Capitulo 9

Desde la llegada de su hermano, Ailén no había querido separarse de su lado. La jovencita lo había bombardeado a preguntas, sobre una infinidad de curiosidades, que había acumulado a lo largo de los años.

Le contó cada detalle de su vida en el colegio, de sus nuevas amistades, aunque exceptuó algo importante, pero que sentía era muy pronto para confesarle. Después de todo aquel era su más grande secreto.

Nadie en su casa sospechaba de su relación con Cristián.

Un chico que si bien era un poco mayor que ella, ese no era el verdadero problema. La seriedad del asunto radicaba, en que su novio se había convertido en un vago.

Ella en un principio había sido la primera en apoyarlo ante su inseguridad con respecto a sus estudios. Él no sabía qué carrera estudiar, por lo cual, le había aconsejado que se tomará un tiempo para decidirlo, después de todo era una decisión crucial.

Sin embargo, aquel plazo para despejar sus dudas se alargó más de lo estimado.

Muy pronto, Cristián fue agarrando el gusto a la holgazanería y olvidándose de que debía forjarse un futuro.

Él le insinuaba que quería mudarse con ella y que por esa razón prefería trabajar e ir ahorrando algo de dinero. Para que de esa forma, pronto los dos pudiesen estar juntos.

A Ailén en un principio le había entusiasmado mucho la idea. Realmente, la jovencita estaba muy enamorada y creía que su historia de amor, era todo un cuento de hadas. Uno donde todo sería color de rosa, sin carencias ni nada que le perjudicara. Era por eso, que la idea seguía en pie, a pesar de la última pelea que habían tenido.

Así que en algún momento, debía confesárselo a su hermano y presentar a Cristián al resto de su familia. Convencerlos de que a pesar de los tatuajes y de ese aire desafiante, él era un buen muchacho.

Lo que Ailén desconocía, era que su novio andaba en malos pasos. La vida fácil, por la cual, él había optado acarreaba un sinnúmero de problemas.

Cristián se había convertido en un pandillero que vendía drogas para costearse sus gastos.

Pero, Ailén no lo sabía. Y aunque lo supiera, era poco probable que su amor por él disminuyera. Ella lo quería y sin importar en lo que estuviese metido, iba a hacer lo imposible por ayudarlo.

«¿Cuándo podré verte?» El repentino mensaje de su novio la hizo sobresaltarse.

Estaba tan atontada admirando la concentración de su hermano, que no pudo evitar dar un repentino brinco, al escuchar el peculiar tono que había predeterminado para sus mensajes.

Angelo se percató de su sobresaltó y dejó de leer la tarea que Ailén le había llevado, para que le ayudará a corregirla. Aquel era un proyecto, en el que su hermanita había estado trabajando y del cual tenía muchas dudas.

La jovencita sacó su teléfono rápidamente y leyó el mensaje de Cristián. No pudo contenerse y terminó respondiendole de inmediato: «Puedo ir más tarde a tu casa»

Ya había pasado una semana sin verlo y la verdad era que necesitaba que resolvieran sus asuntos.

Ella había pensando en el motivo de la última discusión y había decidido que era el momento de hacerlo. Así que ese día le daría la noticia, acompañada de una fecha para otorgarle su más grande prueba de amor.

Aquel pensamiento la hizo ruborizarse y Angelo quién había tratado de concentrarse nuevamente en la lectura. Elevó rápidamente su mirada, descubriendo su extraño sonrojó.

Ailen se sintió ruborizar aún más ante la mirada inquisitiva de su hermano. Si bien no le había dicho ni una palabra, la intensidad con que la miraba era inquietante.

—¿O-ocurre algo? —titubeo apenada.

El hombre no le respondió. Sino que siguió viéndola de la misma manera sin pestañear. Y Ailén no pudo soportarlo, así que terminó bajando la mirada, para ver sus manos que empezaban a sudar.

—¿Qué te ha puesto tan nerviosa? —cuestiono su hermano, sin más.

—Tu mirada acusadora —se burló ella sin poder verlo aún.

—¿Y mi mirada de qué te acusa? —él elevo una ceja inquisitivamente.

Angelo sabía que Ailén ocultaba algo y que además era muy mala ocultandolo, por eso, necesitaba que ella misma le aclarara sus sospechas.

¿Por qué un mensaje la hacía brincar de repente?

¿Por qué se ruborizaba?

La muchachita rio nerviosa y menciono algo de que había quedado de verse con una amiga. Se levantó de su asiento sin verlo y desapareció rápidamente de la sala.

Ailén llegó a su habitación y cerró la puerta con seguro, mientras se ponía una mano en el pecho tratando de regular su respiración. Su hermano era tan suspicaz, pensó que no iba a ser capaz de soportarlo y terminaría confesándole todo.

—Por poco —murmuró agitada.

Tarde o temprano lo descubriría, sabía muy bien que a él no podía ocultarle nada. Así que trataría de encontrar el momento oportuno para confesárselo.

Ailén se escabullo ese sábado de su casa y fue a la casa de su novio. Había hablado con su madre, diciéndole que iría con su amiga Kaori como acostumbraba. Pero la realidad era otra.

Fue recibida por Cristián al tocar la puerta de aquella morada y el joven sin mediar palabra, la encaminó a su habitación —¿Qué decidiste? —pregunto sin rodeos.

La jovencita asintió con convicción y viéndolo directamente a los ojos, acortó la distancia en un beso arrebatador —Quiero hacerlo —susurro.

El muchacho sonrió triunfante, dispuesto a desvestirla en ese mismo instante. Pero ella, lo detuvo a tiempo, haciéndole saber que quería hacer de ese momento algo especial.

Cristián aceptó su petición de darle unas semanas más de plazo y todo se resolvió entre ellos. Ailén regresó a su casa ese día con una gran sonrisa, sintiéndose feliz por su relación...

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Comments

Victoria Ruiz

Victoria Ruiz

Muchacha gafa... 🤔🤔😡😡😡

2023-09-28

1

Tinmey

Tinmey

El mugroso galan ,que lo unico que quiere es llevarsela a la cama, infeliz.

2023-05-26

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