...⚠️ Atención ⚠️...
...con esta historia no planeo romántizar relaciones tóxicas, ni denigrar a la mujer. Así como hay personas que creen que esta clase de cosas. o son ciertas hay mujeres que han pasado situaciones así. Yo me basé en una real y en la dependencia que puede existir por parte de un individuo hacia alguien que lo hace sentí "bien" aunque lo trate mal. Si no te gustan esta clase de historias te invito a que dejes de leer o guardes tus comentarios de odio....
Sin más, disfruta la lectura.
Escuchar risas fuera de el salón le hizo guardar la bolsita y el sobre de la carta en su mochila, hablando del susodicho, este iba llegando al salón en compañía de Joe, riendo y bromeando como siempre lo habían hecho; Claude saludó con alegría a Erik y este sólo asintió con el ceño fruncido aún en su rostro, ambos chicos se quedaron viendo raro a su amigo y cada uno se fue a su asiento.
—Hey amigo, ¿Qué sucede? Saludaste a Claude como si este te hubiera hecho algo.
Erik no dijo nada, sólo le pasó la nota a Joe, quien la leyó con una sonrisa en la cara y terminó con una expresión de sorpresa.
—Claude está enamorado de la albondiguita —susurró— bien escondido lo tenía, pero ¿Cómo encontraste esto?
—El día de ayer vi a alguien dejarle dulces en el asiento a Emily, hoy fui primero que ella y pude ver esa carta junto a una bolsa de regalo.
—¿Y qué vas a hacer?
—Nada, Claude pensará que al no tener respuesta por parte de Emily será como un rechazo, además de que no importa si ella lo viera, lo rechazaría.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Por que sale conmigo, es una respuesta obvia.
—Si tú lo dices.
Ese día lunes, la maestra de ciencias sociales de Emily había faltado, era la última clase, por lo que los dejaron salir temprano a todos; ella regresó a su casa con total tranquilidad, sonriendo por haber pasado tiempo con su novio, pero al mismo tiempo, sintiendo una extraña sensación al no haber visto a Christian en todo el día y también, porque ese día no hubo ninguna clase de regalos en su mesa, rápidamente, lo asocio con una broma, como lo había pensado desde el principio, aunque eso no le quitó su sonrisa.
Ese día, su madre no regresaba hasta aproximadamente las 4 de la tarde, ósea, en dos horas más o menos, Emily tenía la casa para sí sola, así que dejó su mochila en su habitación y se fue a dar un baño rápido para después comenzar a hacer la poca tarea que tenía. Justo en el momento en el que se había terminado de bañar, alguien tocó el timbre de su casa, pensó en su madre, pero ella nunca tocaba, sólo entraba, así que se vistió rápidamente y bajó corriendo las escaleras para abrir con una sonrisa, encontrándose con el rostro avergonzado de Claude.
Emily lo conocía sólo de vista, sabía cuál era su nombre, pero nunca había cruzado palabras con él y sólo una vez le habló directamente a ella, siendo nada más y nada menos que un insulto, pero ahí estaba, sostenía una caja de regalo y se lo extendía a ella.
—Se que me conoces, o al menos recuerdas que yo te he dicho unas cuantas cosas inapropiadas para una señorita tan hermosa como tú, pero he venido no sólo a pedirte disculpas, sino también por la respuesta a mi carta de esta mañana.
Aquello descolocó a Emily, no por las disculpas, eso era un avance con la sociedad, pero si por mencionar cierta carta que nunca había llegado a sus manos.
—Disculpa ¿Cuál carta?
—Esta mañana dejé un presente para ti y una carta ¿No la leíste?
—¿Eres la persona que ha estado dejando dulces en mi pupitre?
—Sí.
—No había ninguna carta esta mañana.
—Alguien debió de haberla quitado —susurró— eso no importa, Emily Black, me pareces hermosa, dulce, tierna y amable, tienes una hermosa sonrisa y tu aroma es encantador, no puedo evitar no pensar en ti cuando huelo una flor o cuando como un dulce, me gustas, y mucho, quisiera que aceptaras salir conmigo, que me perdonaras y me dieras una oportunidad, esperaré la respuesta, no tienes que dármela hoy pero espero que sea afirmativa —dejó la caja a los pies descalzos de la chica y después se fue con un sonrojo en las mejillas y a toda prisa.
