dulce venganza

ZAFIRO:

—Definitivamente el mejor polvo que he tenido en días —escucho que dice el hijo de su mama y sale de la habitación dirigiéndose seguro que al baño.

—WTF —¡pero que carajo!

Me levanto y me dirijo al baño hecha una fiera. ¿Qué se cree? Que va a venir a cogerme y dejarme así. Ese está loco. Entro a su habitación y escucho el agua de la ducha que corre, ingreso al baño.

—¡Me puedes explicar que carajo fue eso! —espeto ingresando a la ducha, el me mira.

—Ya obtuve lo que quería —dice mientras se sigue enjabonando como si nada.

—¡Pero que pendejo eres! —definitivamente este personaje me va a sacar canas verdes.

—Si, justamente, creí que ya lo sabias.

—Si, lo sé y no por eso me vas a tratar como a tus zorras —le digo apuntándolo con mi dedo—. No te pido amor, solo respeto.

—Yo no vivo con mis zorras, como veras. Por lo tanto, no te trato como una, de lo contrario ya no estarías acá —bufo ante sus palabras de mierda.

—¿Entonces debo sentirme alagada? Ja —esta de broma este loco —. Ahora pásame el jabón —pido tendiendo mi mano.

—¿Qué? —mira mi mano y la muevo para que me dé el maldito jabón.

—Ya estoy mojada ¿No? —replico malhumorada—. No pienses que me iré a otro baño, ya estoy aquí asique ¡pásame el maldito jabón!

—Bueno loca —al fin me da el jabón.

Lo que empezó como una discusión termino con nuestro cuerpo unido en medio de la ducha, mi espalda contra los azulejos y el impulsando su virilidad en mi interior. Eso si no le permito que toque mi boca puede tener mi cuerpo, pero esa parte me la reservo para mí.

Estoy por llegar a la cumbre, su mano en mi cabeza bloquea mis movimientos. Su boca busca con urgencia la mía, pero le reúso el toque.

—¡Carajo déjame besarte! —gruñe sobre mis labios.

—No, ha —caigo el delirio al sentir mi interior estallar. El muerde mi cuello y me enviste con violencia a la vez que sus rugidos salen de su garganta sin control.

(...)

Me estoy cambiando y siento su presencia, su ropa está aquí asique hago como que no me importa su presencia cuando en realidad estoy carcomiéndome por dentro.

Todavía estoy algo sorprendida por como procedió, aunque no tengo porque sorprenderme. Es un mujeriego y los dos solo queríamos descargar esta tensión sexual que nos tenía al límite. Ahora como proceder, quiero más eso está claro.

No voy a negar que me atrae, sus ojos te dejan encandilada y su proceder también, aunque la mayoría del tiempo es un cabrón, a, pero como me gusta este cabrón. Termino de vestirme sencillo nomas, ya que trabajare desde aquí.

Sigo ignorándolo, salgo de la habitación y tomando los expedientes que tengo sobre la mesa de entrada me siento en el sofá de la sala para estudiarlos un poco, tengo varios casos complicados que analizar.

Tomo mis gafas para que mi vista no me duela luego y prendo mi portátil, me siento en el piso y rápido ya estoy hundida en los papeles.

Al rato lo veo salir con su uniforme de chef que si lo vieran ya estuvieran con las bragas mojadas. Y si es mi caso ahora. Creí que estar con él me libraría del deseo que despierta en mis entrañas, pero no, aquí está presente ese latido constante de mi entrepierna mientras lo veo desaparecer en el ascensor privado del pent-house.

Me levanto y voy a la cocina por algo fresco para tomar y de paso buscar una fruta, vuelvo mordiendo una manzana y nuevamente me tiro al piso para seguir trabajando.

Cerca de las veinte horas mi estomago está rugiendo y siendo sincera no tengo ni ganas de prepararme algo. Me levanto y nuevamente en la cocina miro en la heladera que comer que no lleve preparación y estoy por tomar un yogurt cuando escucho que el ascensor se abre en mi piso.

—¡Zafiro! —grita y se me pone la piel de gallina, carajo este hombre hace mucho con poco.

—¡¿Que?! —grito desde la cocina y me asomo para verlo prado en la sala mirando todo lo que deje desparramado en el piso. Cuando trabajo en casa hago semejante desorden que todavía no sé cómo me entiendo— ¿Que paso?

—Te traje algo de comida —murmura, me mira y veo el plato que dejo sobre la mesa. Mmm ahí hay de todo. Carne, verduras y algo de pasta. Una porción completa.

—Gracias, justo estaba por comer un yogurt.

—Eso no es comida —dice y me mira algo serio ¿Qué pasara por esa cabecita?

Le restó importancia y tomo el plato con la comida relamiéndome los labios, con mis dedos voy comiendo sin preocuparme en ensuciarme. Me volví a sentar en el suelo como un indiecito con el plato en mis manos y disfrutando de la comida. Levanto la mirada y veo que todavía está ahí parado.

—Creí que ya te habías ido —digo chupándome los dedos—. Esto esta exquisito, mmm, rico, rico.

