Todo parecía un sueño, el estar en este lugar, el tener a alguien confiable a mi lado y el sostener la llave de mi nueva habitación. Cerré los ojos intentando calmar mi anhelante corazón, todo estaba cambiando, era como si el último rayo de tormenta se estuviera desvaneciendo para dar paso a la calma, solo esperaba que esta no fuera momentánea.
Sacudí la cabeza tratando de alejar los pensamientos pesimistas de mi mente y me dediqué a meditar todo lo que había aprendido de la academia imperial mientras caminaba junto a Alice hacia mi nueva habitación.
En el reino existían dos poderes que gobernaban, uno era el rey que había existido desde hace muchas generaciones hasta la actual monarquía y el otro poder que podía intervenir era la iglesia la cual poseía algunas delegaciones como la academia imperial.
Esta academia había existido hace muchos años, todos los príncipes debían estudiar en este lugar si querían competir por el trono, claro está que habían algunas excepciones en la historia como los casos de toma de poder por la fuerza. Pero, esta tradición que había existido por centenas de años no podía ser abolida, en este lugar los príncipes encontrarían a sus futuros ayudantes, en resumidas palabras, esta academia era un lugar para que construyeran sus fuerzas, así como futuros talentos que podrían utilizar.
En el caso de las mujeres, la academia imperial era un lugar que lo utilizaban, bien para socializar o para encontrar un esposo, pero había también excepciones en la historia de algunas mujeres valientes que quedaron registradas por sus méritos.
Yo deseaba ser como ellas, no quería ser alguien que solo existe para tener hijos y casarse, no quería entrar en ese bucle sin fin, las cosas debían cambiar, deseaba demostrar que las mujeres éramos más que caras bonitas que solo servían para la intriga.
Yo...
Soñaba en grande pero no me sentía muy capaz de poder lograr mi cometido.
— Señorita, ¿qué tanto piensa? — preguntó Alice mientras entrábamos al edificio en donde se encontraba nuestra habitación.
Aunque Alice era solo una mucama podía quedarse conmigo debido a que era una noble y como tal tenía privilegios, la mayoría de las personas que estudiaban aquí traían a dos o más ayudantes.
— Estoy buscando mi razón de existir — señalé risueña.
— ¿Por qué debe pensarlo si ya lo esta sosteniendo entre sus brazos? — comentó jocosa.
Al escuchar sus palabras no pude evitar reírme, es verdad, este conejo blanco era una de las razones de mi existencia.
— Tienes razón — dije mientras apretaba al pequeñín contra mi pecho.
— Señorita usted hizo todo un espectáculo con la finalidad de que le permitan tenerlo — agregó colocando una mano en la cadera.
Me rasque la nariz con algo de pena por el acto bochornoso que tuve que hacer.
— Bueno, debía hacerlo o sino este niño estaría ahora quien sabe en que lugar — respondí mientras subíamos unas largas escaleras, el lugar donde estaba nuestra habitación estaba en el tercer piso.
— ¡Cuántos escalones hay! — se quejó Alice — De seguro le dieron esta habitación como castigo por ser tan osada.
— Ja jaja — me reí a carcajadas — Puede que tengas razón pero esto será bueno para nuestra salud — mencioné con las manos sudorosa debido al ejercicio físico — Seremos bellas juntas — agregué al verla fruncir lo labios.
— Solo usted puede encontrar lo bueno en todo — murmuró haciendo que negara con la cabeza.
Si tan solo supiera lo pesimista que podía llegar a ser, no diría aquello, pero, dejemos que siga siendo feliz.
Cuando estábamos a punto de subir los últimos escalones un tipo extraño bajo corriendo de una manera que parecía que lo estuviese haciendo por su vida.
Desde mi punto de vista, él estaba a punto de chocar contra mí, que si no fuera por mis rápidos reflejos ahora estuviese rodando como una bola y quien sabe cuantos huesos me hubiese roto.
— ¿Qué demonios? — especuló Alice alterada.
— Perdón — musitó el sujeto, pero debido a los mechones largos de su flequillo no podía ver su rostro.
— Pudiste a ver ocasionado un accidente — reclamé antes de seguir caminando.
— Te pedí perdón — gruñó.
— No fuiste sincero — dijo Alice.
— Tú no te metas — comentó antes de agarrar mi brazo — ¿Usted? — mencionó con una ceño fruncido haciendo que pudiera contemplar su rostro con claridad.
Él era alto casi tan alto como la puerta que estaba enfrente de nosotras, los mechones dispersos alrededor de su rostro lo hacían parecer melancólico, sus orbes eran de un gris profundo muy diferente a todos los tonos que antes había visto.
Este sujeto parecía un príncipe de un cuento de hadas.
— Suélteme — pedí mientras esperaba que me dijera lo que tenía que decir.
El chico desconocido solo me miró por un momento antes de soltar mi brazo, en sus ojos había una mirada llena de una incertidumbre que hizo que me diera curiosidad saber su identidad.
— Me confundí de persona — dijo negando con la cabeza, después giro y se marchó dejando mi mente confundida.
¿Quién era este sujeto tan extraño?
— Señorita se encuentra bien — comentó Alice con preocupación.
— Sí — respondí agradecida por su preocupación, sin embargo, no pude evitar añadir — Pero, en otra ocasión no le lleves la contraria a nadie en este lugar, estoy muy agradecida por tu intervención, sin embargo, debes recordar que este lugar esta lleno de nobles que no soportan las faltas de respeto y nosotras al pertenecer solo a la familia de un conde sin poder alguno no podemos enfrentarnos abiertamente— recomendé haciendo que su rostro se pusiera pálido.
— ¡Señorita! — exclamó con una expresión contrariada en su dulce rostro – ¡Qué podemos hacer!
— No creo que tenga la intención de tomar represalias — contesté con una mirada de indulgencia — No seas tan precipitada en otra ocasión — dije — Pero, ten por seguro que si en un futuro te encuentras con alguna situación parecida haré lo posible para que salgamos ilesas, después de todo, tú y yo somos un equipo.
— Gracias, Beth— dijo sonriendo de una manera tonta.
— Bueno, entremos a nuestro nuevo hogar — dije risueña.
— ¡Vamos! — exclamó con alegría.
Este era un nuevo capítulo de mi vida y no dejaría que nada lo destruyera.
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Updated 101 Episodes
Comments
Odalys Yrady
Es como Alicia en el país de las maravillas, por el conejo
2024-04-30
2
Maria Garrido
muy buena
2023-09-23
3
mimar silva
excelente
2022-12-17
5