Ailén había salido victoriosa en aquella oportunidad.
Su padre no estuvo de acuerdo con lo ocurrido y no tardó en poner a Angelo en su sitio.
Aquel fue un enfrentamiento al que Ailén le dió escalofríos presenciar...
Desde ese día, las cosas se volvieron más tensas, a pesar de que ni siquiera discutían. el problema era que no se podían ver las caras, porque el trabajo pareció convertirse en el centro para Angelo.
Su hermano pasaba la mayor parte del día sumergido en montañas de trabajos, revisando papeleos y sacando a flote una empresa que recién empezaba. Esa era su nueva rutina, una en la que Ailén no formaba parte.
Pero no podía seguir soportando aquella falta de comunicación, así que se decidió en encararlo.
«¿Pero cómo hacerlo?» se preguntó la chica sin encontrar una solución para su dilema.
Los días siguieron pasando rápidamente y el rumor de una posible mudanza llegó a los oídos juveniles para sacudirlo todo por completo.
—¿Se irá?—le preguntó esa mañana Ailén a su madre.
—Eso parece, cariño—contestó la misma sin dar mayor detalle.
Ailén no pudo soportar la noticia, se suponía que su hermano había prometido no volver a marcharse de su lado. ¿Por qué decidía incumplir con su palabra?
—No puede ser, mamá, él dijo que no se iría nuevamente.
—Angelo ya es un hombre, tal vez necesita su espacio.
—¿Cuál espacio? Recién acababa de volver.
La muchacha se fue llorando a su habitación, el desánimo se había apoderado de todo su cuerpo llevando su estado de ánimo por el suelo.
Sin embargo, existía una persona que no estaba dispuesta a dejarla hundirse en la depresión.
Roberto se había presentado en su casa como ya se le había hecho costumbre hacerlo.
—Vamos, hija, dale un recorrido a tu amigo por la casa—le había dicho su madre, al ver el estado de aburrimiento en el que se había sumergido ambos.
—Uhmm, cierto, mamá —respondió Ailén, procediendo a darle la mano a su amigo para recorrer el lugar.
Roberto se mostró encantado.
—Esta es una pequeña biblioteca—le señaló la castaña una parte de la casa.
—Oh, es magnífica. ¿Podemos también ir afuera?
—Si, claro.
Los dos se dirigieron al jardín, lugar que Roberto considero oportuno para continuar con sus avances amorosos.
—Tu cabello me gusta mucho—dijo con voz melosa.
—Gracias.
Ailén retrocedió un poco cuando vio el rostro del muchacho aproximarse, lo cierto era que se habían besado en más de una ocasión, pero en cada beso compartido no dejaba de sentirse extraña.
—¿Que te parece esta flor, no es bonita?—pregunto Ailén señalando una Gardenia.
—Supongo que sí, pero tú me pareces más bonita.
La jovencita reviró los ojos de forma disimulada. «Cielos, ¿por qué era tan meloso?»
La voz de Roberto empezaba a parecerle insoportable, pero no solo era su voz también le desagradaban sus labios tan húmedos.
Nuevamente, el chico la besaba y aunque trató de corresponderle, no pudo. Así que se quedó estática, dejándolo moverse a sus anchas en su boca.
La falta de respuesta, no desanimó al muchacho quien además de besar sus labios con ansias, había posado una mano atrevida en su cintura para acortar la distancia.
Inmediatamente, Ailén notó que algo se levantaba en medio de ellos. «¿Qué era eso?» se preguntó en un breve instante antes de comprender de qué se trataba.
La muchacha sintió un poco de repulsión al respecto, así que intento huir de forma desesperada.
—Creo que mamá me está llamando. Mejor regresemos.
—¿Te están llamando? Yo no escucho nada—dijo el chico sin querer soltarla.
—Si, presta un poco más de atención.
Lo cierto era que nadie la llamaba, pero no le resultó mayor problema hacer pasar por loco a Roberto.
Sin embargo, al entrar en la casa, Ailén deseo volver al jardín. Se encontró de cara con su hermano y aquello no significaba algo bueno.
—Mira quien está aqui—dijo su madre al verla entrar de la mano de Roberto.
—Angelo—saludo ella con voz débil.
Cómo era de esperarse su hermano la ignoró abismalmente, cosa que le dolió profundamente.
Ailén pasó el resto de esa noche sintiéndose mal, mientras escuchaba el parloteo incesante de Roberto.
La chica dió gracias al cielo cuando Roberto finalmente se marchó, Ailén sentía que podía volver a sentir la pureza del aire, así que con aquel buen humor recuperado se dispuso a buscar a su hermano.
—¿Es verdad lo que escuche? —le pregunto con miedo en su voz, no quería tener que confirmarlo.
—¿Qué escuchaste?
—Que te irás, que me dejaras sola nuevamente.
—Supongo que es lo mejor, después de todo ya eres una chica grande.
El hombre no dejo de hacer su maleta, mientras las lágrimas se amontonaban en el rostro de su hermanita.
—¡Por favor, no te vayas! —suplicó.
Sin embargo, su hermano se giró y la miró enfurecido.
—Ya no hay marcha atrás, niña—y salió de aquella habitación dejándola con el corazón completamente roto.
Él nunca había demostrado semejante frialdad al dirigirse a ella. Siempre había sido tierno, cuidadoso, y, ahora sentía que no lo reconocía.
«¿Acaso había dejado de quererla?» se preguntó con el corazón en la mano.
Sus palabras se habían clavado en su pecho como dos estacas. Sentía que no podía soportar el desprecio de su hermano, no podía...
Luego de pasar una larga noche, llorando, la muchacha decidió no desanimarse debía existir alguna manera en que las cosas volviesen a ser como antes, simplemente que en ese momento no lograba encontrar ninguna solución.
Ailén bajo a desayunar y se encontró únicamente con caras largas. Todos parecían bastante afectados con la partida de Angelo, aunque, lo cierto era que en la familia Taisho sí existía una excepción.
Aquella excepción era Martín quien comía como si no existiera un mañana y como si su hermano mayor no acabará de abandonar el nido por segunda vez.
Las semanas siguieron avanzando rápidamente... Ailén se sumergió en el mundo del abandono, uno donde los recuerdos parecían ser los únicos que gobernaban aquellos muros.
Lamentablemente no podía vivir de recuerdos, ni tampoco podía seguir manteniendo una relación que no le satisfacía en lo más mínimo. Roberto ya no le parecía tan guapo, en realidad era arrogante y todo lo que no quería para su vida.
—Le dijo al chico—le dijo al chico esa tarde.
Sin embargo, aquella corta frase desencadenó todo un infierno...
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Comments
Caroli
Después de estar jode que jode ahora no quiere asumir las consecuencias de sus actos, en la realidad este tipo de gente es tóxica y demas.
2024-12-24
0
Lorena J
💔🥺😭
2024-11-15
0
Victoria Ruiz
🥴Guacatela, es un baboso... 🤦♀️🤨😏😏😏
2023-09-28
2