, corbatas, bastones, ligas para medias y tirantes de pantalones, zapatos y polainas, pluma fuentes, etcétera.
Y hay que recordar que por aquella época todos usaban sombreros planos y de copa, las mujeres, ni se diga, con flores, velos y plumas multicolores, además de sombrillas y paraguas. Sin contar remedios que eran básicamente jarabes, tónicos y aceites, brebajes de toda laya y utensilios para el hogar y el aseo e higiene, lo cual he verificado, encargos de cientos de peines tupidos...[7] Vaya, algo más necesario en los montes y poblados recién fundados, donde los piojos son la riqueza de las cabelleras negrísimas.
Los comerciantes europeos saben que están ante el todopoderoso de una gran región comercial, y son interiorizados por el aristócrata Francisco, de quien se trata. Y como «Pancho»[8], ya famoso en Inglaterra y Hamburgo, las casas de relojes de oro y plata fabricados exclusivamente en Suiza y de joyas principescas de París, estuvieron a la espera de los dos hermanos Suárez de Bolivia.
Francisco ha comprado terrenos en lugares caros de Londres y muchos correctores de inmuebles andan tras su sombra, les ofrecen casas en toda Europa. También los fabricantes de artículos para caballeros ricos: pipas y billeteras, cigarreras de oro, pluma fuentes y lapiceras de calidad; saben que estos tienen mujeres vanidosas, para ellas deben llevar aretes que llaman orejeras y relojes pulsera de oro con brillantes; los comerciantes sonríen de oreja a oreja, además de encargos inmediatos que partirán en el primer vapor, realizarán envíos posteriores y adjuntan catálogos con precios para el mercado sudamericano, en Santa Cruz, mediante la Casa de Carlos Muggio y Zeller Mozer en Cochabamba. Todo lo que traerá a su Cachuela Esperanza y vendrá por décadas a abastecer la tienda, repletos los estantes y vitrinas del mercado cruceño y cochabambino. Esa tienda, que todavía por los años 30 del siglo XX asombrará a los visitantes como lo describe Ciro Torres López en su libro: Las maravillosas Tierras del Acre.
[1] ACS/ Correspondencia comercial. Pedidos.
[2] Sanabria Fernández y Durán Böger. Referencias orales de contemporáneos. No se ha encontrado el detalle de la compra de los depositorios de tal anécdota.
[3] Sanabria En busca de El Dorado.
[4] ACS/ Copiador de cartas. Aunque este aviso es del año 1923 no deja de ser ilustrativo del envío de películas mucho antes de inaugurar el cine teatro Pando en la cachuela (1932).
[5]Priory Road, West Hampstead, London, 1923 Srs, Suárez Hnos. Suc. Cachuela Esperanza/ Cartas comerciales de 1923.
[6] Hasta la fecha no se ha encontrado documento que pruebe de su primer viaje, sea aún de conocimiento y el inicio de su actividad, pero supongo que puede haber ido en los primeros viajes de Francisco por los años setenta, cuando tendría escasos veinte años. En ese viaje, pueden haber ido los 5 hermanos juntos, aunque esto es hipótesis, porque ellos no dejaban de trabajar por ir de paseo. Quizá sí, llevando mucha producción antes de la goma elástica, pues sabernos que trabajaban en el sistema del trueque.
[7] ACS/ Informe de pedidos.
[8] Pancho, apócope de Francisco, que supongo le deben haber dicho sus familiares y amigos íntimos.
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