Capítulo 6

— ¡Aquí!

Seguí su voz por el pasillo y encontré una puerta abierta. La miré sentada en un banco frente a un lienzo con trazos en lápiz. Era su estudio. Toda la habitación estaba repleta de pinturas de distintos paisajes o personas en diversas situaciones. Como ancianas sentadas en una banca o niños corriendo detrás de un balón.

—Necesitaba relajarme un poco —Me miro mientras hablaba, entonces soltó el lápiz —Pero no puedo dibujar. Las ganas no están.

—Entiendo —Asentí mientras me acercaba a ella — Y es entendible. Tu situación no es sencilla —Tomé un respiro —Te tengo una noticia. Serás trasladada a una habitación de hotel que será vigilada hasta que logren ponerte en una casa con mayor seguridad. Lo importante ahora es alejarte de la zona que sueles recorrer. Así que… por favor, alista una maleta con lo que necesites.

Miro el lienzo con unos trazos sin terminar

frente a ella.

— ¿Cuándo podré volver?

—Es indefinido. Pero es por tu seguridad.

Guardo silencio unos segundos, entonces se puso de pie y me miró.

—Lo haré, preparare una maleta… pero ¿puede hacerme un favor?

—Uh… claro, ¿Qué es?

— ¿Puede traer a la señora Amelia?

La observé por unos segundos antes de mirar hacia otro lado mientras asentía.

—Le diré que la llamas.

—Gracias —Sonrió levemente, entonces me rodeo y salió al pasillo, por lo que la seguí. Miré como entro a otra habitación y por lo que alcance a notar, era su recámara.

Fui directo hasta la puerta de la señora Amelia y toque. Maikel me miro confundido pero lo ignoré.

— ¿Sí? —Abrió la puerta.

—Hola de nuevo señora —Sonreí —Vengo a traerle un recado. La señorita Renee me pidió que le dijera que quiere verla, así que… ¿Puede ir a su departamento ahora?

—Oh, claro que sí. Cualquier cosa que pida mi chica, dame un segundo —Sonrió y corrió dentro, entonces tomo un puño de llaves y volvió. Cerró su puerta con candado y camino hacia el departamento de Renee.

— ¿Ahora por qué una ancianía se encerró con la chica? —Maikel se paró junto a mí.

—Creo que Renee quiere despedirse —Lo miré —Por lo que logre captar, tienen una relación demasiado estrecha. Puede que sea lo que más le pese a ella de irse.

—Oh… genial —Asintió y volvió a recargarse en la pared —Solo necesitamos que esto sea rápido.

—Solo dales unos minutos.

El tiempo paso y unos minutos se volvieron en bastantes, hasta que finalmente la puerta se abrió y apareció la anciana con los ojos hinchados, al igual que Renee, quien se había puesto una sudadera encima de su blusa blanca. La mujer nos frunció el ceño molesta, entonces se giró hacia ella.

—Te cuidas mucho, cariño. Debes volver pronto.

Renee se inclinó bastante para que ella depositara un beso en su mejilla, entonces asintió.

—Por supuesto Amelia.

La mujer se paró frente a nosotros con la mirada determinada.

—La cuidan bien, no deben dejar que nada malo le pase. Es una niña muy valiosa —La observamos en silencio hasta que nos señaló con su dedo — ¿Me entendieron?

—Sí —Respondimos al unísono, entonces asintió conforme y después de despedirse una vez de Renee camino hacia su departamento.

La miré con una leve sonrisa en su rostro mientras miraba a la anciana desaparecer en el interior de su casa.

— ¿Estás lista? —Llame su atención, así que me miro y soltó un suspiro.

—Sí. Iré por la maleta.

— ¿Maikel?

— ¿Sí?

—Estaba pensando que el más indicado para cuidarla es Oliver, ya sabes, siempre tiene esta aura toda amable.

Maikel lo asimilo un segundo, entonces negó.

—Pero él es más como… un ratón de biblioteca. Le encanta estar en la oficina con el papeleo. No creo que quiera.

—Convéncelo. Eres bueno en eso.

Renee apareció en la puerta con su maleta, entonces deje que Maikel custodiara el camino, mientras dejábamos a la chica en el centro.

— ¿Estás segura que llevas todo? —Pregunté una vez en el elevador, pero apenas y se giró a mirarnos, por lo que simplemente asintió — ¿Quieres que te ayude con tus cosas?

—Estoy bien, gracias —No me miró.

Miré a Maikel y él me miro de regreso, entonces se encogió de hombros confundido.

El trayecto en el automóvil Maikel se dedicó a decir en voz alta los protocolos que Renee debía seguir, como el no volver a salir sola o el nunca abrir la puerta a alguien que no conociera, e igual, no realizar llamadas a menos que fuesen bajo supervisión de un oficial. Yo no conocía en concreto todos los protocolos, así que Maikel empezó a recitarlos como si pretendiera que me los aprendiera, pero en realidad eran para la mujer en la parte trasera, aunque ella siguió sin emitir sonido.

El hotel se encontraba a casi una hora del departamento de Renee, por lo que al llegar el sol estaba por meterse.

—Iré por la llave, espérenme en el vestíbulo —Maikel dio media vuelta y se alejó.

Miré a Renee con el gorro de su sudadera cubriéndole casi hasta los ojos.

—Te pusiste la sudadera con esa intención, ¿verdad? Cubrir tu cabeza — me miro sorprendida.

