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Lazos De Sangre: La Hermana Sustituta

Lazos De Sangre: La Hermana Sustituta

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Traiciones y engaños
Popularitas:11.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Elena e Isabella son dos gemelas separadas al nacer por la ambición y la maldad. Mientras Elena crece en la pobreza, entregando su vida al trabajo para costear el costoso tratamiento médico de su madre, Isabella vive en una jaula de oro, obligada por su poderosa familia a casarse con Alexander Volkov. Él es un heredero implacable, un CEO cuya frialdad y falta de sentimientos son leyenda en el mundo de los negocios. Un encuentro inesperado pondrá a prueba sus destinos cuando Elena deba ocupar el lugar de su hermana en un juego de identidades peligroso. ¿Serán capaces de salir de este enredo? ¿El CEO será tan implacable como dicen?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo X El peso de la responsabilidad

Punto de vista de Elena

El apartamento de Alexander era exactamente como él: imponente, frío y peligrosamente impecable. Ubicado en el último piso de una de las torres más exclusivas de la ciudad, el lugar estaba decorado en tonos grises, acero y negro. No había fotografías familiares, ni plantas, ni un solo rastro de calidez humana. Era una estructura diseñada para impresionar, no para vivir.

Llegué con dos maletas que Isabella me había ayudado a preparar desde la distancia con ropa que yo jamás me atrevería a usar. Me sentía como una intrusa en un museo de arte moderno.

—El señor Volkov no ha llegado —me informó el chofer mientras dejaba mis maletas en el vestíbulo—, pero la asistente personal del abuelo, la señorita Villegas, la está esperando para darle las instrucciones.

¿Asistente personal? Isabella no me había mencionado a ninguna asistente.

Caminé hacia la sala principal, donde los ventanales de piso a techo ofrecían una vista vertiginosa. Allí, junto a un mueble minimalista, estaba una mujer joven, de una belleza afilada y mirada calculadora. Vestía un traje de oficina que parecía costarle una fortuna y me observaba con una hostilidad que se sentía en el aire como electricidad estática.

—Isabella Castillo. Por fin —dijo ella, sin moverse de su sitio. Su voz tenía un tinte de veneno—. Soy Claudia Villegas. Alexander me pidió que te pusiera al tanto de las reglas de esta casa.

Recordé el tono de mi hermana. Barbilla en alto, Elena. No dejes que huelan tu miedo.

—Vaya, no sabía que Alexander necesitaba una niñera para recibir a su propia prometida —respondí, dejando mi bolso sobre la mesa de cristal con un golpe seco—. Y es "señorita Castillo" para ti.

Claudia apretó la mandíbula. Dio un paso hacia mí, invadiendo mi espacio personal.

—No te confundas. Sé perfectamente quién eres y la clase de vida que llevas —susurró, y noté un destello de celos en sus ojos que me dio la clave de todo. Ella no era solo una empleada—. Alexander te tolera por el contrato, pero en esta casa, el orden lo pongo yo. Él desprecia el caos, y tú eres la definición viviente de eso.

—Parece que me conoces muy bien, Claudia —repliqué, acercándome un poco más, sintiendo cómo la adrenalina de la actuación me poseía—. Pero te daré un consejo gratuito: deja de mirarme como si fuera a robarte algo que nunca ha sido tuyo. Mi relación con Alexander es de negocios. ¿Cuál es la tuya? ¿Organizarle la agenda o... calentarle la cama?

El rostro de Claudia se encendió de rabia. Estaba a punto de responder cuando el sonido de la puerta principal abriéndose nos interrumpió. Alexander entró en la estancia, quitándose el saco con un movimiento fluido. Se detuvo al vernos a las dos frente a frente, como dos gatas a punto de pelear.

—Veo que ya se conocen —dijo él, su voz resonando en el silencio de la sala. Su mirada saltó de Claudia a mí, analizando la tensión—. Claudia, ya puedes retirarte. Me encargaré yo mismo de instalar a mi futura esposa.

Claudia le lanzó una mirada que rogaba por atención, pero Alexander ya me estaba mirando a mí. Con un murmullo de despedida cargado de rencor, ella salió del apartamento.

—Tienes talento para hacer enemigos en tiempo récord, Isabella —soltó Alexander, caminando hacia el minibar para servirse un trago.

—Ella empezó —respondí, caminando hacia la ventana para evitar que viera cómo me temblaban las manos—. Tiene una forma muy... territorial de dar la bienvenida.

—Claudia es eficiente. Solo protege mis intereses —dijo él, dándole un sorbo a su whisky y acercándose a mí—. Pero dime, ¿por qué siento que estás disfrutando este juego de poder? La Isabella que yo conocía habría armado un escándalo a gritos. Tú, en cambio, pareces estar... calculando.

Me giré para enfrentarlo. El sol de la tarde se ponía tras él, creando una silueta intimidante.

—A lo mejor es que estoy cansada de gritar, Alexander. A lo mejor he descubierto que el silencio y una buena respuesta duelen mucho más.

