¡Sorpresa!

Después de lo sucedido en la mansión de su amiga Madeleine, Charlotte salió muy molesta, subió al auto y condujo sin rumbo fijo por unos cuantos minutos. No podía dejar de pensar en cómo parecía que últimamente todos intentaban decirle lo qué no debería hacer.

—Primero el viejo de los restaurantes… "Quisiera pedirte que no vuelvas a tener contacto con él… por su propio bien" —las palabras de Don Ricciarelli aún resonaban en la mente de Charlotte.

"Deberías alejarte de él"… "Si te involucras sentimentalmente con algún civil lo único que lograrás es ponerlo en peligro". —La advertencia que Madeleine le había hecho hacía unos instantes atrás tampoco podía olvidarla.

—¡¿Por qué creen que tienen el derecho de decirme qué hacer?! —ella había pasado los últimos años haciendo lo que sea que le complacía en el momento, antes tenía una vida llena de impedimentos, pero en cuanto decidió regirse por sus propias reglas es cuando empezó a disfrutar de su vida; sin embargo, esta era la primera vez en la que se sentía conflictuada… Quería hacer lo que ella quería (conocer mejor al muchacho repostero), sabía que era capaz de mantenerlo seguro, pero a la vez era consciente de los riesgos; en otras palabras, en el fondo sabía que aquellas personas tenían razón y lo mejor era no involucrarse con él…

—¡¿A quién le importa lo que digan los demás?! —Gritó con todas sus fuerzas súbitamente, decidida por fin a hacer lo que le dictaba su instinto. Puso el freno de mano y viró el auto 180° derrapando ruidosamente en dirección contraria a la que se dirigía antes.

Mientras tanto, en el restaurante, Jeong apenas podía concentrarse en su trabajo debido a que todavía seguía en las nubes, pensando en el día anterior, el cual había sido el mejor de su vida hasta el momento.

—¿Entonces ella estuvo en tu apartamento? —preguntó sorprendido su amigo Ate. Conocía a Jeong desde que eran niños, así que sabía que él no habría podido hacer un avance tan importante con una chica en el primer día de conocerla.

—Ya te dije cinco veces que sí… —replicó un tanto molesto Jeong ante la incredulidad de su amigo.

—P-pe-pero… ¿Se quedó también toda la noche? —insistía el chico con cabello de color calabaza. No quería perderse ningún detalle del extraño acontecimiento y tampoco tenía reparos en hacer preguntas incómodas. Sin que ellos lo notaran, también estaba escuchando silenciosamente su conversación una de sus compañeras de trabajo, una joven tímida que tenía sentimientos románticos por Jeong, de los cuales él no estaba enterado.

—S-si, se quedó a dormir… —respondió Jeong ligeramente ruborizado.

—¡¿Entonces le hiciste también un crème brûlée?!

—¿U-u… un cream-que? —La pregunta lo tomó por sorpresa, Jeong no pudo evitar relacionar el nombre de aquel postre con una situación bastante indecente, en ese momento solo pudo imaginar a Charlotte pidiéndole con una expresión lujuriosa en el rostro: "Por favor Jeong, dame más de tu crème brûlée". Su mente colapsó ante tales ideas, se quedó pasmado completamente inerte en su lugar con la mirada perdida.

—¿Qué pasó? ¿Le hiciste el postre que dijiste o no? —preguntó confundido Ate, quien no tenía idea de las imaginaciones tan sucias del repostero. Unos metros detrás de ellos, su compañera estaba en la misma situación que Jeong, petrificada al haber escuchado (y mal entendido) aquella conversación.

Al terminar su turno de trabajo, Jeong se dirigió hacia su apartamento, estaba ansioso por llamar a Charlotte para hablar con ella de cualquier cosa y quizá, de quedar para salir nuevamente en cuanto volviera a la ciudad.

Para su sorpresa, al abrir la puerta de su apartamento pudo ver a Charlotte sentada en su sofá muy cómodamente, comiendo palomitas de maíz mientras miraba la televisión.

—¿Charlotte? ¿No dijiste que te ibas de la ciudad?

—¡Sorpresa! Sigo aquí, jeje —dijo con una voz juguetona—. Mi cliente canceló la cita a último minuto y no sabía a dónde ir, por eso regresé a tu casa. No te molesta, ¿verdad?

—¡No! ¡Para nada! De hecho, me alegra mucho verte de nuevo —respondió Jeong visiblemente emocionado.

Charlotte se levantó del sofá para poner el tazón de palomitas sobre la mesa. Jeong entonces notó que ella llevaba puesta su ropa.

—Esa… ¿Es mi ropa? —preguntó nervioso y sonrojado. Charlotte se veía muy sensual usando solo una camiseta que le llegaba justo arriba de los muslos, remarcando la longitud de sus piernas, estaba además descalza y Jeong no podía evitar pensar en qué llevaba puesto debajo de la camiseta, "¿Será acaso que también está usando mi ropa interior?" "¿O acaso no llevará nada?" Se preguntaba.

—Puse a lavar mi vestido, pero como no traje equipaje conmigo porque no pensaba quedarme más de un día por aquí tuve que usar algo de tu ropa, pero prometo lavarla después. —replicó con una sonrisa coqueta.

—¡No hace falta, puedes dejarla así cuando te la quites!.. «eso sonó algo extraño» —pensó Jeong después de decir lo primero que se le vino a la mente, le preocupaba que Charlotte pudiera pensar que haría algo raro con la ropa, cómo olfatear su aroma… ignorando que ella había hecho justamente eso con su ropa sucia unas horas atrás…

—Tengo una idea, —dijo de pronto Charlotte— ¿Por qué no me acompañas a comprar algo de ropa? ¡Será divertido!

«¿De verdad está pasando esto?» —se preguntaba Jeong— «¿Tendremos la clásica cita en la que la chica modela ropa para mí? ¡Cómo en los animes!»

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NekoRisu

NekoRisu

se hizo canon

2022-11-08

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