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Cenizas Y Cristal.

Cenizas Y Cristal.

Status: En proceso
Genre:Romance / Acción / Mafia
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: XintaRo

🔞🔞En una ciudad donde las torres de cristal ocultan mafias, corrupción y cuerpos bajo neón, Cassian Cooling intenta vivir lejos de la violencia que marcó su juventud. Arquitecto prodigio de Central City, heredero de una fortuna y dueño de un talento capaz de construir maravillas, lleva años enterrando al monstruo que alguna vez aterrorizó las calles de Cuatro Leguas.
Cuando su mejor amigo queda atrapado en una deuda y la mujer de la que se enamora resulta herida, Cassian descubre que el pasado nunca desapareció. Solo esperó en la oscuridad el momento para volver.
Una guerra criminal comienza a devorar las dos ciudades más peligrosas, Cassian deberá decidir qué parte de sí sobrevivirá: el hombre que construye hospitales… o el que aprendió a destruir mafiosos.
Entre conspiración, mafias, tecnología, romance oscuro y una violencia tan brutal como adictiva, Cenizas y Cristal es una novela noir de ciencia ficción donde el amor puede salvar… o romper lo poco humano que queda dentro de t

NovelToon tiene autorización de XintaRo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap 3: Parte 3.

Voy todo el trayecto pensando en Lekan y su calor… Pero descubro que el destino tiene un sentido del humor particularmente cruel. Porque apenas entro a Zenith Architecture… veo a Valeria.

Ver a Valeria después de casi un mes se siente exactamente igual que abrir una vieja herida y descubrir que todavía sigue sangrando.

Está de pie junto al área principal de recepción de Zenith Architecture, observando uno de los modelos holográficos del hospital Helix como si perteneciera al lugar. Lleva un vestido blanco ajustado, demasiado elegante para una reunión de negocios normal, y un abrigo translúcido cubierto de pequeñas líneas luminiscentes que cambian de color bajo las luces del edificio. El cabello rubio cae perfectamente sobre sus hombros. Los ojos rojos, alterados genéticamente desde la adolescencia, mantienen la misma expresión fría y calculadora que recuerdo.

Hay personas hermosas que transmiten calma… Valeria nunca fue una de ellas. Ella siempre se pareció más a una hoja afilada escondida dentro de seda.

Me detengo apenas unos segundos al verla. Lo suficiente para que note mi presencia. Sus ojos se encuentran con los míos al otro extremo del vestíbulo. Y sonríe… No con cariño. No con nostalgia. Con victoria. Eso hace que algo desagradable se mueva dentro de mi pecho.

La recepción completa parece disminuir de volumen mientras camino hacia los ascensores privados. Algunos empleados me saludan al pasar, pero apenas los escucho. Mantengo la mirada fija al frente, intentando ignorar el sonido de sus tacones acercándose sobre el suelo de cristal negro.

Por supuesto no funciona.

—Cassian… —su voz sigue siendo exactamente igual. Suave. Elegante. Venenosa.

Presiono el botón del ascensor sin mirarla.

—No sabía que trabajabas aquí ahora, Valeria —mi voz sale oscura y fría—. ¿Qué te dije la ultima ves que estuviste aquí? No me hagas llamar a seguridad…

Ella se detiene a mi lado. Puedo sentir su perfume incluso antes de girar el rostro. Dulce. Artificial. Demasiado intenso.

—No trabajo aquí —responde—. Y no vine por ti, cariño… Estaba atendiendo unos asuntos por la zona y me llamaron para una reunión con unos inversionistas en este edificio —lo dice suave, pero siento veneno en cada silaba—. Tu firma no es la única empresa en este edificio, no seas tan arrogante, cariño. No te queda…

Asiento lentamente… Central City está llena de hombres ricos dispuestos a arruinarse por alguien como Valeria. Ella sabía perfectamente cómo aprovechar eso.

