Han pasado dos días desde mi último encuentro con Guerrero. No me he atrevido hablar con mamá, principalmente, porque sé que lo negará o se molestará si sabe que descubrí la verdad. Lo más probable es que nos mudemos y no quiero. Quiero descubrir más. Sé que es peligroso, pero algo en Guerrero me llama la atención.
Está bien, lo admito, me siento atraída por él, lo que hace este juego más peligroso aún.
Me obligo a dejar de pensar en él y… bueno, en todo, y sigo trabajando. Ingreso las facturas al sistema, una por una. Es tedioso, pero de alguna extraña manera, me gusta. Mi pantalla oscurece de pronto. Suelto una maldición y miro la toma de corriente, pero el cable sigue ahí, y ya que la oficina sigue iluminada sé que no se ha cortado la luz.
En mi pantalla muerta aparece de la nada un mensaje que me avisa de una videollamada entrante y abajo dice que la llamada está encriptada y no puede ser rastreada.
Acepto y mi pantalla vuelve a la vida, con el rostro de Guerrero en ella.
Sonrió sin querer, ya que debo admitir que todo esto es de locos.
–Hola. Como ves, cumplo mi palabra. ¿Lo pensaste? –No sé qué responder, ya que aún no he decidido nada–. Ya sé que no es una decisión que pueda tomarse a la ligera, pero, cariño, estamos contra el tiempo. Te hago una invitación para discutir eso. ¿Te parece a las ocho, en el restaurante del hotel que queda frente a la plaza central?
Guau es rápido. Tomo nota mental de que lo hace para que nos vean en público. Realmente debe estar preocupado por su familia. Eso me hace preguntarme una vez más qué clase de persona es mi padre que traficantes de armas le temen. Me propongo averiguar más sobre él esta noche, seguramente Guerrero me podrá dar las respuestas que necesito.
–Acepto con una condición –empiezo–. Que me hables de mi padre y no te atrevas a ocultarme nada.
Me mira con esa sonrisa misteriosa que se dibuja en sus labios. Sonrisa, que estoy empezando a conocer y a añorar.
Maldición.
–Está bien. Te paso a buscar a tu oficina, ya conozco el lugar. Espero que lo que te cuente no te haga correr asustada, aunque creo que eso lo veremos esta noche. Adiós, nena –dice despidiéndose.
Desaparece de mi pantalla y mi computador vuelve a la normalidad.
Esta noche lo veré y sabré más, pero, ¿quiero saber más? Recuerdo lo que me dijo y respiro profundamente. ¿Por qué cree que me asustaré?, ¿qué puede ser peor que un traficante de armas? Bueno, muchas cosas en realidad. Cubro mi rostro con mis manos, intentando no desesperarme. Por lo menos, ya sé que no puedo denunciar, porque si es verdad lo que dice no obtendré nada, sólo problemas, y justo ahora es lo que menos necesito.
A pesar de saber que esto es muy oscuro, quiero hacerlo. El peligro siempre me ha atraído desde niña. Eso es lo que me impulsa a averiguar.
¡Jess concéntrate! Mente en el trabajo, después de todo, esta noche averiguaré más.
De alguna manera consigo controlar mis pensamientos y terminar con el trabajo pendiente. A la una decido que necesito un bocadillo, ¡estoy muerta de hambre! Salgo de la oficina y camino hacia el centro lo más rápido que puedo, sin embargo, mi ansiedad no evita que ponga atención extra en todo lo que me rodea. He tenido tiempo para poder hacerme a la idea de que estoy siendo seguida. Todavía me parece una locura que alguien como yo tenga guardaespaldas o como se llamen.
Camino tratando de aparentar estar distraída, como siempre, pero buscando a mis sombras de reojo. Así las llamó Guerrero. ¡Sí, ahí está! Un tipo de unos cuarenta años, pelo castaño, quién me trae luces de recuerdos olvidados. Trato de recordar o darle sentido a las imágenes que veo, pero no lo consigo. Quizá siempre ha estado ahí, siguiéndome, después de todo lo he visto cuatro veces en los últimos días. Además estoy segura que lo he visto en diferentes lugares, lo que descarta la posibilidad de que trabaje en el área o que me estoy volviendo paranoica. Bueno quizá no descarte la segunda teoría.
Como sea, creo que tengo a uno, ahora necesito encontrar a los demás.
Lo observo sin que se percate, tomando nota de su tamaño, y ropas que no llamarían nunca la atención. Debería ponerle un nombre a este tipo para diferenciarlo de los demás que encontraré, si es que hay más. Pero creo recordar a Guerrero decir que mi padre… que ese hombre, tiene la ciudad regada para protegernos.
Camino un poco más rápido sólo para ver qué pasa y sí, él también acelera, aunque sólo un poco.
Definitivamente necesita un nombre, pienso. Si tan sólo fuera buena con los nombres. Suspiro triste por ese hecho cuando llego a mi destino. Mientras me acomodo y pido comida suficiente como para sostenerme hasta esta noche, decido que Sujeto 1 tendrá que servir por ahora.
Luego de comer, regreso, aunque esta vez no tengo suerte en ver a Sujeto 1. Mientras me instalo una vez más en mi cómoda silla, me pregunto cosas importantes como, ¿qué voy hacer una vez que descubra a todas mis sombras?, ¿qué debería responder a Guerrero cuando me pregunte por mi ayuda?, ¿en qué consiste esta ayuda en concreto y por cuánto tiempo?, ¿qué debería pedir de comer?, ¿a quién le pregunto por un mejor nombre para Sujeto 1?, ¿qué averiguaré de mi padre?, ¿debería tratar de hacer hablar a mamá? Y lo más importante, ¿debería pedir consejo a alguien o es mejor no contarle nada a nadie?
Golpeo mi cabeza sobre el escritorio, tratando de obtener alguna respuesta sin mayor éxito.
Después de hacer un recuento de todas las interrogantes que obtuve en tan poco tiempo, lo único que obtengo es un dolor de cabeza y la certeza de que las horas que restan para mi reunión con Guerrero se me harán muy largas.
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Comments
Yobe Rosado
jajajaja se preocupa por el nombre para sujeto 1 jajajajaja es hasta tierna
2025-01-05
1
Sayamora Figuera
Está muy interesante la trama...
2024-09-14
2
Ailid Manzano
espero ella encuentre la solución de saber más de su padre y la hermana nunca aparece o me imagino que ella aparecerá más adelante o tendrá su propia historia
2024-02-12
1