Christopher

Rápido. Rápido. Me repito mientras vuelo bajando por las escaleras. Freno de golpe evitando, por poco, chocar con una mujer cuando llego al primer piso.

Doy una vuelta sobre mí mismo tratando de orientarme y encontrar la salida. Me toma unos pocos segundos, pero aun así es demasiado.

Mientras corro pasando la salida del hospital maldigo no haberla acompañado. ¿Qué clase de imbécil deja caminar sola a una mujer cuando es de noche? Por supuesto la respuesta es fácil, soy esa clase de imbécil.

Trato de reprimir el pánico creciendo dentro de mí. No debería importarme tanto, tan pronto. Sin embargo, no sé cómo detenerlo. Constantemente me encuentro pensando en ella, últimamente ha invadido mi mente como también mis sueños. Lo que resulta tanto un placer como una tortura.

Cualquier pensamiento desaparece una vez que obtengo un vistazo de ella más adelante. Una ola de alivio barre a través de mí. Y luego, tan rápida como la primera emoción, una diferente toma lugar; celos. Esto es simplemente frustrante, pero es lo que siento al verla conversando amigablemente con un hombre.

Bajo la velocidad, sin detenerme y empiezo a sentirme un poco idiota por correr a salvarla cuando se encuentra perfectamente. Considero si debería ir hacia Jess y dejar claro que está conmigo o simplemente esperar y ver lo que está sucediendo. En cualquiera de los dos escenarios termino acompañándola el resto del camino a su casa. No volveré a cometer el error de dejarla ir sola, sobre todo cuando en el camino la puede detener cualquier hombre, pienso malhumorado.

Entonces un segundo estoy trotando en su dirección y al siguiente golpeo el suelo con fuerza, bajo el peso de lo que se siente como cien kilos. Choco primero con mi lado izquierdo y duele como la mierda. En un acto reflejo utilizo mi brazo para amortiguar la caída, lo que salva a mi cabeza de un buen golpe.

Momentáneamente aturdido dejo una vez más a mis instintos tomar el control, ellos me han salvado en varias ocasiones. Ruedo hacia un lado con todo el impulso que puedo reunir y logro quitar el peso sobre mí. Una vez libre, arremeto con todo lo que tengo. Ataco al hombre y me doy cuenta casi al instante que es un profesional. Me

pregunto si este será mi fin y lamento no haber besado a Jess cuando tuve la oportunidad, también lamento dejar a mi familia tan desprotegida. Con Christian en el hospital están todos muertos.

Ante ese horrible panorama peleo con más energía, logrando lastimar bastante al tipo. Me pongo de pie con dificultad, razonando por fin que se trata de uno de los hombres que siguen a Jess. Lo que me deja confundido, porque, ¿qué razón tendría para atacarme?, ¿acaso El Emperador no me quiere cerca? Bueno, eso es una maldita lástima porque soy un hombre egoísta y quiero estar tan próximo a Jess como ella me lo permita, aunque sé que no debería.

Por el rabillo del ojo veo acercarse a las otras dos sombras de Jess y ahora sin lugar a dudas sé que estoy perdido. Puedo defenderme, pero no ganar.

Veo al primer hombre bajar la mirada a mi pecho y en un acto reflejo lo imito. Una pequeña luz está directamente sobre mi corazón. Y eso quiere decir que son cuatro hombres. Maldigo para mis adentros, no es posible que mis habilidades estén tan fuera de juego. Por cosas así es por lo que la gente muere, y yo debería saberlo mejor. Levanto la mirada hacia el tipo que me atacó en primer lugar, dispuesto a llevarme al menos a él conmigo y al mismo tiempo lamentando el que Jess tenga que presenciar este desastre. Llevo lentamente una de mis manos al arma oculta en mi chaqueta cuando siento a alguien abrazarme y de inmediato sé que es ella.

La miro primero sorprendido y luego algo molesto. Esto es peligroso y no debería meterse en la línea de fuego, mucho menos por alguien como yo, alguien que está lejos de ser un santo. Estoy seguro de que, si me matan hoy, voy a ir al infierno y no me podría importar menos.

Luego comprendo lo hipócrita que es mi pensamiento, ya que yo la involucré aún más en este mundo.

–Jess, no vuelvas a ponerte en la línea de fuego. Nunca más, ¿me oyes? Por nadie y mucho menos por mí –le digo para que entienda que en realidad no valgo lo suficiente como para arriesgar su vida.

Se molesta, puedo verlo. Pero creo que no entiende lo fácil que puede ser apretar el gatillo de un arma y lo que un tiro equivocado puede provocar.

Levanta un poco la barbilla con una bravuconería que en otro momento me haría gracia, antes de llamarme idiota y decirme que no pensaba dejarme morir.

