Capítulo 8

No volvimos a hablar hasta que escuché los toques en la puerta, así que fui a checar y miré a Maikel con una pequeña maleta y una bolsa. Hablamos brevemente antes de que le dijera que ese no era lugar para mantener una conversación, que mejor lo hiciéramos mañana en la comisaria.

Cuando volví a entrar encontré los distintos envases con la comida china distribuidos pulcramente en la mesita de centro.

—Este… es tu plato —Me pasó un plato desechable junto con unos palillos — ¿O prefieres un tenedor?

—Asi está bien, gracias —Los tomé —Debiste empezar a comer, sé que no has comido nada desde hace horas.

—No me gusta comer sola —Me miro rápidamente antes de seguir sirviéndose —La señora Amelia siempre venía a comer conmigo.

—Entiendo —Esperé a que terminara de servirse, entonces lo hice yo — ¿Tu relación con ella es muy buena, cierto?

—Sí —Sonrió —Se parece mucho a mi abuela… —Su sonrisa se esfumo —Tengo mucho sin verla y estar con la señora Amelia me hace sentir menos sola.

Mi apetito no estaba, me forcé en comer porque sabía que mi cuerpo lo requería. Todo se estaba sintiendo tan mal, todo me estaba golpeando duro y yo no vine preparado para una pelea en el ring.

—Buscaré la manera de que puedas verla.

— ¿En verdad? —Me miro esperanzada.

—Sí, eso haré.

—Gracias.

Continuamos comiendo en silencio, entonces cuando terminamos empezó a limpiar y recoger todo.

—Puedo hacerlo yo —Tendí mis manos para tomar la bolsa con los desechos — Tú puedes tomar un baño e ir a descansar.

— ¿No tomaras un baño también?

—Uh… Sí, claro. Después de ti —Sonreí.

—De acuerdo —Asintió y fue a la habitación.

Minutos después escuche el sonido de la regadera abierta.

Me deje caer en el sillón después de terminar de limpiar y cerré mis ojos un segundo después de haberme asegurado también que la puerta principal tenía el seguro y la cadena.

—Andrick… Andrick —Escuché mi nombre en la lejanía, así que abrí mis ojos y me encontré a Renee observándome a poca distancia —Al fin despiertas —Sonrió, asi que me alejé —Es… que me salí de bañar hace unos minutos pero estabas dormido, por lo que…he decidido despertarte antes de que sea más tarde.

—Oh… si, gracias. ¿Qué hora es?

—Cerca de las 10:00 p.m. —Frunció el ceño mientras me observaba ponerme de pie — ¿A qué hora debes irte mañana?

—Debo estar a las 7:00 a.m. en la estación.

— ¿Me… me quedaré sola en ese momento? —Se sentó en el sillón cuando tome mi maleta.

—No, no te preocupes. Estará un policía en el pasillo —Me miró un tanto asustada, así que negué rápidamente —No entrara si no lo requieres, no te preocupes, estaré de vuelta a las 6:00 p.m. Intentaré que sea antes, así él podrá irse.

—Está bien, estaré bien, no te preocupes —Sonrió y señaló la puerta de la recamara —Miraré algo de televisión en lo que tomas el baño.

Desde la ducha escuché como puso algún anime de nuevo, así que me relaje y me enfoqué en bañarme rápidamente, pues sabía que ella estaba tan cansada como yo que deseaba acostarse a dormir. Después de la ducha, preparé un rápido tendido en el sillón mientras ella preparaba la cama, entonces cuando me senté para acostarme la escuché a mi espalda.

—Dejare la puerta abierta… por si necesitas pasar al baño —Me giré al escucharla y la encontré mirándome desde el umbral de la puerta de la habitación. Llevaba puesta una piyama lila, era linda, ella se veía linda.

—Está bien, gracias.

—Bien —Sonrió —Que descanses.

—Igual —Sonreí, entonces se fue.

*Esta mañana cuando desperté jamás imagine que mi situación de esta noche terminaría de este modo*

A mi mente vinieron varias cosas y detalles que me tenían inquieto antes de que el sueño me venciera.

Un ruido extraño se escuchó a lo lejos, por lo que mi sentido de alerta hizo que me levantara rápidamente con arma en mano, antes de entender que los sonidos extraños eran leves gritos. Corrí hacia la habitación y encontré a Renee bañada en sudor mientras se movía inquieta.

