Si no la hubiésemos encontrado tal vez para esta hora Renee ya estaría muerta. Sentí la acides en mi boca, así que alargue mi mano y marque al número del oficial Bram Smit.
—Policía Smit al habla.
—Bram, soy el detective Wang.
—Oh detective, ¿Qué ocurre?
—Renee, la chica, ¿ella dónde está?
—Está dentro del departamento ahora mismo.
— ¿No ha ocurrido nada extraño?
—No señor.
—Bien, llama a su puerta y pásamela.
—Sí, señor —Escuché los golpes en la puerta —Señorita, soy el policía Smit, abra por favor.
Segundos después me llego la voz de ella.
— ¿Sí? —Solté un respiro de alivio.
—El detective Wang al habla.
— ¿Hola? —La voz de Renee me habló al odio.
—Hola Renee… veras, ahora mismo voy para allá, necesito que te prepares. Te llevaré a la comisaria para una nueva declaración —No dijo nada por varios segundos y me preocupe — ¿Renee?
—Estoy aquí, te escuché. Yo… me alistaré.
—Bien, te veré en unos treinta minutos.
Cuando llegué al hotel corrí rápidamente hacia el elevador y marque el piso de la habitación. Miré a Bram de pie en la puerta, quien me miro confundido.
— ¿Ha ocurrido algo señor?
—Necesito llevármela para la comisaria, va a dar una nueva declaración. Tú te quedaras aquí, pero quiero que vayas a recepción y vigiles a las personas que entran. Todo aquel que se vea sospechoso o con alguna clase de caja en sus manos, toma una fotografía suya. ¿Entiendes?
—Sí señor —Asintió rápidamente.
—Bien, entonces ve ahora mismo.
Caminó rápidamente por el pasillo hacia el elevador, entonces entre a la habitación. No la miré por ningún lado, así que fui hasta la recamara y la encontré sentada en la silla con un cuaderno en sus manos.
— ¿Renee? —Dejo de dibujar y me miró — ¿Estás lista?
—No… pero debo ir de igual forma —Soltó un suspiro y cerró el cuaderno, entonces se puso de pie —Es necesario.
—Lo es —Asentí mientras la dejaba pasar primero.
Al pasar por recepción miré a Bram levantar la mano y decir adiós, me pareció extraño, entonces Renee hizo lo mismo, pero fue rápido antes de seguir caminando.
— ¿Te cayó bien el oficial Smit?
Me miro rápidamente.
—Él es amable —Asintió y se rio —Y muy gracioso.
Fruncí el ceño mientras miraba sobre mi hombro hacia el oficial sentado en los sillones de recepción. Realmente nunca había hablado con él aparte de esta mañana, así que no sabía si era gracioso.
— ¿Cuál es el auto?
— ¿Uh? —La miré rápidamente y la encontré de pie en la mitad del estacionamiento.
— ¿A cuál auto debo subirme?
—Oh, sí…el auto negro de ahí —Lo señalé y apreté el botón para abrirlo.
Mientras conducía la noté distraída. No dejaba de retorcer sus manos mientras se dedicaba a mirar por la ventana.
— ¿Qué dibujabas? —Pregunté de repente, así que se giró a mirarme.
— ¿Uh?
—Cuando llegue por ti estabas dibujando, ¿cierto?
—Oh, sí —Asintió —Era… solo era el paisaje de la ventana —Me miró —Era eso.
—Oh, hay un gran vista de la ciudad, es verdad.
—Sí… ¿Por qué no te gustan los ventanales?
—Mm… —Busqué algo que decir rápidamente —De niño casi caigo de una obra en construcción. Mi mamá es arquitecta y un día la acompañe a una obra, se descuidó un segundo y yo me fui a jugar… No me gustan mucho las alturas —Me aclaré la garganta. Ha decir verdad mi mamá si era arquitecta, pero jamás me había llevado a una obra, ni loca lo hubiese hecho.
—Oh… Así que tienes una madre arquitecta, ¿Y tu padre?
—Es policía, pero ya está retirado.
—Entiendo —Miró de nuevo por la ventana — ¿No fuiste arquitecto porque no te gustan las alturas, entonces?
Sonreí y empecé a relatarle por qué decidí ser policía como mi padre y no arquitecto como mi madre. Las alturas jugaron un papel fundamental en eso.
Cuando llegamos a la estación dudo por varios segundos antes de abrir la puerta y bajarse. La llevé directo hasta una sala de interrogación, entonces se detuvo cuando miró el vidrio en el que nos reflejábamos, sabía a la perfección que estaban mirándola.