Las puertas del ascensor se abren, pero antes de entrar finalmente la miro. Y por primera vez noto algo distinto… El anillo negro y verde en su mano izquierda, envolviendo su anular… Negro y verde… Linova no usa esos colores… Los Gizeh sí.

La comprensión me golpea de inmediato, aunque todavía no entiendo completamente por qué eso me irrita tanto.

Valeria nota exactamente dónde estoy mirando y sonríe apenas un poco más. Disfruta esto. Siempre disfrutó jugar con la gente.

—Te ves sorprendido —dice.

Entro al ascensor sin apartar la vista de ella.

—No realmente —digo, levantando los hombros con total desprecio.

—Claro que sí… —su voz sale amarga y furiosa.

Veo sus ojos, se afilan contra los míos… Como si mi reacción no hubiera estado en sus planes. Es tan fácil de leer cuando algo le irrita y no sale como quiere.

Las puertas comienzan a cerrarse lentamente. Valeria da un paso adelante antes de que terminen de unirse.

—Escuché lo de tu hermanito, Walter —dice, con un veneno total en la voz—. Lamento que su estupidez te meta en problemas… Como siempre.

Mentira. La palabra prácticamente puedo verla flotando entre nosotros. No siente nada. Nunca sintió nada más allá de sí misma.

La observo en silencio unos segundos… Recuerdo perfectamente el día que la conocí en una gala de inversionistas cinco años atrás. Walter me la presentó… Parecía distinta entonces. Más joven. Más humana. O tal vez solo fui demasiado idiota para ver quién era realmente.

—No es tu asunto —respondo finalmente, sonriéndole con arrogancia.

Veo como sus ojos se encienden de ira. Esta por gritar… Pero… las puertas terminan de cerrarse.

Y recién cuando el ascensor comienza a subir dejo escapar lentamente el aire contenido en mis pulmones.

Maldición… No esperaba verla nunca más. Mucho menos aquí. Mucho menos usando los colores de los Gizeh.

El reflejo de mi rostro aparece sobre las paredes metálicas del ascensor. Mi expresión luce más fría de lo normal… Peor. Luce peligrosa.

Aprieto la mandíbula y cierro los ojos unos segundos. No importa. Valeria pertenece al pasado. Eso es todo. O al menos intento convencerme de eso mientras las puertas se abren nuevamente en el piso ejecutivo.

La mentira dura exactamente treinta segundos… Porque apenas entro a la sala principal del proyecto Helix, Javier Retor levanta la vista desde unos documentos digitales y me observa con demasiada atención.

—Acabas de ver un fantasma, ¿Verdad? —dice.

Camino directamente hacia la mesa central.

—Vi un problema. Nada más…

Javier resopla divertido.

—Ah, peor todavía.

Lekan se encuentra al otro extremo de la sala revisando una simulación estructural suspendida en el aire. Al verme entrar, sus ojos verdes se fijan inmediatamente en mí.

Y ahí está otra vez esa sensación incómoda. La de sentirme leído.

Ella frunce apenas el ceño.

—¿Todo bien? —pregunta con su voz suave y hermosa.

Demasiado tarde para mentir convincentemente… Javier se adelanta antes de que pueda responder.

—Apareció la ex prometida del niño. Solo eso.

—Javier… —lo miro directo a los ojos.

—¿Qué? Estoy viejo, no muerto —responde alzando las manos—. Noto la tensión dramática cuando pasa frente a mí.

Lekan aparta lentamente la vista de él hacia mí otra vez. No hay celos en su expresión. Ni incomodidad. Solo curiosidad tranquila. Y extrañamente eso me pone más nervioso.

Dejo la chaqueta sobre una silla mientras intento cambiar de tema.

—¿Cómo van los sistemas médicos?

Lekan tarda un segundo más antes de responder.

—Terminé la integración neuronal de las áreas quirúrgicas. Pero hay un problema con los drones de asistencia.

Agradezco internamente el cambio de conversación.