—Es que… no quiero que él me mire de nuevo —Trago duro —Aun me pregunto que pudo pasar para que no me siguiera el día que pudo haberme visto en la calle.

—Eso no lo sabremos, pero tranquilízate, ¿bien? Maikel y yo estamos vigilándote ahora.

Asintió no muy convencida, pero igual me mostro una sonrisa, por lo que se la devolví.

—Listo, es el piso 45 —Maikel regresó y nos mostró la llave electrónica.

Dejamos que Renee explorara la habitación mientras nosotros nos limitábamos a hablar cerca de la entrada.

— ¿Le dijiste a Oliver?

— ¿En qué momento?

—Bien, entonces llámalo —Señalé su celular.

—Solo dejemos que manden a cualquier oficial…

—No, no hablo con todos los oficiales y no puedo asegurar que no vayan a intimidarla.

Me miro un segundo, entonces saco su celular. Se alejó para hablar unos minutos, así que me acerqué al ventanal. La habitación era espaciosa, tenía una pequeña estancia, lo cual era suficiente para que Oliver descansara.

—El oficial que vendrá a vigilarme… —La voz de Renee me sorprendió, así que me giré a verla rápidamente — ¿Cuándo llegará?

—Maikel habla con él para que venga. No te preocupes, nos quedaremos hasta que llegue.

— ¿Él… dormirá aquí?

—Sí, es necesario. Debemos mantenerte vigilada por tu seguridad. No podemos controlar al cien por ciento las personas que ingresan a este hotel.

Asintió en entendimiento, entonces se giró y fue a sentarse.

— ¿Confías en él, cierto? En el oficial que vendrá.

—Sí, no te preocupes. Es de mi extremada confianza.

— ¡Andrick, ven aquí! —Maikel me llamó, por lo que me levanté y fui hacia él.

— ¿Qué ocurre? —Murmuré.

—No vendrá.

— ¿Qué? ¿Pero no le dijiste que era de extremada impor…?

—Andrick, el hombre tiene trabajo y debe hacerlo antes que venir a cuidar a la chica —Susurró de vuelta mientas soltaba un respiro —Lo hablamos y creo que lo mejor es… que la vigiles tú.

— ¿Qué? No.

Me miró confundido.

— ¿Quieres que la cuide yo? Tú mismo has visto como se pone de nerviosa —Puso sus manos en mis hombros —Eres capaz de esto. Además…—Miró a Renee —Al parecer solo se anima entablar conversación contigo, tal vez puedes hacer que te diga algunas cosas del asesino.

—No.

—Andrick.

—No.

No me preocupaba si la cuidaba bien, sabía que podría hacer un trabajo como ese, mi preocupación era… era mi entusiasmo por intentar verla sonreír o resolver todo lo que pedía.

— ¿Por qué?

—No soy bueno para eso.

Me miró como si fuese estúpido.

—Está decidido, te quedas.

—Pero debo ir a trabajar mañana.

—Un policía vendrá a vigilar la puerta en tu horario de trabajo, pero a las 5:00 p.m., tu hora de salida, podrás regresar aquí.

—Maikel…

—Es eso o pido que manden al oficial con menos trabajo encima. No garantizo a quién.

Me frustró eso, porque yo le prometí alguien de mi confianza, por lo que finalmente solté un suspiro rendido.

—Bien.

—Genial, iré a traerte algo de tu ropa y algo de cenar. Lo sabes, Cualquier desconocido…

—Es sospechoso —Terminé la frase, por lo que sonrió orgulloso y golpeo levemente mi espalda.

—Exacto. Volveré en un rato.

Nos dejó completamente solos, así que me acerque lentamente hasta el sillón y me senté. Levantó la mirada de sus manos que no dejaba de retorcer nerviosamente.

— ¿Ya viene? ¿Tardara mucho? —Miré el miedo en sus ojos mientras empezaba a mover su pierna derecha.

—Él no vendrá.

Me miró sorprendida.

—Pero… dijiste que vendría un oficial de tu confianza, pensé que estaría con alguien que tu consideraras apropiado, yo…

—Oye, espera —Intenté su desenfrenada palabrería de nerviosismo —Tranquilízate.

—Pero estás diciendo que…

—Yo me quedaré. Te vigilare yo. ¿Bien? ¿Eso está bien para ti?

Se detuvo. Su pierna dejo de moverse lentamente hasta que quedo completamente quieta.

— ¿Tú eres quien va a vigilarme?

Trague duro y asentí.

—Me aseguraré que estés a salvo yo mismo, ¿de acuerdo? Así que no te preocupes.

Me observó por unos segundos en silencio y después asintió.

—Bien —Me mostro su leve sonrisa.

Dios, solo esperaba que esto no significara nada, esta creciente necesidad de protegerla debía ser solo algo laboral. Involucrarse emocionalmente era algo prohibido, pero aquí, solo a un metro de distancia y observando sus ojos tristes, podía darme cuenta que era una mujer de alma pura, tan pura que alguien estaba matando para macharla y eso empezaba a causar una extraña sensación en mi pecho. Ya no solo era el deber de protegerla, era mi necesidad por hacerlo.

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Comments

Elsa Elena Isasa

Elsa Elena Isasa

Hasta ahora es una novela atrapante. Busque la novela por tu nombre y no la encontré. Escribes muy bien. Te felicito. Éxitos 💖🇦🇷

2023-09-29

2

Estrella Solano

Estrella Solano

Es por su bien y por el tuyo, ese loco quien sabe que te haría por llegar a ella, que bueno que apareciste en su vida

2022-07-11

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