Caótica. Es una palabra adecuada, al igual que muchas otras que vienen a mi cabeza. Por lo menos es la única que puedo pronunciar en voz alta con gente a mi alrededor. Sí, me gusta. Caótica. Mi vida ha sido caótica. En realidad, siempre lo ha sido, sin embargo era algo que disfrutaba, la adrenalina, el peligro. Pero ahora todo se ha ido a la mierda.
Desde la muerte de mi papá, mis tíos y mis primos, los atentados en contra de mi familia han aumentado. Y ahora lo que pasó con mi hermano. No es sorprendente, es muy común en este negocio, les concedo eso, pero están agotando nuestras fuerzas y francamente el saber que no quedamos muchos... Sí, lo admito, tengo miedo. No
por mí, aceptaré lo que venga y viviré con las consecuencias de mis actos. Es mi familia o lo que queda de ella, lo que me preocupa. Ya no duermo tranquilo.
Eso no es verdad, pienso. Desde que vi a Jess en una fotografía he podido dormir tranquilo, se cuela en mis sueños haciéndolos mucho más agradables.
La observo mientras caminamos hacia el hospital a ver a mi hermano. Me siento miserable por involucrarla en este mundo. Pensé que estaba al tanto de los negocios de su padre y que su vida tranquila era una pantalla, pero diablos, me equivoqué. Vivía ajena a todo. Sé que probablemente transformaré su vida irremediablemente. No me lo perdonaré.
Christopher piensa en las cosas buenas.
Escucho la voz de mi papá en mis pensamientos. Está bien, lo bueno. Mi madre está perfectamente, y lejos, en un lugar seguro. Según la poca información que me dieron por teléfono, mi hermano tiene lesiones graves, pero se encuentra fuera de peligro vital.
Miro a Jess caminando a mi lado. Aceptó ayudarme, es algo positivo. Mis ojos vuelven a ella, atraídos por la forma en que se mueve. Es bellísima. Me mira y sus ojos color ámbar me atraviesan. De pronto me siento vulnerable bajo el yugo de su mirada, es como si pudiera leer mi alma.
Un calor inesperado invade mi pecho. ¿Por qué es tan condenadamente hermosa?, me pregunto irritado. Su piel es impecable, blanca y preciosa, inmaculada. Su nariz es respingada, su cabello liso color caramelo le llega a la mitad de su espalda y se encrespa en las puntas. Y su boca, Dios, moriría por poder besarla en este momento. Me pregunto qué sentiría si lo hiciera. Bajo la mirada y miro su cuerpo detenidamente mientras caminamos. Lleva un vestido amarillo apegado en el torso, que cuando llega a su cadera se ensancha. Sus pechos son del tamaño justo y sé que su trasero me mantendrá soñando despierto. Y sus piernas son hermosas, largas y torneadas. Las imagino alrededor de mi cadera mientras la hago mía.
Mi sangre se calienta y mi pantalón se vuelve incómodo. Es malditamente perfecta, me quita el aliento. Diablos, se me ocurre un centenar de cosas que hacer con ella. Todas privadas y en una habitación... Tal vez, en un coche, al aire libre o en un lugar público… Mmm interesante.
¡Concéntrate!
Esto no está bien. Si doy ese paso, esto se complicará más de lo necesario, y lo que menos necesito ahora son problemas.
Llegamos al piso indicado y le pregunto a una enfermera por la habitación, de inmediato me da la respuesta y me dirijo a ver a mi hermano. Al entrar escucho la voz acalorada de mi hermano discutir con una mujer.
Miro a Jess quien parece más sorprendida que yo. Sus ojos se abren dos veces su tamaño. Cuando quiero preguntarle qué pasa, llama a la enfermera que discute con mi hermano por su nombre. Al parecer se conocen, más bien creo que son amigas.
Christian está herido, pero no es tan malo como imaginé, lo he visto peor. Me acerco a él, pero sigue pendiente de la enfermera y le contesta de forma agresiva. Esto no pinta bien. Mi hermano en muchos sentidos sigue siendo un crío. Lo conozco. Cuando se siente atraído por alguien, es igual que en el preescolar, pelea y se pone agresivo. Más problemas, ¿por qué tiene que ser precisamente la amiga de Jess?
–Christian, ponme atención, te vas a tener que quedar aquí. Por lo menos unos días. Es seguro. Ya me encargué de eso. –Me mira con burla en su cara.
–Por Dios, hermano, no me vengas con tus mierdas protectoras a esta altura de mi vida. Tengo veintiocho años, creo que sé cuidarme solo. No tengo miedo. Y ten por seguro que no me quedaré aquí. Menos con esa insoportable mujer. –Lo miro y le hago saber con un gesto burlón, que sé exactamente el por qué le parece insoportable esa mujer.
Me mira y niega enfurecido con su cabeza.