Nos sumergimos nuevamente en trabajo durante las siguientes horas. Planos holográficos, estructuras dinámicas, simulaciones médicas y cálculos energéticos flotan constantemente alrededor de nosotros mientras el equipo entero se mueve entre pantallas luminosas y mesas digitales.

Pero incluso trabajando, siento algo desagradable siguiéndome desde el fondo de la mente… Valeria. Los colores de los Gizeh. La coincidencia es demasiado extraña. Y eso empieza a irritarme cada vez más.

A media tarde, Lekan y yo terminamos solos en una de las salas secundarias revisando diseños para los jardines suspendidos del hospital. Afuera, la tormenta vuelve a cubrir Central City con lluvia gris y neón distorsionado. Ella modifica una proyección luminosa sobre la mesa mientras yo reviso datos financieros en silencio.

Finalmente habla sin apartar la vista del holograma.

—No pareces alguien fácil de alterar.

Levanto apenas una ceja.

—¿Eso es un análisis psicológico?

—Observación básica.

Me recuesto lentamente en la silla.

—¿Y cuál es tu diagnóstico?

Lekan mueve otra ventana digital antes de responder.

—Llevas todo el día actuando como si quisieras golpear algo.

La frase me hace soltar una pequeña risa sin humor. Si supiera cuántas veces he querido hacer exactamente eso.

—¿Siempre lees tan bien a las personas?

—No. Solo a las peligrosas.

La observo fijamente. Ella me mantiene la mirada. La lluvia resbala lentamente detrás de los ventanales gigantes mientras el reflejo azul de los hologramas ilumina parcialmente su rostro moreno. Hermosa. Inteligente. Y demasiado perceptiva.

—No soy peligroso —digo finalmente.

Lekan inclina apenas la cabeza.

—Eso tampoco te lo crees tú, ¿Verdad…?

El silencio que sigue se vuelve extrañamente íntimo. No incómodo. Peor… Familiar. Como si lleváramos años hablando así.

Desvío la mirada hacia la ciudad para recuperar algo de control mental. Central City brilla bajo la tormenta como una joya enferma. A veces pienso que la ciudad entera funciona igual que Valeria: bella por fuera, vacía por dentro.

—¿La amabas? —pregunta Lekan de pronto.

La pregunta me golpea desprevenido. Permanezco varios segundos observando la lluvia antes de responder.

—Creía que sí… —digo al final.

—¿Y ahora?

Pienso en el anillo negro y verde. En su sonrisa. En la forma en que me miró abajo. Después recuerdo otra cosa… La noche que descubrí su traición. Su perfume mezclado con humo de cigarro barato. Un desconocido medio desnudo en nuestra cama, en nuestro apartamento… Valeria mirándome sin culpa alguna. Como si yo fuera el problema por haber regresado temprano.

Aprieto la mandíbula apenas. Mis dientes crujen en mi cráneo.

—Ahora creo que solo estaba enamorado de la idea de no estar solo.

Lekan guarda silencio. Y nuevamente no intenta consolarme. No dice frases vacías. Eso me gusta más de lo que debería.

La puerta automática de la sala se abre de pronto. Walter entra como si fuera dueño del edificio. Chaqueta negra abierta, su cabello rubio desordenado y una sonrisa demasiado amplia para alguien que claramente está ocultando estrés.

—Mis dos arquitectos favoritos juntos —grita, alzando los brazos—. Qué escena tan elegante. Me encantan.

Lekan sonríe apenas. Walter ya le agrada. Eso no me sorprende. Walter tiene la extraña habilidad de hacer que casi todo el mundo baje la guardia. Excepto la gente inteligente. Y precisamente por eso noto algo raro inmediatamente.

Lekan observa el rostro de Walter durante apenas dos segundos más de lo normal. Después sus ojos verdes descienden hacia sus manos. Los nudillos lastimados. Un pequeño corte mal cubierto cerca de la muñeca.

Walter también lo nota. Y sonríe más todavía.

