El cielo azul celeste sobre mí, sin una nube o un pájaro que tape los cálidos rayos del sol, el agua tibia está en calma y se siente como si no existieran las preocupaciones. Cuando estoy flotando de espalda sobre las olas en este estado de relajación mágico, oigo el tarareo suave y dulce de alguna tonada de cuna que me mece y me invita a un plácido sueño, así permanezco por algún rato, como dormida, hipnotizada y completamente feliz.
De pronto, un chirrido horroroso y agudo, las nubes oscuras aparecen y el cielo se pinta de gris y tormenta, el oleaje se pica, y tengo que incorporarme en búsqueda de la orilla más cercana para escapar del clima. Se ve a lo lejos la playa, a lo lejos... Pero en cuanto trato de nadar a ella, la bruma me envuelve y siento como algo, mejor dicho, alguien, me hala por los pies al fondo del mar, trato de luchar, no quiero morir. Pero no hay gritos que valgan, pataleo hasta que la fatiga y la desesperación me carcomen. Tengo miedo de morir ahogada, siento la dificultad para respirar, la presión en el pecho y el corazón a mil por hora, cuando ya se me acaba el aire y me siento desfallecer a la más horrenda y torturante muerte, me despierto ansiosa.
Me siento en la cama de golpe, necesito respirar, respirar profundo con la nariz y la boca, tengo hambre de aire, estoy sudorosa y veo borroso.
- Tranquila Serena, estás bien, no pasa nada, estás bien. Me dice mi padre acariciando mi cabello. Estamos en lo que parece ser un cuarto de hospital y estoy usando una bata de paciente.
- Pa, qué pasó? Que hago aquí? y Tomás? pregunto con la respiración aún entre cortada.
- Tranquila hija estamos en el hospital. Te desmayaste en la playa cuando te enteraste de que Martín... se interrumpe
- Qué le pasó a Martín papá? Está muerto verdad? La policía lo dijo?
- Sí, pero trata de calmarte por favor.
- Papá papá pero como? Dijeron que se había ahogado alguien y que buscaban por mar a una mujer... No creo que sea Martín, si alguien sabe nadar es él.
- Serena, lo siento. Pero ya lo reconocieron sus padres. Encontraron su cuerpo ahogado junto al peñasco grande de Playa Honda, tenía heridas como si lo hubiese atacado un animal y dijeron los pescadores que no tenía ni una gota de sangre en el cuerpo. Quizás fue un tiburón y por eso no pudo escapar.
- Papá sabes mejor que yo que en éstas costas no hay tiburones, lo sabes.
- No lo sé, Serena. No sé que clase de animal demoníaco hace eso. Por eso siempre te he dicho que te mantengas lejos del mar, pero tu no me escuchas. De ahora en adelante debes hacerme caso, no debes ir nunca más allá. Lo dice como un regaño que le duele más a él que a mí.
- Ya, pa, ya, no te pongas así. Solo quería saber. Vi su carro cuando pasaba con... me cayo, si le cuento lo que me pasó se pondrá histérico. Pa, y encontraron a la mujer que buscaban?
- Parece que no. En realidad solo tenían sospechas de que estaba con alguien pero no estaban seguros.
- Pa pero...
- Ya está bueno Serena, debes descansar y no pensar más en ello, si él estaba ahí con otra chica o no, no es lo más importante. Cuando te recuperes puedes ir a dar tus condolencias a sus familiares.
Me quedo pensando en todo ello y aún tengo demasiadas dudas, no es que estuviera enamorada de Martín ni nada, pero lo conocía desde que estaba en el liceo y no era de los que tenía muchas novias, era demasiado tonto para seducir. Suena un teléfono en la mesa junto a la cama, es el mío. Pero pensé que lo había perdido, es un mensaje del chat universitario, todos en relación a la muerte de nuestro capitán del equipo de natación. Reviso el celular con calma y saco arena de playa de la carcasa.
- Papá, quién me trajo desde la playa? Quien te avisó que estaba aquí?
- Mi vida me llamó un joven usando tu celular. Pero cuando llegué aquí ya estabas sola.
Al otro día en la mañana me dieron de alta, solo porque mi papá insistió en hacerme muchos exámenes. El doctor dijo que me encontraba realmente bien y podía irme antes, pero mi viejo sobreprotector no estaba tan seguro.
- La gente jóven y sana no necesita vitaminas señor, le explicaba el paciente médico a mi exasperante padre. Solo una dieta balanceada, abundantes líquidos y 8 horas de sueño.
