Cuando la campana de entrada a clases después de receso sonó, Emily se fue dando saltitos de felicidad, sin saber, que alguien la observaba, tenía los puños apretados y la cara roja de la ira.
No podía creer que aquella gorda, después de que se le declarara, anduviera buscando a alguien más como si él se hubiera muerto.
Por un momento, sólo sintió ira, después de dio cuenta de sus pensamientos y los alejó, n o estaba celoso, claro que no, no había razón alguna para eso, es decir, ¿Por qué abría de estar molesto si él mismo dijo que no la quería cerca? No sabía que razón encontrarles a los sentimientos que estaba teniendo, lo arreglaría después.
Al llegar a casa, Erik se fue directo a su habitación, aventando su mochila en cualquier parte de esta, se tiró en su cama y dormitó un momento, hasta que escuchó la música que su vecina ponía todos los días después de llegar a la escuela, se asomó ligeramente por la ventana, notando como Emily, brincaba de emoción mientras murmuraba la letra de aquellas canciones, la vio quitarse el saco y aventarlo mientras seguía saltando como una loca. Su cabello revoloteaba, se veía brillante y sedoso, aunque nunca se atrevería a admitirlo, era una de las cosas que más le gustaba de la menor, su perfecto cabello; por un momento sonrió al ver como se subía a su cama y brincaba sobre esta mientras le subía el volumen a la estéreo.
Podía ver como estaba feliz, el como disfrutaba de sus momentos a solas; su sonrisa se ensanchó cuando tomó el control de la televisión de su cuarto y fingió usarlo como si fuese un micrófono, mientras tanto, seguía saltando, su falda revoloteaba, cada vez mostrando un poco más de la piel de sus muslos.
Erik no pudo quitar la vista de esa zona, él como la piel se veía tan suaba, él como contrarrestaba el color de sus brazos y rostro, siendo que estás partes recibían más la luz solar. Fue cuando a su mente llegó el día en que la dejó fuera de casa y tuvo una insolación, se sintió un poco culpable en ese momento, después de tantos años, pero sentía cierto alivio el saber que no le guardaba rencor.
Por su mente pasó la pregunta a su felicidad ¿Porqué ella estaba tan feliz, armando un concierto privado en su cuarto? Fue cuando a la mente se le vino la cara del ridículo de Christian Abernathy, colocó una mueca de asco y cerró las cortinas con enojo para volverse a recostar en su cama.
—Emily se ve ridícula saltando como una imbécil ¿Cómo puede ser el número uno si pierde el tiempo así?
Y aunque Emily estuviera feliz por la ayuda y las dulces palabras que recibió de Christian, no era por eso que ofrecía un concierto a sus peluches, sino que era la manea en la que ella canalizaba el dolor, la humillación y la vergüenza, desde lejos no se podían notar las gruesas lágrimas que salían de sus ojos, cuando finalmente se sintió un poco mejor, se sentó en su cama, respiró profundamente y comenzó a quitarse el uniforme, ya se sentía un poco mejor, pero no tanto. Cambió su uniforme por su pijama y comenzó a hacer la tarea, no había mas distractor que la mismísima tarea y su proyecto para fin de curso.
La madre de Emily no era despistada, en lo absoluto, no importaba si pasaba demasiado tiempo fuera de casa, siempre procuraba que su hija estuviera siempre bien, lamentablemente, Emily no le contaba todo lo que sucedía en la escuela y lo cruel que Erik solía ser con ella, para la señora Smith, la época en la que Erik llamaba gorda a su hija había pasado, sobre todo porque ya no lo escuchaba referirse a su hija de aquella manera despectiva, nunca me agradó del todo aquel diablillo, sobre todo, desde la vez en la que su hija casi noria deshidratada por la mala broma de Erik, pero debido a la insistencia de Emily, ese tema pasó al olvido y a un recordatorio de algo que no debía de volver a suceder.
Ella estaba consciente que su hija era la mejor, no la presionaba, nunca le dijo que tenía que ser la mejor en todo, pero estaba orgullosa de que su hija siempre fuera aplicada y no dejará sus responsabilidades de lado solo porque ella y su esposo no se encontraban mucho en casa. El señor Black, por su parte, no sabía nada de aquellos maltratos, siempre llegaba tarde a descansar y aunque nunca descuidaba a su hija y siempre le daba un beso de buenas noches, no estaba enterado de aquellas cosas, para él, su tesoro estaba perfectamente cuidado por el hijo de la vecina. Que gran error.
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Comments
Gabriela Rangel
Ay no mames que no se vaya a quedar con esta nieta del erick
2024-03-03
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RODRIGUEZ JUÁREZ ILEANA
búscate un bosque y pierde hay
2022-12-30
0
Yovanna Diaz
hay que triste 😭😭😭 qué triste 😭😭
2022-06-12
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