Visitamos alrededor de 27 tiendas antes de que dieran las 6:00 p.m. No habíamos tenido éxito, pues nadie podía reconocer a un hombre sin rasgos específicos. Aunque al menos nos dimos cuenta que era verdad y esos fertilizantes de los que hablaba Aubrey, pocos los manejaban, así que de las 27 tiendas solo dos habían dicho que si lo tenían y fueron los primeros a los que les pedimos vigilar a los hombres con esas características comprando esos productos.
Iba una hora tarde, por lo que básicamente corrí hacia el elevador para encontrarme a Bram al bajar de el. Lo observé caminar de un lado a otro antes de que me notara acercarme.
—Señor —Sonrió —Comenzaba a preocuparme. Esta por más de una hora tarde.
—Lo sé, lo siento.
—No se preocupe. La señorita Renee está esperándolo.
— ¿Esperándome?
Hizo una mueca.
—Hace más de una hora recibí la comida que pidió, y hace menos de veinte minutos, cuando vino a verificarme y darme algo de café —Levantó un vaso desechable — Ella continuaba sin comer —Las ultimas frases las hablo en un susurro —Creo que moría de hambre porque se notaba un tanto decaída.
Cerré mis ojos y me maldije internamente antes de asentir.
—Bien, gracias. Puedes retirarte.
—Mañana a la misma hora —Asintió —Descanse.
—Gracias e igualmente.
Esperé a que se alejara unos tres metros antes de tocar a la puerta.
—Renee… soy yo. ¿Puedes abrir?
Esperé unos segundos antes de que apareciera con una leve sonrisa en su rostro.
—Hola —Murmuró antes de alejarse y dejarme pasar — ¿Se ha ido el oficial Bram?
—Lo hizo —Asentí mientras observaba la mesa complemente puesta —Perdón.
— ¿Por qué? —Me pasó de largo y camino hacia la mesa y se sentó.
—Por llegar tarde —La seguí y me senté frente a ella mientras observaba los platillos completamente pulcros, sin una señal de que hubieses comido.
—No debes disculparte por eso. Estabas trabajando —Me miró e intentó sonreír, pero fue cuando lo noté, sus ojos, su sonrisa no había llegado a ellos —Yo… no tenía tanta hambre, así que prefería espérate. Tal vez este un poco frío. Los siguientes días deberé marcarte antes de pedirlo para saber a qué hora llegaras —Rio sin humor y me sentí como un imbécil, porque ahora debía decirle que el día de mañana sería trasladada a otro lugar —Come… ¿o deseas que pida que lo calienten? Sí, eso sería lo mejor —Se puso de pie y fue hasta el teléfono.
La observé hablar mientras buscaba las palabras en mi cabeza para comenzar una conversación. Desde la madrugada en la que confesé como me sentía había notado el leve cambio que teníamos. No podía decir que teníamos algo, pero… podía sentir su cercanía, podría sentir como me sentía mejor cuando la miraba al regresar y podía notar la alegría en sus ojos al mirarme atravesar esa puerta. No quería perder lo poco que habíamos logrado, no quería que se la llevaran de mí, pero en el fondo sabía que esas residencias eran mejor que este hotel.
— ¿Andrick? —Me habló de repente llamando mi atención. Miré su rostro observarme con confusión mientras ladeaba su cabeza. — ¿Qué ocurre? —Se movió nerviosa, así que lentamente me puse de pie.
—Necesitamos hablar...
—Dilo.
Vi sus ojos por varios segundos antes de acercarme un paso.
—Mañana serás trasladada a una residencia para protección a víctimas.
Abrió su boca levemente mientras comenzaba a respirar pesado.
— ¿Vendrás?
—Yo…
— ¿Lo harás? ¿Cierto? —Noté como sus ojos se humedecían lentamente, así que me acerque completamente para tomar sus hombros.
—Quiero hacerlo, lo juro.
Una lenta lágrima corrió por su mejilla, así que la limpio molesta.
—Quiero quedarme aquí —Me observó —Prometiste que me cuidarías tú.
—Lo sé —Mi voz se rompió —Pero… esos programas no están en mi poder. No es tan sencillo. Pero es lo mejor. Son bastante seguras.
Se alejó de mí y se dejó caer en el sillón mientras miraba sus manos temblando.
— ¿Vendrás a verme?
Cerré mis ojos levemente para reprimir mis propias lágrimas, entonces me dejé caer de rodillas frente a ella para tomar sus manos.
—Lo haré —Asentí mientras miraba sus solitarias lagrimas correr por sus mejillas. Observó por mucho tiempo nuestras manos sobre sus piernas antes de mirarme a la cara. Entonces se soltó y llevo su mano izquierda a mi rostro para acariciar levemente mi mejilla
—Hay algo en mi estómago que se agita de manera extraña cuando te miro —Murmuró como si se encontrara perdida en sus pensamientos —Es algo que me asusta demasiado… pero también es la sensación más hermosa que he sentido alguna vez —Levantó su otra mano y tomo mi otra mejilla —Creo que también me gustas… —Observó mi rostro mientras una lagrima corría por mi mejilla y mi pecho se sentía explotar —Perdón.
—No, no me pidas perdón —Negué rápidamente antes de abrazarla — ¿Por qué me pedirías perdón por algo como eso?
