ZAFIRO:
Salgo de la oficina corriendo, por suerte mi secretaria no esta y el ascensor es mi refugio. Refugio que deja de serlo en el momento que sus manos frenan el cierre de sus puertas.
—Soy un idiota —dice y bloquea el ascensor para detenerlo. Sus manos toman mi cara y hace que lo mire a los ojos—. Perdóname, no quise decir eso.
—¿Eso es lo que significó para ti? —digo sin evitar que mis lagrimas caigan de mis ojos—. Solo algo en lo que oficialmente retozas y sacias tus instintos carnales cuando quieres, que tiene que ser tu títere a tu antojo acatando todas tus ordenes solo por el hecho de que estamos casados y de por medio un contrato de mierda que me impide deshacer esta mierda que llevo hace ya más de cinco años —barro mis lágrimas y trago un ahogo—. Si no nos hubiéramos reencontrado mi vida seguiría igual.
Las puertas se abren y salgo disparada de él, esquivo la gente mientras mis fuertes pisadas resuenan en el frio mármol. Shiloah me alcanza y ajusta mis pasos a los míos.
—Por favor, escucha —trata de frenarme y yo solo me safo de su agarre. Todos nos miran sin entender. Nadie sabe que se trata de una discusión de esposos. Porque, claro, nadie sabe que estoy casada y este estúpido arrogante es mi esposo.
Ya en la calle recuerdo mi auto en el estacionamiento y dirijo mis pasos hacia el lugar, Shiloah me pisa los talones y cuando entro al estacionamiento saludo al hombre de seguridad con un asentamiento de cabeza y escucho a Shiloah saludarlo.
Llego donde está mi coche y rebusco en mi bolso las dichosas llaves que no se digan a aparecer y recuerdo que cuando llegue deje los documentos que llevaba en las manos junto con las llaves en mi escritorio. Carajo.
—Mierda —me quejo cerrando mis ojos y pego mi frente vencida en la carrocería de mi coche.
—Ahora sí, escucha. Lo siento soy un estúpido arrogante y todo lo que ya sabemos, pero por favor perdóname —escucho que me dice a mi espalda—. Me frustras.
—¿Qué? —despego mi cara de la carrocería y volteo para mirarlo—. ¿Yo te frustro? —golpeo su pecho con mi dedo y por poco tiemblo con ese contacto tan efímero, pero tan... sofocante. Me concentro nuevamente y miro sus ojos, mierda. Tiene que ser tan desconcertante, me concentro de nuevo en mi enojo y trato de seguir mi listado de quejas—. Siquiera sabes el significado de eso, frustrada estoy yo que cambias de parecer como de calzoncillo. Recuerda que estamos en este jueguito por tu culpa, yo no sabía nada de lo que me enfrentaba cuando me contacte con tu abogado para firmar esta farsa —despego mi cuerpo de mi coche y me dirijo nuevamente hacia el ascensor para buscar las dichosas llaves. Me freno de golpe y el choca con mi espalda— creo que tu padre tiene razón, deberías volver a tu patria asumir el trono, dejar que esta farsa se termine y cada uno continue con su vida.
—¿Estas loca? ¿enserio quieres eso?
—Hay que ser realistas, tu padre no parara hasta que logre su cometido —me volteo y lo veo mirando sus pies—. Admitamos que esto que tenemos no es más que atracción física y que nunca fuimos un matrimonio de verdad solo un acuerdo conveniente para ambos.
—Mi padre puede llegar a cancelar todo tan solo conociendo nuestro secreto ¿segura que quieres eso? —pregunta mirándome a los ojos.
—Creo que sería lo mejor, después de todo lo que nos une no es amor —digo y mi pecho se achica, el dolor que siento casi me deja sin aire. Antes de que mi malestar sea evidente me adentro al ascensor y marco el número de mi piso.
Todo el camino hacia mi piso siento en mi pecho la presión, las puertas se abren y mi secretaria me mira, intenta decir algo, pero con un solo movimiento de mi mano no dice nada.
—No estoy para nadie —digo con mi voz estrangulada. Ingreso a mi oficina y me derrumbo.
No siento nada por él. No siento nada por él. Me repito en mi fuero interno una y otra vez para tratar de convencerme. Esto que tenemos es una farsa, nunca debió haberse dado así, nunca debí haber firmado ese maldito documento.
