— ¿Qué nombre piensa ponerle? — preguntó Alice mientras miraba al pequeño conejo dentro de una pequeña cesta — No puede llamarlo conejo para siempre.
— No lo haré — suspire mientras hacía un puchero — Le quitas lo divertido a la vida, Alice — dije haciendo que riera.
Luego de haber ordenado nuestro lugar, nos sentamos en la pequeña sala, la habitación que me tocó, a pesar de que estaba alejada y era un poco problemática, tenía un tamaño ideal para dos personas, había dos pequeños compartimientos, en el primero se encontraba el dormitorio junto con el baño, en el otro se encontraba una pequeña sala de estar y una cocina provisional. Debido a que todos nuestros alimentos serían impartidos por el comedor de la academia imperial.
— ¡ Señorita! ¿Por qué no le pone Blanco? Después de todo es de color blanco — ofreció Alice.
— No, ese nombre es muy trillado — dije mientras miraba las paredes. El color beige que poseían me daban un poco de calma, en medio de tanto ajetreo — El nombre de este pequeño debe ser feroz e influir temor.
— Pero si es la segunda cosa más suave que he visto — murmuró Alice.
— ¿Cuál es la primera? — le pregunté haciendo que me diera una mirada coqueta.
— Eso es un secreto — anunció risueña.
Arrugue la nariz al verla actuar así.
— No me agradas — dije mientras le daba una zanahoria al conejo, el cuál solo la miro — ¿Por qué no estás comiendo? — cuestioné con duda — ¿ Estará enfermo? — dije mirando a Alice, la cual no solo no me dio una respuesta ante mi pregunta, sino, que se río de mí de una manera aterradora — ¿Por qué te ríes? Esto es serio.
— Señorita, el conejo acabó de comer hace tan solo diez minutos, no creo que quiera comer más, además aunque es algo de conocimiento común de que a los conejos les gusta la zanahoria, eso no quiere decir que solo comen aquello, también pueden comer otros vegetales tales como la lechuga.
— ¡Oh! — mencioné algo incomoda mientras retiraba la zanahoria que sostenía en mi mano y la colocaba encima de la mesa.
— Así es mi señorita.
Luego de unos segundos en los que aún pensaba en el nombre que le iba a poner, ya que Alice me presionaba.
— Tengo una idea — dije risueña mientras miraba la zanahoria sobre la mesa.
— No lo creo — dijo Alice mientras miraba la zanahoria que estaba observando — Reconsidere aquello, por favor — pidió, pero, ya había tomado mi decisión.
— Su nombre será Blanconoria — dije — Aunque no es imponente ni suena atroz creo que le queda muy bien a este pequeño que es amante de las zanahorias.
— No puedo con ese nombre — dijo Alice haciendo un puchero.
— Agradece que no le puse zanahoria — amenace porque esa había sido mi idea.
Luego de darle el nombre al pequeño conejo que ahora se llamaba Blanconoria, miré el reloj que estaba enfrente de nosotras.
Eran las cinco de la tarde.
— Salgamos a pasear — sugerí mientras me levantaba del asiento.
Alice me miró con una expresión renuente.
— De verdad, quiere bajar todos esos cientos de escalones.
— Es mejor acostumbrarse — recomendé con voz cantarina — Aunque son demasiados, deberemos hacerlo todos los días en el futuro.
— Vamos — dijo.
Después de bajar los eternos escalones con una Alice que se quejaba a cada rato, fuimos hacia la biblioteca la cual quedaba cerca de nuestro dormitorio, aunque no sabíamos muy bien donde estaba, con la ayuda de algunas personas a las que le pedimos direcciones logramos llegar.
— Alice — llamé a la duendecilla que me acompañaba quería decirle algunas cosas antes de continuar.
— Sí.
