Esta vez, tratare de darles algunas ideas al final de cada capítulos espero que mi regreso y estas nueva novela les guste, ya que estuve ausente por temas personales y médicos, un abrazo y un saludo a todas mis seguidoras...
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10
Valek observó a su mujer pues le pareció atractiva así como manejo a esas mujeres y es que en tan pocos días esa humana tímida y tonta ahora era una mujer lista y preparada para cada comentario o acda ocacion qué intente causar sus muerte.
-¿qué tanto me mira emperador?... - observa a Valek
-Nada es que me pareciste bonita..
Valery río pues jamás escucho a este hombre dveie algo así por lo que se le acercó para probar si tenía fiebre.
-¿estas bien o te sientes mal?..
-Noo para nada... ¿Por que?... - la observa reír
-Tu diciéndome bonita.. Enserio.. ¿Que le pasa al Emperador Tirano ese que no le tiembla ni la voz y ni el pulso para matar aa alguien?.. Ese que es sexi cubierto de sangre.. - se acerca tocando su pecho - ese que me hace gritar en la habitación..
-Valery... Te has vuelto más...
-¿más que? - susurra - Valek...
El emperador no pudo resistir más por lo que sujeto de la nuca a su esposa quién pedían ser besada por lo que este en un chasquido hizo que estuvieran en su cuarto, paea tomar a asu mujer entre sus brazos y besarla tan intensamente qué Valery río pues ya sabía como reaccionaba este con un jugueteo de palabras.
Después de unas horas de intenso ejercisio entre ambos Emperadores estos se encontraban recostados a lo que Valek le dijo a su esposa.
-saldré dos días del castillo necesito ir a la frontera.... - la sujeta entre sus brazos - así que mi humana tendrás que permanecer intacta esos dos días..
-Dos días sin ti... - susurra Valery quien lo mira - trata de no tardar mucho más..
-dejaré a esos tontos que te protejan - se coloca de lado para besar el hombro de su esposa - así que no te preocupes estaré bien...
Bueno eso fue lo que pensó Valery esperando y confiando que nada malo sucedería pero estaba algo equivocada ya que por una extraña razón alguien estaba al pendiente de lo que hacía su esposo y ella.
Al día siguiente Valery permaneció varios segundos mirando el camino por el que Valek había desaparecido junto con su ejército. El ruido de los caballos se desvaneció poco a poco, hasta que el silencio volvió a apoderarse de la entrada del castillo. Sin darse cuenta, llevó una mano a su pecho, sintiendo una extraña inquietud que no podía explicar.
—Majestad, será mejor entrar —insistió uno de los guardias imperiales mientras observaba los alrededores con atención.
Valery asintió lentamente.
—Supongo que tienen órdenes de no despegarse de mí ni un instante.
Los soldados intercambiaron una mirada antes de responder.
—Así es. El emperador fue muy claro. Mientras él no regrese, su seguridad es nuestra única prioridad.
La joven soltó una pequeña sonrisa.
—No esperaba menos de ese hombre.
Entró al castillo mientras las enormes puertas de hierro se cerraban detrás de ella. El sonido metálico retumbó por todo el patio, haciendo que varios sirvientes se apresuraran a continuar con sus labores.
Sin embargo, muy lejos del palacio, el ambiente era completamente distinto.
En la frontera norte del Imperio Oscuro, enormes columnas de humo cubrían el cielo. Decenas de soldados imperiales permanecían formados frente a un profundo cañón donde una inmensa horda de trolls avanzaba destruyendo todo a su paso. Entre ellos podían distinguirse varios magos vestidos con túnicas negras, cuyos bastones despedían una brillante energía azul.
Valek observaba el campo de batalla desde la cima de una colina.
—Así que decidieron atacar de frente... —murmuró mientras desenvainaba lentamente su espada.
A su lado apareció uno de sus generales.
—Majestad, los magos están utilizando barreras para proteger a los trolls. Si no rompemos esos hechizos, nuestros hombres tendrán demasiadas bajas.
Valek sonrió con frialdad.
—Entonces eliminaré primero a los magos.
El emperador desapareció en un parpadeo.
Un estruendo sacudió el campo de batalla cuando reapareció en medio del ejército enemigo. Su espada atravesó el pecho del primer mago antes de que este pudiera terminar un conjuro.
Los demás apenas reaccionaron.
—¡Es el Emperador!
Varias esferas de fuego fueron lanzadas contra él, pero Valek las atravesó sin disminuir la velocidad. Con un solo movimiento de su espada cortó el brazo de otro hechicero.
Los trolls rugieron furiosos y comenzaron a rodearlo.
Uno de ellos, de casi cinco metros de altura, levantó un enorme mazo de piedra dispuesto a aplastarlo.
Valek simplemente levantó la mirada.
—Demasiado lento.
El gigantesco troll cayó de rodillas cuando su cabeza rodó por el suelo.
La sangre cubrió la tierra mientras los soldados imperiales lanzaban un grito de guerra.
La verdadera batalla apenas comenzaba.
Mientras tanto, en el castillo, Valery recorría la enorme biblioteca intentando distraerse. Había tomado varios libros sobre las criaturas del reino, aunque la mayoría resultaban difíciles de comprender.