Él me miró en silencio durante un largo rato, tan cerca que podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo. Por un momento, el papel de Isabella se me olvidó y solo fui Elena, una mujer abrumada por la presencia de un hombre que era un misterio por descubrir.

—Tu habitación es la del fondo a la derecha —sentenció él, rompiendo el contacto visual—. La mía es la principal. Hay una puerta que conecta ambos cuartos, pero te sugiero que la mantengas bajo llave si valoras tu tranquilidad. No me gustan las interrupciones.

—No te preocupes —dije, recuperando mi máscara—. No tengo ninguna intención de interrumpir tu soledad... ni tus "reuniones" con tu asistente.

Alexander se tensó, pero no dijo nada. Me retiré a mi cuarto, cerrando la puerta tras de mí y dejándome caer contra la madera. El primer día había comenzado. Tenía a un futuro esposo que me odiaba y a una amante celosa vigilando cada uno de mis pasos.

Si quería salvar a mi madre, tendría que sobrevivir a este nido de víboras sin perder el corazón en el intento.

Me recosté sobre las sábanas de seda, que se sentían demasiado frías contra mi piel, y sin darme cuenta me hundí en un sueño profundo y asfixiante. En él, me encontraba atrapada en un callejón sin salida, dividida entre la vida de mi madre y la mía. Tenía que escoger a cuál de las dos salvar: si elegía la mía, mi madre moría; pero si elegía la de ella, mi propia existencia se desvanecía entre las garras de los Castillo y los Volkov.

Sentía una desesperación tan real que el aire me faltaba en los pulmones.

Desperté de golpe, sumergida en un mar de sudor frío y con el corazón martilleando contra mis costillas. No tuve tiempo de procesar el terror de la pesadilla; el sonido estridente de mi teléfono cortó el silencio de la habitación. Era el doctor Salvatierra, el especialista que Isabella había contratado para mi madre.

—Señorita Fernández, tiene que venir a la clínica lo antes posible —dijo con un tono profesional que me puso los pelos de punta—. Hay algunos detalles que debemos discutir personalmente.

—¿Pasó algo con mi madre? —pregunté, y la angustia fue tan evidente en mi voz que por un segundo olvidé que en esta casa yo no debía ser Elena Fernández, sino la imperturbable Isabella Castillo.

—Nada grave, solo hay algunas cosas que deseo preguntarle sobre el historial previo.

—Ya mismo salgo para allá.

Miré el reloj; eran casi las seis de la tarde. No podía creer que hubiera dormido tanto; definitivamente el estrés y el agotamiento físico me estaban pasando factura. Olvidando por completo las reglas de Alexander y la máscara que debía sostener, me puse de pie, recogí mi bolso y salí de la habitación.

No miré atrás, no pedí permiso ni me detuve a pensar si Alexander me vería salir con esa expresión de pánico que ninguna heredera altiva mostraría jamás. Simplemente abandoné el apartamento y conduje directamente a la clínica. Necesitaba saber qué quería ese doctor, pero sobre todo, necesitaba ver a mi madre para recordarme por qué estaba vendiendo mi alma en aquel edificio de cristal.

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Kim Nava
de la madre no se supo más que en un capítulo🧐
Kim Nava
el viejo Dimitri sabe hacer las cosas 🤣🤣🤣
ojalá no bajen la Guardia
Kim Nava
Elena debe ser más fuerte ahora para defender a sus padres de esos malditosb😡
Kim Nava
ojalá Alexander no caiga ante cualquier chantaje😡😡😡sería tan imbécil
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente súper recomendada para las nuevas lectoras
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hermosa historia de principio a fin. Felicitaciones autora 🥰
Linilda Tibisay Aguilera Romero
muy bonita me gustó y la disfrute mucho
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que bello me encantó al fin felices
Linilda Tibisay Aguilera Romero
el es un desgraciado sin alma ni corazón
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que bueno que encontraron su polo a tierra y que se amén incondicional y cuiden de su familia.
Linilda Tibisay Aguilera Romero
y Miranda dónde está ella es la madre biológica de las dos
Linilda Tibisay Aguilera Romero
yo pregunto y la madre biología donde está por qué ella lo conoció y ella también sería cómplice de Armando en lol que hizo con las hijas
Kim Nava: creo que ella no sabía lo que ese maldito hizo con su otra hija
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Eso no es un padre es un maniático de lo peor, en la cárcel está bien el desgraciado
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Y la.madre biología de las dos que paso con ella 😔
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que lindos todos tiene lo que merecen 🤗
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
El viejo sabe cómo es la vuelta 🤣🤣🤣🤣🤣
Eliana Gantus
y si la niegas ???? y si dices q Elena es Isabella ???
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Elena a sacar las uñas porque la guerra es con sangre
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Bien que los ponga en su lugar, que buena jugada Alexander 🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Bien que fortalezcan su relación porque ya viene a joder 😡
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