— Antes de continuar con nuestra travesía quiero dejarte claro algunas cosas, mira, aunque nosotras vinimos juntas y tú eres una de las mucamas de la casa del conde, no quiero que solo estés junto a mi sin tener tiempo para ti, en esta academia también hay algunas actividades y conferencias a las que puedes asistir según tu identidad, hay un mundo lleno de cosas por descubrir por eso deseo que vivas para ti y solo por ti — comenté con calma.
— Señorita — musitó llorosa.
Le dije todo aquello porque había pasado por una relación similar a la que ella sentía por mí, en donde me sentía obligada a complacer a la otra parte sin pensar en mi, aunque los sentimientos eran diferentes de los que Alice profesa hacia mí, éramos similares, después de todo yo le había dedicado toda mi vida, mi existencia y mi amor a una persona que no lo valoró, nunca viví por mi por estar pendiente de lo que hacía y dejaba de hacer aquel sujeto, no quería que Alice pasará por lo mismo, no quería que ella se esclavice a si misma de esta manera, no quería que viviera para mí y solo por mí.
— No quiero que te limites a ti misma, aunque aprecio tu compañía debes recordar que primero debes ser tú y luego el resto — dije mientras limpiaba algunas de las lágrimas que se escapaban de sus ojos.
— Yo ya he tomado una decisión mi señorita — respondió en medio de lágrimas — Sin embargo, me han hecho muy feliz sus palabras.
— Alice...
Clap Clap Clap.
No pude continuar mis palabras debido al sonido de aplausos que se escuchaban, me puse alerta porque después de todo, antes de hablar con Alice me aseguré que nadie estuviese cerca de nosotras, sin embargo, había alguien.
Pronto quedó al descubierto la persona que me interrumpió.
Él salió detrás de un árbol frondoso, su aspecto se veía demacrado, no, parecía que recién se había despertado, aunque al principio no pude reconocer de quien se trataba, pronto lo hice cuando aquel sujeto habló.
— Por un momento pensé que era la confesión de una noble hacia un plebeyo pero veo que me equivoqué porque esto es aún más bochornoso, ja — dijo mientras negaba con la cabeza — Acaso quieres cambiar las normas jerárquicas.
Aquel sujeto tenía el cabello largo hasta los hombros, poseía un porte imponente y esa característica sonrisa de lado que recordaba, sus ojos eran de un azul más oscuros que los míos que desde lejos parecían negros y sus labios eran de un rojo oscuro casi como si estuvieran cubiertos de sangre.
Él era como un malvado villano de esas leyendas de seres extraordinarios.
Yo lo recordaba, aunque en mi vida pasada no tuvimos casi ninguna interacción, aún podía escuchar las últimas palabras que él me había dicho cuando mi vida se arruinó.
"Patética, eres tan patética, aunque tienes la verdad justo enfrente de ti, te niegas a creer"
Él era el príncipe más descarado de todos y el más ingobernable, del que me habían advertido en decenas de ocasiones, tanto en esta vida como en la anterior.
Su séptima alteza, es decir, el séptimo príncipe de este reino.
— Lo siento, su alteza por importunar su descanso — dije haciendo una reverencia mientras me disponía a caminar.
Alice se había puesto pálida era como si en cualquier momento se podría desmayar.
— No he terminado contigo, señorita — dijo lo último como si fuera un insulto — Dime ¿quién eres?
He aquí la pregunta.
¿Quién era yo? ¿Quién era realmente?
Era la Elizabeth de mi primera vida o era la Elizabeth de esta vida.
En realidad no sabía realmente quién era.
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Comments
Rebecca H
como en las dos vidas???
también regresó... oooh.
2024-03-03
1
Erica Catse
Aquí la autora ~ Sólo les deseaba decir que esta novela será larga por eso la trama es lenta pero muy lenta, también quería agradecer a las personas que se toman su tiempo para leer lo que escribo, los quiero.
PD: Han aparecido varios chicos quien de todos estos será el ML
2022-07-24
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