En la mañana estoy de mejor humor. Mis compañeras siguen actuando rarísimo, me miran y se miran. Pueden ser bonitas, pero muy poco disimuladas, lo que sea que tenga que ver con el equipo de natación, que me lo digan el lunes en la práctica; si es de otra cosa que se lo traguen. La verdad yo soy la más nueva en llegar a la universidad y aún no siento que sean mis amigas, con mayor sinceridad, siempre parece que me ocultan algo, hasta Stella qué es con quién más hablo.
Salgo de la residencia porque Tomás ya está abajo, le he pedido que venga por mí, y no saben lo feliz que me pone. Cuando salgo todavía algunas gotitas de lluvia caen suavemente, pero es temprano y hay un gran sol.
- Buenos días hermosa. ¿Cómo te sientes hoy? dice Tomás cuando me ve.
- Buenos días para tí también guapísimo. Le doy un abrazo y un beso en la mejilla. Estoy bien, bien, pensando en algunas dificultades de la residencia con mis compañeras, pero si no pienso en eso, estoy muy feliz de ir a la reserva.
- Bueno en relación a eso, te tengo buenas y malas noticias, ¿por cuál empiezo?
Frunso en ceño de inmediato. Cómo la lluvia se hace más fuerte Tomás me pide que entremos a la camioneta. Me siento y me cruzo de brazos.
- Bueno y ¿entonces? Dime, ¿qué pasó? Dame la mala noticia.
- Es que por las fuertes lluvias de ayer se anegó la reserva, los caminos están empantanados. Hoy no podremos explorar.
- Lo dices porque tú ya la has visto mil veces y no quieres ir ¿no? ¿O es verdad? ¿Tu lo viste hoy? Me pongo triste.
Tomás agarra mi mano y la besa. Me sorprende.
- Nunca te mentiría, dice mirándome a los ojos. Si recuerdas que mi casa está en la reserva ¿o se te olvidó? Todos los días hago una revisión, y aunque la vea todos los días, cuando caminé contigo me pareció un lugar completamente diferente.
- Si, si, lo sé. Le hago un puchero, en serio quería salir contigo hoy.
- Eso me lleva a la buena noticia. Mira cómo llueve, dice señalando el cielo, parece que quiere escampar.
- ¿Cuál es la buena noticia? le pregunto.
- Vamos a pasar el día juntos en Playa Las Rosas.
- ¿En la playa? Me sorprendo. Tu escuchaste a mi papá ayer, sabes que no le gusta que vaya.
- Lo pensé mucho. Es importante que vayas y conozcas tus alcances y tus límites. Nadie puede ni debe mantenerse encerrada lejos del mundo. Además yo... yo... te voy a cuidar.
Se me encienden las mejillas.
- Eso me gustaría mucho, le contesto avergonzada, viendo a través de la ventanilla del carro y notando que ya escampó.
- Ves, te lo dije! dice él poniendo el carro en marcha.
Que clima de locos, pienso, llueve con Sol arrecia y calma, no parece una nube pasajera.
Cuando llegamos al estacionamiento hace un sol bellísimo, la brisa es fresca y el agua está del azul del cielo. Que relajante es estar aquí. Me bajo y antes de llegar a la playa en sí, hay un mirador pequeño. Me siento al borde, que es una gran roca y me quito los zapatos.
Tomás se sienta a mi lado y me mira con una sonrisita que provoca comérselo.
- Gracias por traerme, soy una persona muy feliz por estar aquí contigo.
- Somos dos. Dice tomando mi mano. Serena, ¿aún podemos jugar el juego de las preguntas?
- Claro, me encanta que se te peguen las cosas disparatadas mías. ¿Qué quieres saber?
- Bueno solo quería preguntarte, dice nervioso: ¿quieres ser mi novia?
La pregunta me silencia, pero la sonrisa que tengo de oreja a oreja no me cabe en la cara. Lo miro y ladeo la cabeza.
- Fue una tontería, ¿te pregunté muy rápido? ¿Tenemos que conocernos más? No sé cómo son estas cosas.
- No puedes hacerme más preguntas hasta que te responda. Me rio, de pronto soy consciente, de que su cara, su cabello y sus ojos me parecen más bonitos que el mar. Así que lo acaricio y dejo mi mano en su mejilla.
- Deja de mirarme así, no puedo soportarlo.
me dice, cerrando los ojos.
- ¿Qué no puedes soportar? le pregunto
Él se acerca de pronto y me besa. Me besa como nunca me han besado, puedo sentir las chispas, el deseo, la dulzura y aunque suene cursi, su amor y su anhelo.