Aquello le hizo sonreír a Emily, no era una broma, y eso lo sabía por la sinceridad que delataba su cara, recogió aquella caja y la observó con total emoción, de no ser por el grito de su nombre proveniente de una voz enojada, hubiera quedado ensimismada en su mundo, vio a Erik caminar a grandes zancadas y con enojo, fue una vocecita de alerta la que la hizo cerrar la puerta enfrente de las narices de él, provocando más furia en el mencionado. Ella subió corriendo las escaleras, escondió aquella caja en el cuarto de su madre, porque sabía que, aunque el mayor entrara a destruir el cuarto de ella, nunca entraría al de su madre; bajó de regreso las escaleras y fue cuando escuchó el ruido de un vidrio rompiéndose, las cosas se habían salido de control.
El cabello de Emily goteaba agua y hacía el suelo más resbaladizo; ella tenía miedo, sabía que Erik era explosivo y era capaz de golpearla una vez, pero no quería que eso sucediera de nuevo, sin embargo, el golpe a puño cerrado que recibió en su mejilla izquierda no se lo espero, fue tan duro el golpe y el empujón que se tambaleo y resbaló con el agua del suelo, golpeando su cabeza con el mueble que estaba junto a las escaleras, un pequeño mueble en donde su madre solía guardar las medicinas más espaciosas.
Cayó al suelo, presionando la parte golpeada con sus manos mientras se retorcía del dolor, la sangre caliente comenzaba a escurrir por sus dedos y a esparcirse por el suelo, necesitaba puntadas y una tomografía para quitar de en medio los peores finales, pero a Erik no le importó, la tomó del cabello y la levantó de un jalón.
—Tanto me amas, y aún así, recibiste el regalo de ese idiota ¿tan zorra eres? Sólo una persona muestra interés en ti y ya crees que el mundo está enamorado de tu presencia.
Tiró de los cabellos de la chica con fuerza, ella colocó las manos antes de que su rostro se estrellara contra el suelo, las manos manchadas de sangre dejaron marca en la blanca loseta que recubría el suelo; un golpe en su estómago la hizo doblarse y sostener la zona, manchando su ropa de sangre, luego llegó otra y otra, y cada vez más golpes a su cuerpo que no solo dejarían moretones, tal vez una costilla rota también. Erik levantó de un jalón a la chica que estaba retorciéndose en el suelo de dolor, la sacudió mientras le gritaba improperios, provocando un mareo por su herida en la cabeza y la sangre que escurría por su cuello, Emily sólo atinó a dar un golpe en la mejilla de su agresor, un golpe que intentaba ser fuerte y pudiera lograr que la soltara, pero sólo provocó una creciente furia y además una marca roja por el golpe.
Erik dejó caer de golpe a Emily, y esta volvió a pegarse en la cabeza, la sangre que salió de su boca salpicó un poco el suelo; después de gritarle insultas como “puta, zorra y perra” a la chica de enfrente, Erik se cansó, peinó sus cabellos hacía atrás y suspiró, vio a la chica que estaba a punto de desmayarse por el mareo y el dolor y escuchó el débil susurro que le hizo sentir una ligera punzada de dolor.
—Lo… lo siento, conejito… no volverá a… a suceder.
Erik salió casi corriendo del lugar, tenía los nudillos manchados de sangre después de romper el cristal de la ventana, entró a su casa dando traspiés y se encerró en su cuarto como si nada de aquello hubiese sucedido, se quedó de vigía en su ventana, esperando a que la señora Smith llegara. Sólo pasaron 20 minutos para que esto sucediera, vio a la sonriente pero cansada señora entrar a su casa e inmediatamente escuchó el grito de horror provenir de su boca.
Salió corriendo mientras cargaba a su hija en brazos, la sangre goteando de su cabeza y la ropa de aquella señora estaba manchada de la sangre de su propia hija; las llantas del carro hicieron un ruido estruendoso en el suelo y el auto salió casi volando.
¿Cómo se iba poder encubrir aquel crimen? No había pensado en las consecuencias ¿Y si Emily moría? Pero ¿Y si sobrevivía y le contaba a su madre que él la había golpeado hasta casi matarla? Ninguno de los dos era algo bueno, es más si moría, no tendría su proyecto de historia.
Vaya imbécil era Erik Barlow.
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Updated 64 Episodes
Comments
aurea aparecida del padre biuso
Te felicito autora. Si a un no le gusta lo que lee, deja la lectura sin dejar muestra de malos sentimientos. Además, tu histriasale del comun. 😉
2024-04-10
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Paula Prieto
ese hombre tampoco es normal esa actitud es de una persona enferma mental, no sé en sus países pero aquí en Venezuela no prospera el maltrato en los jóvenes porque todos nos defendemos desde muy chamos tanto hembras como varones saben que no deben permitir ningún abuso
2024-02-07
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Juana Huerta
no me gusta la novela porque la protagonista es muy sumisa apresar que se da cuenta d.lo que pasa dónde está la supuesta inteligencia de la chica, creo que ay contradicción
2023-09-18
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