Capítulo 2

Cuando llegué a mi departamento me dejé caer en el sillón por un buen rato. Mi cuerpo se sentía cansado, pero mi mente no dejaba de correr en todas direcciones, así que  finalmente me puse de pie y caminé hasta el baño para tomar una ducha. El agua fría le ayudo a mi cuerpo a relajarse un poco, pero mi mente seguía yendo a los rostros de las personas. Necesitaba tomar algún té para relajarme. Al terminar, me puse un pantalón de chándal, entonces fui poner agua a calentar.

Me detuve a contemplar la ciudad por el gran ventanal frente a mi estancia y bebí mi té de valeriana. La ciudad seguía despierta y algo me decía que el asesino también; posiblemente ahora mismo había capturado a una chica más mientras yo tomaba mi estúpido té. Pensar eso me hizo molestarme, así que deje la taza en mi mesita de centro cuando mi celular sonó. Era Maikel.

— ¿No puedes dormir? —Me reí cansadamente.

—No, pero era por lo que te mencioné, lo de la orquídea. Ahora lo recuerdo.

— ¿Qué cosa? —Me senté en el sillón blanco con forma de “L”.

—“El asesino de la orquídea”

— ¿Asesino de la orquídea? ¿Se le ha puesto apodo tan pronto?

—No, no aquí. El asesino de la orquídea pertenece a otra ciudad —Habló rápidamente —En Purmerend. Estuve ahí hace como siete años por motivos personales, pero eso no importa. El punto es que escuché esta plática de personas mayores y mencionaron a un “asesino de la orquídea” —Se detuvo un segundo —Una orquídea blanca.

—Exactamente como el asesino de ahora —Murmuré.

—Sí. Ahora debemos averiguar si es el mismo…

—O alguien lo está imitando.

—Exacto.

— ¿Cómo era el modus operandi de ese asesino? ¿Desfiguraba sus rostros igual?

Soltó un suspiro pesimista y lo escuché moverse por su departamento, muy posiblemente buscando beber algo, como yo.

—No lo recuerdo. Fue solo una plática que escuché ya hace mucho tiempo… Haré esto. Redactaré un reporte a la delegación de Purmerend, explicaré la situación y pediré los papeles de los casos que ocurrieron en aquel tiempo.

— ¿Te los darán? —Me levanté y fui por una cerveza al refrigerador.

—No estoy seguro, pero creo que sí. Lo he hecho antes.

—Bien. Supongo que tendremos que esperar hasta mañana.

—Sí, por eso lo enviaré ahora, aunque pasa de la 1:00 a.m., pero así lo verán en la mañana cuando peguen su trasero a la silla en la que trabajan.

Me reí.

—De acuerdo —Le tome un segundo trago a mi cerveza — ¿Entonces hablamos mañana?

—Sí, duérmete. Que no sé cuándo volverás a hacerlo.

—Intenta hacer lo mismo. Adiós.

—Adiós —Colgó.

Me tomé dos cervezas más antes de dirigirme a mi habitación al final del pasillo, entonces me metí bajo las sabanas de color gris. Di vueltas una y otra vez hasta que en algún punto perdí la conciencia.

***

—Aquí están los documentos —Maikel puso una carpeta frente a mí —Los casos del “asesino de la orquídea” ocurrieron hace diez años. Empieza a revisarlos.

Abrí rápidamente la carpeta y empecé a leer. Pasaron las horas y continué leyendo mientras comentaba algunas cosas con Maikel, así como él a mí. En algún punto otros se integraron a trabajar y dabas sus propias teorías con respecto a las muertes del pasado y las de ahora.

Había varios puntos sobre la mesa. Las primeras dos víctimas tenían 16 y 17 años, ambas mujeres, pero ninguna con el rostro desfigurado, así como no coincidían en el tipo de muerte. La primera fue por golpes en la cabeza y la segunda por asfixia; a partir de la tercera era donde estaban las coincidencias con las dos víctimas de ahora. El asesino de hace diez años había tenido cinco víctimas, pero las dos primeras no coincidían con las últimas tres, solo determinaron que era el mismo por el objeto al que debía su nombre; las cinco tenían una orquídea blanca sostenida por su mano derecha sobre su estómago.

—Cuando mató a las primeras dos chicas aun no era un asesino profesional —Hablo Oliver  — Con la primera de seguro entro en pánico al atacarla, entonces la mató por medio de golpes imprecisos y desesperados —Señaló la fotografía —El reporte habla que el asesino intentó asfixiarla, hay marcas en el cuello, pero después terminó de matarla por los golpes en la cabeza.

— ¿Por qué a la segunda la mataría de solo asfixia?

—Tal vez odiaba la sangre.

—Pero a las últimas tres las desfiguro del rostro.

Escuché su discusión, entonces volví a centrarme en las fechas. Algo no me cuadraba.