Mientras ellos discuten aún cuando salimos a la sala de espera, bueno, mi papá discute y el doctor oye. Yo me quedo rezagada con resignación, antes mi papá me avergonzaba porque me cuidaba demasiado, ya no me afecta tanto, igual ya entiendo que es un padre primerizo soltero que solo no sabe que hacer, pero siempre hace lo mejor que puede.
Cuando volteo hacia la entrada, me da la idea de que veo salir a un hombre alto de cabello castaño y pinta de nadador... Tomás?
Sin pensarlo voy corriendo a la puerta, veo el estacionamiento pero no lo veo y tampoco el Jeep.
Me estaré volviendo loca? pienso, mientras lo busco con la mirada de un lado a otro.
- Ya estamos listos para ir a casa mi vida, me dice mi papá tocando mi hombro.
- Ah, muy bien. Le digo aún dubitativa. Será que era o no era él? pienso todo el camino.
- Es importante que hoy descanses mi cielo, mañana tienes que volver a la universidad. Aunque yo creo que deberíamos suspender las prácticas de natación por un tiempo, no crees?
- No pa, no creo! Le suelto alzando la voz. Si me retiro ahorita nunca podré mejorar mis tiempos y podría perder la beca. Ya mi estancia en el equipo peligra y el doctor dijo que estoy bien. Yo lo oí, digo esto último haciendo un puchero y poniendo ojos remilgones.
- Está bien, está bien. Tienes razón, pero a fin de mes iré a verte, quiero que duermas y comas bien. Que cualquier cosa me llames y por favor, por lo que más quieras, mantente alejada de esa malvada playa.
- Está bien pa, tenemos un trato. Eres el mejor.
En la universidad la gente es condescendiente conmigo, algunos porque ha fallecido mi novio y otros porque creen que me ha engañado, aunque nunca apareció ninguna mujer. Fuera de eso, los días pasan sin mucho sentido, sigo con la misma pesadilla cada noche, las dificultades en la piscina y de tanto en tanto, me imagino a Tomás en una esquina o en un café, pero cuando me acerco no es él o aún peor, no hay nadie. Por qué habrá desaparecido?
Pero al pasar los días pienso cada vez más en él, hasta creí verlo en las gradas hoy en la práctica. Por orden de la entrenadora me quedo después del entrenamiento regular. Cuando me canso de luchar contra el tiempo y el agua, me pongo a flotar resignada, tarareando, pero me da un calambre, me dejo hundir al fondo de la piscina para recuperarme. No sé cuánto me tardo pero siento que alguien me sube a la superficie agarrada por la cintura.
- Eres tú? Digo al tomar una bocanada de aire y ver a Tomás.
- Qué se supone que estás haciendo Serena? Casi me das un susto de muerte.
- Pues, entrenando, no quise preocuparte pero...Noto que se tiró al agua con todo y ropa, así que no puedo contener una sonrisa. Tú que haces aquí? le digo tocando su cara para asegurarme que es real.
- Entrenando? Parece que se te olvidó como nadar, agrega molesto.
- Tranquilo, respira, soy como un pez en el agua, bromeo. No parezco una sirena?
- No es gracioso Serena. Dice y se aleja de mí hacia la orilla. Veo que es rápido y tiene técnica para nadar.
- Oye, a dónde vas? Espérame.
Afuera, busco mi toalla y poniéndome de puntillas le seco el cabello y la cara.
- Me dirás qué haces aquí? Pregunto suavemente mirándolo a los ojos
- No es obvio? Solo estaba preocupado. Agarra la toalla y la pone alrededor de mis hombros.
- Por qué? y por qué me dejaste sola ese día en el hospital? Digo esto como un susurro, estamos realmente cerca. Sus labios...
- Debo irme, tengo clases. Por favor trata de no morir ahogada.
Lo tomo del brazo cuando se aleja.
- Solo si prometes que nos volveremos a ver.
- Pero no lo ves? Desde que te encontré, no he podido mantenerme alejado de tí...
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Comments
sonya martz
𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗲𝘀𝗮𝗻𝘁𝗲...
2025-01-30
0
Cristhian Silveira
me gusta hasta haora no e terminado de leer
2024-10-14
0
Patricia Salazar
Tomás 🤔 usando mi imaginación 🤷♀️ es como buscar aguja en un pajar 🤣🤣
2024-10-10
0