Llamo a Carlos y me dice que está en su oficina. Salgo de la mía como alma en pena, tomo el ascensor y me dirijo a su piso. Llego y sin anunciarme entro a su oficina.
—Necesito que cancelemos ese contrato, no puedo más seguir con esta farsa —suelto entrando a su despacho y me quedo de piedra cuando mi mirada se posa en la de que lleva el pronombre de suegra—. Lo siento, no sabía que tenías compañía.
—Pasa, querida. Después de todo somos familia ¿No? — familia, ja, ja, me rio en mi interior. Me trago la pena y me siento a la par de la que dice ser mi suegra.
—No creo que su esposo piense igual —digo uno vez que mi trasero toca el tapizado de la silla.
—A.… mi esposo... el piensa muchas cosas y lo que piense no quiere decir que sea siempre lo correcto —no puedo evitar quedármela viendo, es la primera vez que la escucho decir más de dos palabras sin agachar la mirada.
—¿Usted aprueba mi matrimonio con su hijo? —no puedo evitar preguntar.
—Si, yo fui quien dio el consentimiento para que seas tú la indicada —me cógelo al escuchar eso. Mi ceño de confusión se hace evidente y miro a esta mujer y luego al que es como un padre para mí, no entiendo nada—. Desde un principio supe las intenciones de mi hijo —comienza diciendo y yo acomodo mejor mis posaderas para escuchar a esta mujer que me deja desarmada y muda—. Carlos es una persona muy querida para mí, es como el hermano que nunca tuve y siempre confié en él. Mi hijo cuando decidió huir de casa le implore a su padrino para que se ocupara de él. Por suerte no tuvo que hacer mucho para encontrarlo.
—El solo vino a mi —dice mi amigo y socio.
—Con lo que no contábamos era con que mi testarudo marido podría miles de trabas solo para que mi hijo vuelva al trono, pero si mi marido es testarudo mi hijo lo es al cien por ciento al cuadrado —dice con una sonrisa en sus labios.
—Por eso con Azahara ideamos un plan para que mi muchacho pueda estar tranquilo aquí —cuenta Carlos— Pensamos en que lo mejor sería que se case para que consiga una ciudadanía y comienzo a vivir la vida que siempre quiso. Pero lo que no queríamos que su esposa sea una aprovechada que pueda llegar a arruinar todo —sigo sin entender.
—No entiendo que tiene que ver todo esto conmigo —digo mirándolos a ambos.
—Todo —dice Azahara—. Para que mi hijo se casara y no tenga problemas con su futura esposa buscamos y estudiamos muchos perfiles, tu estabas entre varios y cuando vi tu foto supe que serias la indicada. También el hecho de los apuros económicos que tenías.
—¿Cómo sabias de mí?
—Digamos que el padre de un conocido tuyo sabía que eras una buena persona —Nico, pienso inmediatamente—. Mando tu perfil académico y bueno por medio de su hijo hicimos que te llegue la propuesta —ósea que no era casualidad que este donde este, miro mis manos.
—Nunca pensaron en lo que vendría después —concentro mi mirada en mis espectadores alternándola de vez en vez—. Su marido no me acepta, su hijo no me quiere más que como un objeto sexual y yo ya no quiero seguir con esta farsa que lo único que hace es destrozar más mi corazón. Ya me abandonaron una vez, no quiero pasar de nuevo por eso.
—¿Estas enamorada de mi hijo? —pregunta mi suegra, no respondo solo miro para otro lado—. Bien, sé que mi hijo también te ama.
—No señora, su hijo no siente nada por mi —digo sintiendo nuevamente que me ahogo.
—¿Estas segura de eso? —pregunta tomando mis manos— Conozco a mi hijo y sé que te quiere, de lo contrario no aceptaría la corona sino es contigo a la par.
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Updated 23 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
La madre es muy distinta al esposo sin embargo no la pueden obligar y nenas quitarle un hijo
2024-11-04
1
Milagros Rodriguez
está difícil hacer ver a un ciego, necio y terco, pero no ve más allá
2024-12-30
1
Leticia Nilda Gutiérrez de Sarango
están enamorados si no es que el principio no quiere dar su brazo a torser y reconocer que se enamoro
2024-11-06
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