Ver a mi señorita sonreír se ha convertido en mi razón de existir no lo digo porque no tenga amor propio, pero, cuando veo sus ojos curvarse como medias lunas y sus dientes perlados brillar bajo la curva de una sonrisa, no puedo evitar sentirme feliz.
Ella se ha comportado de manera extraña últimamente, la arrogancia de antes se ha evaporado, sus desplantes y berrinches superficiales han desaparecido casi por completo, aun conserva su inocencia aunque trata de aparentar aquel rasgo mediante su indiferencia.
Desde hace mucho tiempo he decidido servirle por el resto de mi vida, quiero estar a su lado siempre.
Yo soy Alice sin apellido, sin padres y sin familia, soy una donadie en esta sociedad aristócrata, desde que era pequeña he estado sirviendo a la casa del conde, pasé por varias áreas hasta llegar a convertirme en una de las mucamas de las señoritas, al principio solo hacía mi trabajo sin expectativa alguna, no sentía nada por ninguna de ellas, solo las observaba con algo de anhelo porque también deseaba ser como ellas, sin embargo, tenía muy claro lo que podía tener y lo que no.
La señorita Kiara cuando era pequeña era muy dulce con sus mejillas rojizas y sus pequeñas coletas rubias, debido a su apariencia angelical mis ojos se sentían atraídos hacia ella más que a su hermana, después de todo a quien no le gustan las cosas bellas, sin embargo, mis ojos cegados de belleza fueron abiertos porque aquella dulce niña que no mataba ni una mosca, cuando nadie la veía mostraba su verdadero ser, ella era un demonio disfrazado de ángel. Aun podía recordar como había maltratado a una mucama hasta dejarla inconsciente debido a que había arruinado uno de sus vestidos y un montón de situaciones similares.
Ella era el diablo encarnado...
Desde aquel momento mis ojos poco a poco se dirigieron hacia la niña de cabello negro y ojos azules como el cielo que siempre causaba revuelo en toda la mansión debido a sus travesuras.
Elizabeth Castilla era muy diferente a su hermana debido a su origen humilde, la mayoría de la servidumbre la veían como una monstruosidad que nunca debió aparecer, pero, más bien era envidia debido a que ella siendo una plebeya pudo escalar su estatus social hasta convertirse en la hija del conde.
La niña de ojos profundos se comportaba de manera imprudente, trepaba árboles, jugaba con la arena y otras situaciones que hacían que no pareciera una noble en absoluto.
La condesa Anabella la miraba con indiferencia, aunque lo disfrazaba de indulgencia, a mí no me podía engañar, sin embargo, aquella niña era tan simple que todo lo justificó con la palabra amor. "La indulgencia de su madrastra se debía a que la amaba, la hipocresía de su hermana Kiara se debía a que la amaba...".
Esa chica era tan tonta.
Cada problema que ocasionaba no era porque ella lo hiciera si no porque se veía involucrada por las circunstancias, ella era el demonio que ocultaba un ángel, una niña de aspecto heroico que siempre se veía opacada por las circunstancias que se presentaban. Sin embargo, si ahora me daban a elegir entre una belleza fría o una belleza angelical sin duda elegiría a la belleza fría. Porque al convivir en esta casa he aprendido que las apariencias engañan, que hay un lado oculto en cada ser humano, solo que algunos lo saben ocultar muy bien.
Pero esa niña era diferente...
Desde su niñez hasta la edad que tenía ahora la he estado observando, después de todo ella era la única en toda la casa que no estaba manchada por sentimientos negativos. Así que cuando ella me llamó por mi nombre cuando nunca lo había hecho, me sentí sorprendida debido a que creía que sería siempre para ella alguien insignificante del que no necesitaba saber su nombre.
Pero no fue así, ella me sonrió de manera dulce haciendo que mi corazón dejara de latir por un instante para luego hacerlo de manera emocionante. Era como si mi ídolo de toda la vida me hubiese reconocido, después de todo ella era eso para mí, era la heroína a la que admiraba por ser valiente, inocente y fiel a sí misma.
Ella podía ser indiferente, podía ser algo arrogante y consciente de si misma, pero, cuando sucedía alguna injusticia hacia lo posible por ayudar. A veces lo hacía sin que nadie lo supiera, a escondidas, ella, después de todo, era una buena chica.
No sé como empezó pero de un momento para otro empecé a verla no como mi empleador si no como a alguien que deseaba proteger de todo corazón.
Cuando supe que se iba a casar con un príncipe me sentí feliz por ella, porque pensaba que solo un príncipe estaría a la altura de una joven de corazón noble y buen carácter como ella.
Pero...
Me di cuenta que estaba siendo ingenua, la felicidad no viene del poder o al menos no es así para mi señorita debido a que tras descubrir que se iba a casar hizo todo un lío al tratar de negarse, ella parecía repudiar al príncipe con todo su corazón, sin embargo, a pesar de aquello no tuvo más remedio que aceptar el compromiso a regañadientes bajo la coacción del conde.
Pero...
Algo me decía que ese compromiso terminaría algún día.
Mi señorita se veía feliz en la superficie pero cuando ella creía que nadie estaba mirando, una mirada triste se plasmaba en su cara que me hacía doler el corazón.
Al fin y al cabo, ella no me consideraba una mucama sino su amiga, ella me tenía confianza y me hacía feliz aquello.
Mi señorita había cambiado y lo había hecho de una manera encantadora, seguía siendo ella, pero más madura, seguía siendo ella pero más noble que nunca.
Ella es la chica a la que elegí seguir, la que no me discrimina por ser alguien sin casta, ella era la chica a la que le había encomendado mi vida sin que lo supiera.
Porque yo era Alice a secas, sin apellido, sin familia alguna y sin amigos.
Pero...
Dejé de ser Alice a secas, sin apellido, sin familia alguna y sin amigos, cuando realmente conocí a mi señorita.
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Updated 101 Episodes
Comments
esterlaveglia
uhmmmm que misterio nos presenta el pensamiento de Alice
2024-11-04
0
luma
/Smile//Heart//Smile//Smile/
2024-01-13
3
Isa Moreno
💕
2023-10-29
0