Ulises estaba impresionado, viendo cómo sus dos hijos convivían en una sana armonía. Sus dos varones rodeaban a la bebé, mientras que ésta enrollaba con su manito el dedo del mayor de sus hijos.
Ailén ya había cumplido ocho meses de vida y, había sido la decisión más acertada que hubiese podido tomar. La niña, había llegado a su hogar para unirlo.
Su esposa se mostraba radiante atendiendo a la familia, y él no podía hacer otra cosa que contagiarse con su felicidad. Y realmente, se sentía satisfecho por cómo estaban resultando las cosas. Aunque de vez en cuando, los muchachos seguían peleándose.
—Ve lo que estás haciendo, idiota —Angelo había empujado a Martín con tanta fuerza que lo hizo caer en el suelo.
Mientras tanto la bebe lloraba desconsoladamente, por haber recibido un golpe accidental en la cabeza, con el sonajero con el que Martín pretendía hacerle una morisqueta.
Susej se apresuró en sacarla del moisés y cargarla para que se calmara. La tensión en el ambiente era muy pesada y existía la posibilidad de que una pelea se avecinara.
Angelo veía a Martín con tanta rabia, que Ulises tuvo que intervenir. Realmente, el menor de sus hijos era un poco brusco en su trato, pero no lo hacía con mala intención.
—Martín, debes tener más cuidado la próxima vez —regaño —. Y tú Angelo, no vuelvas a empujar a tu hermano.
—Él se lo busco —respondió el mayor indiferente. Era notorio que la molestia aún no se le pasaba.
Angelo odiaba que Ailén llorara de esa manera, porque le recordaba al día en que la encontró en aquel basurero hacía unos meses atrás.
Ulises se sentía estupefacto. Era increíble lo protector que podía llegar a ser su primogénito. Finalmente, Angelo se comportaba como todo un hermano mayor, aunque este actuar no lo despertaba precisamente el menor de sus hijos.
Desde que Ailén había llegado a su casa, Angelo había estado tan pendiente de ella, que aquello parecía un sueño hecho realidad.
Angelo ahora compartía los alimentos en la mesa, sin ningún problema. E incluso, el trato con su madrastra había mejorado notoriamente. La mujer se había ganado el respeto del niño, por la manera tan dedicada en la que atendía a Ailén.
Y aquella mejoría perduró y fue incrementándose con el pasar de los años. La pequeña Ailén había pasado de ser una niña desechada por sus padres, a ser la princesa en un hogar donde no hacía otra cosa que recibir amor.
Su hermano mayor parecía venerarla por la manera tan intensa en la que le daba toda su atención. Su mundo giraba alrededor de Ailén, desde que ésta apareció en su vida.
Angelo sentía que Ailén se había presentado en su camino como una especie de encomienda. Y su deber desde ese momento era protegerla.
Ailén era una niña muy risueña y angelical. Poseía un alma tan pura que su ingenuidad, a veces sacaba de quicio al mayor de sus hermanos.
—¿Quién te hizo eso en el rostro? —preguntó el muchacho bastante enojado.
Su hermanita estaba siendo víctima de acoso en la escuela y lo peor del caso, es que ella perdonaba constantemente ese tipo de situaciones.
Ailén era demasiado buena para un mundo tan corrupto. Pero él, por el contrario, no era nada bueno, y se encargaría de hacerle pagar a quien se atreviera a meterse con ella.
—Fue un accidente. Kaori realmente no quiso hacerlo —contestó la niña un poco asustada.
Le gustaban los ojos de su hermano al igual que el del resto de sus parientes. Sus ojos eran de un dorado hermoso, pero cuando la veía con aquella frialdad también le atemorizaban un poco. Él normalmente, no le dedicaba esa mirada.
—¿Qué? —Angelo no podía creer lo que estaba escuchando. No solamente una niña le pegaba en la escuela, sino que aparte ella lo justificaba.
—No volverá a ocurrir y ni siquiera me duele —dijo sonriendo, mientras se tocaba el moretón que tenía cerca del ojo como si no sintiera ningún tipo de dolor.
El muchacho frunció el ceño y Ailén pudo entender que aquel comentario no había ayudado en nada. Su hermano estaba realmente molesto...
—Le dijiste a Susej que te habías lastimado con una puerta esta mañana y ahora admites que alguien te golpeó, ¿pero qué no quiso hacerlo?
