Capitulo 18

—¿Tiene novia? —se asombró Susej a la hora de la cena.

Su esposo asintió una sola vez, sin poder creérselo del todo tampoco.

—Parece que la cosa va en serio —mencionó con voz ronca.

—Pobre desdichada —murmuró Martín, antes de introducir un gran pedazo de carne en su boca.

Extrañamente, la menor de la familia no había hecho ningún comentario sobre la reciente novedad.

Ailén no estaba del mejor de los ánimos y saber que su hermano ahora tenía a alguien especial, no ayudaba en mucho.

—Le dije que me gustaría conocerla y al parecer la traerá el fin de semana.

La jovencita le dedicó su mirada más desconcertada a su padre.

¿Su hermano vendría?

¿Y traería a alguien?

No sabía qué sentir al respecto. Era extraño...

Ailén no lograba recordar ninguna ocasión en la que su hermano, la hubiese ignorado durante tanto tiempo.

Y aunque hubieron momentos dónde la comunicación no fluyó de la mejor manera, siempre tuvo conocimiento de que en todas las llamadas que él realizaba, preguntaba por ella.

Pero ahora...

Su buzón estaba completamente vacío.

Y aparentemente, él no preguntaba nada que estuviese relacionado con su persona. Era como si de la noche a la mañana, hubiese dejado de importarle.

—¿Me ayudarás, cariño? —preguntó su madre con una sonrisa.

—Claro, mamá —respondió mostrando un entusiasmo que simplemente no existía.

Ailén consumió menos de la mitad de sus alimentos y, al regresar a su recámara, se permitió mostrar su verdadero semblante.

Su reflejo en el espejo era deprimente...

La muchachita elevó un poco la manga de su suéter de dormir y miro con atención aquel moretón que le había ocasionado Roberto el día anterior. Eran una serie de manchas púrpuras con las formas de sus dedos...

Al salir de su colegio lo encontró esperándola en su auto. El jovencito se bajó mostrando toda su galantería delante de sus compañeras de clase y camino a ella con una rosa en la mano.

Ailén reviró sus ojos al instante, mientras lo veía con furia mal contenida.

Lo detestaba.

Él le sonrió en respuesta a su silente demostración de desprecio y la tomó con "cuidado" del brazo guiándola hacia el interior del vehículo.

Pero, al depositarla en el asiento del copiloto, se aprovechó de la escasa visibilidad, para enterrar sus dedos en la piel de su antebrazo.

—No me gusta cuando me recibes así, Ailencita —le dijo con burla.

La muchacha se quejó porque él no la soltaba, sino que con cada segundo que pasaba, enterraba más sus dedos en su piel. Pero al saberla totalmente sumisa la liberó y se dispuso a ocupar su lugar como conductor.

La sonrisa de Roberto era repugnante y Ailén deseaba borrársela con un bate. Todavía no podía entender cómo el muchacho había logrado meterse en su casa y ganarse la confianza de toda su familia.

Hasta Martín lo trataba bien, por ser el hermanito de una vieja amiga.

Era terrible...

Y el tiempo se le estaba agotando, cada vez le resultaba más difícil evitar estar a solas con él.

Sabía perfectamente que Roberto terminaría consiguiendo la oportunidad de lograr su cometido.

—Aquí la tiene, señora, puntual como le prometí.

Esas eran sus acostumbradas palabras, cada vez que la dejaba en su casa luego de recogerla del colegio o de alguna salida a la que le obligaba ir.

Roberto estaba abonando el terreno para dar el siguiente paso, lo sabía muy bien. Y no iba a permitir que se saliera con la suya...

Últimamente, la idea de contarle a su madre rondaba insistente en su cabeza.

Aunque prefería no llegar a ese extremo, porque de lo contrario, perdería una vez más la confianza de sus padres.

Necesitaba resolver el problema de alguna otra forma.

Pero el tiempo avanzaba tan rápido y un mes había pasado desde la partida de su hermano, y ahora se enteraba de que tenía una novia. Sin embargo, él seguía siendo su mejor opción.

[...]

El fin de semana llegó con una rapidez alarmante.

Ailén estaba que se moría de los nervios, mientras ayudaba a su madre a preparar la mesa. En cualquier momento su hermano cruzaría esa puerta y no podía perder la oportunidad de hablar con él.

Para su desgracia a su padre se le había ocurrido la brillante idea de invitar también al jovencito "amable" que él creía que tenía como novio. Y ahora, Roberto se movía de un lado a otro mostrándose colaborador con todos.

—Huele delicioso, señora —halago el castaño, cuando su madre depositaba una bandeja en la mesa.

La muchacha tuvo que contenerse para no soltar una grosería en voz alta, porque aquella actitud lambiscona ya la tenía harta. Afortunadamente, el timbre sonó sacándola de sus impulsos agresivos.

Ailén sintió una oleada de algo invadirla, cuando vio entrar a su hermano en compañía de una mujer.

Ella era muy bonita y se veía gustosa al estar colgada de su brazo.

Su padre fue presentando uno a uno, a los miembros de la familia y cuando le tocó su turno, únicamente sonrió a la desconocida, y ésta se atrevió a abrazarla en un desborde de confianza no proporcionada.

—¡Es tan linda tu hermanita! —le dijo a Angelo y él únicamente asintió sin reflejar ninguna expresión.

Aquel momento fue lo que ella había estado esperando, por una milésima de segundo sus miradas se encontraron y quiso transmitirle su necesidad de hablar con él, pero... Al parecer su súplica silente no logró alcanzarlo o la ignoró con el mayor de los descaros.

El corazón de la muchachita se mostró dolido por su actitud. Aunque no solo era dolor, también había molestia y algo más... Quería obligarlo a que la mirara en ese mismo instante y que le dijera a la cara si ya no le importaba.

Ailén permaneció toda la cena sumergida en la molestia. Y el hecho de que Roberto estuviese a su lado, comportándose como el novio del año, no aminoraba en nada su sentir.

Tenía unas ganas inmensas de darle una sacudida a la mesa y gritar como una desquiciada.

Y a lo mejor, terminaría haciéndolo...

_______________________________

Más populares

Comments

Victoria Ruiz

Victoria Ruiz

Sería mejor acabar con la velada familiar a permitir que ese desgraciado termine violandola .....

2023-09-28

2

María Irma Martínez Blanco

María Irma Martínez Blanco

Ese error tan grande que cometen las jovencita de mandar videos no se si desnudas o se mi denudas terminar pagando muy caro, pero debe hablar para poderse quitar a ese cerdo de encima

2023-05-18

1

Rosa Piedrahita

Rosa Piedrahita

hubo momentos ( no hubieron )

2023-01-30

2

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play