sorpresas

ACTUALIDAD....

Me despierto de golpe, sudada. Soñar con él siempre es lo mismo, su mirada penetrante me estremece.

Ya ha pasado tanto tiempo desde la última vez que lo vi a la cara, pero sé que todavía tiene ese efecto en mí y en todas.

Mi celular suena con la entrada de un mensaje, reviso y se trata de Darío que me manda un pequeño video deseándome buenos días. Él es modelo y como en mi sueño se encuentra en este momento trabajando a miles de kilómetros de mí. Ya hace casi un mes que no lo veo y como es de esperarse mis sueños con el prepotente de mi marido se hacen más frecuentes.

Le devuelvo el saludo y me meto a la ducha junto con mi juguete favorito y mientras el agua cae por mi espalda una de mis manos está apoyada en los azulejos y la otra con el vibrador se encargan de satisfacer esta necesidad que me afecta de sobremanera el tener a mi novio lejos y soñar sobre todo con él.

Termino de bañarme y posteriormente de alistarme para el trabajo. Me gustan los tacones, aunque a veces hacen que me duelan muchos mis pies, pero me estilizan y hacen que mi figura se vea mejor.

Paso por un café para mí y para Carlos antes de ir a la oficina. Trabajar con él es cómodo y nos complementamos. Hace un año me convirtió en su socia y con el dinero que mi querido esposito pago por mi “si”, luego de invertirlo en acciones, me han hecho la vida un poco más holgada.

Actualmente también tengo acciones en diferentes compañías renombradas que me ayudan a costear los diferentes gastos que surgen en el orfanato del que soy voluntaria activa.

A pesar de que me puede considerar una mujer adinerada, por llamarlo de alguna manera, vivo sencillamente. Claro mi departamento es de lujo, pero no tengo un exceso de cosas innecesarias, mi coche es uno de último modelo, pero mayormente camino, uso taxis o autobuses o el tren.

A veces me encuentro con miradas extrañas en esos últimos lugares, pero no le doy bola ya que toda la vida me maneje así. El chofer de todos los autobuses me conoce y es grato que me sigan tratando como siempre y no como una ricachona sin corazón.

Llego a la oficina y como todos los días saludo a todos mientras me dirijo al ascensor para presionar el último piso que es donde se encuentra la oficina de Carlos.

Llego y saludo a Lisa, su secretaria y entro a la oficina. Carlos es como el padre que nunca tuve y lo aprecio mucho. Me recibe con una cálida sonrisa.

—Buenos días —saludo y me ubico en frente de él y le tiendo su café.

—Buenos días, mi niña —me responde— Gracias.

—¿Sabes algo del susodicho llamado esposo mío?

—No, ¿Seguís con la idea de pedirle el divorcio? —pregunta y le da un sorbo a su café.

—Si, ya hace más de cinco años que nos casamos y nunca quiso saber nada de mi —digo imitando su acción y tomando un sorbo de café—. No tiene sentido seguir atada a alguien que no se interesa para nada en mí.

—Sabias en el momento de firmar ese contrato como serían las cosas —me recuerda muy a mi pesar, él sabe que tengo como un enamoramiento con él, y como no estarlo si el tipo esta como para darle sin asco.

—Llevas razón, ahora a lo nuestro.

Saco todo lo que tengo que revisar con él y le mandó un mensaje a mi asistente para que venga a la oficina y revisemos mi agenda.

Una hora más tarde salgo de la oficina y me dirijo a la salida, ya en la vereda chiflo para detener un taxi mientras levanto mi mano libre y con la otra sostengo fuerte las carpetas con contratos y mi trabajo en sí.

Justo en ese momento se detiene frente mío un flamante auto deportico de último modelo, del cual no tengo idea que marca es ya que ni el mío se cuál es, y comienza a descender la razón de mis sueños húmedos. Antes de que me vea me monto en el taxi como alma que lleva el diablo y cruzando los dedos porque no se haya percatado de mi presencia.

