Angelo estaba decidido en restaurar su relación con Ailén. Sin embargo, la jovencita no le estaba dejando las cosas fáciles.
Las semanas fueron pasando rápidamente y él no podía percibir ningún avance en su estrategia.
—¿Cómo te fue hoy? —le pregunto a Ailén al recogerla, en la puerta del colegio.
—¡Qué te importa! —la respuesta altanera por parte de ella, no se hizo esperar.
—Deja de hablarme así —Angelo le dedicó una de sus más frías miradas.
—¡Ja! —se mofó la chica, despreocupadamente —¿Y si no lo hago qué? ¿Vas a pegarme?
Angelo puso en marcha el auto y mientras apretaba el volante con sus grandes manos, le dijo:
—Ganas no me faltan.
—Oh, claro. Pero cómo pude olvidarlo —dijo Ailén de forma escandalosa —. Es cierto que eres todo un salvaje, hermanito...
—Más respeto, Ailén... —advirtio el hombre.
Pero Ailén ignoró el tono amenazante que su hermano empleó al hablar y dijo sin pensar:
—Pues no exijas lo que no das. Porque tú tampoco respetaste mi vida privada, imbécil.
—¿Vida privada? —de un momento a otro la muchacha lo tenía apretándola con fuerza.
Ailén ni siquiera se percató de en qué momento se había estacionado.
—Tu vida privada me importa una mierda —le soltó agarrándola de la barbilla, para que lo viera directamente a los ojos.
Y por primera vez Ailén sintió miedo de su hermano.
El hombre la miraba de una manera endemoniada, sin soltarla —Y que te quede claro, Ailén... —pronunció con frialdad —. No me importa que edad tengas, porque mientras yo viva, no dejaré que ningún imbécil se te acerque.
Cuando finalmente la liberó, Ailén se encontró a sí misma temblando de miedo.
¿Qué había sido todo eso?
Ella quería replicarle algo, decirle que estaba loco si pensaba que siempre iba a gobernarla, pero en ese momento no pudo decir nada. Estaba paralizada...
—Mami, a partir de mañana, ¿podrías tú llevarme al colegio? —pidió Ailén, más tarde a su madre.
Susej aceptó la petición de su hija, porque sabía perfectamente que desde el incidente, la relación con Angelo estaba un poco tensa —Claro, cariño...
A Angelo no le hizo nada de gracia el cambio de rutina, porque esto empeoraba mucho más las cosas.
Cada vez aquellos hermanos que habían sido tan unidos, se separaban más y más, sin poder evitarlo...
Y todo empeoró con el pasar de los meses. Ailén por fin había superado a su primer amor, ahora Cristián parecía ser un recuerdo lejano en su mente...
La muchacha luego de demostrar un intachable comportamiento por varios meses, se le permitió finalmente, retomar su rutina de visitar las casas de sus amigas.
Esa noche Ailén tendría su primera pijama luego de su castigo.
La chica alistó sus cosas y se fue gustosa a pasar la noche donde su amiga Rion... Aquella fue una larga velada, cargada de chismes y muchas anécdotas.
—Si fuera tú, Ailén, no le volvería a hablar más nunca en mi vida —opinó Kaori sobre lo sucedido con Ailén, unos meses atrás.
—Es justamente lo que quiero hacer… Realmente nunca pensé en decir esto, pero lo odio con toda mi alma.
—Ay, Ailén... Por favor, no seas injusta con tu hermano, al parecer solo te estaba protegiendo.
—Tonterías —contestó la castaña rodando los ojos —. Lo único que quería era controlarme.
—No te dejes, Ailén —ánimo su amiga con un tono rebelde — ¡Ya sé! —dijo después, triunfante —. Tengo una gran idea.
—¿Y ahora qué se te ocurrió, Kaori?
—Consiguete a otro novio, Ailén —expuso la muchacha, como si fuese la idea más brillante del mundo.
—¡¿Acaso estás loca?! ¿O es qué no has entendido nada de lo que pasó?
—Escucha —respondió su amiga con calma —. Lo que debes hacer es convencer primero a tus padres y luego cuando todo esté hablado, llevar al susodicho a tu casa. Estoy segura de que tu hermanito va a echar chispas por la boca en cuanto lo vea. ¡Piénsalo, es una gran venganza!
—¡Oh! —las otras dos jovencitas se mostraron asombradas.
—De verdad que es una gran idea —dijo Ailén considerándolo.
La castaña incluso podía imaginarse la escena. Aquella mirada rojiza de su hermano al darse cuenta de que por más que quiso, no pudo contra ella.
Y sin duda nada le daría mayor satisfacción que demostrarle que ella era lo suficientemente libre. Así que con ese objetivo en mente, la muchachita aceptó la propuesta.
Desde ese día, comenzó con una campaña rigurosa, la cual buscaba preparar a sus padres sobre la idea de un futuro novio.
Ailén siendo inteligente, empezó primero convenciendo a su progenitora.
—Mami —Ailén llamó a Susej, en un tono desanimado.
—¿Qué ocurre, cielo?
—¿Si un día me vuelvo a enamorar, podré confiar en contárselo a ustedes? —preguntó con sus ojitos de cachorrito abandonado.
—Claro, nena. Lo mejor sería que no los cuente primero.
—¿Pero, sí me dejarían tener un novio?
—Claro —sonrió su madre —. Creeme que luego de lo ocurrido, tu padre se ha venido haciendo a la idea de que es algo inevitable. Así que tranquila y no dudes en confiar en nosotros.
—¡Gracias mami! —la castaña rodeo a su madre con sus brazos.
Las semanas siguieron transcurriendo y Ailén no sentía su corazón ser flechado por nadie. Hasta que un día, cuando salía de compras con sus amigas, se topó con un chico que le pareció interesante.
—Hola —saludo el joven acercándose a la mesa donde estaba con sus amigas.
Las muchachas se vieron las caras entre ellas, sorprendidas por aquel repentino acercamiento, pero amablemente les respondieron el saludo.
—¿Puedo acompañarlas?
—Sí, claro... —dijo Rion, quien siempre era en extremo amable.
—Gracias —el muchacho tomó asiento y se dispuso a confesar la razón de su acercamiento —. La verdad es que quería acercarme desde hace un rato.
—¿Y eso? —cuestiono Ailén, con curiosidad.
El joven la miró fijamente y con seriedad le dijo: —Es que me pareciste muy bonita e interesante... ¿Me permitirías conocerte?
La castaña no se esperaba aquello y sin más, volteó a mirar a sus amigas, buscando algún indicio de qué responderle. Pero entonces, la chica recordó algo y rápidamente exclamó un entusiasta "sí"...
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Comments
Irene Nievecita
no hay nada que me moleste más de una historia es que la protagonista sea una adolescente, en esa etapa hombres y mujeres son estúpidos elevados al cubo, por.si no lo saben es una formula matemática, no tienen idea sobre el mundo y actúan como.si fueran los dueños de él y solo meten los pies hasta la rodilla haciendo puras imbecilidades creyéndose maduros
2023-06-10
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