Yo solo iba a entregar flores a la iglesia de San Gennaro.
No sabía que el ramo escondía un micrófono.
Ni que el hombre que me sonrió desde el altar era el Capo de Nápoles.
Ni que esa sonrisa sería lo último inocente que vería en mi vida.
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Código Rojo, cuando habla la loba.
El sonido rompe la noche.
Enzo se despierta con el arma en la mano antes de abrir los ojos.
Reflejo de 15 años.
Vittoria, ya está sentada.
Matteo en brazos.
No llora.
Escucha.
Tomás en la puerta, si rostro se encuentra blanco.
—Don —dice—. *Es el hospital. Garibaldi, Catania.*
Enzo atiende.
—Rinaldi —gruñe.
_“Signor Rinaldi, soy la Dra. Russo. Tenemos aquí a un niño. Marco... no sabemos el apellido. Lo trajo servicios sociales hace 20 minutos. Tuvo un accidente.”
*El mundo se para.*
Vittoria ya está de pie.
—¿Qué pasó? —pregunta, sin voz.
Enzo tapa el teléfono.
—Marco —dice—. *Se cayó. Por la escalera. En casa de la asistente social. Está inconsciente. Trauma en la cabeza.*
Sofia aparece en el marco. 6 años. Pijama de lobos. Descalza.
—¿Marco? —susurra—. ¿Mi amigo nuevo?
Vittoria le pasa a Matteo a Enzo.
—Vístete —le dice a Sofia—. Ya.
*2:25 AM. Auto. Lluvia.*
Enzo maneja. 180 km/h. Tomás de copiloto con la Beretta en la mano y Matteo en el fular.
Atrás: Vittoria con Sofia dormida en su regazo.
Nadie habla.
*2:58 AM. Hospital Garibaldi.*
UCI Pediátrica. Pasillo blanco. Olor a desinfectante.
La Dra. Russo los espera.
—Está estable —dice—. *Pero hay hematoma subdural. Lo vamos a operar ahora. Necesitamos firma de un tutor.*
Silencio.
Alessia no está. Nadie sabe dónde.
Marco no tiene a nadie.
Vittoria da un paso al frente.
—Yo firmo —dice.
La doctora duda.
—Signora, usted no es...
>Vittoria. —Soy Vittoria Rinaldi —la corta—.
*Y ese niño durmió en mi casa anoche. Comió de mi mesa. Mi hija lo llamó amigo. Eso me hace algo. Firmo.*
Enzo le pone la mano en la espalda. No dice nada. No hace falta.
Firma.
*3:14 AM.*
Marco entra a quirófano. 5 años. Solo.
Sofia se despierta. Ve las puertas cerrarse.
—Mamá —dice, con lágrimas grandes—. *¿Se va a morir como el abuelo Giuseppe?*
Vittoria la carga. La aprieta.
—No, amore —dice, con la voz rota—. *Porque esta vez llegamos a tiempo.*
Se sienta en el piso. Contra la pared. Con Sofia encima.
Enzo se sienta al lado. Con Matteo dormido.
Tomás se queda de pie. Guardia. Como siempre.
*4:47 AM.*
La puerta se abre.
La Dra. Russo sale. Agotada.
Se quita el gorro.
Los mira. A los 4. Descalzos. En pijama. Con un bebé. Con ojeras. Con miedo.
Y sonríe.
—Salió bien —dice—. *Va a despertar. Va a estar bien.*
*El aire vuelve a Villa Rinaldi.*
Sofia se duerme llorando en el hombro de Vittoria. De alivio.
Enzo entierra la cara en el pelo de Vittoria.
—NO MÁS PREOCUPACIONES —susurra él—. *Ahora es NO MÁS NIÑOS SOLOS.*
Vittoria asiente.
> —Lo adoptamos —dice—. *Si su madre no vuelve. Si no sirve. Lo adoptamos.*
Enzo la mira.
—¿Estás segura? —pregunta—. *Es un MANSINI*
Vittoria besa la frente de Sofia. Mira a Matteo.
> —No —dice—. *Desde hoy es un Rinaldi. Porque los Rinaldi no nacen. Se eligen.* Si no es así, mírame... Mientras ella le guiña el ojo.
*6:02 AM.*
Marco abre los ojos.
Lo primero que ve: Sofia dormida en una silla, agarrándole la mano.
Lo segundo: Vittoria, descalza, con ojeras, sonriéndole.
—Hola, piccolo —dice—. *Bienvenido a casa.*
*6:30 AM. Pasillo del hospital.*
*Enzo recibe una llamada.*
*Número privado.*
*Voz de mujer. Alessia.*
—Escuché que mi hijo tuvo un accidente —dice—. *Y que tu mujer firmó por él.*
Pausa.
—Voy para allá —dice—. A recuperar lo mío.
Cuelga.
Enzo ni se inmuta a contestarle y guarda el teléfono. Mira a Vittoria.
Vittoria lo mira a él. Luego a Marco. Luego a Sofia y a Matteo.
Y sonríe. Sin humor.
—Que venga —dice—.
Porque el infarto no fue el accidente.
El infarto va a ser cuando Alessia Mansini entienda que para tocar a ese niño...
Primero tiene que matar a la loba.
* NO MÁS MADRES QUE ABANDONAN* 😏
Hospital Garibaldi:
UCI Pediátrica. Pasillo blanco.
Y Alessia Greco entra como si el lugar fuera suyo.