—Oh no… —dice, mirándola a la cara—. Tú también analizas personas. Ya me cae bien esta mujer —me dice volteando y apuntándola con el pulgar.

Lekan se cruza de brazos tranquilamente.

—Y tú pareces alguien que toma malas decisiones profesionalmente… —le suelta de pronto.

Walter se ríe a carcajadas.

—Definitivamente me agradas, preciosa.

Lo observo caminar hacia nosotros intentando aparentar normalidad. Pero ya puedo verlo. Está nervioso. Y Walter solo se pone nervioso cuando el peligro ya está demasiado cerca.

Entonces habla sin borrar la sonrisa de su rostro.

—Tenemos un problema, Cassian.

Ahí está. El verdadero motivo por el que vino. Siento nuevamente esa vieja sensación recorrerme lentamente la espalda. La misma que aparecía antes de cada pelea en Cuatro Leguas. La misma que llevaba años enterrada.

Walter mete una mano dentro del abrigo y deja un pequeño dispositivo negro sobre la mesa… Un proyector portátil. Lo activa. Y el rostro de Gastón Gizeh aparece suspendido frente a nosotros en forma holográfica. Más viejo. Más delgado. Más peligroso. Pero con la misma mirada llena de odio que recuerdo desde la adolescencia.

Walter deja de sonreír. Y su mirada se vuelve seria… Como el Walter de quince años bajo la lluvia, cubierto de sangre ajena.

—Nos encontró, hermano.

El holograma de Gastón Gizeh permanece suspendido sobre la mesa mientras el sonido de la lluvia golpea los ventanales. Nadie habla durante varios segundos.

Lekan observa la proyección con atención silenciosa, analizando cada detalle igual que hace con los planos del hospital. Walter permanece de pie junto a la mesa con las manos dentro del abrigo, aunque conozco demasiado bien esa postura. Parece relajado, pero no lo está. Su hombro izquierdo se mantiene apenas más elevado que el derecho. Señal clásica de tensión.

Yo no aparto la mirada del rostro holográfico. Gastón también cambió con los años. La última vez que lo vi teníamos dieciocho. En aquel entonces todavía era un idiota impulsivo intentando demostrarle a Bruno Gizeh que merecía heredar el imperio familiar. Violento, arrogante y desesperado por reconocimiento.

Ahora parece distinto. Más frío. Más contenido. Y eso lo vuelve mucho más peligroso. Las cicatrices alrededor de su mandíbula son nuevas. También el implante metálico visible cerca del cuello. Un modelo militar antiguo adaptado ilegalmente. Probablemente comprado en el mercado negro del norte… Muy propio de los Gizeh.

Walter rompe finalmente el silencio.

—El mensaje llegó hace veinte minutos a uno de mis servidores privados.

Lekan cruza lentamente los brazos.

—¿Por qué enviarte un holograma en vez de atacarte directamente?

Walter suelta una pequeña risa sin humor.

—Porque Gastón disfruta jugar antes de disparar, preciosa.

La grabación comienza automáticamente. Gastón aparece sentado en una silla metálica dentro de algún lugar oscuro. La iluminación verde resalta parcialmente su rostro mientras fuma lentamente. Incluso a través del holograma puedo sentir el odio.

—Buenas noches, Walter —dice con voz tranquila—. O debería decir… buenas noches, Cassian.

Siento algo endurecerse lentamente dentro de mi pecho. Hace años que nadie me llama así con ese tono: No “arquitecto”. No “señor Cooling”. Solo Cassian. Como en Cuatro Leguas… Como antes.

El holograma continúa.

—Sabía que terminarías escondiéndote detrás de él otra vez.

Walter resopla apenas.

—Siempre fue demasiado dramático —murmura.

Levanto una mano indicándole que guarde silencio. Gastón sonríe desde la grabación.

—Dile al Demente de los Ojos Dorados que no se preocupe. Todavía recuerdo cómo grita cuando le rompen las costillas.

