Arrepentimiento

A la mañana siguiente, Jeong se despertó con un fuerte dolor de cabeza. Con mucho esfuerzo logró levantarse de la cama, y caminó lentamente apoyándose en la pared hasta llegar a su sala.

Un ruido estruendoso proveniente de la cocina le provocaba aún más dolor de cabeza, al grado de ser casi insoportable. Queriendo investigar la fuente de aquel ruido, se dirigió a aquella sección de su pequeño apartamento. Al levantar la mirada, se llevó una grata sorpresa: Charlotte se encontraba en su casa. El ruido que tanto le molestaba provenía de la licuadora que ella estaba utilizando para preparar una malteada.

—¿Charlotte? ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Jeong bastante confundido.

—Buenos días —respondió Charlotte con un tono de voz extrañamente serio—. Parece que se te olvidó todo lo que pasó anoche, ¿Verdad?

—¿Anoche?... Anoche… ¿Qué pasó anoche? No puedo recordar nada, me duele mucho la cabeza, ¡Ay!

—Es porque anoche salimos a un bar y te pasaste de copas. —La forma en la que Charlotte estaba hablando demostraba que estaba molesta por lo que había sucedido la noche anterior; sin embargo, Jeong no tenía idea de lo que pasó, su mente estaba completamente en blanco.

—¿Hice algo malo? —Jeong pudo darse cuenta de que Charlotte estaba molesta, aunque no entendía la razón— No me digas que… ¿Me propasé contigo?

—¡Ja! —rió Charlotte de manera sarcástica— Tú jamás podrías hacer algo así, te lo aseguro.

Para Jeong, aquellas palabras sonaban como un cumplido, un testimonio favorable hacia él; pero el tono en el que las pronunció le enviaba señales confusas, al estar en ese estado, con semejante dolor de cabeza, no era capaz de comprender la situación a plenitud.

—Lo siento, no recuerdo nada de eso, ¿Tú me trajiste a casa? —continuó inquiriendo de la chica toda la información que pudiera conseguir para intentar completar el rompecabezas en su mente.

—No te sobreesfuerces, por ahora lo mejor es que descanses hasta que pase el dolor de cabeza. Te preparé el desayuno, come cuando te sientas mejor.

Tras terminar de preparar los alimentos, Charlotte tomó sus pertenencias y se dirigió a la puerta principal.

—Espera, ¿Ya te vas? —preguntó angustiado Jeong, quien había logrado tomar asiento en el sofá en el que Charlotte había pasado la noche.

—Si. Tengo trabajo que hacer, te llamo luego.

Sin decir una palabra más, sin voltear a mirar a Jeong, cerrando la puerta con más fuerza de la debida, Charlotte salió del apartamento. Jeong se mantuvo confundido por todas esas interacciones, intentando con todas sus fuerzas recordar qué era lo que había hecho mal para hacer que aquella chica mostrara un lado de su ser que hasta ahora no había conocido.

El joven no pudo evitar sentirse triste y arrepentido por lo que sea que hizo; sin embargo, no sabía que él no había tenido la culpa de nada en absoluto.

Charlotte condujo de manera irresponsable, adelantando a los demás autos sin precaución y saltando los altos en los semáforos a exceso de velocidad, hasta llegar al hotel que había reservado desde el día anterior.

Se sentía enojada con Jeong por haber fallado en tomarla cuando por fin le dió la oportunidad, por tener que arrastrarlo hasta su apartamento cuando se desmayó y por no poder recordar lo sucedido a la mañana siguiente; pero también estaba furiosa y decepcionada de sí misma por haber intentado manipularlo, separándolo de su sentido común y forma natural de ser para satisfacer egoístamente sus deseos, y más tarde, aprovecharse de él cuando se encontraba vulnerable e indefenso.

Al llegar a su habitación de hotel, se sentó sobre la cama a reflexionar en lo ocurrido la noche anterior.

—Me siento como una basura, —murmuró en un monólogo espontáneo— ¡Intenté aprovecharme de él! Pero lo peor es que estoy más molesta porque no pude hacerlo al final. Pasar tanto tiempo con Zephyr en realidad me afectó, estoy haciendo exactamente lo mismo que él hace conmigo.

Este hombre, Zephyr, era un manipulador experto. Desde que Charlotte empezó a trabajar para él, siempre buscó la manera de alabar su belleza y habilidades, logró estudiarla hasta el grado de conocer sus gustos y debilidades, para poder adaptar su manera de comportarse con ella a fin de ganarse su confianza.

Teniendo ya a la chica comiendo de su mano, logró convertirla en una especie de marioneta sin juicio propio completamente a su disposición, ya fuera para matar a sus rivales comerciales, ayudarlo a expandir su negocio de venta de "azúcar" o satisfacer su necesidad sexual sin importar la hora del día, la pelirroja no podía negarse a cumplir cualquiera de sus órdenes, por cuestionables que parecieran.

Charlotte era consciente de todo esto; a pesar de ello, le era imposible alejarse completamente de aquel hombre, en parte porque trabajaba para él y las ganancias que obtenía no eran para nada despreciables, con ese salario podía acceder a tantos lujos y caprichos como ella quisiera, pero también porque sabía lo peligroso que podía llegar a ser, era el jefe de la mafia más poderosa del país, si él quería podía eliminarla del mapa completamente.

Pero había otro motivo que pesaba más que su miedo a morir, este era el amor y pasión que sentía por Zephyr. A pesar de saber que la controlaba, Charlotte se había enamorado de su apariencia, su físico bien trabajado era irresistible para ella, además se sentía atraída hacia aquellos sentimientos y emociones que mostraba estando junto a ella, fueran reales o no, Charlotte se sentía amada, apreciada y comprendida cuando estaban juntos. Como cereza en el pastel, su manera salvaje pero apasionada de hacer el amor la volvía loca, le encantaba sentirse prisionera de aquella bestia voraz e insaciable que nublaba sus sentidos debido al éxtasis prolongado y continuo cada vez que tenían un encuentro.

—¿Será que me he acostumbrado a su forma de amar y por eso busco que Jeong se comporte de la misma manera? —razonaba Charlotte aún sentada sobre la cama— ¿Tiene algo de malo esperar a que él se sienta preparado para unir su cuerpo con el mío? Jeong me gusta de verdad pero, ¿Y si no cumple mis expectativas cuando llegue el momento? ¿Valdrá la pena desafiar a Zephyr buscando estar con este otro chico?

Charlotte pasó el resto de ese día intentando ordenar sus pensamientos para poder decidir de manera correcta si debía regresar con su jefe, o continuar su nueva relación con el joven pastelero.

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Comments

NekoRisu

NekoRisu

No tiene por dónde jajaja que los deje a los dos y se de cuenta que no necesita a un hombre para sentirse satisfecha.

2022-12-03

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Tay creaciones

Tay creaciones

Gracias por tan hermosa obra, muchas de las situaciones me inspiran para mi nueva novela (No quiero decir que voy a robarte las ideas, no pienses mal por favor.) y he pensado en recomendarla en el grupo para que más lectores la aprecien. me encanta y la verdad mereces muchos éxitos!!! sigue creando contenido tan hermoso como este!!

2022-11-18

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