Capítulo 14

**Una mente perversa**

Mirar las personas a mí alrededor es algo a lo que nunca he terminado por acostumbrarme. Puedo escuchar sus pensamientos en mi cabeza, puedo escuchar como juzgan a los demás y es algo que me molesta demasiado.  Puedo escuchar cómo me juzgan, puedo escuchar cómo no saben hacer otra cosa que juzgar.

Tomo un respiro y después otro mientras dejo que el agua helada caiga en mi cuerpo. Los espasmos por el frío es algo que siempre me ha encantado sentir, algo que siempre he disfrutado. Cuando cierro mis ojos al instante puedo verla, puedo sentir su belleza, puedo notar su pureza.

Envuelvo mi cuerpo en una toalla después de cerrar la llave, entonces camino por el pasillo hacia el cuarto del fondo. Es un cuarto con una simple cama vacía, jamás he sentido que algo de este lugar me pertenezca, asi que no tiene caso habitarlo de verdad.

La recuerdo, en cada parte de mí, ella está tatuado.

Me pongo mis pantalones negros como siempre y una playera limpia. Tomo mi chaqueta negra, y por último, mi gorra.

Al salir del edificio me encuentro con una mujer bastante risueña que vive en uno de los departamentos. Ella es una hija de puta, aunque siempre se muestre amable, puedo sentirla, puedo sentir como está fingiendo. Sus ojos me inspeccionan lujuriosamente rápidamente antes de mirarme a la cara y sonreír hipócritamente, por lo que le sonrío de vuelta, justo como espera que lo haga.

—Buenas tardes —Asiente mientras se aproxima con las bolsas del mandado en sus manos.

—Buenas tardes —Asiento en un saludo.

—Raramente lo veo salir de su departamento —Se detiene brevemente para entablar una charla conmigo, así que mantengo mi sonrisa en mi rostro y finjo que me interesa su plática, aunque por dentro quiera abofetearla.

Odio cuando luchan por ser puras, y la pureza no es algo que se gana.

—Sí, normalmente tengo bastante trabajo… en línea —Aclaro cuando me mira confundida.

—Oh —Asiente en concordancia y puedo notar su evidente interés —Con razón.

—Sí, y si me disculpa, tengo un asunto importante que atender —Señalo hacia el estacionamiento.

—Claro, adelante.

—Gracias, fue un placer saludarla.

—El placer fue mío —Sonríe coqueta. Lo dije, es una hija de puta —Tal vez lo vea por ahí después. Podría invitarlo a mi departamento… por un café —sonrió.

—Claro —Sonreí de lado y asentí una última vez antes de caminar hacia mi pick-up verde.

Conduje cerca de las tres horas antes de comenzar a mirar los altos árboles, entonces salí de la carretera principal y me adentré en él, en mi propio paraíso. Al cabo de veinte minutos miré la pequeña granja que tenía, así que acelere un poco hasta estacionarme delante de la puerta principal. Hice lo que hacía siempre en cuanto llegaba, fui y cheque cada una de mis preciadas plantas, debía asegurarme que estuviesen bien nutridas.

—Están tan hermosas como ayer que las miré —Sonreí mientras me ponía de cuclillas para limpiar unos tulipanes. Las plantas necesitaban extremos cuidados o ellas podían marchitarse. Hablar con ellas y elogiarlas era un muy buen nutriente —Sigan así, no deben de ponerse triste mientras no estoy, ya saben que siempre volveré —Me puse de pie, entonces después de contemplarlas unos minutos más y casi sentirme pleno, entré a la casa. Dejé mi gorra junto a la lámpara de la mesita, entonces caminé por el piso de madera hacia la habitación del fondo. Al abrir la puerta me adentre en mi propia oscuridad. Escuché el ruido de las cadenas azotarse contra el piso mientras hacía el intento de alejarse de mí. Eso me molestaba… demasiado.

—Ya volví. ¿Tienes hambre? —Cerré la puerta y me aproximé a ella, pero empezó a lloriquear —No llores… odio cuando lo haces.

—Por favor, por favor déjeme ir, quiero irme a casa.

—No iras a ningún lado —Me puse de cuclillas y toque su mejilla húmeda por las lágrimas —Así que deja de llorar… Gemma.

— ¡Mi nombre no es Gemma! ¡Deje de llamarme así, maldito enfermo! —Gritó molesta — ¡Auxilio! ¡Auxilio!

Apreté mi puño fuertemente mientras me repetía lo estúpido que era, pues ella… mi verdadera Gemma, jamás hubiese hecho algo como eso. Lancé la palma de mi mano contra su mejilla y al instante guardo silencio, pero aún podía escuchar su horrible llanto en mi cabeza. Agarre su pelo en un fuerte puño, entonces acerqué su rostro al mío.

—Vuelve a gritar y cortaré tu garganta —Sollozó mientras comenzaba a temblar incontrolablemente —Gemma jamás hubiese gritado, jamás hubiese sido una estúpida como tú.

—Lo siento, lo siento, por favor perdóneme. No volveré a hacerlo, puede… puede llamarme como lo dese.

Me reí sin humor mientras la soltaba.

—Nadie es, ni será como ella… ella… Gemma es la indicada… y está esperando que vaya a encontrarla, de nuevo—Tomé su garganta y la apreté —Tu belleza no es pura y tu lujuria te convierte en una puta —Sentí como se retorcía en mis manos, por lo que contemple como sufría —No eres ella y jamás lo serás —La solté.

—Lo siento, lo siento, puedo serlo, puedo esforzarme, seré Gemm… —Pronunció con dificultad después de lograr tomar aire.

— ¡No lo eres! ¡No lo eres y jamás lo serás! ¡Eres una puta! —Golpee su rostro enojado, entonces me puse de pie y salí de esa habitación.

“Eres un idiota, ¡eres un maldito idiota!”

— ¡No soy un idiota! ¡No lo soy! ¡Cállate de una maldita vez!

Me dejé caer en el piso y me centre en su sonrisa. Esa sonrisa que no podía ser remplazada. Ella había nacido para estar conmigo, así que esa sonrisa era mía, ella me la había regresado. Ella es la única que puede iluminar mi oscuridad, ella está aquí para mí, ella no me dejará de nuevo.

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Comments

Lorena Larios

Lorena Larios

este tipo está enfermó

2022-06-18

1

Anonymous

Anonymous

Pero q psicópata!! La obsesión que tiene con renee es increíblemente enfermiza.

2021-12-16

2

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