Walter suelta una carcajada inmediata.

—Eso nunca pasó.

—Calla.

Gastón sigue hablando mientras gira lentamente un vaso entre los dedos.

—Aunque debo admitir algo, Cassian… pensé que jamás volvería a verte involucrado en esto. Escuché que ahora diseñas hospitales y juegas a ser un hombre civilizado.

El viejo apodo cae dentro de mi cabeza como un disparo… El Demente de los Ojos Dorados… Cuatro Leguas llevaba años sin pronunciarlo cerca de mí. Y aun así basta escucharlo una vez para que los recuerdos regresen inmediatamente. Sangre en los nudillos. Lluvia. Huesos rompiéndose. Walter gritando entre risas.

La voz de Gastón me arrastra nuevamente al presente.

—Pero tú y yo sabemos algo, ¿verdad? —su sonrisa se amplía con crueldad—. Los monstruos nunca dejamos de ser monstruos…

La grabación termina. El holograma desaparece. El silencio posterior pesa demasiado. Lekan me observa. No con miedo. Con atención. Como si intentara entender qué acaba de ocurrir exactamente.

Walter toma aire lentamente.

—Bueno… eso salió peor de lo esperado.

No respondo enseguida… Camino hasta el ventanal mientras la ciudad brilla bajo la tormenta. Muy abajo, Central City continúa moviéndose indiferente al hecho de que el pasado acaba de atravesar mi puerta otra vez.

Mis dedos se apoyan sobre el cristal frío. Y entonces escucho la voz de Lekan detrás de mí.

—¿Qué significa “Demente de los Ojos Dorados”?

La pregunta permanece suspendida varios segundos. Walter me mira desde el otro extremo de la sala. Esperando. Lekan también. Y por primera vez desde que la conocí… no quiero responder. No porque me avergüence solamente. Sino porque si ella escucha la verdad completa, algo cambiará entre nosotros. Lo sé. Lo siento.

La lluvia continúa cayendo sobre Central City mientras observo mi reflejo distorsionado sobre el vidrio. Ojos dorados. Maldita superstición… Finalmente hablo.

—Un apodo viejo.

Walter se ríe inmediatamente.

—Sí, claro. Igual que llamar “rasguño” a una explosión nuclear.

Cierro los ojos un instante.

—Walter… Cállate.

—¿Qué? Ella merece saberlo si va a terminar atrapada en esto.

Veo sus reflejos por el ventanal. Lekan mantiene la calma. Eso me impresiona incluso ahora. La mayoría de las personas ya estarían nerviosas después de escuchar amenazas mafiosas proyectadas dentro de una oficina… Ella no. Solo espera. Analiza. Piensa.

Finalmente me giro hacia ambos. La miro directamente a sus hermosos ojos verdes.

—Cuando vivíamos en Cuatro Leguas, Walter y yo pertenecíamos a una pandilla. El Círculo…

Lekan arquea apenas una ceja.

—Eso ya lo imaginaba… —me dice.

Walter sonríe orgullosamente.

—Éramos artistas urbanos extremadamente violentos —lo dice entre risas, dando golpes al aire.

—Éramos idiotas —corrijo.

Walter ignora completamente mi comentario.

—El Círculo controlaba parte del norte de la ciudad cuando éramos adolescentes —continúo—. Los Gizeh manejaban tráfico de armas, personas, drogas y extorsión. Nosotros robábamos sus cargamentos, destruíamos negocios, golpeábamos pandilleros y mafiosos.

—“Golpeábamos” es una palabra elegante para lo que hacían, ¿No…? —dice Lekan.

La observo sorprendido. Ella se encoge apenas de hombros.

—Tus nudillos tienen microfracturas antiguas mal regeneradas. Las de Walter también. Además, ambos reaccionaron demasiado rápido al holograma de un mafioso. Puedo deducir que no eran simples pandilleros juveniles.

Walter vuelve a reír. La mira fijamente.

