Lo seguí desde atrás con la fotografía de Renee Visscher en mi mano, entonces esperé a que Maikel tocara la puerta. Se escucharon unos pasos y la puerta fue abierta por un hombre que sostenía un bebé regordete en sus brazos.
— ¿Sí?
—Hola señor, vera, somos detectives —Maikel mostró su placa, así que hice lo mismo —Estamos buscando a Renee Visscher —El hombre abrió los ojos sorprendido —Espere… —Maikel me extendió su mano, así que le entregué la fotografía —Buscamos a esta chica, su nombre es Renee Visscher, aunque puede que ahora este cerca de los treinta.
El hombre miró un segundo la fotografía y después su rostro se relajó.
—Lo siento, pero esa mujer no vive aquí.
— ¿Seguro? —Pregunté acercándome un paso.
—Sí, estoy seguro. No se parece en nada a mi esposa.
—Podríamos ver a su…
—Claro —Asintió y miró sobre su hombro — ¡Cariño!
Se escucharon unos pasos acercarse, entonces apareció una mujer de cabellera negra. Era bastante distinta a la Renee Visscher de la fotografía.
— ¿Qué está pasando? —Nos miró asustada.
—Estos hombres son oficiales, y buscan a una Renee Visscher, solo comprueban que no eres tú.
—Es verdad lo que dice su esposo —Sonrió Maikel —No se preocupe, ya nos vamos. Muchas gracias por su buena disposición.
—Gracias —Murmure.
—De nada —La mujer sonrió y cerró la puerta.
—Carajo —Murmuro Maikel mientras bajábamos las escaleras.
— ¿Qué sucede?
—Quería que fuera ella, así nos ahorramos las otras dos direcciones.
No dije nada, así que seguí caminando en silencio hasta el auto.
—No creo que sea una mujer casada —Hablé mientras nos dirigíamos a la siguiente dirección.
— ¿Por qué no?
—Se separó de sus padres para no ponerlos en peligro —Mire por la ventana —Casarse sería poner a su pareja y posibles hijos en peligro. Sabe que el asesino sigue suelto. No creo que se arriesgara a eso.
—Tal vez… se enamoró bastante y después de diez años empezó a creer que estaba a salvo como para formar una familia.
Solté un suspiro.
—Lo sabremos cuando la encontremos.
El siguiente edificio era solo un poco más moderno que el anterior, pero este tenía veinticinco pisos.
— ¿Traes la fotografía?
—Sí —La levanté.
—Bien.
Volvimos a encontrarnos con el guardia de seguridad que salió a recibirnos.
—Buenas tardes —Sonrió Maikel —Mire, somos detectives —Mostramos las placas —Queremos saber si en el edificio se encuentra viviendo una mujer llamada Renee Visscher.
El hombre lo pensó unos segundos antes de asentir.
—Sí, la chica del departamento M186 —Asintió — ¿Por qué la buscan?
—No es nada grave en contra de la chica, solo ocupamos hablar un segundo con ella. ¿Está?
—Sí, rara vez sale. Pasen, es el piso 18 —Señaló los elevadores.
—Bien, vamos por la segunda —Maikel tomó un respiro antes de subir al ascensor.
Volví a dejar que Maikel llamara a la puerta, pero no se escuchaba que alguien se acercara después de varios intentos.
— ¿Crees qué el guardia nos haya mentido?
—No estoy seguro —Miré la puerta.
Soltó un suspiro un tanto molesto.
—Vamos a ver sus cámaras de seguridad y checar si la chica ha salido.
—Ve tú.
— ¿Por qué?
—Tal vez abre porque estaba en el baño, y no habrá nadie aquí.
Lo considero un segundo y asintió.
—Bien. Volveré en un momento.
Lo miré alejarse por el pasillo, entonces se subió al elevador. Me quedé de pie frente a la puerta, entonces levanté mi mano y toqué. Nada. Volví a tocar. Nada de nuevo. Miré a los lados, y miré a una anciana de pie en el corredor, por lo que me acerque rápidamente.
—Buenas tardes, señora —Le sonreí —Estoy buscando a esta chica —Le mostré la fotografía —Soy policía y me han dado la dirección de ese departamento. Pero no estoy seguro de si la chica de la fotografía es…
—Lo es —Asintió mientras señalaba la fotografía —Es Renee. Vive ahí. Solo que aquí se ve muy jovencita —Sonrió con ternura y me miró — ¿Para qué la busca? Ella no fue.
Sonreí.
—No se preocupe, sé que no hizo nada malo. Solo que puede ser de ayuda para un caso y quiero hablar con ella.
Me observó a la cara durante varios segundos que me empecé a sentir incómodo, entonces finalmente habló.
—Ahí está, debe estar bañándose. Le abrirá en un segundo —Murmuro.
—Muchas gracias.
Una sensación de triunfo se instaló en mi pecho mientras caminaba de nuevo a la puerta, entonces toqué una vez más. Esperé por algo y fue cuando la escuché. Algo se movió dentro y así fue como la preocupación llegó. ¿Y si el asesino la había encontrado y ya estaba con ella adentro?
—Renee —Toqué la puerta de nuevo —Soy el detective Andrick Wang, sé… sé que estás ahí, ¿Estás bien? —Toqué de nuevo —Te escuché moverte, solo… ocupo saber que estás bien. No me moveré de aquí hasta que abras esta puerta.
Espere unos segundos, entonces escuché la chapa moverse y la puerta se abrió. Miré la rendija a la expectativa de que apareciera, entonces solo una pequeña parte de su rostro lo hizo. Me observó por unos segundos, antes de bajar su mirada a mi mano, la que sostenía su fotografía.