–Guau, la hija de El Emperador. Es muy atractiva. No la echaría de mi cama –dice para hacerme pagar y funciona. Lo miro furioso, pero contengo las ganas de golpearlo.
La ira me invade completamente, cegándome en el proceso. Diablos, esto no puede pasar. Ahora no, menos con ella. Es prohibida. Mis bolas estarían en la bandeja del desayuno de El Emperador si me metiera con su hija. De hecho, debe estar vigilándola. Pensándolo bien, este plan puede ser un error. Su padre probablemente me mataría si sospecha mis intenciones. A lo mejor no quiere que me acerque a su hija. Bueno, eso lo veremos.
Mi hermano me mira y luego mira a Jess, antes de observarme con ese gesto odioso que me dice. "Ya sé de qué va esto. Estás metido en un buen lío, bro" Lo miro diciéndole con la mirada. "Ya lo sé, hermano. Créeme que ya lo
sé"
Escucho a Christian atentamente relatar lo sucedido y enfurezco. La situación empeora a cada minuto. Ya ni siquiera estoy seguro que esté a salvo aquí, a pesar de todos los arreglos que he hecho para su seguridad.
Presento mi hermano a Jess y aprieto mi mandíbula al ver su rostro. Christian está muy impresionado con la hija de El Emperador, bueno cualquiera en realidad, le concedo eso. La gente en nuestro mundo las conoce a ella y a su hermana, como las princesas de la mafia. Supongo que verla y hablar con ella debe ser impresionante. Sin embargo, no me gusta que la mire tanto.
Le pido a Jess que me acompañe afuera, por suerte acepta mi petición. Me digo a mi mismo que es para contarle lo sucedido, pero si soy sincero, es para alejarla de la mirada de mi odioso hermano.
Ya afuera de la sala, la pongo al día de los últimos acontecimientos. Me acerco a ella para que escuche y percibo su aroma, dulce y evocador como una manzana madura. Mi cuerpo se enciende en una fracción de segundo. Nunca antes me había pasado algo así.
Peligroso.
Sus ojos me miran y yo me acerco más. Es instintivo, necesito sentirla más cerca, terminar con la distancia de nuestros cuerpos. Todo en ella me atrae. Quiero besarla ahora. Sí, necesito probarla. Me acerco más, casi saboreando su jadeo de sorpresa cuando meta mi lengua en su dulce boca, pero una maldita conversación arruina el momento. A lo mejor es algo bueno que se haya arruinado. Si, seguramente esto sólo traerá más problemas. Mi cabeza piensa eso, pero demonios, mi cuerpo tiene otros pensamientos. Por tenerla en mi cama rompería todas las putas reglas que existen. Ni siquiera el poder de su padre podría impedir que la haga mía.
La llegada del doctor me distrae de mis díscolos y candentes pensamientos. Nos explica la condición de mi hermano pausadamente. Jess escucha atentamente y puedo ver lo preocupada que está. Increíble. Está preocupada por alguien que apenas conoce.
Cuando el doctor abandona la sala, Jess se despide de todos con su hermosa sonrisa. Mi hermano se despide muy entusiasta para mi gusto, pero decido dejarlo pasar. Al llegar a la puerta me mira y se despide moviendo su
mano, sacándome una sonrisa. Y ese sencillo gesto basta para que me olvide de todos los problemas.
Luego de unos segundos mi única compañía son las peleas que tiene Christian con la amiga de Jess. ¡Son insufribles! Los escucho sin prestar atención y poco a poco mi ánimo cae. Es extraño, es como si hubiese estado al sol toda una tarde y de pronto la noche cayera sobre mí, borrando todo lo bueno, todo lo cálido.
Suspiro al darme cuenta que es por ella. Disfruté estar a su lado todo este tiempo. Ahora, en cambio, me siento muy solo.
De pronto siento una sensación incómoda en mi estómago. Una alerta. Sí, mi cuerpo se tensa preparándose para cualquier cosa. Mis instintos me dicen que algo no está bien, pero no sé qué es...
Jess.
Siento la necesidad de estar a su lado en este momento. Sin ponerme a pensar salgo corriendo del hospital, ignorando el llamado de mi hermano. Simplemente corro sin detenerme a explicar nada. Además no sé explicarlo, sólo sé que debo correr.
Debo llegar a su lado…
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Comments
Natalia Rea
concéntrate 🥰😂ya descargaras esas buenas energías 😚😚💞💋💋
2025-02-08
1
Tere Roque 🇨🇺
sííííííííííí ésoooooooooooooooooooooooooooooooo BRAVO llámalo premonición y sentido común, tú intuición y pensamiento noooooooo fallan así k bravo ve a x ella y a protegerla a cm de lugar y contra kien sea
2024-05-13
3
Marita Peña
ESTA ESTUPENDA
2023-12-21
1