Inevitablemente había vuelto a caer en sus brazos, pero esta vez la historia era diferente, esta vez había NO negociables, habían límites y suficiente madurez.
Inevitable es lo que él y yo sentimos, ya se salió de control, ya no podemos controlarlo. Juntos somos dinamita, juntos hacemos una explosión de amor y lujuria.
Inevitable somos él y yo.
NovelToon tiene autorización de Jaivelis Sthormes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
9: Lo que faltaba.
Hoy Danna y yo nos iremos a tomar unos tragos. una salida de chicas para hablar y pasarla bien fuera del trabajo, nos hace falta, sobre todo a mí que tengo demasiada tensión acumulada.
–¿Estás segura?– pregunta mi padre.
–Más que segura– asiento.
Los planos de mi nueva casa llegaron más rápido de lo que esperaba, bueno la remodelación de la casa que compré, ojalá que así de rápido sea todo.
–Amiga, eres demasiado fuerte para ser real, otra en tu lugar no hubiese podido seguir– dice dándole un trago a su bebida.
–Dan, cuando tengas hijos me entenderás, no tenía opción, la única era seguir y hoy agradezco haberlo hecho, mi hijo me llena y me motiva todos los días a seguir y a ser mejor– aclaro–Cuando tienes un motivo sumamente fuerte e importante lo demás no importa– digo.
–Sin duda, Kalen jamás te ha merecido– afirma–Cabrón de mierda, no tenía que haber regresado nunca– niega frenéticamente–Y eso que lo odio y no sé toda la historia– ríe.
–Porque nunca he estado cien por ciento preparada para contar la historia completa–aclaro–en eso si he sido cobarde– río mientras tomo mi trago
–No lo eres, solo que simplemente prefieres no hablar del tema– le resta importancia.
Continuamos la noche con tranquilidad y entre trago y trago salimos a bailar, la pasamos tan bien, me siento liberada, más joven y sin cicatrices aún sanando.
–Vámonos– escucho que me jalan y con tanto alcohol encima no logro zafarme del agarre del misterioso hombre.
–Suéltame joder– chillo fuera del club en voz alta esta vez logrando liberarme.
–No sé qué diablos haces metida aquí– niega agarrándose la cabeza como loco.
–Kalen, ¿qué haces tú aquí?– pregunto enojada.
–Ya estaba aquí cuando llegaste– responde– pero no puedes seguir aquí, nos vamos– demanda furioso.
–Tú no me dirás cuando irme—niego– te recuerdo que solo nos une Faruk, pero de resto nada más, no soy tu juguete para que me trates a tu antojo, eso lo hacías antes, ya no, realmente no somos nada y no tienes derecho de ponerme órdenes– refuto.
–Este lugar no es para ti– grita.
—¡No me grites!– demando–lárgate tú–señalo–Ya no puedes controlarme–aseguro y sus ojos echan chispas sin parar y están rojos, evidencia de que está furioso.
Y no me importa lo más mínimo.
Estoy tan enojada, ¿pensaba que podía controlarme? Está equivocado, ya no soy la misma estúpida de antes, ya no puedo ser la misma, en mi momento más difícil construí una mujer fuerte, hoy él no podrá doblegarme.
Lo veo marcharse y suspiro, siempre odié su posesividad, solo que para llevar la fiesta tranquila se lo dejaba pasar, siempre le fui fiel, bueno llevo 5 años guardándole luto, amándolo en silencio, es mi peor condena, no he podido rehacer mi vida y me odio por eso.
Si, continúe, pero no he tenido pareja desde que le di fin a nuestra relación, es inevitable no tener recuerdos, sobre todo los amargos y estoy consciente que terminamos de la peor manera, él se fue con una imagen de mí que no existe y no me dio oportunidad a explicarle y de verdad desistí de la idea de hacerlo, realmente es agotador intentar arreglar algo que no destruyes y menos cuando la otra parte arrastra con traumas.
Subo a mi auto y suspiro sintiendo el cansancio hacer mella en mi, ¡qué noche!. Sigo el camino a mi departamento, Faruk esta con mi padre esta noche, asi que puedo llegar y tomarme unas copas más.
–Señora, hace media hora vino un hombre a buscarla– me informa el portero–Un tal Kalen Jones– dice y bufo.
–Gracias John, no lo dejes entrar a menos, que yo te de el permiso– indico y el hombre mayor asiente.
¡Lo que me faltaba! Que vaya a molestar a otro lado, ahora más que nunca quiero mudarme, pero la casa de mi padre no es opción.