La mañana comienza en cierta forma algo incomoda. Incomoda por la razón que tengo un poste en medio de las piernas que no sé cómo hacer que deje de querer meterse en problemas.
Bajo y me dirijo a la cocina, tengo que organizar el menú de esta semana y espero que los incompetentes que tengo de ayudantes esta vez sepan hacer bien su trabajo.
Me encuentro con mi personal esperándome para la reunión semanal de planificación. Cuando ya tenemos todo listo y la lista de platillos que se servirá esta semana renovada, procedo a hacer lo que mejor se hacer. Perseguir mujeres.
Busco en los pasillos del hotel cierta morena que sabe cómo mover el trasero, pero por lo visto hoy no es mi día. No más llego a recepción y me encuentro con mi pesadilla.
—¿Qué haces acá? —le pregunto a mi padre y saludo a mi madre con un beso en su mejilla.
—¿Esas son maneras de recibir a tu padre? —dice en tono serio— Quiero ver cómo vive mi hijo y la aprovechada que tiene por mujer.
—Pues solo te tendrás que conformar con mirarme a mí.
—¿Recapacitaste y dejaste esa mujerzuela? —pregunta ahora feliz. Debe ser bipolar por cómo cambia de humor tan rápido.
—Respeta a mi mujer, ella está trabajando y como veras yo también.
—¿Y desde cuando tu mujer trabaja? —pregunta riendo incrédulo.
—Desde que tuvo que hacer sus pasantías, ahora dime que quieres.
—Esperaba que podamos almorzar juntos, tu madre quiere pasar tiempo contigo —miro a mi madre y sonrió, ella sigue mirando el piso.
—Bien, pero será acá —mi progenitor me dirige una mirada de desprecio—. Si la idea te disgusta te invito a que le permitas a mi madre almorzar conmigo y tu hazlo donde te plazca.
—Mi mujer no se separa de mi —dice mostrando su lado posesivo—, espero que la mujerzuela tuya deje a sus amantes para que asista a la comida.
—No te preocupes que así será —digo apretando los dientes—. Ahora si me disculpan tengo trabajo que hacer, los invitos que recorran las instalaciones de mi hotel y se relajen.
—Si te hicieras cargo del reino no tendrías que trabajar como un plebeyo —retruca mi adorado padre.
—Prefiero una vida de plebeyo, es más emocionante —los doy un pase para las instalaciones del hotel y luego de saludar a mi madre me dirijo otra vez a la cocina, mis empleados les tocara lidiar con mi humor.
Antes de entrar a la cocina me dirijo a mi oficina. Parado frente a la virina donde tengo varios tipos de bebidas me sirvo un vaso se wiski y lo tomo de sopetón. Saco mi celular de mi bolsillo y busco el contacto de mi querida “Esposita”. Le marco, pero la muy desgraciada me pasa al buzón de voz, será hija de su mama.
Marco esta vez a Carlos, de paso necesito que me esplique cierto puntito que ni yo sabía de su existencia.
—Shiloah, hijo. Buenos días —responde muy alegre mi padrino.
—Buenos días. Me puedes explicar que es eso de que para poder divorciarme tengo que tener un hijo y encima hacerme cargo del mocoso sin compartir custodia —como respuesta recibo la carcajada de mi abogado, no sé por qué, pero presiento que esto forma parte de algún tipo de plan malévolo.
—Tu mujer ya pego el grito en el cielo no más piso el despacho esta mañana, no sé cómo resistieron los vidrios. Los alaridos que daba eran tremendos —relata y trato de imaginarme a Zafiro gritando como loca pero no sé porque a mi mente viene su imagen gritando como loca, pero sin ropa, sacudo mi cabeza para sacar esa imagen antes que se instale en mi retina, casi no lo logro.
—¿Estas de broma? No lo creo, necesito que arregles ese punto.
—Lo siento, pero no se puede —responde muy tranquilo, creo que me va a dar algún tipo de tic.
—Esto no puede ser cierto, crees que tendré que soportar esa loca toda mi vida. Y encima ahora mi padre mi piza los talones, Carlos necesito una solución que no tena que ver con cambiar pañales.