—Porque no debo gustarte y tú no debes gustarme… pero no pude evitarlo.
***
**Gemma**
La vez que mi papá me compró mi primera bicicleta me emocioné demasiado al ver el color rosa brillante resplandecer. Era algo que yo había deseado tener desde que tenía los cinco años, pero mi deseo se cumplió cuando cumplí siete. Mi emoción se convirtió en pánico, fue el primer miedo que recuerdo que me hizo temblar de la cabeza a los pies, pues no entendía como lograría mantenerme estable. Me caí una y otra vez contra la banqueta provocando que un dolor en mis rodillas y brazos se volviera cada vez menos soportable. Papá me animó a continuar diciendo que solo sería un dolor pasajero, pues en algún punto dejaría de caerme y dejaría de doler. Él tenía razón, pues al cabo de tres horas no volví a tocar la banqueta al estrellarme en ella.
Cuando mi tobillo se quebró por saltar en el trampolín sin supervisión y caerme, mi mamá me regaño por aproximadamente diez segundos al mirar el yeso en mi pie. Me dio un poco de pena, pues ya tenía 9 y estábamos en un hospital lleno de personas mirando. Pero mamá era así, ella podía pasar de estar enojada en un segundo a llorar en el otro. Le prometí no volver a subirme a un trampolín porque no me gustaba verla llorar… y porque me hacía llorar a mí. Papá decía que éramos muy sensibles y terminaba por reír frente a mamá, aunque nunca le dije que lo miré llorar mientras se alejaba.
Mamá y papá eran las personas que más amaba en la vida, y que el solo hecho de hacerlas llorar me preocupaba demasiado. Eso me dolía, me dolía no poder cumplir la promesa que les hice de nunca angustiarlos. Mientras cerraba mis ojos ahora mismo dentro de esta habitación oscura podía verlos llorar, podía tapar mis oídos para dejar de escuchar como hablaba de sus plantas para escuchar a mi mamá llamarme en la oscuridad.
—Estoy aquí mamá, estoy justo aquí —Murmuré levemente esperando que me escuchara —Por favor ven por mí. Por favor… —Un fuerte hipo me invadió impidiendo que mis palabras salieran. “Te amo mami, te amo, por favor no lo olvides, por favor no me olvides como él dice que lo hiciste… yo… lo siento”
— ¿Gemma? —Escuché su voz desde la puerta, por lo que me abracé más a mí misma esperando que las mantas de la áspera cama me tragaran — ¿Estás llorando de nuevo? —Escuché sus pasos mientras se acercaba, por lo que instintivamente me acerqué hasta la pared mientras silenciosas lágrimas corrían por mi rostro — ¿Por qué lloras está vez? —Se sentó y sentí cuando su mano rodeo mi brazo.
—No, por favor… —Supliqué, entonces se acercó a mí.
—Te hice una pregunta —Acaricio mi mejilla y limpió mis lágrimas.
—Extraño a mamá —Murmuré con mi voz rota mientras hipaba.
—No debes extrañarla, debes de dejar de pensar en ella, esa zorra no te quiere —Intenté tranquilizarme mientras sacudidas invadían mi pecho por el llanto — ¿Sabes lo que te ocurrirá por seguirla amando? Solo acabara contigo. El amor de una madre es falso, entiéndelo, lo digo por tu bien —Besó mi cien levemente antes de abrazarme contra su pecho haciendo que la cadena de mi tobillo se tensara por estirarse —Yo te quiero, con mi amor debería de bastarte —Besó mi cuello, por lo que mi cuerpo comenzó a temblar —Y tú me quieres. Solo somos nosotros dos, entiéndelo. Solo te quiero a ti y tu solo me querrás a mí, así debe ser, siempre fue así —Besó mis labios levemente antes de meter su mano bajó mi camiseta — Y si no es así, haré que ocurra. Si ella no existe, entonces el amor termina, ¿verdad?
—No, no o hagas —Intenté agarrarlo, pero atrapo mis manos y me puso de espaldas contra la cama mientras las apretaba sobre mi cabeza.
—Entonces deja de amarla. Tu amor solo debe pertenecerme, debes entenderlo, nuestro amor solo debe ser para nosotros dos.
No volví a hablar mientras sentí como amarraba mis manos en el tubo metálico de la cabecera y comenzaba a desvestirme. Sentí sus manos recorrerme lentamente antes de escuchar como su propia ropa caía al piso.
“Te amo mami, no voy a dejar de hacerlo, ¿me oyes? Yo te amo, por favor tampoco dejes de amarme”
Lagrimas corrían por mis mejillas pidiendo a gritos que alguien me ayudara, ellas pedían clemencia porque mi voz no estaba. Mi voz me había abandonado hace mucho tiempo porque de igual forma nadie la escuchaba.
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Updated 58 Episodes
Comments
Elsa Elena Isasa
Entonces el secuestrador la violaba ? pensé que solo le tocaba. El secuestrador conocía a sus padres ?
2023-09-30
1
Anonymous
Gracias por los capítulos, más porfavor!!!
2021-12-16
1
Anonymous
Este capítulo es desgarrador... Nadie se imagina q algo así podría suceder
2021-12-16
3