Capítulo 14.

Cuando ambos salieron de clases, Emily se adelantó, quería llegar lo más rápido a su casa, era viernes, y deseaba poder dormir un poco más de lo que últimamente lo hacia. Fue en ese momento cuando el mayor llegó y la tomó de la mano; Emily se quitó el agarre de encima sin antes darse cuenta de quién era la persona que la agarraba, tenía miedo, así que trató de cubrirse el rostro con las manos, ya que hace algunos momentos había recibido unos rasguños por parte de las mismas personas que la molestaban, teniendo marcas rojizas que ardían, no sabía cómo le explicaría aquello a su madre.

Erik notó aquello y al observó de pies a cabeza, notó sus medias manchadas de sangre que ahora estaban algo oscuras en la parte manchada, sus manos vendadas y estás sucias, cuando la vio bajar los brazos, notó los rasguños y aunque fingió indiferencia, sintió una punzada en el pecho.

—Mimi —dijo con dificultad— ¿Pasamos tiempo juntos? Mamá está trabajando y desde la última vez no hemos estado solos.

Claro, la última vez había salido mal, personas inesperadas y malas decisiones llevaron a rodillas y palmas raspadas.

—Yo, iba a hacer los proyectos, cone… Erik.

—Bueno, pasemos ese tiempo juntos —extendió su mano hacia ella en una invitación a que la tomase.

Emily sonrió y con su mano vendada, tomó la mano del mayor, este sintió el tacto de sus suaves dedos y sentía molesta la tela rasposa de la venda. Ambos caminaron tomados de la mano hasta la casa del segundo.

Su tiempo juntos constituyó en ver películas y abrazos. Emily se sentía en el cielo, y él no podía creer lo cómodo que era estar abrazando a la chica por la espalda, pensó que le resultaría incómodo y repulsivo, pero el olor a caramelo de sandía que desprendía la curvatura del cuello de la chica lo tenía mareado en un sentimiento de no querer nunca sacar su nariz de ese lugar, el cabello sedoso de la misma le hacía cosquillas en la nariz y su lento respirar le hacía sentir relajado, ese sentimiento los llevó a ambos a sentirse tan calmados que se quedaron dormidos durante toda la película, no despertaron, sino que el sonido de llamada entrante en el celular del mayor interrumpió el momento que había durado horas.

Somnolientos, se separaron y Erik pudo ver el número de la llamada perdida. Su exnovia Lucil, le había llamado, aventó el celular dentro de su mochila y quiso acomodarse a dormir otra vez, pero evitó hacerlo cuando vio el cuerpo de la chica frente suyo.

“Claro, es la gorda”

Pero no podía demostrar lo incómodo que se sentía de tenerla frente a él, y se dijo a sí mismo que cada abrazo y beso, significaba un trabajo perfecto.

Hablaron un poco, y después Emily tuvo que ir al baño, necesidades básicas, claro está. Fue cuando Erik se mentalizó de lo que tenía que hacer, cuando la menor salió con las manos húmedas por lavarlas, fue acorralada contra la puerta del baño, en dónde sintió las cálidas manos del mayor en su rostro, él mayor no pudo evitar acariciar con los pulgares las mejillas suaves y sonrosadas, por primera vez, estaba mirando de otra forma los labios de la chica frente a él. Se veían esponjosos y suaves, rosas por algún tipo de colorete natural y una suavidad como la de las plumas, su mirada iba de los ojos chocolate a sus rosas labios, haciendo crecer la tensión, h se sintió verdaderamente atraído por el sentimiento de querer besas aquellos labios. Rosó sus labios con los de ella, sintiendo como si un imán lo obligase a pegarlos h nunca separarlos; primero fue un beso simple, pequeño y que consistía en el roce de ambos, pero fue como si no se resistieran y pasaron a profundizarlo un poco, moviendo sus labios el uno contra el otro, sin nada lascivo de por medio, solo el roce que parecía ser suficiente en ese momento y el dulce sabor a cerezas que Erik obtenía de los labios ajenos.

Por impulso, sus manos bajaron hacía la cintura de la menor, dando un ligero apretón que hizo que ella se sobresaltara un poco pero sin romper el beso, Erik sintió la molestia de la ropa, quería sentir esa suave piel y no la molesta tela gruesa de la blusa del uniforme, quería sentir algo más que la cinturilla de la falda que marca un cintura definida.

Emily, con forme crecía, su cuerpo iba tomando la forma de una señorita, sus caderas se ensanchaba un poco, su cintura se hacía más pequeña, sus muslos crecían y se formaban en hermosas curvas, su trasero crecía al igual que sus pechos, pero todo aquello era ocultado por lo grande que era el uniforme. Fue ahí cuando Erik se dio cuenta de que no era cualquier chica, sino si vecina gorda, de separó de ella, pero ciertamente molesto, no por el cuerpo de ella, sino por la necesidad de seguir en dónde estaba y como estaba, sus manos fueron retiradas con delicadeza y un poco mareado, ofreció llevarla a su casa.

Cuando ambos se despidieron, Erik fue de inmediato a buscar a su exnovia para poder quitar la sensación que aquella niña le había dejado. Lucil, a comparación de Emily, era alta y delgada, de un largo cabello rubio ondulado y ojos azules como el cielo, piernas delgadas y esculturales, cintura no muy pequeña, casi pareja y unos senos y trasero pequeños, eso no desmerita a su belleza, así que fue extraño para Erik el querer apretar aquella cintura y no sentir más que el espacio vacío que había entre sus últimas costillas y la cavidad medio hueca, no sintió lo mismo, y por primera vez sintió una sensación de extrañeza y de vacío, fue la primera vez en la que el sexo se le había hecho tan incómodo.

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Comments

GHY

GHY

O eso creo

2022-01-10

2

GHY

GHY

Ya esta cayendo 😁

2022-01-10

1

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