SHILOAH:

Comienzo el día con una llamada del asistente de mi padre haciéndome referencia que se encuentra en el país y quiere hablar conmigo, eso me pone nervioso. No quiero saber nada con ese hombre que decidido desheredarme por la sola razón que no quería seguir sus pasos,

Mi sueño siempre fue ser chef y no me iba amedrentar porque el me impusiera ser mi titiritero y amenazando con desheredarme si no hacia lo que él quería, creo que lo que nunca se espero fue mi negativa, acostumbrado a la vida de un príncipe que llevaba, nunca se debe haber imaginado me que revelaría, pero así lo hice.

Nunca tuve miedo de mi futuro, siempre fui persistente, pero llegue a temer que nunca podría cumplir con mi sueño cuando comenzó a ponerme trabas de todo tipo y me llevo a tener que casarme con una desconocida para poder llegar a cumplir mis metas.

Y ahora como si nada me pide que me reúna con él, no voy a mentir, me da miedo. Él cuenta con mucho poder, poder que puede hacer que yo desaparezca sin dejar ningún rastró y hasta hacer que parezca que nunca existí.

Lo feo de todo eso es que no solo me arrastra a mi sino a todos los que me rodean. Me levanto y muevo el cuerpo desnudo que se encuentra a mi lado.

—Buenos días —saluda coqueta, la mujer que se encuentra de espalda en mi cama.

—Debes irte ya —solo le digo y me voy derecho al baño.

—Pero bebe, podemos pasarla bien —sugiere.

—No, vete, ya te di lo que querías, y ya te dejé claro que no repito. Además de que debo ver a mi esposa —sí, lo sé es una excusa para que se valla.

—No me dijiste que fueras casado —espeta parada en la puerta del baño.

—Solo quería un revolcón, ¿Por qué tendrías que te cuente todo de mí? —me giro debajo de la ducha para mirarla y su cara de furia es evidente, me da risa, pobre ingenua ¿Qué se creía, que me convertiría en algo por haber tenido una noche loca? — cierra la puerta al salir.

Le doy la espalda y sigo con mi tarea mientras escucho como lanza impropios y luego un fuerte portazo me comunica que se ha ido. Puedo soltar el aire que contenía y salir de la ducha, debo ser más cuidadoso con las minas que me llevo a la cama, cada vez están más locas.

Luego de alistarme me subo a mi deportivo un Audi r8 color negro con tapicería roja, es como mi bebe, mi precioso. Después de las mujeres y la cocina los autos son mi perdición.

Llego al edificio de mi abogado y por un momento creí ver una llamarada roja, pero creo que se trata del hecho de que mi padre este cerca y hace que me ponga nervioso.

Entro al recinto y luego de dedicarle una sonrisa coqueta a la recepcionista tomo camino hacia el ascensor y subir al piso de mi abogado.

Llego y luego de poner nerviosa a su secretaria me hace pasar a la oficina de este. Carlos se encuentra en su escritorio con la mirada perdida en unos papeles, siempre igual, papeles por aquí papeles por haya. En ese sentido es muy anticuado.

—Buenos días, Carlos —saludo y tomo asiento frente a él.

—Buenos días muchacho, ¿Qué te trae por aquí? —pregunta sin dejar de mirar los papeles.

—Mi padre a pedido hablar conmigo y voy a necesitar que contactes a mi... —carraspeo, para librarme de mujeres toxicas la puedo nombrar, pero cuando se trata de la realidad me trabo— Mi esposa —digo al fin. Su mirada se concentra en mí.

—¿Tu padre aquí? —preguntó extrañado.

—Si, el mismo —respondo y me remuevo incomodo en la silla—. Se que hace tiempo que no hablo con esa mujer, pero crees que aceptara hablar conmigo, si puede ser lo antes posible.

—De hecho.... —lo veo dudar— estuvo preguntando por ti.

Eso me sorprende, nunca había querido comunicarse antes y la verdad me intriga, saber que fue de ella. ¿Qué habrá hecho con todo el dinero que le di? Seguro se operó y se gastó todo en viajes y ahora es una alcohólica perdida.