— ¿Eres… eres un oficial de policía? —Hablo levemente. Su voz era melodiosa, así que tarde un segundo en asentir y apresurarme a mostrarle mi placa.
—Lo soy, mira. Detective para ser más exactos.
La miró por varios segundos y después de nuevo a mi rostro.
— ¿Qué quieren?
Tragué duro y bajé mi mano con la placa.
—Sé… sé lo que te sucedió —Miré de reojo que la mujer seguía de pie en su puerta observándonos —Sé del… asesino...
Miré la parte de su rostro que me dejaba apreciar impregnarse de horror y estuvo a punto de cerrar la puerta, así que me apresure rápidamente y la detuve, pero la cadena al otro lado de la puerta no me dejaba abrirla por completo.
—Espera, espera… sé que tal vez no quieres hablar de eso, pero…créeme que no estoy aquí para hacerte daño o algo parecido, es todo lo contrario. Por favor, por favor abre la puerta y hablemos tranquilamente. Solo quiero ayudar, lo prometo, solo ayudar.
Me contempló un segundo.
— ¿Dónde está tu amigo?
—Él fue a comprobar con el guardia que no habías salido del edificio.
— ¿Volverá? —Susurró un tanto precavida.
—Sí —Observé el miedo en sus ojos, así que le sonreí levemente —Está bien, puedes hablar conmigo nada más si no quieres hablar con él.
Miro hacia adentro un segundo y de nuevo a mí.
—Yo… yo puedo hablar. Si la señora Amelia dijo que yo estaba aquí, entonces yo… puedo hablar contigo.
— ¿La señora Ame...? —Miré a la anciana —Claro la señora Amelia habló conmigo —La observé.
— ¿Puedes… puedes mover tu pie? Necesito cerrar la puerta.
—Claro, lo siento —Me alejé y observé la puerta cerrarse. Esperé un segundo y por mi mente empezó a pasar la posibilidad de que solo fue una estrategia para alejarme, pero segundos después la puerta se abrió y la miré aparecer frente a mí. Era una chica alta y delgada de larga cabellera rubia. Era aún más hermosa en persona que en la fotografía.
— ¿Tiene que pasar o hablaremos en el pasillo?
—Oh, como tú gustes, aunque…
—Andrick, estaba viendo las cámaras cuando noté cómo te acercaste a… —Maikel se acercó por el pasillo, pero al mirar a Renee Visscher de pie frente a nosotros y darse cuenta que era la chica de la fotografía, se quedó callado —Dios mío, eres tú —Sonrió y se le acercó —Que bueno que te hemos encontrado. Debemos hablar contigo urgentemente sobre el asesino de la orquídea, sabemos cómo fuiste capturada por varios me…
Mientras Maikel hablaba rápidamente el rostro de Renee empezó a llenarse de sudor y sus manos comenzaron a temblar. La estaba asustando y no se daba cuenta por su reciente efusividad de encontrarla.
—Maikel —Lo corté, por lo que me miró sobre su hombro —Necesito hablar contigo un segundo.
—Pero…
—Ven aquí —Tome su brazo y lo jale, entonces miré a Renee que estaba respirando fuertemente mientras miraba al piso —Oye, mírame —Lo hizo —Tranquilízate. Volveré enseguida, ¿está bien?
Trago duro y asintió mientras nos observamos por unos segundos, entonces me alejé por el pasillo con Maikel.
—Déjame hablar con ella…
— ¿Por qué? —Me miró confundido —Siempre soy el que habla.
—Déjame hacerlo —Miré sobre su hombro hacia la chica más allá. Se veía tan frágil estando ahí de pie —De alguna manera no le gustas.
— ¿Qué? ¿Por qué no le gustaría yo? No le he…
—Maikel, cállate —Tome un respiro —Al parecer no es de confiar tan facialmente, me costó que abriera la puerta por completo para que hablara conmigo y cuando finalmente aceptó, empezaste a hablar del asesino como si hablaras del partido de fútbol. No tuviste delicadeza —Frunció el ceño y soltó un respiro —Esa chica tiene traumas, no lo olvides.
—Bien, me emocioné tal vez un poco.
—Lo sé. Ahora sígueme y mantente en silencio —Lo rodee y caminé de nuevo hacia la puerta —Listo, ¿podemos pasar? No te preocupes, solo hablaras conmigo, pero necesito que él escuche por si yo paso algo por alto.
Nos miró insegura y asintió mientras nos daba el paso para entrar.
El departamento estaba en completos tonos claros, había demasiada luz entrando por todas las ventanas. Miré el montón de libros en los estantes y los cuadros de pintura en las paredes.
—Me agrada tu gusto en la pintura —Le sonreí mientras veía un paisaje con un caballo de fondo.
—Lo pinté yo —Murmuró mientras miraba de reojo a Maikel aun de pie cerca de la puerta.
— ¿En verdad? —Pregunté con asombro genuino —Eres muy buena —sonreí levemente, por lo que me mostró su leve sonrisa.
—Gracias, solo la señora Amelia los ha visto antes.
—Entiendo —Asentí lentamente mientas la observaba.
Era aún más hermosa cuando sonreía y el lunar bajo su labio destacaba todavía más. Sonaba retorcido, pero empezaba a comprender la obsesión del asesino de la orquídea por Gemma… ahora Rene Visscher.
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Comments
Estrella Solano
no seas insensible Miguelito, me estás cayendo bien no me decepciones (ya se que la novela está terminada 😁)
2022-07-01
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Estrella Solano
yo creería que por el abuso 🤷🏻♀️
2022-07-01
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