18 – En qué actuaron las hermanas mujeres
Los tres hermanos poco volverán a Santa Cruz de la Sierra, sus negocios de gran responsabilidad no permiten que hagan viajes demorados y el frente en realidad es Europa. Pero ¿en qué, actuaron las hermanas mujeres? ¿Lutgardis y Petrona?
Rómulo y Lutgardis son parecidos y muy unidos.
Harán de Trinidad el patio de sus casas, en el cual hay mucha fruta para recoger y harto por hacer y ganar, generado por el crecimiento poblacional que va mejorando entre las clases establecidas en la ganadería; el comercio valioso de casas y tierras, mozos y enganches, les hará reunir sendas fortunas. Lutgardis es estricta y a veces un poco tajante, sin quererlo afirmar, parece avara.
Reclamos contra ella le serán llegados a Nicolás, a veces por familiares mismos que quedarán sin casa, pues Lutgardis presta, pero quita con intereses que difícilmente perdona. Tiene un hijo de apellido Ortiz, pero enviuda de un señor Ortega. Sin embargo, por lo visto en las pocas cartas encontradas entre ambos, parece ser jocosa y se lleva muy simpáticamente con su hermano que le sabe hacer bromas.
Un día Nicolás le dirá que en Cachuela no hay buenos partidos, las viejas se casan con jóvenes y mejor le sugiere ir a pasear a Europa, como lo dice en esta carta que, aunque adelantada en el tiempo de nuestro relato, pues ya es del próximo siglo y está con Judith a punto de irse a vivir con sus hijos al viejo continente, la incluyo por tratarse de una de las más interesantes en cuanto al tratamiento entre estos dos hermanos y para notar el carácter bromista de Nicolás[1] :
«Querida hermana:
Tengo el agrado de contestar a tu amable de enero 2 de la que tomo nota. (…)
De la Cachla. Esperanza, te mandarán letras por los Bs.5.000 que solicitas en préstamo.
Si don Juan Ortiz no sirve para desempeñar el puesto que ocupa, el remedio es sencillo, se lo retira[2].
Para ir a pasear a Europa, no se ofrece de mucho dinero y la casa te la puede dar; pero sí te aconsejo que vayas, porque no vas a diferentar[3] nada, sino las molestias del viaje, el que no sabe el idioma del país a donde va, no aprovecha gran cosa, eso de entenderse por medio de intérpretes, no es mui agradable; si yo no tuviera necesidad de arreglar negocios que solo yo los puedo hacer, no iría; si quieres también mejor te divertirás en S. Cruz, donde te conocen y saben quién eres, y te adularán tus parientes y los que no los son para sacarte algo de lo que has heredado. Mi salida no tengo seguridad cuando se efectuará, yo diera en mayo, pero dudo poderlo efectuar.
Recibí las llaves de los tarros con bizcochos y tortas, como todavía no han llegado, no te puedo decir si están buenos, te doi las gracias, y cuando lleguen veré si el artículo es de buena calidad para hacer otro pedido.
Ricardo Piña llegó a esta y luego lo metieron a la cárcel de donde fugó, debe haberse ido a alguna barraca; aquí se saben las cosas antes de que lleguen los bichos.
Se casó la joven Da. Carmen Ribero de 50 años, con un español Oliver de 28. Si tú quieres casarte vente, y elegirás de 20 a 35 años, lo que quieren es tener qué comer y escapar con algo. Casta Mansilla también se casó con otro Chapetín Anaya, ella entra con una casa y una cría, y él con su instrumento bien templado.
Por aquí hemos tenido la influenza, y yo tengo un poco todavía. Los chicos están buenos. Tu hermano S.S.
Nicolás Suárez»[4].
Lutgardis se hará vieja en Trinidad y no llega a vivir gran tiempo en Londres cuidando sobrinos, como creían varios historiadores. Conoce Inglaterra después de pasado el umbral del siglo XX, y supongo que por breves temporadas en primavera y verano. Su mundo será la capital beniana, donde llena particularmente sus bolsitas de terciopelo, unas con rosarios de plata y oro, otras siempre repletas de libras esterlinas cuyos ciertos dividendos dirige a muchas bondades sociales de importancia ―como los Bs. 5.000 con que encabeza la lista para la construcción de la nueva catedral al comenzar el nuevo siglo XX ―.
Sus ganancias como mujer de negocios, incluyendo la ganadería y el préstamo, le permite ir por el ramo de la construcción, sean propios o para la Casa, levantar predios macizos y bien característicos de la época, de dos plantas, en las principales calles de la ciudad llanera, siendo una de las más refinadas señoras, aportando peniques y chelines que resuenan al caer en la bolsa de las limosnas y misas; ella bien ataviada con fino velo negro, se dirige en persona a los arreglos de altares y actividades de la iglesia trinitaria que con sus antiguas campanas jesuíticas llama diariamente a misa de seis de la mañana y siete de la noche.
Nicolás también tiene amistad y respeto por la iglesia, tenemos la referencia de un viaje por fines de los años ochenta e inicio de los noventa a Santa Cruz, considerando la edad de su hijo Nicolasito que estaba con nueve años cuando un sacerdote le escribe:
[5]«Mi estimado amigo: Deseo que esta lo halle sin novedad y siempre feliz en sus negocios y lleno de bondad para con todos, como ha sido.
Yo tuve la desgracia de perder a mi padre, falleció el 19 de febrero ppdo., aquí en casa llegó ya de muerte, y solo duró 9 días.
¿Y cómo está Nicolasito? ¿Se acordará en Londres de los cupesís? Era de mis queridos.
El conductor de esta es mi sobrino Agustín Rivero, nieto de Ramón Rivero, a quien me permito recomendárselo. Ha estudiado medicina hasta rendir el Examen del 5° año, en Cochabamba, y después no pudo seguir, por aquí no ha dejado de curar, allí puede serles útil. También sabe de números.
No lleva compromiso con nadie, allí puede contraer.
Recomiéndelo a sus amigos.
Ojalá pudiera ir a Europa en alguna comisión que le rinda utilidades. Esta idea es solo mía del momento, sin comunicárselo a él que sabe también de números.
Los Breviarios que Ud. me trajo de Europa se han lucido aquí, pues nadie tiene en el coro más nuevo que ellos, que no les falta ningún Santo de los que rezamos y como me vine se olvidó del Misal que le encargué, que ya hay del 95.
Que Dios lo conserve sin novedad, le desea su afectuoso amigo y capellán. S.S. David Égüez».
Es claro que Nicolás con su hijo Nicolasito estuvo esos años antes, y el niño ha debido parar en los gajos de esos árboles abundantes en aquella ciudad con gran apego religioso.
[1] ACS/ Copiador de Cartas: Riberalta febrero 12/909 Señora Lutgardis Suárez viuda de Ortega Trinidad.
[2] Parece tratarse del padre de su hijo.
[3] Quiere decir diferenciar.
[4] ACS/Copiador de cartas particular de N.S. año 1908.
[5]ACS/Cartas a N.S.C. Santa Cruz, abril 8 de 1896, Sr. Dn. Nicolás Suárez.
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