—Lo siento, pero firmaron un acuerdo que no se puede romper, ahora me tendrás que disculpar, pero tengo una reunión muy importante y tu mujer me está mirando con cara de león enjaulado.
—Dile a mi mujer que responda a mis llamadas si no quiere que valla allá y arme un escándalo —digo y corto la llamada escuchando su risa, será cabrón.
Estoy por entrar a la cocina, pero vuelvo sobre mis pasos y me dirijo al cuarto de seguridad para ver entre las cámaras donde se encuentran mis progenitores.
Entro al cuarto de seguridad y saludo al personal a cargo y busco entre las cámaras donde pueden estar mis padres y los encuentro en la zona de las piscinas y me quedo con la boca abierta al ver la escena, ordeno que apaguen las cámaras y mando a una custodia que se encargue de que nadie ingrese al área hasta que ellos lo abandonen, mierda no me imaginaba eso de ellos. Ahora entiendo porque la lleva como arito de acá para allá.
Si supieran la suerte que tienen de que estén en mis instalaciones, de lo contrario no quisiera saber por el papelón que estarían pasando ahora.
Antes de volver a la cocina ordeno que no enciendan las cámaras hasta que se confirme la salida de ese par de cachondos.
Salgo del cuarto de seguridad y vuelvo a marcarle a mi “Esposita” y otra vez me cuelga, esta quiere que arme un escándalo, por lo visto. Sonriendo entro a la cocina, pero se me borra la sonrisa al ver una nube de humo.
—¿Pero qué demonios? —grito y me encamino hasta donde están los incompetentes tratando de apagar las llamas.
—Lo siento señor, quería caramelizar la cebolla y se me quemo un poquito —dice el chico nuevo y lo miro apretando los dientes.
—¿Querías caramelizar la cebolla o incendiar las instalaciones? —tomo un matafuego para apagar las llamas. Sera incompetente este caso perdido.
Luego de extinguir las llamas y gritar como demente a diestro y siniestro, ordeno que limpien todo el lugar y salgo de la cocina para llamar nuevamente a mi mujercita, esta vez me responde.
—Ya estaba pensando que me querías ver en el despacho demostrando mi amor —hablo no más me responde.
—Lo siento señor, Zafiro está en una reunión y me ha pedido que responda sus llamadas —diablos.
—¿Y tú quién eres?
—Su asistente.
—Bueno señorita, dile a la Sra. Zafiro que me devuelva la llamada apenas se quede libre —digo y corto la llamada sin esperar respuesta.
Me dirijo al ascensor privado y subo a mi piso, necesito una ducha para quitar el olor a humo que llevo encima, serán incompetentes mi personal.
Luego de terminar mi rápido baño de depuración oloritica, me dirijo a mi armario para buscar la ropa que vestiré. Decido ponerme un traje casual y cuando me estaba colocando mi perfume baja bragas escucho mi celular repiquetear. Lo tomo del buro y me encuentro con que me llama mi pechochura. Contesto la llamada.
—Al fin querida.
—Lo siento señor, nuevamente soy la asistente —suelto un insulto por lo bajo, será que se hará la importante y no querrá corresponder a mis llamadas—. La señorita Zafiro me ha dicho que le comunique que deje de molestar en horario de trabajo.
Corto la llamada, esa mujer me va a escuchar. Termino de vestirme y salgo como alma que lleva al diablo rumbo a la cochera a buscar mi bebe. subo a mi coche y derrapando salgo tomando camino a las oficinas de mi querido abogado y padrino, ese ser traicionero.
Llego y dejo a mi bebe en frente de las instalaciones, me adentro al edificio donde me reciben las sonrisas del personal femenino y alguno que otro masculino. Les corresponde mientras me dirijo al ascensor y escucho los suspiros de algunas/os. Lo siento chiquitas, los hombres no entran en mi juego, pero este cuerpito debe contener sus hormonas si no quiero que mi padre descubra la farsa que llevo por matrimonio, aunque.... no Shiloah pórtate bien, pienso cuando una morenaza entra al mismo momento que yo al ascensor y me sonríe coqueta mientras enreda un mechón de su cabello en su dedo y me mira mordiendo sus labios.
