Angelo finalmente regresaba a casa después de tanto tiempo. Habían sido casi doce horas de vuelo y estaba realmente agotado. Bajo del taxi siendo recibido inmediatamente por su padre.
—Bienvenido a casa, hijo —el hombre mayor lo atrapó en sus brazos.
Angelo se sintió incómodo ante ese gesto tan inesperado y solo se quedó estático, dejándose envolver por su padre.
—Bienvenido, Angelo —Susej salió más atrás con lágrimas en los ojos y una amplia sonrisa en sus labios.
La mujer llevaba puesto un pijama y se veía que había estado durmiendo.
Angelo respondió al recibimiento con un parco gesto —No me quedaré por mucho tiempo —mencionó secamente.
ahora que era un hombre adulto, no pensaba quedarse a vivir en la casa de su padre, sino que pretendía buscarse su propio espacio.
—No digas eso, hijo. Acabas de llegar.
—Sabes que puedes quedarte el tiempo que desees. Siempre serás bienvenido en este lugar, Angelo —Susej procedió a abrazarlo también, y el albino no se pudo rehusar.
La mujer se aferró en un fuerte agarre, mientras se dedicaba a sollozar en su pecho.
Angelo sentía su camisa ser mojada por las lágrimas de su madrastra y lo único que deseaba era terminar con ese abrazo. Así que tratando de ser delicado, se soltó lentamente —¿Dónde está, Ailén? —pregunto una vez liberado.
—La pequeña Ailén, te quería recibir, pero el sueño le ganó —mencionó Ulises con una sonrisa —. Seguramente, se despertara muy temprano para darte la bienvenida.
Angelo asintió.
—¿Y el inútil de tu otro hijo? —pregunto, aunque realmente no le interesaba mucho saber dónde estaba.
—No le digas así, Angelo. Martín se ha convertido en un muchacho muy responsable y me ha ayudado bastante con el negocio —Ulises se mostraba orgulloso de su hijo menor —. Y ahora que estás de regreso, podremos trabajar finalmente juntos.
—Cariño, Angelo acaba de llegar y seguramente está muy cansado —mencionó Susej —. Así que, por favor, dejemos el tema del trabajo para después. ¿Sí? Ven, Angelo, te mostraré tu habitación —le indicó.
Parte del equipaje de Angelo se quedó en la entrada de la casa. Eran un par de maletas que no tenía muchas ganas de desempacar y siendo las dos de la madrugada lo único que le apetecía era darse una ducha y acostarse.
Media hora después, Angelo finalmente descansaba de su ajetreado viaje. El sueño lo alcanzó de una manera pesada, que ni siquiera fue capaz de percartarse, cuando alguien se colaba en su cama.
Ailén se despertó en medio de la madrugada y recordó de inmediato que debía esperar a su hermano. Se apresuró en salir de su habitación y bajar las escaleras para comprobar si había llegado, y efectivamente, su equipaje se lo confirmaba.
La jovencita no lo pensó ni un segundo, antes de dirigirse corriendo al dormitorio de Angelo, quería verlo y darle un gran abrazo. Pero, al encontrarlo tan profundamente dormido, lo único que se le ocurrió hacer, fue acostarse a su lado. Justo como en los viejos tiempos, para así poder ser la primera en darle los buenos días.
Un plan sencillo y que le pareció un lindo detalle. Así que lentamente se deslizó debajo de las sábanas, dejando caer su cuerpo sobre el colchón. Su hermano dormía boca arriba, con los brazos ligeramente inclinados.
La curiosa jovencita se acercó a su rostro buscando reconocer las facciones de su hermano. Él se veía más adulto y también mucho más guapo. Inmediatamente, se quedó embelesada ante su semblante apacible siendo apenas alumbrado, por la escasa luz de la luna que entraba por la ventana.
Ailén quiso acariciarlo. Pero temió despertarlo, así que imitando un viejo acto se acurrucó a su lado, sin siquiera tocarlo. Esperaba pasar desapercibida durante toda la noche y solo ser descubierta con la luz de un nuevo día.
De esa manera Ailén y Angelo, volvieron a compartir cama después de tantos años. La diferencia era que Ailén, ya no era una niña y eso para los sentidos de Angelo no pudo simplemente pasar desapercibido.
El hombre se removió en la cama percibiendo un aroma muy conocido. Su olfato no podría olvidar jamás aquella mezcla de nardos y flores exóticas, aunque en esa oportunidad algo más se unía, algo que hacía a esa esencia mucho más atractiva.
Quiso abrir los ojos y buscar el origen de todo aquello. Pero sus párpados parecían sellados y el cansancio que se cernía en él, no lo dejaba ni siquiera moverse. Así que permaneció de esa forma, solamente dormitando, mientras sus pulmones se llenaban de ese dulce aroma.
Hasta que no supo cuánto tiempo pasó y terminó girándose para encontrarse con una persona.
Su mano tanteó el terreno que tenía delante, descubriendo una pequeña silueta, que sin querer ni proponérselo, su mano fue recorriendo lentamente.
De pronto su respiración se hizo pesada y sentía a su cuerpo reaccionar con deseo. Era una piel tan suave y delicada que quería hacer algo más que simplemente tocarla. Su boca se hacía agua, ante la idea de besar cada centímetro de aquel cuerpo.
Un cuerpo que le pertenecía a...
Angelo abrió los ojos de golpe reaccionando. El hombre salió de un salto de la cama, al darse cuenta de que, la persona a la que estuvo toqueteando era nada más, ni nada menos que su hermanita.
Ailén también se despertó ante el súbito salto y con ojos adormilados se giró a ver a su hermano —Despertaste —susurro con una sonrisa.
Rápidamente, la castaña quiso bajarse de la cama para abrazarlo, pero la respuesta del hombre la dejó congelada.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le pregunto con una frialdad que hizo erizar a cada vello de su piel.
—Y-yo lo siento... ¿te incomodé? —Ailén empezaba a sentir unas inmensas ganas de llorar. Así no se había imaginado la bienvenida que daría a su hermano.
¿Incomodarlo?
Ailén había hecho más que simplemente eso. Gracias a su pequeña invasión, ahora se sentía como un enfermo.
Angelo miró sus manos, sintiendo repulsión de sí mismo. Él la había tocado, había tocado su inocente cuerpo buscando...
—Debes irte —ordenó de pronto con el ceño fruncido.
Ya no le importaba no haberla visto por tanto tiempo, sentía que en ese mismo instante la distancia era lo mejor. Quería borrar de su mente, lo que estuvo a punto de hacer, hace apenas unos minutos.
Ailén no pudo contenerse más y una lágrima silenciosa se deslizó por su mejilla.
La jovencita bajó la mirada y salió corriendo muy lejos de aquella habitación. Se sentía como una ilusa por pensar que a pesar de los años, todo sería como antes.
La verdad era que ya nada sería igual... Los años le habían arrebatado para siempre a su adorado hermano...
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Comments
Anonymous
ningún exagerado es lo correcto. creo no poder leer más si estos son los protagonistas, esperaré un poco más si es así, lo siento, no puedo leer q dos hermanos ... porque son hermanos así no sea de sangre ...tengo tres sobrinos , uno de ellos es adoptado , es el mayor y en mi corazón y mente, no cabe esta situación. para mí sería terrible
2023-06-05
0
Lorena Angulo
jajajaja angelo tan exagerado 🤣🤣🤣
2023-01-07
1
Angi Jose
💔😢 ni yo pensé que sería así.
que exagerado angelo estaba dormido amigo🤣
2022-09-29
2