La cruel verdad sobre la mentira.

Jeong se encontraba ante una encrucijada, sus pensamientos estaban alborotados, viejas heridas del pasado se abrían una vez más y lo atormentaban.

«Esta chica... es diferente a las demás» —razonaba en su mente el acomplejado joven— «A ella parece no molestarle cuando soy sincero… Pero... ¿Y si reacciona como otras personas a las cuáles les he contado mi secreto? ¡No puedo perderla a ella también!... ¡Quiero ser honesto con ella pero...! ¡En verdad no quiero hablar sobre esto!»

—No tienes que contestar si no quieres... —Con un tono de voz tranquilizante y compasivo, Charlotte interrumpió los pensamientos de Jeong. Ella pudo discernir a partir de su actitud que el chico estaba indeciso, que el tema en cuestión era demasiado delicado como para compartirlo con alguien que acababa de conocer apenas unos días atrás.

—Estoy segura que tienes tus motivos personales para actuar así, y es admirable; sin embargo, te voy a dar un consejo, si me lo permites.

Jeong dirigió su mirada directamente a los ojos verdes de la mujer, expectante ante sus palabras.

—Decir siempre la verdad, no significa necesariamente que tengas que responder ante todo lo que te pregunten. También tienes el derecho a negarte a hablar cuando sabes que la respuesta puede lastimarte a tí o a otras personas.

—¿Y cómo puedo hacer eso? —preguntó con curiosidad el muchacho.

—Simple y sencillamente puedes decir: "Perdón, pero prefiero no responder eso", o: "Ese tema me hace sentir incómodo, ¿podemos hablar de otra cosa?"... ¿Ves? No es necesario mentir, ni herir los sentimientos de los demás en casos en los que no quieres decir la verdad. —Charlotte esbozó una sonrisa tan cálida y amable que provocó que Jeong se olvidara de respirar por un breve instante de tiempo.

Para él, esta era una gran revelación, tuvo la sensación de que por fin podría dejar de sentir el peso de la verdad que se había auto-impuesto hace muchos años.

«Esta chica de verdad es especial» —pensó Jeong— «¡No puedo permitirme perderla!»

—Bien, entonces practica conmigo, —continuó Charlotte—. ¿Podrías decirme por qué es que siempre dices la verdad?

—Yo... —dijo el joven en voz baja, de manera casi inaudible.

—¿Si? ¿Qué pasa?

—Yo... Quiero contarte todo...

—¿Eh? —Una vez más, la respuesta de Jeong tomó por sorpresa a Charlotte. Se había resignado a no conocer los motivos de la honestidad de Jeong por el momento a causa de tratarse de un tema sensible, pero él estaba dispuesto a abrirse completamente para ella, a pesar del dolor que los recuerdos podrían provocarle. Esto logró que la curiosidad que sentía al principio, fuera transformada en genuino interés por el chico. Charlotte se quedó en silencio, esperando a escuchar el relato de Jeong.

—Yo soy hijo único, vivía con mi papá y mamá en una pequeña casa cerca de la ciudad. Mi infancia era relativamente buena hasta que cumplí 11 años. En ese entonces, mis padres empezaron a tener problemas en su matrimonio. A mamá le molestaba mucho que papá saliera a beber con sus compañeros y compañeras de trabajo, en vez de regresar directamente a casa, y a papá no le parecía bien que mamá le recriminara por eso.

Un tiempo después, mamá empezó a sospechar que papá estaba saliendo con otra mujer, así que también traía hombres a la casa en venganza, sin importarle que yo me encontrara ahí mismo. Casi todos los días me daba algún postre para que me mantuviera callado y me mandaba a encerrarme en mi habitación. Cuando los hombres se iban, subía a verme para recordarme que no podía decirle a mi papá lo que estaba pasando, me ordenaba mentirle cuando me preguntaba sobre esos asuntos...

Mi padre, por su parte, también me sobornaba con dulces y postres para que le mintiera a mamá cuando, durante los paseos, se encontraba con "amigas" o hablaba con ellas por teléfono. A causa de comer tantos dulces y el estrés que me provocaban esas situaciones, aumenté mucho de peso, me convertí en un pequeño y triste niño obeso.

Un día, cuando regresaba del colegio, ocurrió algo terrible... Entré a casa y me dirigí a la cocina. Ahí, vi a mi padre tirado en el suelo sobre un charco de sangre... Al levantar la mirada, pude ver a mi mamá sosteniendo un cuchillo ensangrentado en la mano. Ella estaba muy alterada, su mirada vacía y sonrisa nerviosa me perturbaron muchísimo.

Mamá dejó caer el cuchillo y se acercó lentamente a mí, decía con voz entrecortada: "¡Jeong!... ¡Jeong! Viste que tu padre me estaba atacando, ¿verdad? Yo... solo me defendí... Llama a la policía, y diles lo que te acabo de decir... ¡Te compraré todos los dulces que quieras!"

—¡Qué terrible! —dijo Charlotte— ¿Qué fue lo que le dijiste a la policía?

—Hice exactamente lo que ella me dijo... Cuando llegó la policía junto a los paramédicos, se llevaron a mi padre, aún estaba vivo, pero bastante grave. Yo no estaba seguro si lo que dijo mamá era cierto o no, pero tenía el presentimiento de que era mentira, como todas las veces anteriores...

Algunos meses después, mis padres fueron a juicio. A mí me obligaron a testificar, y una vez más, repetí la misma mentira ante todos los presentes. No estaba seguro de qué era lo que pasaría, no estaba en condiciones de razonar sobre si estaba bien o mal... Solo obedecí y mentí.

A mi padre lo metieron preso, tiene una sentencia de 30 años... 5 meses después del juicio, parece que mamá se arrepintió de lo que nos había hecho, así que tomó la salida fácil... La encontré en el apartamento sin vida un día cuando regresaba del colegio.

A partir de entonces me quedé a vivir con unos tíos que viven cerca de la ciudad. Debido a lo que sucedió en aquel entonces, me decidí a no volver a decir ni una sola mentira en toda mi vida. Presencié todo el daño y el sufrimiento que provocan las mentiras a las personas de mi alrededor, y aunque es cierto que la verdad también puede lastimar, no es para nada tan destructiva como la mentira.

—¡Vaya Jeong! ¡No tenía idea! —Se lamentó Charlotte con lágrimas en los ojos mientras tomaba de las manos al joven—. Lamento haberte hecho recordar todo eso, de veras lo siento.

—No te preocupes, —respondió Jeong mientras se limpiaba las lágrimas con el antebrazo—. Gracias por escucharme.

«Este chico ha sufrido bastante» —pensó Charlotte— «Ha pasado por cosas peores a las que yo me enfrenté, y aún así, de su experiencia pudo extraer algo positivo. Es muy diferente a la manera en la que yo traté la situación con mi padre... Ahora estoy decidida a proteger a este chico; sin embargo, debo seguir mintiéndole sobre quién soy realmente por su propio bien».

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NekoRisu

NekoRisu

su vida tristeee

2022-11-16

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