—¿Así que los trolls tienen un punto débil en el cuello...? —murmuró mientras pasaba otra página.
De pronto, uno de los guardias abrió la puerta con rapidez.
—Majestad...
Valery levantó la vista.
—¿Ocurre algo?
El soldado parecía confundido.
—Hay un hombre que insiste en verla. Dice ser un viejo conocido del emperador.
Los demás guardias intercambiaron miradas de desconfianza.
—¿Cómo se llama? —preguntó Valery.
—Dice llamarse Arel.
El nombre no le resultó familiar.
—Háganlo pasar, pero permanezcan atentos.
Unos segundos después, un hombre alto de cabello oscuro entró caminando con absoluta tranquilidad. Vestía ropa elegante y una sonrisa burlona adornaba su rostro.
A simple vista parecía completamente humano.
Hizo una pequeña reverencia.
—Es un placer conocer finalmente a la famosa emperatriz.
Valery lo observó de pies a cabeza.
—No recuerdo haberlo visto antes.
—Normal. Yo casi nunca visito el palacio.
Su sonrisa se ensanchó.
—Aunque debo admitir que Valek tiene muy buen gusto.
Los guardias dieron un paso al frente.
—Modere sus palabras.
Arel soltó una carcajada.
—Relájense. Solo estoy conversando.
Valery cruzó los brazos.
—¿Qué desea?
El hombre comenzó a caminar lentamente alrededor de ella, observando cada detalle del salón.
—Solo tenía curiosidad por conocer a la humana con la que se casó mi amigo...
—¿Amigo?.. .
—¿No?... Crees que Valek tenga amigos
Julián sonrió con diversión.
—Es extraño... Antes Valek solo sabía matar. Ahora tiene interés por una humana
Los ojos de Valery se entrecerraron.
—Lo conoces bastante.
—Muchísimo.
Durante unos segundos ninguno habló.
Algo en aquel hombre resultaba inquietante.. Bastó un solo instante para reconocer aquellos ojos que intentaban ocultarse tras una apariencia desconocida para Valery.
Una ligera sonrisa apareció en el rostro del desconocido.
—Veo que no te engañé ni un segundo.
Valery respiro calma.
—Porque sé perfectamente quién eres, Julián.
Los guardias fruncieron el ceño.
—¿Lo conoce, Majestad?
—Sí... y también sé que no es amigo del Emperador .
Aquellas palabras hicieron que todas las espadas fueran desenvainadas.
Julián soltó una carcajada divertida.
—Tranquilos. Si hubiera querido atacarla, ninguno de ustedes habría alcanzado a reaccionar.
Uno de los capitanes dio un paso al frente.
—¡Identifícate!
El hombre retiró lentamente la capucha.
—Mi nombre es Julián.
Durante un breve instante, sus ojos adquirieron un intenso brillo , suficiente para confirmar las palabras de Valery.
—Un ogro... —murmuró uno de los soldados.
Julián volvió a ocultar su verdadera naturaleza bajo aquella apariencia humana.
—No vine a pelear.
Su atención regresó a Valery.
—Solo quería comprobar si las hadas habían cumplido con mi encargo.
Los guardias intercambiaron miradas sin comprender.
Valery suspiró con evidente fastidio.
—No lo hicieron.
—¿No?
Julián arqueó una ceja.
—Les pedí que te entregaran un mensaje hace unos días.
La joven cruzó los brazos.
—Lo sé.
El ogro sonrió con suficiencia.
—Entonces debiste escucharlo.
—si, lo hice
Por primera vez, la expresión burlona de Julián cambió.
-Por que no respondiste
Valery lo observó fijamente.
—Porque Valek lo descubrió antes.
El silencio se apoderó del salón.
—Interceptó a las hadas antes de que pudieran acercarse a mí. Mejor dicho las mato
Julián soltó una breve risa mientras negaba con la cabeza.
—Debí imaginarlo... Ese emperador controla hasta el viento que respiras.
—Y tenía razones para hacerlo.
—Tal vez.
El ogro comenzó a caminar lentamente por el salón, ignorando las espadas apuntándole.
—Aunque debo admitir que siento curiosidad. ¿Qué tanto te habrá contado sobre mí?
—Lo suficiente para saber que no debo confiar en ti.
Julián sonrió.
—Entonces hizo bien su trabajo.
Se detuvo frente a una de las ventanas y contempló los jardines del castillo.
—Dile a Valek que no importa cuántos soldados coloque a tu alrededor... tarde o temprano volveré a encontrarte.
Antes de que alguno de los guardias pudiera reaccionar, el cuerpo del ogro comenzó a desvanecerse entre una ligera neblina oscura.
En cuestión de segundos ya no había nadie frente a ellos.
Solo quedó un extraño silencio.
Uno de los capitanes apretó el mango de su espada.
—Debemos informar al emperador de inmediato.
Valery continuó mirando el lugar donde Julián había desaparecido. Si aquel ogro había sido capaz de infiltrarse en el castillo haciéndose pasar por otra persona, significaba que las defensas del Imperio no eran tan impenetrables como todos creían sin decir que algo en el cambio desde la última vez que lo miro.
Lo que significar una cosa.
Julián no había ido a verla para conversar.
Había ido para demostrarle a Valek que podía llegar hasta la emperatriz cuando quisiera.