La niña guardó silencio, cohibida. La situación era un poco más complicada, que simplemente admitir que una niña le había pegado.
En realidad, no había sido una sola niña, sino que otras más le habían ayudado. Ailén se vio sujetada por dos de sus compañeras, mientras que Kaori se descargaba, diciéndole todas las razones por las cuales no le agradaba.
Al parecer aquella niña la odiaba por formar parte de una familia que la amaba y se desvivía por ella. Cuando a Kaori, sus padres la ignoraban y no le prestaban la debida atención.
¿Pero qué culpa tenía ella de ser tan privilegiada?
Su madre siempre la despedía con un beso en la entrada del colegio y sus hermanos solían cuidarla como dos guardianes que nunca la desamparaban.
Ailén era amada y consentida, eso no podía negarlo. Y aquella niña, la odiaba por esa simple razón. Aun cuando ella, no le había hecho absolutamente nada que mereciera su desprecio. Pero la envidia era un sentimiento muy destructivo, y Kaori vivía experimentándolo.
—¿Entonces?
A Ailén no le gustaba mentir, sin embargo, se había visto obligada a hacerlo con su madre. Pero, en cambio, con su hermano Angelo, no había podido hacerlo.
Él sabía leerla tan bien que Ailén a veces se sentía transparente —Es cierto —admitió avergonzada, mientras bajaba la mirada.
El muchacho lejos de regañarla como esperaba, se inclinó para llegar a su altura y con su dedo índice elevó suavemente su mentón para que lo mirara.
—¿Sabes que no voy a permitir que esto siga sucediendo? —pregunto y Ailén asintió.
Luego Angelo se elevó en toda su estatura y formó con sus labios una fina línea. De ninguna manera, iba a dejar a los culpables sin un castigo.
Se dio la vuelta y desapareció por el pasillo dejando a Ailén sola. ¿Qué pensaba hacer su hermano? Se preguntó la niña poco después, contemplando el lugar donde antes estaba su imponente figura.
[...]
Martín llevaba rato mordiéndose la lengua para no lanzar un comentario ácido que hiciera aún más tenso, el ya de por sí pesado ambiente.
—¿Entonces los niños te pegan en la escuela? —soltó.
Ailén se encogió en su asiento al escucharlo. La agresión recibida en su colegio ya era un tema de conocimiento público en su casa.
No solamente había quedado como una mentirosa delante de su madre, sino que también se sentía como una cobarde al no haber intentado defenderse o al menos acusar a sus agresores.
—Martín, no tomes a la ligera un tema tan delicado —reprendió Susej.
Su hijo no poseía nada de tacto y al parecer no podía notar tampoco que Ailén se sentía muy avergonzada por lo sucedido.
—Meh —bufó el adolescente —. ¿No veo el misterio en esto, madre? La situación es tan simple como que unos niños le pegaron y ella se dejó —dijo lo último regalándole una mirada de reproche a la menor.
—Martín...
—¿Y qué querías que hiciera? Es solo una niña—contraatacó su madre, indignada.
—¡Una niña que no se defiende! —se exaltó el muchacho, casi igual de indignado.
—¡Ya basta, Martín!
Afortunadamente, la discusión finalizó por la intervención del patriarca de la familia y no por Angelo, quién pensaba levantarse de su puesto y tomar a Martín del cuello, para lanzarlo contra la pared y así lograr que se callara.
Martín tenía sus motivos para estar tan disgustado. A él le desagradaba bastante ver a su hermanita lastimada y le molestaba aún más saber que ella había encubierto a los responsables.
Para él, igual que para el resto de sus familiares, Ailén era sagrada. El cariño que sentía hacía la menor de los Taisho era genuino y de igual forma quería protegerla de todos los peligros.
—Ailén debes aprender a ser fuerte y no dejarte lastimar por nadie —le había dicho el muchacho más tarde, cuando su enojo estuvo por completo aplacado.
Su hermanita lloró en sus brazos y él la apretó aún más contra su pecho. No le gustaba ser duro con ella, pero no podía evitarlo. Esa era su forma de ser, un poco tosca en ocasiones...
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Comments
Nelly Marisa Duarte
Esto está inspirado en un drama koreano? porque los nombres son raros
2023-07-31
0
Sandra Lopez
hasta ahora me encanta,es muy diferente a los otros
2023-02-20
0
Angi Jose
se ve muy interesante la novela, quizás es muy pronto para entender el título con la trama, esperemos a ver.
2022-09-29
7