—Por favor toma asiento —Señalé la silla, así que siguió mis órdenes —Espera aquí.
Entré a la otra habitación y miré a Maikel, como a otros observándola, entonces se giraron a mirarme.
— ¿Quién entrara?—Pregunté.
—Todos suponemos que lo mejor es que lo hagas tú —Me pasaron varios folders —Sabes que hacer.
Solté un suspiro y asentí, entonces regresé. Miré el miedo en sus ojos cuando me observó entrar, pero intentó relajarse al reconocerme.
—Estos son documentos de tu antigua declaración —Los puse en la mesa mientras los observaba detenidamente —También están los nuevos casos.
Miró hacia el ventanal.
—Quiero que digas tu nombre en voz alta, por favor.
Me observó.
—Mi nombre es Renee Visscher.
— ¿Anteriormente tenías el nombre de Gemma Hoek?
No me pasó desapercibido el espasmo que tuvo su cuerpo al escuchar ese nombre, entonces asintió.
—Sí —Miro hacia el ventanal de nuevo.
—Solo mírame a mí, yo soy quien habla contigo —Pasó saliva y asintió —Hay algo que nunca mencionaste en tu declaración pasada. Hablas de como el asesino adora las plantas y que te hablaba de ellas, pero… ¿Sabes por qué es una orquídea la elegida?
Tomo aire mientras cerraba los ojos.
—Era su flor preferida… La orquídea representa la belleza y pureza en una sola. Es tan delicada y hermosa que puedes demostrar tus sentimientos más puros con solo obsequiarla —Entendí que lo que estaba diciendo no eran las palabras de Renee, era el asesino hablando —Ella representa tu admiración… ella es la lujuria en sí misma.
Pasaron varios segundo antes de que abriera los ojos y me observara, era como si no fuese ella, la Renee de ahora… esta chica frente a mí era la joven de 18 años. Trague duro mientras buscaba una de las fotografías, mi mano temblaba, pero aun así mi obligué a tranquilizarme. Era una víctima.
—Esta chica fue asesinada después de que tú escaparas… fue la primera vez que el asesino dejo la orquídea y… desfiguraba el rostro. ¿Por qué él fue tan atroz con la cara y no con el resto del cuerpo? ¿Lo sabes?
—Cada día, a cada momento él me recuerda como mi rostro es hermoso, él ama observarme. En ocasiones lo puedo sentir mirarme por largas horas. Yo tenía que ser inteligente, no debía hacerlo enojar, pues él me golpearía, me golpearía tanto que en ocasiones podía no despertar hasta la mañana siguiente, pero aun así… jamás golpeó mi rostro. Una y otra vez repite que su rayo de sol ha regresado —Una lagrima corrió por su mejilla —Dijo que si podía tenerlo para toda la eternidad con él, sería lo mejor.
Algo feo se instaló en mi pecho mientras la escuchaba, pero continué.
— ¿El rayo de luz ha regresado? ¿A qué se refiere? ¿Te lo dijo?
—No, solo repetía eso una y otra vez —Negó lentamente mientras dejaba caer sus hombros. Solté un suspiro frustrado, entonces me acerque por encima de la mesa.
*¿Regresado? ¿Acaso… hubo alguien antes de Renne?*
Me enfoque en ella.
—Tu lunar… él adora tu lunar, ¿cierto?
Levantó su mano derecha y la llevo a su labio.
—Sí, dice… dice que es el punto de quiebre entre la lujuria y la castidad, igual… igual que una orquídea.
Solté un suspiro mientras más lágrimas corrían por su rostro.
—Renee… Renee, mírame —Pude sentir como se estaba alejando a un mundo oscuro, así que alargue rápidamente mi mano y tomé la suya —Hey, hey… mírame —Me miro confundida —Lo hiciste bien, lo hiciste bien.
— ¿Puedo… puedo irme ahora?
Mire hacia el vidrio, entonces lo solté lentamente.
—Tomaremos un descanso. Traeré agua para ti, ¿está bien?
Asintió mientras volvía a mirar sus manos. Solté un suspiro y salí de la habitación dejándola sola. Quería regresar y llevarla al hotel, no me gustaba que la vieran de esa manera, pero no podía hacer algo como eso, no si pretendía seguir trabajando en el caso.
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Comments
Anonymous
Gracias por los capítulos!!! Aunq voy a releer, xq no recuerdo si los ojos d renee eran de color chocolate o lo pase por alto...
2021-12-09
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