Después de la loca noche que tuve lo único que quiero es una cama, ni siquiera voy a ser tan exigente como para desear mi cama, estoy tan cansada y un tanto perturbada que, llegados a este punto, cualquier cama serviría. Necesito un descanso. Sin embargo, no creo que haya alguno en mi futuro próximo.
Subo las escaleras hacia el segundo piso del edificio de administración del hospital, esperando lo peor. Esta va a ser una conversación que preferiría no tener. Termino de subir las escaleras y doblo a la izquierda, hacia la oficina de mi enfermera jefe. No estoy segura de lo que sabe, pero sé que tuvieron que haberle informado de que hubo un incidente durante la noche. Uno donde se vio involucrado el paciente de alto nivel a mi cargo. Ese tipo de cosas es
imposible mantenerlas ocultas.
Paso varias puertas, todas iguales, lo único que cambia es la placa con el nombre de la persona en su interior. Me detengo cuando llego a la que dice Viviana Costa. No quiero entrar, pero no tengo alternativa, así que me armo de valor. Enderezo la espalda, tomo una bocanada de aire y llamo a la puerta.
Luego de un momento, oigo el distintivo: –Pase.
Abro la puerta y entro. La encuentro revisando unos papeles sobre su inmaculado escritorio.
–¿Quería hablar conmigo? –pregunto. Levanta la cabeza y me atraviesa con la mirada. Sus ojos demasiado juntos y el desprecio en ellos me provocan un escalofrío.
–En efecto, cierra la puerta y toma asiento –ordena. Lo hago mientras estudia cada uno de mis movimientos–. Ahora, ¿quieres decirme que sucedió durante la noche? Llegué esta mañana para encontrarme con una enfermera queriendo demandar al hospital, contando una historia un tanto increíble, donde era amarrada y encerrada por horas y donde tú eras mencionada junto con varias personas más. Ninguna perteneciente a esta Institución.
Presiona las manos juntas, mientras yo me pregunto cómo voy a salir de esta. Debería tener una historia preparada, pero por más que pensé, nada vino a mí. Bueno, llegó la hora de la verdad y lo que salga de mi boca será determinante, pienso mientras ella espera una explicación.
–No pudieron ser horas, a lo mucho fueron unos quince minutos. No entiendo por qué tanto escándalo, ni que la hubieran intentado estrangular. Si me pregunta está intentando sacar provecho de la situación. Mira que querer demandar al hospital –termino e inmediatamente quiero golpear mi cabeza y recuperar cada palabra.
Debería haberlo sabido. Cuándo no sé qué decir mi respuesta automática es ir con la verdad. Diablos.
Mientras me regaño internamente mi jefa me mira con incredulidad.
–¿Quieres decir que es verdad lo que dice la enfermera?, ¿te das cuenta del problema en el que estás metida? No permitiré que tú, ni tus amigos delincuentes, vengan a gastar bromas a mi hospital. No lidiaré con demandas. Ni con esta, ni con ninguna otra. Ahora me vas a dar los nombres de las demás personas involucradas en este sin sentido –exige, mientras se pone de pie.
Me levanto también, para no sentirme en más desventaja de la que ya tengo, y analizo los hechos. Primero que todo, me doy cuenta que en ningún momento menciona a Christian, por lo tanto, no sabe de su papel y que es la razón de todo lo que sucedió. También me percato de que cree que le jugué, junto con algunos amigos, alguna clase de broma a la otra enfermera. Lo que es simplemente ridículo, pero no seré yo quien la ilumine.
Y si bien puedo ser conocida por decir la verdad en algunas situaciones, no soy una soplona. Mucho menos voy a delatar a alguien que está vinculado a Jess. Así que una vez más enderezo mi espalda y declaro con decisión.
–Lo siento, pero no obtendrá ningún nombre de mí.
Se inclina sobre el escritorio, rabia pura saliendo de ella.
–Si no me das ningún nombre tendrás que tomar la responsabilidad tú sola de todo este desastre –dice y espera mi derrumbe, pero me mantengo en silencio, dando mi respuesta–. Bien entonces, largo de aquí. El lunes quiero tu carta de renuncia en secretaría.
Me despide con un gesto, el mismo con el que imagino, descartó a la otra enfermera más temprano.
Por un momento estoy aturdida, luego cabeceo y doy media vuelta saliendo de allí. Una vez en el pasillo considero la posibilidad de rogar, pero no. Que se joda. Me largo de aquí.
Lástima que Christian se fue más temprano o de lo contrario podría soltar un poco de frustración discutiendo con él. Sonrío un poco al recordar nuestras pullas y sé que no pasará tanto tiempo antes de que vuelva a verlo.
Dejo el edificio de administración atrás y pienso que de todos modos era hora de un cambio. Además, todos saben que el sector privado paga mejor.
Saco el teléfono para llamar a Jess e informarla de que mi agenda se acaba de liberar y preguntar si consiguió nuestras clases de lucha, algo por lo que estoy esperando.
–Tiembla, mundo, que Alex va a patear traseros –murmuro antes de soltar una carcajada con sólo una pisca de locura en ella.
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Comments
Adriana Romero
quiero ver a Alex pateando traseros /Facepalm/ sin entrenamiento hizo ese desastre, me imagino con unas clases ya acabará con todo cual mafiosa /Joyful/
2025-03-09
1
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Alex es muy divertida jajajajaja
2025-04-03
0
Tere Roque 🇨🇺
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 me encantó ése pensamiento y comenzó de Alex jajajaja 🤣 💕 ♥️ 💖
2024-05-13
4