—Definitivamente algo pasó entre la dos y la tres —Suspiró Maikel —Algo lo volvió más agresivo.

—Hay mucho tiempo entre ellas dos —Dije al fin —No es normal. En cada una de las victimas hay una diferencia de un mes o poco más —Mire a las cinco chicas frente a mí —Pero entre la dos y la tres, hay ocho meses —Volvieron a revisar las fechas —Lo que ocurrió debió durar varios meses y por eso estuvo inactivo.

Todos asintieron y continuaron viendo los papeles, pero Maikel me miró.

— ¿Tienes planes para tus próximos días o puedes venir a la comisaria de Purmerend?

Sonreí levemente.

—Creo que haremos un viaje.

***

Mi espalda dolía después de las tres horas en avión.

— ¿Tienes la reserva del hotel? —Preguntó Maikel.

—Sí, deberían estar esperándonos.

—Genial. Necesito un baño antes de ir a la comisaria.

El trayecto al hotel fue lento, pues era el horario de las personas yendo a trabajar. Las habitaciones eran sencillas, pero solo pasaríamos dos noches como máximo, no podíamos estar tanto tiempo si no encontrábamos algo en los primeros días.

Escuché los golpes en mi puerta cuando salí de bañarme, así que fui a revisar y encontré a Maikel.

—Debes apurarte —Miro su reloj —Estas personas saldrán a almorzar en cualquier momento.

—Dame dos minutos.

—Bien, bajaré a recepción.

Me vestí rápidamente, entonces corrí al elevador para ponernos manos a la obra.

La comisaria estuvo aún más retirada de lo que imaginé, pero para nuestra fortuna, el jefe superior aún estaba ahí.

—Quédate aquí —Maikel me miró y señaló las sillas —Déjame tratar con él.

—Bien.

Esperé por más de veinte minutos mientras observaba a los oficiales ir y venir de un lado a otro. Esta estación de policía era un poco más pequeña que la nuestra, pero aun así había mucho movimiento.

Escuché la puerta de la oficina abrirse, entonces Maikel salió con una sonrisa triunfal en su rostro.

—Nos darán una copia de todos los documentos. Nos permitió pasar a su sala de reuniones.

—Genial.

Una policía vino a indicarnos el camino a la sala, entonces minutos después llegó con un montón de documentos.

—Miro más papeles de los que enviaron —Murmure cuando nos quedamos solos —Definitivamente pasaron por alto algo —Me senté en una de las sillas y tomé el primer folder.

—Al parecer el día será largo.

Empecé a leer, pero muchos de los documentos ya los había memorizado de los días anteriores, por lo que pasaba las hojas rápido.

—Lo encontré —Dijo de repente Maikel —No fueron cinco víctimas —Levantó su mirada del documento y me miro —Fueron seis.

Tome el folder que sostenía y lo leí. Gemma Hoek, una chica de 18 años que estuvo cautiva por siete meses y de alguna manera logró escapar. Busqué su fotografía y la encontré. Ella era… hermosa a primera instancia y aunque mi pecho se sintió extraño, lo ignoré y me enfoqué en su labio inferior.

Sonreí mientras miraba a Maikel.

—Ella tiene el lunar —Le mostré la fotografía — Es ella. Gemma Hoek es el motivo por el que cambió su modus operandi.

Maikel estudio su fotografía y después me miro.

—Esta chica estuvo secuestrada por siete meses. El asesino nunca dura tanto tiempo con sus víctimas —Miro la fotografía una vez más —Ella era especial, así que debió enojarse cuando escapo.

—Le gustaba su rostro —Dije pensando en lo hermosa que era —Por eso a sus futuras víctimas empezó a desfigurarlas. Quería que supieran de su molestia, que le habían quitado algo que amaba.

—Debemos encontrarla —Me miró mientras me mostraba la fotografía —Debemos saber dónde está Gemma Hoek, porque algo muy fuerte me está diciendo que ya sabemos a quién quiere encontrar el asesino de la orquídea. Y muy posiblemente esta chica nos dará las pistas necesarias para poder atraparlo.

—Muy brillantes ambos —Hablo de repente alguien a nuestro lado. Miramos a un hombre mayor observarnos desde la puerta y por sus insignias supe que era el jefe superior —Pero les tengo una mala noticia.

— ¿Cuál es? —Preguntó Maikel.

—Esa chica fue puesta en el programa de “protección a víctimas” —Se acercó a la mesa —Así que no encontraran más papeles de una Gemma Hoek o su existencia.

— ¿Cómo se llama ahora? —Pregunté después de unos segundos de silencio.

El hombre me miró y después a la foto.

—Su nombre es Renee Visscher.

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Comments

jessica davila

jessica davila

menos mal y escapo

2022-10-19

0

Estrella Solano

Estrella Solano

Ahí escapó la chica 🤨

2022-07-01

1

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