Se aleja un poquito y veo que tiene los ojos humedecidos, cómo si quisiera llorar. Cómo es que este hombre grande, alto y ermitaño quiere llorar por un beso. Me arruga el corazón. Me acerco a su cara y le digo:
- Sí quiero. Él me ve incrédulo y le repito para que no queden dudas. Sí quiero ser tu novia.
Su sonrisa vale un millón. Me abraza fuerte y no me suelta.
- Oye que no me voy a ningún lado, deja de intentar sacarme las tripas por la boca. bromeo y el afloja el agarre.
- ¿Sabes que haría este día mejor? dice levantándose y extendiendo su mano para ayudarme a parar.
- ¿Qué? le pregunto.
- Un buen chapuzón, ¿hacemos una carrera?
- No traje un traje de baño, se supone que íbamos al bosque ¿recuerdas? La opción es nadar desnudos y la verdad no creo que sea buena idea a plena luz del día.
- Si trajiste, ven, compré algunas cosas para tí, vamos al carro.
Me compró un traje de baño negro de una pieza y hasta un sombrero, trajo toallas y hasta preparó una cesta con comida.
- Veo que eres un hombre muy confiado, le digo alzando una ceja, al ver el montón de cosas que trajo.
- ¿Por qué lo dices?
- ¿Y si te decía que no venía, porque yo quería era ir a la reserva?
- Hermosa, yo sabía que dirías que sí. Me besa.
Bueno, me cambio y lo primero que veo es el torso desnudo de este hombre que me deja de boca abierta.
- Te queda muy bien, me dice.
- ¿Qué? ¿Qué cosa?
- El traje de baño, ¿en qué estás pensando que miras así?
- No no en nada. ¿Listo?
- ¿Para que?
- Para la carrera.
Digo eso y salgo corriendo del carro a la playa, sacándole algo de ventaja. Claro que sabía que iba a ganar, si el carga con el montón de cosas que compró, yo solo tengo que cuidar que no se me caiga el sombrero. Pero cuando llego al borde del agua, a la línea dónde la marea se devuelve, me quedo petrificada.
No sé que es esta sensación que me invade, pero estoy nerviosa, ¿será que si me meto al agua algo malo puede pasar? tendrá razón mi papá al decir que es peligroso...
La brisa se está haciendo cada vez más fuerte y parece que algunas nubes empiezan a surcar el cielo.
Cuando trato de dar un paso atrás choco con el pecho de Tomás, que me abraza y me envuelve, cómo sintiendo mis nervios.
- Respira, estoy aquí contigo. Nada malo va a pasar. Respira profundo.
- ¿Pero estás viendo cómo se puso el clima y se picó el mar?
- Eso es porque hay luna llena todavía, si respiras y te calmas, verás lo bonita que está la playa otra vez.
Así lo hago. Y él tiene razón, tomo su mano y nos metemos al agua. Pero cuando las olas llegan a mis tobillos el me carga y me lanza al agua con él.
El mejor día del mundo, nos bañamos, comimos, jugamos, nos recostamos en la playa y hasta me dormí, podría jurar que soñé algo bonito. Hace mucho no soñaba, la verdad, hace mucho ni dormía como era.
Cuando me despierto los hermosos ojos de Tomás están mirándome y ya es de tarde.
- Hola guapo desconocido.
- ¿Desconocido? Quizás tú no me conozcas, pero yo a tí si.
- Ah eso es porque yo cuento todo.
- No es por eso. Es porque he estado enamorado de tí desde que te ví. ¿Sabes desde hace cuánto te he estado esperando?
Niego con la cabeza.
- Hace mucho mucho tiempo, y no voy a dejarte ir.
- Yo no te dejaré ir a tí. Eres el novio más lindo y adorable del mundo. El se ríe y me pone el sombrero en la cara para que no lo vea y se levanta.
- ¿Quieres acompañarme a pescar alguna vez? Pregunta
Me quito la pereza y lo veo guardando unas mallas de pesca. En serio creo que estoy enamorada de este hombre, es humilde, trabajador y no se cuántas veces me ha rescatado.
Yo no puedo sino tratar de que está relación dure mucho.
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Comments
Patricia Salazar
Con hombre así 😍 quien no diría siiii 😉
a ser su novia 👰♂️ 🤣🤣🤣
2024-10-11
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elizabeth mejill
con ese cuerpo estoy lista para lo que sea😆😆😆😆🙃
2024-08-13
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Andre
ah, ahh si si estoy lista 🥴🥴🫠🫠🤣🤣🤣🤣
2024-06-09
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