El tiempo pasó volando, faltaban pocos días para que se terminé mi arresto domiciliario, con su culminación podría ir a la academia imperial, en todo este tiempo que he pasado encerrada en mi habitación, me dediqué a leer y comer. Las condiciones de este encierro fueron muchos mejores que cuando estuve encerrada bajo crímenes que nunca cometí.
Además aquí estaba Alice para hacerme compañía.
— Beth no se siente mal al estar encerrada — comentó mientras pelaba una naranja — Han pasado muchos días desde que no ha salido.
— Ya estoy acostumbrada — dije haciendo que me mirará de manera extraña, no le expliqué lo inexplicable solo seguí leyendo el libro que sostenía.
— Señorita disculpe mi intromisión, pero, ha pensado que hacer con el compromiso, me he dado cuenta de que no desea desposar a su alteza Antonio — musitó con cautela.
— En cuánto a eso, solo el tiempo lo dirá — respondí, aunque en mi mente y corazón tenía muy claro lo que debía hacer.
Después de todo, en estos días en los que he estado sola he podido meditar, aunque preferiría vivir sin complicaciones, eso no estaba en mis planes futuros, el dolor del pasado no podía quedar impune, por eso, aunque me sentía reacia debía luchar con todo lo que estaba a mi alcance.
Si ellos me querían utilizar, yo los utilizaré por igual. Si ellos deseaban destruirme, yo los destruiría primero.
¿Por qué debía luchar contra todos, cuando sabía que aún no podía ganar esta batalla de poder?
— Me siento mal por usted señorita — suspiro Alice mientras me pasaba la naranja que había pelado con tanto esfuerzo, coloqué el libro que estaba leyendo sobre la mesa mientras me disponía a degustar — Debería hacer lo que desea — dijo en un suspiro haciendo que quisiera molestarla.
— Lo sé — negué mientras reía — Pero así es el destino de los nobles, pero, no me siento triste porque te tengo a ti — añadí haciendo que riera.
Tampoco era como si pudiera asesinar a toda mi dulce familia, notese el sarcasmo...
— ¡Qué cosas dice, señorita! — exclamó avergonzada.
Justo cuando quería seguir hablando con ella, el sonido de tocar la puerta se escuchó.
Toc Toc Toc.
Me pregunto cual de las dos brujas me vino a visitar. Cerré los ojos ajustando mi expresión facial.
— Abre la puerta — le dije a Alice que esperaba mi orden — Veamos quien viene a visitar mi humilde morada.
— Entendido.
Cuando la puerta estuvo abierta la figura grácil de mi hermanastra Kiara apareció, usaba un vestido coral, parecía que le gustaba ese color, bueno, combinaba bien con su solo de piel, aunque la odiaba no podía negar que era bella, pero, lo que tiene de hermosa lo tiene de peligrosa.
¿Quién diría que tras su fachada de princesa se esconde un monstruo?
— Hermana, qué gusto verte — saludé de manera calurosa, tal como lo había hecho en el pasado.
— Te extrañe — comentó risueña mientras me entregaba una caja de chocolates — Padre se ha pasado esta vez, no debió encerrarte solo porque no deseas casarte — me miró con expectación mientras me preguntaba — ¿Aún quieres cancelar el com...?
— Muchas gracias por tu preocupación, pero, al estar encerrada me di cuenta de lo equivocada que estaba — dije interrumpiendo sus palabras.
— ¡Oh! Eso es maravilloso hermana — mencionó con una risa forzada — Tú y él hacen una buena pareja.
— Sí — afirmé mientras trataba de contener la carcajada de rabia que quería salir de mis labios al verla actuar como si estuviese feliz por mí, cuando sabía muy bien cuánto debería estar maldiciendo mi nombre.
— Padre al ver que lograste recapacitar se va a sentir feliz al dejarte ir a la academia imperial— señaló — Por cierto, te quería pedir un favor — pidió haciendo un puchero.
— Dime — dije sonriendo.
— Pero dile a tu mucama que se marché, lo que te voy a decir es algo personal — mencionó mientras miraba a Alice que había estado callada en un rincón.
— Nos das unos minutos — pedí mientras Alice asentía y se dispuso a salir de la habitación.
Cuando estuvimos solas Kiara me miró con lágrimas en los ojos.
— Hermana — comenzó — Sabes que te quiero ¿cierto?
— Sí — respondí, me quieres ver destruida, no, quizás me quieres ver muerta, pero, no te preocupes hermana se cuanto me quieres, murmure hacia mis adentros.
— Conoces acerca de nuestros orígenes, por eso quería pedirte que en la academia, no seamos tan familiares ya que allá valoran mucho los modales y ahora que eres la prometida del príncipe debes comportarte como tal y siento que tu reputación podría quedar comprometida si permanecemos juntas, ya sabes que soy mimada y a veces torpe no quiero causarte problemas.
— ¡Oh! pero tu nunca me darías problemas — mencioné mientras analizaba sus anteriores palabras.
Ella...
Kiara era tan astuta aunque parecía que lo hacía por mi bien, en realidad lo estaba haciendo por su propio bien, solo el cielo sabía que planes siniestros estaba planeando cometer, sin embargo, aunque deseaba llevarle la contraria, en esta ocasión no lo hice porque su petición fue bienvenida, yo tampoco deseaba comportarme de manera familiar con ella. Así que, puse una expresión triste en mi rostro mientras trataba de hacerle creer que estaba decepcionada al no estar juntas.
— Pero no me sentiría bien si por mi causa te sucede algo — comentó mientras me abrazaba.
Quise alejarla de mi pero me contuve.
— Está bien, lo entiendo — respondí aún con una expresión triste mientras me alejaba de ella.
— Es por tu bien — dijo mientras se disponía a salir de la habitación — Disfruta los chocolates que te traje — añadió con una sonrisa encantadora.
— Gracias Kiara — le dije mientras la veía salir.
Justo cuando me disponía a botar la caja, cierto alguien entró corriendo haciendo que me congelará mientras veía como la caja que sostenía en mis manos me era arrebatada.
— No la coma señorita — gritó Alice haciéndome fruncir el ceño, aunque deseaba añadir que no los iba a comer porque solo el cielo sabía si no estaban envenenados.
— ¿Por qué? — pregunté mientras la contemplaba desechar la caja en la basura.
— Escuche a algunas mucamas decir que la señorita Kiara estaba celosa de su compromiso con su alteza por eso había colocado laxantes dentro de los chocolates para que usted no pueda asistir a la academia, aunque sé de la buena relación que tienen y no deseo separarlas ni nada, pero no puedo ver como mi señorita es perjudicada, por favor perdone mi impertinencia señorita si quiere me puede castigar, pero, no coma nada que le brinde la señorita Kiara.
Parece que mi querida hermanita estaba empezando a conspirar contra mi, parece que debía actuar antes de que hiciera algo más atroz.
Me acerque a Alice que tenia una expresión desafiante y le susurré al oído algo que hizo que su expresión cambiará a una de sorpresa.
Lo que le dije fue.
— Lo sé, ahora vamos a contraatacar...
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Comments
Esmeralda Silva Montoya
el laxante es para soltar el estómago
2023-04-16
5
Ma Cruz Aguilera
jajajaja pobre como le iba a ir su primer día de clases
2022-12-19
1
Tina Ixchiel Puthod
un laxante te hace pasar horas en el baño!!
2022-10-20
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