—Por favor… por favor no, por favor… —Sus suplicas le dolieron a mis oídos, así que me acerque rápidamente y la tome de los hombros.

—Renee, despierta, soy Andrick.

—Déjame, por favor déjame… morir —Lagrimas corrieron por sus mejillas, así que la sacudí más fuerte mientras sus manos empujaban mi pecho. Mi corazón estaba corriendo apresurado.

—Renee, despierta. Despierta, por favor.

Su lucha por alejarme seso, y finalmente sus ojos llenos de lágrimas se abrieron lentamente.

— ¿Detective… Andrick? —Frunció el ceño intentando reconocerme.

—Sí, soy el detective Andrick —Asentí rápidamente —Estabas… estabas teniendo una pesadilla.

Intentó enderezarse y fue cuando noté mis manos aun en sus brazos, así que la solté y me puse de pie. Se recargó en la cabecera y me miró avergonzada.

—Lo siento por despertarlo.

—No te preocupes. Estoy bien —Sonreí — ¿Necesitas algo?

Negó y subió las mantas para cubrir su cuerpo por completo.

—Yo… regresaré a dormir en un minuto. No se preocupe… puede volver a dormir, prometo no despertarlo de nuevo. Si gusta… puede cerrar la puerta.

Miré sobre mi hombro hacia la penumbra de la estancia y de nuevo a ella.

—De acuerdo. Te dejaré entonces.

Asintió con una sonrisa para intentar tranquilizarme, entonces volví al sillón, pero el sueño ya no estaba, mi cansancio se había ido, mis nervios habían vuelto.

“Por favor… déjame morir”

*¿Dios mío, por qué esa frase pesaba tanto? Yo ya la conocía, sabia de ella hablando sobre su deseo de morir, pero ahora… ahora me generaban un sabor demasiado amargo*

Me quedé varios minutos sentado en el sillón viendo hacia el gran ventanal que estaba frente a mí, entonces me puse de pie y caminé hacia la puerta cerrada y toque.

— ¿Señorita Renee?

— ¿Sí? —Su voz salió amortiguada por la puerta.

— ¿Puedo pasar?

—Pase —Abrí la puerta para encontrarla sentada en la misma posición, aun con la lamparita de noche que encendí, prendida.

—Estaba pensando en algo…

— ¿Qué es? —Trago duro mientras apretaba más las mantas.

Tomé un respiro y abrí más la puerta.

—Odio los ventanales.

— ¿Uh? —Me miro confundida.

—Me dan miedo las alturas, así que no me gustan los ventanales y menos uno tan grande. No hay cortinas así que no puedo evitar mirar hacia el cada cinco segundos…

—Andrick… estás hablando muy rápido.

— ¿Uh? Sí, lo siento —Trague duro — ¿Puedo dormir en la habitación contigo?

Me miró sorprendida, entonces se enfocó en la cama, así que comprendí como mi petición podía entenderse.

—Me refiero a dormir en el piso… es solo que… no me gusta la estancia —Solté un suspiro —Puedes negarte, yo…

—Está bien, puede dormir aquí —Asintió y una lenta sonrisa apareció en su rostro. Miré como aflojó el agarre de muerte que tenía en las mantas, así que sonreí.

—Bien —Fui por mis cosas y ella se puso de pie para ayudarme a acomodar mi espacio junto a la cama. Después de unos minutos se acostó de nuevo, así que hice lo mismo.

— ¿Necesita que deje la luz de noche encendida? —Preguntó desde la cama, aunque no logré mirarla, sonreí.

—No, puedes apagarla.

—De acuerdo —Miré su mano estirarse para hacerlo, entonces la oscuridad nos inundó, a excepción por la luz de la luna y de la ciudad despierta que entraba por la ventana.

—Buenas noches, Andrick.

—Buenas noches, Renee.

Odiaba dormir en el suelo, pero en ese momento se sentía demasiado cómodo.

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Comments

Lorena Larios

Lorena Larios

la historia sigue interesante

2022-06-17

1

Andru To

Andru To

a mi parecer es el comienzo de una bonita amistad

2022-03-27

0

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