Clack. Clack. Clack.
Vestido rojo otra vez.
Tacones.
Gafas de sol, aunque es de mañana y está adentro.
Maquillaje perfecto.
Ni una lágrima.
No mira a Marco en la cama.
Mira a Vittoria.
Vittoria, está en pantuflas de terciopelo. Jeans.
Camisa de Enzo con sangre seca de Marco en el puño.
Ojeras.
Pelo atado mal.
Matteo en brazos.
Sofia dormida en sus pies, agarrada de su tobillo.
Pero Vittoria sigue siendo hermosa, tiene la mirada de una madre.
Enzo se para.
Se pone entre ellas.
—No —dice Vittoria, sin moverse—.
*Déjala pasar, Enzo.*
Alessia sonríe.
—Veo que ya te adueñaste de mi hijo —escupe—. Muy rápido, Caruzzo. ¿O debería decir Rinaldi?
Se acerca a la cama.
—Marco, amore, mamá está aquí —dice, dulce. Falso.
Marco no se mueve.
Sedado.
Vendado.
5 años.
Sofia se despierta con el ruido. Ve a Alessia. Se esconde detrás de las piernas de Vittoria.
Vittoria no se mueve. Pero cuando habla, Sicilia entera se calla.
—No —dice. Bajito.
Alessia frunce el ceño.
—¿No qué?
Vittoria da un paso. Solo uno.
> —No lo llames “amore”—dice—. Porque las madres que aman no llegan 4 horas tarde a un quirófano.
—No lo toques —sigue—. Porque las manos que tocan a un hijo no lo usan de carta para una guerra.
>Alessia se quita las gafas. Furiosa.
> —¿Quién te crees que eres para hablarme así?
Vittoria asiente.
—Soy una madre, me crea una madre, yo jamás dejaría a mis hijos solos, jamás los usaría para conseguir un propósito con beneficio propio. Y no, soy madre antes de ser mujer.—dice—.
Pausa.
—Pero vos —dice, y la voz se le rompe por primera vez—, Tú mataste a tu hijo.
Despacio.
Cada día que lo vestiste de traje para mentir. Cada noche que lo dejaste solo en Milán mientras planeabas salidas. Cada vez que le enseñaste a decir “papá” a un hombre que no conoce.
Alessia retrocede. Un paso.
—Cállate...
—No —dice Vittoria—. Ahora me escuchás vos. Porque yo enterré a mi padre siendo niña. Y lloré. Y lo sufrí. Y me quedé vacía. Sé lo que es perder sangre.
Mira a Marco.
> —Pero tú estás viva —susurra—.
*Y lo dejaste caer. Literal. Por una escalera. Porque estabas ocupada jugando a ser mujer. Y eso, Mansini.. eso no te lo perdona ni Dios.*
Alessia tiembla. Labios blancos.
—Él es mío —dice, sin fuerza.
Vittoria niega.
>—No —dice—. *Él es de quien lo lloró toda la noche.
De quien firmó para que no se muera.
De quien tiene a una niña agarrándole la mano mientras duerme.*
Señala a Sofia.
—Ella —dice—. Ella es más madre que tú y es una niña, mi niña. Porque ella aun con sueño sí se quedó.
Alessia mira a Marco.
De verdad lo mira.
Vendado.
Solo.
Y por primera vez en su vida, Alessia Mansini llora. Una lágrima. Negra de rímel.
—Yo... —empieza.
—Tú nada —la corta Vittoria—. Tú te vas.
Ahora. Y si algún día aprendes lo que es ser madre, vuelve. Y te juro por mi padre Giuseppe Caruzzo que te dejo verlo.*
Pausa.
—Pero si vuelves como Mansini—dice, y su voz es hielo—, *si vuelves con tacones y amenazas y fotos... ese día entierro tu apellido para siempre. Y lo hago delante de tu hijo. Para que sepa que su madre eligió la guerra antes que él.*
Enzo no respira. Tomás no parpadea.
Sofia abraza más fuerte la pierna de Vittoria.
Alessia se pone las gafas. Temblando.
Mira a Marco una última vez.
No lo toca.
Se da vuelta.
Clack... clack... clack...
Más lento esta vez.
En la puerta se frena. No se gira.
—Lo siento —dice. Bajito. Para Marco. No para Vittoria.
Y se va. Intenta dolor dejarlo con ellos, pero jamás estuvo preparada para ser madre, Marco cada vez que se levantaba de madrugada, su madre no estaba a su lado, nadie e le leía un cuento nadie le daba su última leche tibia de la noche, nadie estuvo para él...
No hubo tiros. No hubo sangre.
Solo palabras. De una madre a otra.
Y Alessia Mansini salió rota.
Marco suspira en la cama. Como si supiera que ya está a salvo.
Enzo mira a Vittoria.
—Eso —susurra—, *eso fue más duro que mi hacha.*
Vittoria cierra los ojos.
—No —dice—. Eso fue más duro que su bala.
Porque a los hombres se les mata el cuerpo, Enzo.
A las mujeres malas... se les mata el alma.
Y hoy, mi mujer no hablo, la loba no aulló.
*Hoy la loba habló.*
Mis queridos lectores les traigo un nueva novela, donde el amor pasa por muchos estados, y la mafia siempre quiere imponer, les agradezco de antemano, sus me gusta, sus regalos, sus comentarios, que otra mi es importante. 🥰