—Definitivamente eres mi favorita.

Lekan ignora el comentario y continúa mirándome directamente.

—¿Cuánta gente mataste…?

La pregunta golpea la sala entera. Walter deja de sonreír. Yo tampoco respondo enseguida. Porque no lo sé exactamente. Y eso probablemente sea peor.

Lekan parece entenderlo antes incluso de que diga algo. La lluvia sigue cayendo detrás de nosotros mientras el silencio crece lentamente. Finalmente aparto la mirada.

—Demasiada…

Walter toma aire lentamente.

—Cassian era diferente allá.

Lekan lo observa.

—¿Diferente cómo? —le pregunta.

Walter tarda unos segundos en responder. Y cuando lo hace, ya no queda humor en su voz.

—Cuando peleaba… parecía disfrutarlo demasiado.

La frase cae como una piedra dentro de mi pecho. No porque sea mentira… Porque es verdad. Recuerdo perfectamente esa sensación. La adrenalina. La risa. La euforia enfermiza de saber que nadie podía detenerme.

Lekan vuelve a hablar con calma.

—¿Y ahora…?

La miro directamente. Durante unos segundos siento que debería mentir… Decirle que eso quedó atrás. Que soy distinto. Que Central City me cambió. Pero estoy demasiado cansado para seguir fingiendo ciertas cosas.

—Ahora intento no convertirme otra vez en esa persona.

Walter baja la vista. Porque él sabe perfectamente lo que significa esa frase. Y también sabe algo más. Si vuelvo completamente a ser quien era en Cuatro Leguas… alguien va a terminar muerto. Probablemente mucha gente.

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favita
esto es muy novela noir/Casual/ brutal y cruda como me gusta🤭
favita
Esto es tan noir como la otras novelas de xin🥰 pero con romance🤭me encaaaantaaaaaaa
favita
sin duda las 5 estrellas 🤑 como aiempre xin con sus novelas noir y oscuras. pero ahora es una con romance /Drool/
favita
los 3 hermanos cooling damian cassian y walter. cada uno mas complicado🤣
favita
ok si me encanta que cada parte sea larga /Kiss/ almorce y lei un capitulo de lo mas tranquila🥰🥰🥰🥰 me encanta la historia xin sigue asi
favita
ok llevo como 1 mes sin leer y me encuentro con esta maravilla en top 15🤭 /Drool/
XintaRo: gracias por siempre apoyar mi contenido😸
total 1 replies
meganikita
Ahora si cassian esta frito😆😆😆
meganikita
Me encantan los dos😻
meganikita
Me encanta, ya la comencé a leer denuevo/Tongue/ muy buena la historia y el trama, romantica y apasionada ademas de la acción y el humor que siempre tiene Xin en sus novelas🤩 sin duda esta se volvio mi favorita de tus novelas xin
XintaRo: gracias 🥰
total 2 replies
melani99
Lena es unica🥰
meganikita
Desayunar mientras leeo un solo capítulo me encanta
sofialopez2010
romatica y llena de accion
sofialopez2010
es muy sexi la foma en la que escribes xin.🤭algo me dice que son tus propias experiencias🥰/Tongue/
Betsabebe
Lena es lamejor de toda la historia /Grin/
Betsabebe
Llevo 3 horas leyendo y no paro😆 jajajajja de verdad me encanta
Betsabebe
Javier es el mejor jefe del mundo😆😆😆
Betsabebe
Me encantan los 2😻 xin es muy caliente para narrar me gusta 😈/Drool/
Betsabebe
Jajajjajajaj me puedo imaginar a walter todo roto gritandole a cassian
jomijomi2012
me encanta Lena🥰 es la mejor IA del mundo
jomijomi2012
no crei que xin pudiera crear una historia haci de romantica y hot 🤭 pero ahora me tiene encantada. cada capitulo es genial y que sean largos me gusta mas. asi no estoy con 50 comerciales por capitulo
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