 –No conozco a estos tipos, en cambio a ti te conozco y te quiero –dice luego y me vuelvo rígido de pronto, mi propia piel demasiado apretada para lo que siento al escucharle decir que me quiere, porque por el mismísimo infierno al que iré, que estoy empezando a sentir algo muy similar.

Escucho a alguien hablar y llamarle prima, lo que trataré de investigar más tarde, pero por ahora lo único que puedo hacer es mirarla a los ojos y anhelar algo que está condenado desde antes de comenzar. Hace un gesto y entiendo lo que quiere decir, aunque no cambia nada. Estoy metido en la mierda hasta el cuello y la voy a arrastrar conmigo. Considero alejarme de ella, encontrar otra solución, no lo sé... quizá mandar todo al diablo y empezar de nuevo, pero recuerdo a mi hermano en el hospital, y a mis primos solos en casa. También pienso en mamá y tomo la decisión. Por más que me arrepienta de meterla en esto, la necesito.

La tomo por la cintura firmemente y le aclaro que no quiero que vuelva a repetir lo de hace un momento. Y luego en parte para seguir su juego, pero principalmente porque lo deseo, y esta es una buena excusa, la beso.

Y es tan bueno, que me pierdo. Su sabor me enloquece, es tan dulce, siento que podría volverme adicto. Es como si hubiera encontrado todo lo que necesito. No pienso en nada más que en ella. No podría pensar en nada más ni aunque mi vida dependiera de ello.

La acerco, y un jadeo de Jess me permite acceder a su boca. Acaricio su lengua con la mía, necesitando disfrutar de su sabor. Necesitando tomarla de la manera en que pueda hacerlo.

Suelta un suave gemido que me enciende aún más. Mi pantalón encoge dos tallas, provocándome dolor e incomodidad. Estoy tan duro en este momento que sé, que enterrarme profundamente en ella, es lo único que aliviará mi dolor.

Estoy a punto de levantarla y envolver sus piernas sobre mi cintura, ya saboreando lo bien que se sentirá, cuando acaricia y tira de mi cabello. Gruño al sentir mi sangre quemándose y a mi cuerpo fundiéndose con su calor. Ninguna mujer me ha encendido como Jess lo acaba de hacer.

Decido que la llevaré a algún lugar donde podamos hacer más que sólo besarnos y tocarnos por sobre la ropa. Tenerla desnuda y bajo mi cuerpo, es mi nuevo objetivo. Imágenes de Jess y mi cama empiezan a pasar por mi cabeza cuando es repentinamente arrancada de mis brazos. Regreso a la realidad de golpe, dispuesto a matar a quien sea que nos interrumpió. Pero lo que veo me deja helado.

Jess apuntada con armas.

Confusión y miedo no son emociones lo suficientemente fuertes para describir lo que siento.

Veo por lo menos unos diez hombres acercándose a nosotros, desde distintos lados. Y las probabilidades no están a nuestro favor.

–OK –dice el supuesto primo de Jess–. Creo que ha llegado la hora de presentarles a los Toros. Como pueden ver no son muy amistosos –termina con una sonrisa y decido que tiene que estar loco.

De todos modos, al escuchar el conocido nombre me relajo una fracción, aunque no demasiado. Si bien los conozco y por lo general nos llevamos bien, no confío en ellos y es un sentimiento recíproco. Me pregunto que los trae tan lejos de su lugar. Por lo general las bandas se quedan en sus territorios a menos que quieran expandirse. Barajo la posibilidad de que sea el caso, y no pinta nada bien.

–Chris hace tiempo que no nos vemos. –Se escucha una voz acercándose desde mi derecha, volteo y veo a Patricio, Pato Molina. El maldito hijo de puta líder de los toros–. Lamento invadir tu ciudad, pero estoy buscando a alguien, y mira la casualidad, lo encontraste por mí –dice endureciendo la voz al mirar al primo de Jess, quien tiene una expresión aburrida en su rostro–. Entrégamelo y nos iremos en paz. O no, y tendremos problemas, querido Chris.

Más populares

Comments

Marinochka

Marinochka

Se te olvidan los guardaespaldas.

2024-04-16

1

Ailid Manzano

Ailid Manzano

es una crítica constructiva es muy engorroso leer la historia dos veces de verdad ella narra luego el y así pierdes la emoción y de paso son muy largas

2024-02-12

3

Ailid Manzano

Ailid Manzano

es una crítica constructiva es muy engorroso leer la historia dos veces de verdad ella narra luego el y así pierdes la emoción

2024-02-12

0

Total
Capítulos
Capítulos

Updated 103 Episodes

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play