—Espero que no se haya convertido en una alcohólica —se ríe de mi ocurrencia y llama a su secretaria.

La chica entra y sonrojada separa al lado mío y mira a Carlos mientras este le dice que se comunique con mi esposa, solo le dice el nombre, y la cite para el medio día cosa que ella lo mira con extrañeza.

—Liza, comunícate con Zafiro, y dile que la necesito en mi oficina para el medio día para eso que ella necesitaba.

—Si, señor.

La chica sale y yo me quedo pensando en su nombre, Zafiro, no recordaba que se llamara así. Bueno en realidad nunca me preocupe por saber cómo se llamaba, pero lo que más me extraña es la mirada que me dedica Carlos, como si me ocultara algo.

—Porque tengo la sensación de que me ocultas algo —le digo achinando mis ojos.

—¿Te quedas hasta que venga? —pregunta en cambio, con sus dedos de sus manos juntas en pirámide, parece el señor Burns de los Simpson.

—sí, tengo que hablar con ella —respondo algo inquieto— Aunque debo admitir que me intriga ver lo que me espera.

—Ya verás como te sorprende —dice con una sonrisa maliciosa en su cara.

—¿Qué sabes que yo no? —pregunto intrigado de verdad.

No alcanza a responder en ese momento la puerta de su oficina se abre y volteando a ver me encuentro con la mujer que hace unos años me hizo salir tras ella para no encontrarla.

Me mira y se congela en la puerta, mira a Carlos y balbucea un “Lo siento” casi en susurro.

—Zafiro al fin llegas te estábamos esperando —dice a mi frente Carlos y esta vez el congelado soy yo, ¿Esta mujer es Zafiro, mi esposa?

Mi mirada no puede evitar recorrerla, lleva unos tacones altos, una falda negra ajustada a su figura con una camisa blanca donde se le puede ver un escote prominente. Trago y si trago fuerte, muy fuerte. ¿Este monumento es mi mujer? Mierda y yo pensando en que se vería peor y madre mía creo que me tendrán que hacer electro shock para que reaccione.

—Si...em.... —dice perdida igual que yo.

—Acá, Shiloah, tu esposo —sonó como remarcado eso de “tu esposo”— Vino porque necesita hablar un asunto contigo, de paso puedes hablar con él eso que me dijiste que querías hablar con él.

Dice y ella se acerca algo temerosa y se acomoda en la silla que esta mi lado, no puedo dejar de mirarla me tiene idiotizado.

—Podrían ir a tu despacho así hablan más cómodos, cualquier cosa ya sabes me puedes pedir que baje —dice Carlo y es ahí cuando puedo romper el embrujo, ¿Acaso escuche mal? ¿Su despacho?

—¿Cómo que su despacho? —pregunto directo a Carlos.

—Zafiro es abogada y mi socia, hace tres años que trabaja para mi firma —responde a mi pregunta.

Me quedo anonadado sin saber que pensar mirando de uno en uno, ¿Abogada? Mierda, ahora sí que no entiendo nada. Yo que pensaba encontrarme con una mujer desalineada, con algún tipo de problema por adicciones. Quizás con más de una cirugía estética, en cambio me encuentro con una mujer que además de oler bastante bien, viste mucho mejor. Abogada y por lo visto también socia de mi abogado. Mas que engañado me siento sorprendido.

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Comments

Rayza Rojas

Rayza Rojas

por qué utilizan el término "desalineada" acaso la pobre mujer camina más inclinada de un lado que del otro?
Desaliñada, persona que va por la vida toda mal arreglada (ropa arrugada, maloliente, despeinada, etc)

2024-11-06

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Sol

Sol

te puedes "enamorar" de alguien que te mira con asco???...

2025-02-23

0

Leydi Aguilera

Leydi Aguilera

en tu cara putizorro calenturiento 😂😂😂😂😂😂😂😂😂

2025-03-12

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