—Trata de no ensuciar la alfombra —dice algo contrariado y vuelve sus pasos al ascensor.

Mientras lo observo irse tomo otro trozo de carne y gimo de placer al sentir como se deshace en mi boca, Dios este hombre cocina tan bien como coge. ¿Quién quiere alejarse de una persona así si los alimentos más importantes de la vida los hace genial?

Termino de comer y hasta le pase la lengua al plato, no hay que desperdiciar nada. Creo que mi esposito se ha ganado una buena.... mejor no pienso en eso que me mojo toda y tengo que terminar de organizar todo este papeleo.

Dos horas más tarde y con todo organizado, arrastro mis pies a la habitación y así como estoy caigo a la cama, sin deshacerla me acurruco entre las almohadas. La ropa que tengo me incomoda asique me saco lo que tengo puesto quedando en ropa interior. Dejo lo que llevaba puesto desperdigado por el suelo y nuevamente me abrazo a la blanda almohada que me promete unas buenas horas de sueño. No tardo nada en quedarme dormida.

SHILOAH:

Querer hacerme el macho pecho peludo nunca me costó tanto como hoy. Nunca pensé que sentir su piel, su calor, sus latidos unidos a los míos serian mi perdición. No puedo dejar de pensar en lo que hicimos y la necesidad que siento de seguir enterrándome en ese cuerpo.

Nunca sentí tanta necesidad de una mujer, espero que sea pasajero, solo algo de momento.

Ahora la cuestión es porque tengo esa necesidad de saber si comió o si necesita algo. Luego de subir y dejarle el plato de comida y ver como disfrutaba del ajena a mi presencia. Como se chupabas sus dedos, Dios escena más erótica nunca presencie en mi vida. Baje de nuevo a la cocina del restorán con una erección que cubro don mi chaquetilla pero que me está torturando.

Terminado el turno de cocina subí a la azotea un momento para respirar el fresco de la noche y esperar que se me baje un poco la calentura, pero no lo logro y solo porque sé que cuando este en mi habitación ella estará a solo metros de mí. Tiene que ser que estuve tanto tiempo sin sexo, seguro que es eso.

Vuelvo cansado al hotel, ya es más de media noche y el cansancio me pesa. Subo por el ascensor privado y al entrar encuentro todo ordenado, no como antes que parecía un chiquero.

Me dirijo al cuarto de invitado que ahora es irónicamente el mío, pero al pasar por mi habitación me llama la atención que esta la puerta abierta y al asomarme veo la luz de la mesa de noche prendida.

Lo que si no esperaba era ver a Zafiro dormida en ropa interior sin nada que cubra esa tersa piel que tiene y dan ganas de recorrer con mi boca. Ingreso al cuarto tratando de no hacer ruido, busco en el closet una manta para cubrir la tentación, es un helado la hija de su madre. Solo dan ganas de lamerla. Con toda la no ganas de cubrirla lo hago y casi salgo huyendo de la habitación me meto derecho al baño, con ropa y todo debajo de la ducha dejo que el agua fría calme mi ansiedad.

—Mierda ¿Cómo será el grado de calentura para que te duches sin quitarte la ropa? —me sobresalto al escucharla a mi espalda, no por favor, esta mujer sabe cómo vengarse.

—Creí que estabas dormida ¿Qué haces? —digo sin mirarla y comienzo a sacarme la ropa empapada.

—Si, de hecho, lo estaba, pero tu carrera me despertó y bueno ya que esta creo que es un buen momento para darte el premio por la exquisita comida que me habías traído hace rato.

—¿Premio? —me volteo para interrogarla, pero la condenada como si espera que haga eso, se mete de nuevo a la ducha, no sé qué tiene con eso de meterse a las duchas mientras uno está relajándose.

Bueno la cuestión es que si darme tiempo a pensar más en nada ella bajo mi pantalón y su boca esta precisamente donde tantas veces me la imagine. Y Diablos, mentiría si digo que no me estremece. Cada poro de mi piel esta sensible, erizada con cada lamida que recibo.

(...)

Llego al límite, pero antes de liberarme ella se aparta de mi miembro logrando que gruña.

—Las verduras no me gustan —dice y se levanta dejándome agitado (...), si en verdad se está vengando.

—No pensaras dejarme así —le digo agitado.

—Creo que ya lo hice, cariño —dice caminando y saliendo del baño. A no eso sí que no...

Salgo de la ducha con mi martillo golpeando mis muslos y la tomo de su brazo la subo como si fuera una bolsa de patatas por mi hombro y camino a la cama.

(...)

Esto no creo que termine pronto.

Más populares

Comments

Sol

Sol

después de como te tanto quieres más???

2025-02-23

0

Leydi Aguilera

Leydi Aguilera

/Grin//Grin//Grin//Grin//Grin//Grin/

2025-03-13

0

Milagros Rodriguez

Milagros Rodriguez

este niño por muy príncipe que sea, debe ser consciente que con la mujer ni el mismo diablo pudo contra ella

2024-12-30

2

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play