En el amplio comedor de aquella casa, se encontraban reunidos todos los miembros de la familia, Taisho. La menor de dicha casa, permanecia sentada, sin dejar de mirar con melancolía su plato.
Tenía al frente una cena muy apetitosa, sin embargo, no sentía ganas ni siquiera de probarla.
—Cariño, come algo, por favor —pidió su madre, preocupada.
El apetito de su hija, había mermado mucho desde aquel incidente, y aquello le angustiaba, puesto que no quería que su pequeña enfermara.
La jovencita trató de obedecer a su madre y de forma perezosa tomó los cubiertos en sus manos. Sin embargo, no pudo hacer otra cosa, que jugar con los alimentos.
Susej miró a su esposo, transmitiéndole a éste todo su sentir.
Ulises también estaba preocupado.
Unos días después de lo ocurrido, el hombre le había pedido perdón a su hija, por darle aquel bofetón. La jovencita lloro en sus brazos, y aparentemente, lo había perdonarlo o al menos eso había simulado.
—Ailén, no queremos que enfermes, así que por favor, pon un poco más de tu parte —habló el hombre, de manera conciliadora.
Ailén no pudo evitar hacer un sonido de descontento con su boca.
Se sentía disgustada con todos los varones de su familia. Ellos se habían encargado de destruir su relación, porque incluso Martín, cuando se enteró, había actuado como todo un energúmeno.
—Lo intentaré, padre... —dijo finalmente la jovencita, llevándose un bocado de comida a la boca.
Cuando los presentes se dieron cuenta de que la muchacha estaba consumiendo sus porciones, cada uno retomó sus propios platos.
Sin embargo, Ailén aún podía sentir una mirada insistente sobre su persona.
La jovencita miró al frente, encontrándose con los ojos dorados de su hermano Angelo. Ella le mantuvo la mirada firmemente por varios segundos, demostrándole en ese acto todo el desprecio que le tenía.
Ailén sentía en ese momento que odiaba a su hermano. Él era el principal culpable de todo lo que le estaba pasando. La expuso de una manera vil ante sus padres y luego le hizo la vida imposible, impidiéndole ver o saber de su novio por un mes entero.
Ni siquiera sus súplicas, pudieron impedir que él siguiera con sus planes de destruir su noviazgo. Y ni hablar de lo que le hizo a Cristián, su ahora exnovio.
El día que finalmente Ailén pudo volver a verlo, el muchacho la repelió como si ella se tratase de una peste.
—No quiero escuchar tus excusas, Ailén —le dijo fúrico, cuando ella trató de abrazarlo.
—¡Por favor, debes escucharme! —suplico la jovencita, con lágrimas en los ojos.
—Entiéndelo que no me interesa —cortó el muchacho —. Vamos Ailén, lo mejor será que te vayas. No quiero que vuelva a aparecer el psicópata de tu hermano, a querer destruir mi casa.
—¡¿Qué?! ¡¿Mi hermano estuvo aquí?! —se alteró ella.
—Sí, ese maldito que se hace llamar Angelo.
Al escuchar aquello, Ailén bajó la mirada. Y no supo qué más decir, solo sentía deseos de disculparse —Lo siento, yo no quise que nada de esto pasará.
—Olvídalo, fue lo mejor —mencionó el otro indiferente —. Gracias a eso, ahora hay una nueva persona en mi vida que es mucho menos complicada.
Desde esa conversación habían pasado tan solamente tres días. Su corazón estaba atravesando el duro duelo del desamor y a raíz de eso, ella no podía dejar de sentirse vacía.
Había querido tanto a Cristián y aún el sentimiento prevalecía. Hubiese deseado que él no se rindiera tan fácilmente, porque ella no había estado dispuesta a hacerlo. Incluso había considerado la idea de fugarse con él. Pero eso no pudo suceder, gracias a Angelo, él se había encargado personalmente de destruir la resistencia de su pobre novio.
Luego de la cena, Ailén se dirigió a su habitación sin mediar palabra con ninguno de los miembros de aquella casa. Al cerrar la puerta de su recámara, la joven se lanzó a la cama y comenzó a llorar desconsoladamente.
Ailén no supo por cuántas horas había llorado, pero a la mañana siguiente despertó con sus ojos muy hinchados. Y por más que quiso ocultarlo con maquillaje, no lo pudo conseguir.
A la hora del desayuno todos la miraron con lástima mal disimulada, aquello le disgustó bastante y se retiró del comedor, encaminándose hacía el auto para esperar a su verdugo. Cuando fue el momento de irse, éste trató de entablar una conversación con ella.
Ailén miró atentamente por la ventanilla el recorrido que estaban llevando, ignorando adrede a su hermano. Dicha acción, le causó mayor molestia a Angelo, quien en un arrebato había desviado el auto del camino.
—Lo quieras o no, vas a tener que escucharme —le dijo su hermano, jalandola del brazo para que le diera la cara.
La muchacha estaba harta de su actitud arrogante.
¿Quién se creía que era?
El hecho de que fuese su hermano mayor, no le daba el derecho de gobernar sobre su vida.
—Pues no lo haré —y se tapó los oídos sacándole la lengua.
Angelo se sintió exasperado por dicha acción. Su hermanita en vez de comportarse de esa forma, debería estar agradecida con él, por haberla alejado de ese delincuente.
Sin embargo, la muy malagradecida ahora lo ignoraba constantemente, regalándole miradas de desprecio. Eso lo hacía sentir tan frustrado, porque ella nunca había sido de ese modo con él. Y no le gustaba para nada su nuevo comportamiento...
—Tu comportamiento infantil empieza a hartarme —pronunció Angelo retomando su atención al volante. Por un breve instante, el hombre había sentido un impulso insano respecto a ella.
Al llegar a la entrada de su colegio, la muchacha se bajó del auto sin siquiera agradecer, ni despedirse, lanzando la puerta en el proceso. Su hermano gruñó, mientras la veía entrar como una fierecilla a las instalaciones de dicha institución.
No sabía qué iba a hacer para volver a ganarse la confianza de su hermanita, pero no iba a permitir que esta situación se mantuviera por mucho más tiempo…
Él necesitaba a su dulce Ailén de regreso.
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Comments
Victoria Ruiz
Deberías dar las gracias por salvarte de las garras de ese bueno para nada... 🤨🤨🤨😡
2023-09-28
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Zulna BM
Y nada raro que sea la amiguita kairo o como se llame la que le sugirió comprar los cuernos 🙄
2023-08-17
0
quelir68
con el tie.po se va a dar cuenta del favor que le hizo el hermano y se lo va a agradecer
2023-05-26
1