¿Por qué Dios, sabes lo que llevo en abstinencia? ¿Un mes, dos o semanas? Ya ni se. Por suerte la puerta de este aparato que de pronto parece caja de zapatos, se abre y salgo casi huyendo de él.
Llego donde está la asistente de mi “Esposita” y la saludo para meterme a la oficina de mi mujer, mientras escucho como esta trata de frenarme. Sierro la puerta, pero la susodicha no está a la vista. Escucho un jadeo provenir del baño privado que tiene y me dirijo ahí.
Abro de golpe la puerta, ese jadeo parece como si la estuvieran envistiendo contra los azulejos del baño, pero lo que me encuentro es el hermoso trasero de mi esposa. Recorro su cuerpo ¿Qué hace desnuda? ¿Sera que me estaba esperando?
Termino de entrar y ella me mira sorprendida. En mi cara se dibuja una sonrisa lujuriosa.
—¿Me estabas esperando, cariñito? —le digo y hago amague de desprender mi pantalón.
—¡NO! ¡Pervertido, mi vestido se manchó con café! —grita mostrándome el andrajo de tela color marfil que tiene en sus manos y yo dejo de tratar de tener seo donde sea.
—¿Quieres que te ayude? —pregunto apoyándome en los azulejos al lado del lavado. Me mira dudando —Por cierto, ya te dije que tu trasero esta de infarto —le digo y le doy una nalgada, ella da un brinco y sus pechos rebotan, mierda creo que otra cosa comenzara a rebotar.
—¿No dejas de pensar nunca en sexo? —dice dándome un manotazo.
—No, como quieres que lo haga si siempre terminas desnuda en frente mío.
—Estas en mi oficina, mi espacio personal, mi baño, donde nadie te invito a pasar.
—Tu gemido me invito a pasar, creí que necesitarías me ayuda, pero algo me hace pensar que sola te la arreglas —me mira con la boca abierta, mmm... —. ¿Quieres que llene esa boquita?
—Dios, ¡Que descarado! —dice y trata de cubrirse malamente.
—Si, que te digo. Bueno querida venía a buscarte —me mira extrañada—. Mis padres se presentaron y quieren almorzar con nosotros.
—¡Mierda! No puedo presentarme así —ladeo mi cara y la miro bien ya que retiro la cubierta de su cuerpo y me deja verlo a todo su esplendo, mierda.
—Por mi estas espectacular —digo y muerdo mi labio inferior y ella al percatarse que se ha descubierto nuevamente se cubre y con su mano me indica que salga.
A, no señorita. Tomo su mano y la pego a mi cuerpo. Con mi mano libre la poso en su nuca para juntarla más a mí y junto mis labios con los carnosos de ella. El principio se resiste, pero al morder levemente su labio inferior ella suelta un gemido y se abre para mí, permitiendo el acceso a su boca. Ahora la coloco contra la pared y profundizo el beso. Me apoyo en ella y una de sus piernas trepa y se acorrala a mi cadera, que bien que encajamos. Solo tan poco nos separa para poder hundirme en ella.
Mis manos inquietas la recorren entera y llego a su cara y separo mi boca de la de ella, sus ojos están cerrados. Mis labios recorren su cuello, sus gemidos se mezclan con mis besos. Me siento perder, ella trata de sacarme la ropa, pero reacciono y me separo. Jadeantes nos quedamos viéndonos.
Dios su cuerpo de diosa me grita que la posea, esta agitada. Sus labios brillan y sus mejillas están sonrojadas. Todo su cuerpo es una tentación divina, mi miembro ruega porque lo libere.
—Me muero por tenerte, pero no así —le digo, porque es verdad la quiero hacer jadear y no solo un momento producto de un arrebato, ella asiente y procede a colocarse el vestido.
La ayudo a prender los botones de su espalda de su vestido y dejo un beso en la base de su cuello. Salimos del baño, yo con una erección tremenda y ella sonrojada hasta las orejas.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 23 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
El control que pasee es envidiable !! 😄😈😄😈😄
2024-11-03
1
Leticia Nilda Gutiérrez de Sarango
si que control que ambos tienen
yo hasta hubiera repetido jejeje
2024-11-02
1
Yazmin Gómez
si que tienen control ( yo hubiera comido y hasta cenado 🤭🤭)
2024-10-23
1