Ver la pálida cara de mi hermana me preocupa y el que no diga nada, considerando lo que le gusta hablar, está destrozando mis nervios. A lo mejor cometí un error al contarle todo. Tal vez debí evitar algunas cosas ¿Debería llamar a mamá?
–Déjame ver si entiendo esto –dice Alicia–. Nuestro padre no está muerto, tiene un negocio criminal muy productivo, tanto, que otros criminales le temen. Hemos estados protegidas todo este tiempo, sin saber nada. Mamá lo sabe y nunca nos contó nada, peor aún, estuvo involucrada hasta que nacimos nosotras. Un criminal se acerca a pedirte ayuda y te cuenta la verdad de nuestra familia, y tú por algún motivo aceptaste. La situación es tan peligrosa que ayer atacaron a tu amiga en el hospital mientras cuidaba a uno de esos criminales.
Doy un respingo al escucharla, no me gusta que use la palabra criminal, menos para referirse a Christopher o a su familia.
–Sí, supongo que es buen resumen –admito a regañadientes.
Al mirarla me doy cuenta que está perdida, es como si alguien hubiese tirado la alfombra bajo sus pies. Le tomo una mano para hacerle saber que estoy con ella y la entiendo.
–Guau, nuestra familia está loca. Nos podemos meter en un problema mayor Jess, debemos denunciar esto o alguien lo hará y caeremos todos. ¿No te das cuenta que somos cómplices de delitos graves?
Alicia tiene razón en sentirse así. Fue mi primer impulso cuando supe la verdad.
–La verdad, esto es muy grande, hermana. No podemos denunciar, hay policías, fiscales, ministros de la corte, políticos y grandes empresarios involucrados, y quién sabe quién más. No sacaríamos nada –repito el discurso de Guerrero y Alicia me mira sorprendida.
–Jess, si es verdad lo que dices, probablemente están oyendo nuestra conversación, ¿o no? –pregunta con cuidado. Diablos, no había pensado en eso. Comienzo a mirar a todos lados, buscando una cámara, trabajo que se interrumpe bruscamente con las carcajadas de Alicia–. Te ves graciosa buscando las cámaras –dice para explicar
su risa. Yo me rio también. Es mejor tomarse las cosas con humor.
–Sí, es gracioso, tienes razón.
–Jess, aún no me explicas por qué decidiste ayudar a ese criminal –reclama.
–Se llama Christopher Guerrero, por favor no le digas más criminal –le pido con voz firme y autoritaria, y la miro con la expresión que uso cuando quiero que me haga caso.
–Por favor no me digas que sientes algo por él.
La miro sorprendida. ¿Cómo lo supo? Creo que heredó el mismo poder de leer mi mente que mamá.
–Ok, no te responderé.
–Hermana, ¿te volviste loca? Entiende, por favor, esto es peligroso. Típico de ti, con tantos hombres por ahí y justo pones tus ojos sobre alguien prohibido –reclama cabreada, yo sólo me rio. Se ve tan graciosa cuando trata de regañarme.
–Nada ha pasado, tranquilízate –la calmo.
Suena su teléfono, interrumpiendo nuestra conversación. Alicia mira la pantalla y sonríe antes de contestar. Me pongo en alerta de inmediato, mi hermana viene saliendo de una relación mala, pero al verla hablando tranquila y sonriendo, me relajo. Sin embargo, sé que se trata de un hombre, y claramente está encantada con la llamada. No sabía que tenía algo con alguien y eso que siempre nos contamos todo. No le puedo decir nada, después de todo, yo tampoco he sido muy sincera con ella estos últimos días.
Alicia corta la llamada, y yo uso mi expresión de cuéntamelo todo.
–No es nadie, sólo un tipo que estoy conociendo. De la Universidad, alumno nuevo. Entró a mitad de semestre. Raro, ¿verdad? Pero necesitaba ayuda, así que la jefa de carrera me pidió que lo ayudara. Y nos hemos llevado muy bien. Es muy agradable y muy atractivo –dice y sonríe. Me relajo de inmediato, no se trata de Felipe y
además está contenta–. Jess, me tengo que ir. Gracias por contarme la verdad. Ya veremos qué hacer, y por favor no te metas en más líos –pide con voz seria.
Es una pequeña mandona, pero la adoro.
–Está bien –la tranquilizo. Me levanto para darle un beso de despedida–. Cuídate, nos vemos en la casa. Cierro la puerta, satisfecha. Esta conversación pudo haber salido mucho peor, y la mejor parte es que ahora no le estoy mintiendo a mi hermana. Una sensación de alivio recorre mi cuerpo, un problema menos. Vuelvo a mi asiento y entra una llamada de Alex, contesto de inmediato.
–Chica, soy libre. Y estoy lista para lo que sea. Sólo dime el lugar y ahí estaré –dice sonando feliz y muy decidida.
–Eso es genial, Alex. Hablaré con Guillermo para que empiecen las clases. Ven a mi oficina, no tengo más reuniones, y así nos encontramos acá con Guillermo y organizamos todo. Espera, ¿por qué estas libre? –pregunto, después de todo, debería estar cuidando a Christian.
–Christopher se llevó a su hermano, ah y me despidieron –termina como si fuera un detalle menor, su voz suena aliviada.
–¿Qué? –pregunto.
–Lo que escuchas, soy una cesante más en este país. Pero créeme, ya no soportaba a mi jefa ni un segundo más. O me despedía o la mataba.
Suena realmente feliz, me alegro por ella, llevaba más de un año quejándose en contra de su jefa, pero nunca se atrevía a renunciar.
–Bueno, ven y hablamos aquí –digo.
–Nos vemos, Jess –se despide y cuelga.
Por lo menos una buena noticia entre tanta locura.
Mi teléfono vuelve a sonar. Miro la pantalla y me congelo. ¡Es Christopher! Mi corazón empieza a latir deprisa, y no sé si contestar. Nuestra última conversación no fue de las mejores, sólo nos entristeció a ambos.
¡Jess no seas cobarde, contesta!
Respiro profundo y contesto.
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Updated 103 Episodes
Comments
Paola Maidana
Hola me estaba ppr quejar pprque tiene 103 capitulos, pero es tan buena qie los leeo sin darme cuenta, te felicito escritora excelente me encanta
2024-11-14
1
natt natt
me encanta la actitud de Alex 🤩🤭🤣🥰
2024-12-28
1
Ailid Manzano
la locura
2024-02-12
1